Capítulo 1: Asesinato en el Observatorio Sirio

“Para mí, ser una detective y estar viva son la misma cosa.”

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Parte 1

Parecía como si hubiera llorado mucho mientras dormía. ¿Por qué estaba llorando otra vez? ¿Sucedió algo triste? ¿O he vuelto a tener ese sueño?

Realmente no sabía la razón. Pero mis mejillas estaban completamente empapadas de lágrimas. Cuando traté de limpiarlas, tuve la extraña sensación de que algo no estaba bien.

Mi mano derecha no podía alcanzar mi rostro. Me dolía la muñeca. Y así, dejando de lado estos hechos, empecé a recuperar débilmente la conciencia.

Todavía mareada, lentamente levanté mi cabeza para observar mi muñeca derecha. Llevaba un brazalete desconocido. Un brazalete de aspecto robusto, con un brillo negro. Y sólo en caso de que todavía estuviera inclinada a llamarlo lindo y a la moda, había una cadena adjunta que lo hacía ver como algo bastante malo.

Esto realmente no es el tipo de cosa que me agrade utilizar.

La cadena era el mayor problema. Cuando intenté mover mi mano derecha, la cadena se tensó y me impidió hacerlo. Mi brazo derecho estaba inutilizado y era incapaz de alcanzar mi cabeza. Seguí la cadena con mis ojos, y vi otro de los brazaletes unido a una de las patas de la cama.

En mi todavía confuso estado de conciencia, finamente comencé a darme cuenta de la posición en la que me encontraba. No estaba en la parte superior de la cama, sino que me encontraba recostada boca abajo sobre el suelo. Supongo que de alguna manera mi muñeca derecha fue esposada a la pata de la cama, por lo que no podía moverme de ese punto. Parecía que mi brazo derecho era la única cosa que estaba inutilizada, ya que podía mover libremente el resto de mi cuerpo.

Me arrastré más cerca de la cama hasta que pude mover mi brazo derecho tan libremente como me era posible, y puse ambas manos en el suelo para empujarme con cuidado hasta lograr sentarme. Me sentía mareada.

¿Qué había sucedido exactamente aquí? ¿Por qué me había desmayado en un lugar como este?

Traté de recordar, pero mi memoria estaba a oscuras debido al ruido sin sentido. Traté de ajustar mi frecuencia mental, buscando entre mis recuerdos más recientes.

Lo primero que recordé fue ese abominable letrero. Brevemente empecé a recordar las palabras que estaban escritas en él.

“Bienvenidos al Pintoresco Observatorio Sirio.”

Mirando a ese letrero en la tenue luz del crepúsculo, había visto el resultado de la broma de alguien. Habían tachado la palabra “pintoresco” con un spray de color rojo, en su lugar estaba escrita la palabra “desesperación”.

“Bienvenidos al Observatorio Sirio de la Desesperación.”

Oh, cierto, este edificio era llamado el Observatorio Sirio. Era un observatorio astronómico privado, el edificio en sí aparentemente tenía la distintiva forma de una estrella. Cada uno de los cinco puntos de la estrella era una habitación de invitados con la forma de un triángulo isósceles con paneles de vidrio. El centro, un pentágono regular, era un vestíbulo con un techo en forma de cúpula, donde después de cierto tiempo también podrías observar supuestamente la galaxia.

Aparentemente me había desmayado en una de las habitaciones de invitados. Gradualmente mi memoria se volvió más clara.

Está bien, puedo recordar.

Mi nombre es… Samidare Yui, tengo 16 años. Soy una detective.

A petición de una prominente figura, cinco detectives se habían reunido aquí en el Observatorio Sirio. Un detective vive para peticiones como esta. Más aún si eran peticiones que implicaban secretos ocultos; No podemos apartar nuestros ojos de algo tan atractivo.

Pero la persona que hizo la petición nunca apareció.

En este punto, eso ya era algo sospechoso. Fuimos engañados. Alguien estaba tramando un crimen cuando nos reunieron aquí, y es así como terminé metida en este lío.

Ahora que la situación estaba clara, el temor empezaba a asentarse. No sabía quién era el responsable de esto, pero esas extrañas circunstancias me habían robado la libertad. Más que nada, el hecho de que podrían haber estado ‘divirtiéndose’ conmigo mientras estaba inconsciente me puso la piel de gallina. Me pregunto si hicieron algo extraño conmigo. Por el momento, mi único consuelo era que no tenía dolor ni lesiones externas.

Colocando mis gafas de nuevo en el lugar en el que deberían estar acostadas, di una mirada a la habitación.

Mi mochila estaba en la parte superior de la cama. Eso probablemente significa que esta es mi habitación. Las cortinas de la ventana bloqueaban la vista. No podía ver el exterior, pero podía decir que definitivamente no había ninguna luz allí afuera. Tal vez era de noche, o tal vez era debido a la nieve…

Un telescopio había sido instalado en mi habitación. Eso no era algo que yo había traído a este lugar, era algo que ya había estado ahí originalmente. Entonces recordé que no había podido mirar las estrellas en el cielo debido a toda la nieve que había caído.

Repentinamente me volví para mirar por encima de mi hombro. La puerta de la habitación estaba cerrada, por lo que no podía ver el estado del vestíbulo pentagonal.

Está demasiado tranquilo… ¿Qué sucedió con los demás? ¿Por qué nadie está haciendo un alboroto por esto?

Tal vez todos están encerrados como yo, y tampoco pueden moverse. O tal vez sigan inconscientes.

No sabía quiénes estaban haciendo esto ni qué era lo que estaban planeando, pero no podía dejar que siguieran haciendo lo que quisieran. Tengo que hacerles frente. Después de todo, soy una detective.

En primer lugar, tengo que hacer algo con el brazalete. No puedo levantarme mientras siguiera atada a la pierna de la cama. Había un agujero de cerradura en la base de la cadena, pero no podía encontrar la llave.

Probablemente no pueda arrastrar la cama conmigo…

¿Hm?

Las patas de la cama eran cuatro columnas, una en cada una de las cuatro esquinas. El brazalete estaba unido a una de ellas. Pero… Cuando realmente pensé en ello, me di cuenta de que si pudiera levantar la cama, podría sacar el brazalete de debajo de la pata. Era una cama regular de madera que no podía  ser de un tamaño mayor a dos plazas. Era bastante seguro decir que estaba dentro de mi poder.

Agarré la pata de la cama y la levanté enseguida. Incluso para alguien como yo, que no tenía mucha fuerza en el brazo, era capaz de apenas levantarla. Eso era suficiente. Sólo necesitaba hacer un espacio lo suficientemente grande como para deslizar el brazalete libremente desde la pata de la cama.

A la cuenta de tres, reuní mi fuerza y levanté la pata de la cama unos cuantos centímetros. Quité las el brazalete mediante ese espacio.

¡Bien! ¡Recuperar mi libertad fue realmente fácil!

Me pregunto si la persona que me ha metido en este lío pensaba que una chica no sería lo suficientemente fuerte como para levantar la cama. Si ese es el caso, tengo que dar las gracias por su negligencia.

Finalmente, pude levantarme. Me sentí un poco mareada, pero estaba bien. Hice algunos estiramientos ligeros para desentumecer mi cuerpo. No hay problema. Estoy bien.

Con las esposas colgando de mi brazo derecho, suavemente abrí la puerta y miré hacia el vestíbulo pentagonal. Nadie estaba allí. Prudentemente confirmé el estado de mi entorno mientras salía al vestíbulo.

En el centro del vestíbulo estaba colocada una pequeña y redonda mesa de madera. Al parecer, solía haber un pedestal de hierro de forma circular, con un gigantesco telescopio, pero había sido removido hace mucho tiempo. Ahora, todo lo que quedaba era un espacio vacío.

El vestíbulo estaba en silencio, sin nadie que lo viera. Una mirada al reloj analógico de la pared me dijo que eran más de las doce. A juzgar por la oscuridad del exterior, probablemente era medianoche, justo después de que la fecha hubiera cambiado.

¿A dónde se fueron todos? Pensé en hacer una llamada, pero tuve que abandonar esa idea.

¿Qué es eso…?

Mientras me movía alrededor de la mesa, vi a dos pequeñas piernas salir de allí. Mocasines negros y medias de color negro que llegaban hasta la rodilla. En ese momento, comprendí a quién pertenecían. Era uno de los otros detectives que me había acompañado—

Kirigiri Kyouko.

Estaba tendida sobre el suelo con las piernas extendidas. Parecía que, de alguna manera se había desmayado boca abajo. Ella no mostró ningún signo de movimiento.

Me dirigí alrededor de la mesa y me acerqué lentamente, mi mirada estaba subiendo por sus piernas. Eran piernas muy frágiles. Las delgadas curvas que se extendían desde sus pantorrillas hasta sus pálidos muslos decían que aún no había alcanzado una madurez física, debido a que aún seguía siendo una niña. Los delgados pliegues de su falda estaban intactos, moviéndose desde sus caderas hasta el suelo.

¿Se encontrará bien…?

Justo cuando estaba a punto de acercarme a ella, mis pies se detuvieron por sí solos. Su cabeza estaba tendida sobre su lado derecho, como si se volviera hacia mí. Su trenza estaba cubriendo su mejilla, ocultando su pequeña boca. Sus ojos estaban cerrados. Su piel parecía fría, sin ninguna sensación de calor corporal, y aunque eso no era muy diferente de cómo se veía cuando la conocí por primera vez, ahora parecía sobresalir mucho más.

Ella no está… muerta, ¿verdad?

No—su pequeña espalda se movía ligeramente de arriba hacia abajo.

¿Está inconsciente?

No podía decirlo con seguridad, pero dudé en acercarme a ella para confirmar su estatus. Fue debido a que una gigantesca y ensangrentada tijera estaba colocada justo al lado de su mano derecha.

¿Podrían ser tijeras para podar? Eran del tipo que necesitaba de dos manos para ser operara. Las robustas cuchillas se veían como si pudieran cortar a través de cualquier rama, sin importar cuan gruesas fueran. Por lo general, se utilizaban para podar árboles o arbustos, pero cuando piensas en lo que habría tenido que cortar para haber obtenido tales manchas de sangre por todas partes—

Al principio pensé que podría haber sido su sangre, pero no pude ver ninguna lesión en ella. No podía ver rastros de sangre en su ropa ni en el suelo.

Entonces, ¿de quién era la sangre que estaba en las tijeras? A juzgar por el hecho de que fueron dejadas caer por su mano, ¿acaso era ella la que las estaba usando como un arma? Mi temor a la situación me hizo dudar si acercarme o no.

¿Qué le había sucedido a Kirigiri Kyouko? ¿De quién podría ser esa sangre? ¡Tengo que averiguarlo!

Parte 2

Por el momento, la deje atrás y me moví por el vestíbulo. Fui a la habitación más cercana. La puerta estaba ligeramente abierta. La abrí lentamente.

Las luces estaban encendidas en la habitación. Las cortinas bloqueaban el exterior, por lo que todavía no podía ver lo que estaba sucediendo en el exterior. Había un bulto con la forma de una persona envuelto en las mantas de la cama. Alguien está durmiendo. Probablemente sea uno de los detectives. Por lo que podía ver desde la entrada, parecía que estaba durmiendo muy tranquilamente.

—Sin tomar un poco de aire.

Vacilante me acerqué lentamente a la cama y miré por encima de ella. Había un hombre allí, mirando hacia el techo con la boca ligeramente boquiabierta. Estaba bastante segura de que había dicho que su nombre era Amino Eigo. Era un detective practicante que se encontraba a mediados de los treinta años de edad. Él no mostró señales de haberme notado, sus ojos estaban abiertos y profundamente dormidos.

“Um… Perdón por molestarte mientras intentas dormir”, dije mientras trataba de despertarlo. No hubo respuesta. Podía decir que no había ninguna reacción, no importa cuántas veces lo intenté. De alguna manera, incluso cuando acaba de entrar en la habitación, el olor de la desesperación ya se había metido en mi camino.

Él estaba inmóvil, con los ojos abiertos.

Frenéticamente reprimí el deseo de gritar, extendiendo lentamente mi mano para agarrar la manta y quitarla con cuidado…

Fue entonces cuando su cabeza se volvió hacia mí.

Tenía los pelos de punta y salté hacia atrás. Su cabeza giró hacia el lado de la cama, deteniéndose cuando la punta de su nariz se presionó contra el colchón. Generalmente no serías capaz de girar tu cuello hasta ese punto sin cambiar el resto de tu postura, pero no había ninguna señal de que algo se moviera por debajo del cuello. En su lugar, sólo su cabeza estaba en una posición descaradamente extraña. Una vez que quité la manta, la razón estaba absolutamente clara.

Su cuello había sido cortado de su cuerpo, decapitándolo.

Debajo de la manta, había sangre por todas partes, prácticamente estaban quemando mis retinas con el brillante color de la sangre. Alejé mis ojos como si tratara de dejar que el color se borrara de mi visión, y retrocedí inmediatamente.

Mi cuerpo empezó a temblar por su propia voluntad. Sentí frío de repente. ¿Hubo una disminución en la temperatura? ¿O fue porque había puesto mis ojos sobre un repulsivo cadáver? Hacía tanto frío, y sin embargo un sudor desagradable me cubrió el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies.

Me tambaleé hacia la siguiente habitación de invitados. Al igual que la última habitación, la puerta estaba ligeramente abierta. Pude ver un poco dentro de la habitación gracias al espacio que había entre la puerta y el marco. Parecía que, de nuevo, otro detective estaba en la cama, bajo la manta.

No quería mirar. No quería saber nada. Pero tenía que mirar, y tenía que saber. Si fuera a llamarme una detective, incluso por un momento, tenía que enfrentarme a la realidad. No importa qué clase de tragedia o desesperación me espere—

Entré en la habitación y me dirigí hacia la cama. No parecía que hubiera alguna evidencia de que la habitación hubiera sido dañada. Por el contrario, incluso podrías decir que la forma de dormir del hombre parecía perfectamente imperturbable, y clásicamente hermosa.

Él llevaba gafas de sol de color gris claro, pero no intentaban ocultar la sombra de la muerte dibujada sobre su rostro. Enbi Shiita. Es un detective en su mejor momento. Noél FUE un detective.

Cuando traté de quitar la manta, vi que su cuello también estaba cortado. Pero eso no era todo Me di cuenta de que había algo extraño. La cabeza que estaba boca arriba sobre la almohada pertenecía definitivamente al hombre llamado Enbi, pero debajo del cuello, el cuerpo parecía pertenecer a otra persona. Estaba bastante segura de que Enbi tenía la constitución de un hombre fuerte y musculoso. Pero el cuerpo que yacía debajo de la manta pertenecía a un robusto hombre de mediana edad.

Recordé esa constitución. Pertenecía a otro de los detectives que nos acompañaba: un hombre llamado Inuzuka Kou.

¿Q-qué significa esto?

Esto era simplemente extraño de principio a fin. Tenía más información de la que jamás había pedido dándome vueltas en mi pequeña cabeza.

Salí de la habitación, y avancé hacia la siguiente habitación de invitados. Tenía la sensación de que sabía lo que estaría allí. Y, como era de esperar, el cadáver de Inuzuka Kou estaba en la cama.

Pero la pregunta era si realmente se podría llamar a eso el cadáver de Inuzuka. Dado que, como se esperaba, parecía que el cuerpo pertenecía a otra persona. No se veía como el de Enbi tampoco. ¿Eso significa que le pertenece a Amino, el primero que encontré…?

Ya veo, así que las cabezas o los cuerpos fueron intercambiados en círculo.

Envolví mis brazos a mí alrededor, tratando de calentar mi helado cuerpo, y volví al vestíbulo, desanimada.

Todo estaba hecho un desastre. ¿Por qué sucedió algo así? En algún momento, de los cinco que habíamos visitado el Observatorio Sirio, tres habían muerto. No sólo eso, sino que sus cabezas habían sido cortadas, y entonces, por alguna extraña razón, las cabezas de los cuerpos habían sido cambiadas y fueron dejadas de esa manera.

No había nadie además de nosotros en el Observatorio Sirio. Encima de eso, habíamos sido visitados por las tormentas de nieve antes y después de que hubiéramos llegado aquí, por lo que el edificio estaba asilado actualmente debido a la nieve. Era seguro asumir que no era la intervención de un intruso.

Amino Eigo. Enbi Shiita. Inuzuka Kou. Samidare Yui. Kirigiri Kyouko.

De estos cinco, tres habían sido asesinados, y dos aún estaban vivos.

Naturalmente, podía afirmar con seguridad que yo no los había matado. Había partes de mi memoria que aún estaban borrosas, pero francamente, era absurdo pensar que podría matar a tres personas y, sin embargo, seguía sin tener sentido después de todo. Y, ¿por qué me esposaría en primer lugar? No había duda de que alguien más había sido el que me había confinado aquí. Es posible que quienquiera que hizo eso planeaba matarme después.

Entonces, ¿quién era esa persona?

Pasando por el proceso de eliminación, sólo podía pensar en el otro sobreviviente como el culpable.

Ella no podría haber

Parte 3

Regresé a la habitación en la que se encontraba. Kirigiri Kyouko todavía estaba tendida sobre el suelo del vestíbulo. Su cabeza todavía estaba firmemente conectada con el resto de su cuerpo. No había duda de que habría sido mucho más fácil cortarle su delgado cuello, en comparación con los de los otros hombres. Pero ella no había recibido ningún daño. Y la misma arma que parecía perfectamente adecuada para el crimen había caído de su mano…

Si me preguntaran, sólo con mirarla, diría que ella era una pura e inocente niña. ¿Podría realmente decir que ella fue la que le cortó las cabezas a esos tres hombres? Eso sería estúpido… pero…

Retrocedí para observarla desde lejos. Ella era una linda chica, pero sus rasgos me dejaron con la impresión de un enigmático misterio. Hablar con ella, también había demostrado que era cautelosa, y ocultaba sus verdaderos pensamientos. Aunque tal vez eso estuviera relacionado con cualquiera de las razones que ella tuviera para ser una detective a tan temprana edad.

Mientras reflexionaba por las razones que la llevaron a ser lo que era, repentinamente vi algo que brillaba en su mano izquierda… ¿Una llave? Algo me decía que mi intuición era la correcta. ¡La llave de las esposas!

Si se podría decir que “la persona que asesinó a tres detectives” era la misma que “la persona que me retenía con las esposas”, entonces ¿la llave en su mano no serviría como prueba de que ella era la asesina? Si la llave realmente era la que abría las esposas…

Necesitaba asegurarme. Además, quería sacar esas esposas de mi brazo derecho tan pronto como fuera posible.

Me acerqué a ella, extendiendo suavemente mi mano, tratando de pasar desapercibida. Si quería robar la llave, primero tenía que extraerla de su agarre. Sus dedos parecían pequeños capullos de flores blancas que se cerraban sobre esta. Uno a uno, extendí gentilmente esos dedos. Discretamente le quité la llave, y luego retrocedí rápidamente para alejarme de ella. Aún no había notado mi presencia.

Inmediatamente, empujé la llave en el agujero de la cerradura en mi muñeca. Encajaba perfectamente. Giré la llave y se abrieron las esposas.

La sensación de libertad que sentí estaba acompañada por un flujo simultáneo de desesperación. ¿Era ella realmente la culpable? No sabía qué le había sucedido, pero ¿podría ser que ella había matado a esos hombres, luego me retuvo en la habitación, y entonces perdió el conocimiento y se desmayó? Tal vez había alcanzado su límite de esfuerzo físico, o tal vez tenía anemia.

Probando una vez más para ver si la llave era auténtica, la metí en el otro agujero de la cerradura e intenté girarla. Justo como pensé, la esposa se abrió con un clic.

En ese momento, Kirigiri se movió ligeramente a mis pies, como si respondiera al ruido de las esposas. ¡Se está despertando!

Inmediatamente di un paso hacia atrás. Ella abrió los ojos mientras seguía recostada, mirado al suelo. Luego de un momento, ella se las arregló para sentarse, se frotó los ojos, y me miró con una expresión de asombro. Estaba aturdida e indefensa, sentada en el suelo con sus piernas hacia un lado.

Y entonces, repentinamente notó las tijeras en el suelo. De repente, su inocente expresión se congeló. Ella extendió su mano derecha para recogerlas.

“¡No te muevas!” Le ordené que se quedará quieta. Pero su mano no parecía que iba a dejar de moverse prontamente

No había otra opción. Pateé el suelo para saltar rápidamente hacia ella, atrapando su muñeca izquierda con las esposas. Luego tiré de la cadena con fuerza, sujetando el otro extremo de las esposas a la columna del reposabrazos del sillón cercano.

Ella estaba atada al sillón. Era un sillón para una sola persona, pero sus brazos eran tan delgados que no parecía que fuera capaz de arrastrarlo con ella. Su mano derecha ya no podía alcanzar las tijeras. Ella dejó de intentarlo y se volvió hacia mí, con una mirada inexpresiva grabada en su rostro. Pero, me di cuenta de que sus ojos estaban ocultando una pequeña irritación.

“¿Por qué estás haciendo esto, Onee-sama?” Preguntó Kirigiri calmadamente, sin necesidad de levantar la voz.

Onee-sama—fue lo que dijo ella, pero sus ojos no mostraban ninguna señal de cambio. Bueno, eso era de esperar. Había estado tolerando que ella me llamara de esa forma en primer lugar. Aunque, cuando lo dice con una cara tan inocente, podría confundirla con mi verdadera hermana menor…

Sacudí mi cabeza, como si tratara de deshacerme de mi repentino estallido de sentimentalismo.

“¿A qué te refieres con ‘por qué’? Esa es mi línea.” Pateé las tijeras en el suelo, más lejos de ella. “Pensé que quizá finalmente había hecho una buena amiga. Pero, ¿asesinaste a esos tres?”

“¿Los tres…? ¿Asesinar…?” Sus ojos se abrieron por un momento, antes de poner una expresión pensativa. “Ya veo… Así que era demasiado tarde…” Ella bajó la cabeza, mientras seguía sentada en el suelo. De alguna manera, se veía bastante desanimada.

“No te hagas la tonta. ¿Por qué los mataste? ¿Qué planeabas hacerme?”

“Tranquilízate. No soy el culpable.”

“¿No eres… el culpable? ¡¿Quién más va a ser el culpable?! Tres de nosotros fueron asesinados, tú y yo somos las únicas que quedan. ¡Si yo no soy la culpable, entonces debes serlo tú!”

“¿Dónde está la prueba de que no eres la culpable, Yui-oneesama?”

“¿Prueba? ¡Tienes un testigo aquí mismo!” Me señalé a mí misma. “Estuve inconsciente hasta hace poco, cuando me desperté, tres personas estaban muertas. ¡Estoy tan segura de que no las maté como que soy una estudiante de preparatoria de dieciséis años, y que soy tan virginal como Virgo!”

“En ese caso, también abogo por la inocencia, llamándome a mí misma como testigo.”

“¡Nuh-uh, eso no va a funcionar contigo! Eres la que tiene las tijeras que probablemente sean el arma utilizada en el asesinato, y además eras la que tenía la llave para abrir las esposas que estaban en mi brazo. La evidencia apunta a que tú eres la asesina. ¿Cómo piensas refutar ese argumento?” Crucé mis brazos, mirándola con desdén. Ella estiró sus piernas, sentándose de espaldas al lado del sillón, cambiando de posición para mirarme. Soy claramente superior tanto en términos de capacidad física Y moralidad aquí.

“Sólo tenía puesta los ojos en las tijeras. No recuerdo absolutamente nada acerca de ninguna llave para abrir las esposas…”

“La tenías en la mano.”

“Alguien me hizo sostenerla.” Kirigiri sacudió su cabeza lentamente. “Parece que mientras estaba inconsciente, alguien la puso en mi mano.”

“¿Alguien como…?”

“Quien sabe. Tal vez fue uno de los detectives que nos acompañó aquí, o quizá fuiste tú, Yui-oneesama.”

“¡Te digo que no fui yo! ¡Soy una víctima!”

“Si me preguntaras, diría que el querer atacarme te hace parecer más como la culpable.” Ella levantó su mano izquierda, mostrando las esposas.

“No estaba atacándote. Tuve que hacerlo por defensa propia. Porque estabas tratando de recoger las tijeras, ¿recuerdas?”

“Si ves un conjunto de tijeras ensangrentadas en el suelo, ¿no sería natural querer recogerlas y examinarlas?”

“¡Eso no es natural! ¡Yo nunca haría eso!”

“¿Incluso si eres una detective?” preguntó ella, mientras inclinaba su cabeza y volvía sus ojos hacia mí.

Me mordí el labio, sin saber cómo reaccionar respondí con un “Mmmmph…”

“Hay personas que han sido asesinadas, ¿no es así? Si ese es el caso, entonces esa es una razón más para querer examinar el arma. ¿La forma del arma coincide con las heridas en las víctimas? ¿Hay alguien capaz de usar esta arma o existen limitaciones? ¿Hay algunas peculiaridades notables sobre ella? ¿Qué tan pesada es? ¿Cuán larga es? La lista continúa…”

“Sé todo eso”, interrumpí obstinadamente. “Pero, no deberías tocarlas con tus propias manos, Pequeña Señorita Detective. Dejarás huellas extras en ellas, ¿cierto?

“…Sí, eso fue descuidado de mí parte. Todavía estaba un poco soñolienta en ese momento. Lo siento”, ella se disculpó obedientemente.

“O tal vez esas tijeras ya están cubiertas con tus huellas dactilares. Estabas pensando que podrías engañarme tocándolas ahora.”

“Tal vez podrías tomarlo de esa manera.” Dijo mientras entrecerraba sus ojos, mirando a las tijeras. “¿Estás absolutamente segura de que estas tijeras son el arma homicida?”

“Probablemente. Se ve demasiado buena como para utilizarla en una decapitación rápida.”

“¿Decapitación…?”

“Sí, los tres tenían sus cabezas separadas de sus cuerpos… Espera, tú eres la que lo hizo. Apuesto a que incluso con tus delgados brazos, aun podrías rebanar el cuello de alguien con poderosas tijeras de podar como aquellas.”

Hubo un silencio momentáneo, en el que ella no mostró ninguna reacción ante mis palabras. Pensé que tal vez se sentiría un poco deprimida cuando sospechara de ella, y que tal vez mostraría un poco de dolor en su expresión, pero se veía tan imperturbable como siempre. De hecho—

“Parece como si algo inexplicable hubiera ocurrido.” Ella se veía impecablemente brillante, con tal claridad en sus ojos que podrías llamarla inocencia.

“Sí, casi no puedo comprenderlo”, respondí. “Pensar que una chica como tú sería capaz de cometer un asesinato tan retorcido…”

“Odio repetirlo, pero yo no soy la culpable. ¿Aún no lo entiendes, Yui-oneesama?”

“Entonces, ¿quién es el culpable? Todos los demás están muertos. No hay manera de que estén fingiendo. Todos fueron decapitados. ¿Estás tratando de decir que todavía piensas que soy la culpable?”

“No”, respondió sin vacilar. “A pesar de lo que dije antes, no creo que seas la culpable.”

Eso fue una sorpresa. En una situación como esta, ella no debería haber tenido ningún contraargumento válido además de señalarme como la culpable. ¿O es que tiene algún motivo escondido para excluirme del grupo de sospechosos?

“¿Por qué piensas eso?”

“Recuerda lo que sucedió justo antes de caer inconsciente. Creo que la hora era alrededor de las 8. Todos nosotros estábamos reunidos aquí en el pasillo, discutiendo lo que se debería hacer con la cena.”

Ella tenía razón…

Parte 4

Habíamos quedado perplejos debido a la falsa petición que habíamos recibido. Estaba oscuro afuera, por lo que no podíamos irnos a casa durante la tormenta de nieve. Nos reunimos alrededor de la mesa para discutir nuestros planes a partir de ahora.

Justo entonces, sin advertencia, la primera persona se desmayó. Estoy bastante segura de que esa persona fue Amino. De repente se desplomó, cayendo sobre su costado. Entonces, el humo blanco empezó a salir de la nada. Alguien gritó: “¡Fuego!” Pero no había señal alguna de incendio, y no se sentía caliente. Había estado tratando nerviosamente de averiguar qué es lo que debería hacer, pero antes de darme cuenta, también empecé a perder el conocimiento. No tengo idea de lo que pasó después de eso.

“Esa es la verdad detrás del humo.” Kirigiri señaló debajo de la mesa. Una pequeña lata de aluminio había rodado debajo.

“¿Qué es esto?” Dije mientras me agachaba y miraba debajo de la mesa, sacando la pequeña lata de allí. “Parece una lata de jugo… pero no hay agujero para beber.”

“Es un generador de humo casero, ¿no es cierto? Alguien lo lanzó debajo de la mesa. Podemos sentirnos afortunadas de que no parezca haber sido gas lacrimógeno o gas para dormir. Pero ese terrible humo blanco cubrió nuestros campos de visión por completo.”

Había perdido la conciencia muy rápidamente, por lo que realmente no sabía lo que había sucedido después de eso. “¿Que pasó exactamente?”

“Bueno, en realidad no lo sé. Debido a que todo el mundo empezó a desmayarse, uno tras otro, inmediatamente fingí desmayarme también”, dijo Kirigiri.

“¿Estás diciendo que eres la única a la que no le pasó nada?”

“Sí. Porque el humo en sí era inofensivo. Creo que todos se desmayaron no por el humo blanco, sino por otra causa. Es un hecho que la primera persona se desmayó antes de que empezara a salir el humo. Me pregunto si tal vez, en algún momento, te hicieron ingerir un somnífero. ¿Tienes algún recuerdo de eso?”

“Hmmmm… ¿Somnífero?”

No sabía si los demás lo habían hecho, pero al menos podía hablar por mí misma al decir que no había ingerido nada desde que llegué al Observatorio Sirio. No debería haber habido ningún momento en el que podría haber tomado alguna droga. Pero pensando en ello, justo antes de perder la conciencia, me sentía un poco borracha. Pensé que no me sentía bien, pero…

“Aun así, ¿cómo es que fuiste la única persona que escapó del peligro?”

“Quizá sea gracias a mi constante entrenamiento”, dijo sin rodeos. “Detectar el peligro es mi especialidad. Pero cuando lo siento, a menudo no es más que un simple ‘mal presentimiento’, y frecuentemente sólo consiste en revisar los acontecimientos que soy capaz de unir con una explicación lógica de estos… El abuelo lo llama ‘oír los pasos de la muerte.”

He oído que los grandes matemáticos son capaces de llegar a proposiciones, incluso cuando se saltan algunos cálculos en el camino. He oído hablar de muchos episodios en los que luchan por explicarse después. Me preguntaba si ella era esa clase de genio.

No, ahora mismo, no sabemos el motivo real por el que caímos inconscientes, por lo que es posible que ella se esté haciendo la tonta. O tal vez ella es la culpable, y por eso obviamente sería capaz de evitar el peligro…

Espera, ¿qué “entrenamiento”…?

“Todo el mundo empezó a desmayarse uno tras otro, por lo que estaba claro que se estaba poniendo en marcha algún terrible complot criminal”, continuó Kirigiri. “Fingí desmayarme para ver lo que el culpable planeaba hacer, pero cuando lo hice, oí de nuevo los pasos de la muerte otra vez.”

“¿Qué sucedió?”

“Aquellos fueron los pasos del culpable. Parece que nuestro culpable es del tipo precavido. Esos pasos se acercaron a mí, y forzó una droga extraña en mí. No era cloroformo ni éter. Es probable que tampoco fuera un anestésico… Tal vez era una especie de narcótico sintético. Me cubrieron la boca con un pañuelo y aunque contuve un poco la respiración para no inhalarla, en algún momento perdí el conocimiento…”

Así que al final, ¿también se desmayó? Mm, espera un minuto…

Tijeras, cadáveres decapitados, drogas que causan desmayos… Esas cosas juntas tenían un anillo familiar. No… Yo reconocía esa combinación.

No… hay manera de que pueda se esor.

Por ahora, solo necesito escuchar todo lo que Kirigiri tiene que decir. Puede que simplemente esté malentendiendo las cosas.

“¿Sabía el culpable que sólo fingías desmayarte?”

“No, no creo que lo supiera, es probable que estuviera dando vueltas y poniendo el pañuelo a todos. Para asegurarse de que realmente todos se desmayaron.”

“¿Y entonces qué?”

“A pesar de mi confuso estado de conciencia, todavía intentaba resistirme.” En medio de su desinteresado discurso, este es el único lugar en el que ella parecía introducir deliberadamente una pausa. Casi como si estuviera anunciando orgullosamente sus resultados.

“¿…Entonces?”

Agarré la mano del culpable.”

“¿La agarraste?” Pregunté decepcionada. “¿Eso es todo?”

“Sí. Desafortunadamente, no fui capaz de rasguñar ni morder al culpable, pero al menos pude tocar su mano. Con el humo blanco nublando mi visión, esa sensación se ha convertido en mi única pista sobre la identidad del culpable”, dijo Kirigiri, mirando hacia sus propios dedos.

“¿Cómo se sintió?”

Era la mano de un hombre.”

“¿En serio? ¿Estás segura de eso?”

“No era nada especial, pero realmente era una mano masculina. En ninguna parte es más fácil sentir la diferencia entre hombres y mujeres que en las manos y las yemas de los dedos.”

“Hmmmm… Sin embargo, ¿es eso realmente cierto en la práctica? ¿Alguna vez has sostenido la mano de un hombre antes?”

Ella parecía sorprendida por mi pregunta, se había quedado congelada. Hubo una larga pausa… Y luego, ella reanudó su explicación, actuando como si nada hubiera pasado. “Nunca he asesinado a nadie, pero he leído acerca de lo que se siente asesinar a alguien. Esta es una situación similar. Lo entiendes, ¿cierto? Bien, continuando con…”

“Espera, eso es un razonamiento bastante extraño. Oh, podría ser que, ¿ni siquiera te has cogido de las manos con un chico?” Pregunté, burlonamente, interrumpiéndola nuevamente. Esta vez ella estaba muy enfadada. Volvió la cabeza para apartar la mirada, aparentemente evitando la conversación.

Tal vez la molesté demasiado. A pesar de que ella hablaba y actuaba como si fuera indiferente, esta reacción fue sorprendentemente tímida, por lo que de repente no tuve ganas de molestarla más.

“Lo siento, lo siento, creo que me pase de la raya”, dije mientras me disculpaba. “Estoy segura de que por lo menos has sostenido la mano de tu padre antes, eso es suficiente para tu lógica, por lo que todo está bien.

“Ya he olvidado eso.”

“¿Eh?”

“Estoy diciendo que olvidé cómo se siente la mano de mi padre.” Kirigiri entrecerró sus ojos, apartando sus flequillos con la mano derecha. Ese fue el gesto más emotivo que jamás había visto de ella hasta ese momento.

“Y-ya veo. Lo entiendo”, dije sonrojándome. Qué complicado. Parecía que ella tenía sus propios problemas, pero quedarse estancada en ellos significaría que la verdadera conversación nunca progresaría. “Así que, básicamente lo que estás tratando de decir es… debido a que la persona que provocó que te desmayaras era un hombre, entonces lógicamente se puede concluir que yo, Samidare Yui, no soy la culpable, ¿correcto?”

Kirigiri asintió, todavía se mostraba reacia a mirarme.

Entre los detectives que fueron invitados al Observatorio Sirio, Kirigiri Kyouko y yo éramos las únicas mujeres. Si su afirmación era correcta, entonces podría ser excluida de la lista de sospechosos.

“Pero eso es lo que he estado diciendo desde el principio”, dije suspirando de alivio. “El hecho de que yo no soy el culpable es algo que ya sabía, ni siquiera necesitaba pruebas para eso.”

“No, todavía no lo llamaría la prueba definitiva.”

“¿Qué? ¿Estás diciendo que no puedes creerlo a menos que toques mi mano para asegurarte o algo así?” Pregunté con ansiedad, pero Kirigiri se limitó a mirar hacia abajo, buscando las palabras que debía decir, antes de levantar la mirada, asintiendo ligeramente.

“…Tu mano”, dijo ella vacilante, pidiendo mi mano derecha. Parecía bastante seria.

¿Es esto una trampa?

Si ella era la culpable, entonces tal vez todo el testimonio que acababa de dar no era más que una excusa para acercarse a mí. Tal vez ella estaba escondiendo algún tipo de arma, y ​​estaba tratando de tenerme cerca de su alcance.

Kirigiri Kyouko, todavía no sabía mucho acerca de ella. Realmente no había tenido tiempo de conocerla, y en el tiempo que pasamos juntas, aprendí que era misteriosa, y que al parecer tenía una vida complicada. Su afirmación de que yo era inocente no iba a ser suficiente para hacerme confiar en ella.

“Bien, vamos a darnos un apretón de manos y hacer las paces.” Sin embargo, seguía sin acercarme demasiado a ella. “Pero el verdadero apretón de manos vendrá después de que todo esté resuelto, y ambas hayamos probado ser inocentes.”

“Me pregunto qué es lo que significa eso.”

“Primero, siéntate en el sillón”, dije con voz de orden. Ella había estado sentada junto al sillón todo este tiempo, pero de acuerdo a mi demanda, se sentó allí. “Ahora, muéstrame tu mano derecha.” Ella me mostró su mano tal como le dije.

Me acerqué cuidadosamente a ella, tomando su pequeña mano con la mía. Parecía como si estuviera hecha de vidrio, como si poner un poco de fuerza la rompería, pero firmemente me rehusé a dejarla ir. Su mano izquierda estaba inutilizada por las esposas. Conmigo sosteniendo su mano derecha de esa manera, ella no podría atacarme.

Nos estrechamos la mano, como si nos evaluáramos mutuamente, intercambiando miradas.

“Entonces, ¿ves la verdad ahora? Podemos hablar de eso más tarde. Soy una detective también, por lo que voy a intentar buscar mi propia verdad.”

“¿Qué harás?”

“Primero, necesito realizar una búsqueda minuciosa en el edificio”, dije aun estrechando las manos. “Todavía sospecho de ti. Eres una detective también, por lo que deberías entender de dónde vengo, ¿verdad? Pero si quiero seguir sospechando de ti… Hay una condición importante que aún necesito cumplir antes de que pueda acusarte como la culpable. Eso es, tengo que investigar la posibilidad de un crimen cometido desde afuera. ¿Alguien más además de nosotros cinco pudo venir o irse de este lugar?”

“¿Aún no lo habías confirmado?”

“…S-sí, quiero decir, todavía estaba medio dormida”, me apresuré a defenderme después de que ella se entrometió. “Un crimen cometido por un sexto invitado no deseado… Si hay alguna prueba de eso, puedo dejarte ir.”

“Tendrás que investigar rápidamente, antes de que la nieve borre la evidencia. Sobre todo por las ventanas y la entrada. Todavía puede haber rastros de alguien que haya salido o entrado.”

“Lo tendré en cuenta.”

Parte 5

“Si un invitado no deseado está presente, no hay duda de que esa persona es un hombre. Y todavía puede estar escondido en el edificio.” Kirigiri parecía un poco preocupada.

“Sí, voy tener que comprobar eso. Por mí misma. Lo siento, pero voy a tener que dejarte permanecer así por un tiempo. Voy a tener que atarte la mano derecha también.” Si ella era la culpable, entonces ella tenía que haber sido la que preparó las esposas. Si ese era el caso, había una posibilidad de que ella tuviera una llave de repuesto escondida en alguna parte. Si no le prestaba atención, podría quitarse las esposas. Es por eso que necesitaba restringir el uso de ambas manos. “Sin ofender.”

“No importa. Estaría más preocupada si no fueras el tipo de persona que se preocuparía por algo como eso”, dijo Kirigiri con una expresión fría.

Pero… incluso si quería retenerla, no tenía esposas, cuerdas ni nada extra para atarle las manos.

“Usa mi listón.”

“¿…Estás bien con ello?”

“Si sirve para probar mi inocencia.”

Asentí con la cabeza y solté uno de los listones atados alrededor de sus trenzas. Utilicé el listón para atar su mano derecha al brazo del sillón. Y con eso, ambas manos estaban sujetas a este.

“Iré a investigar cada una de las habitaciones, una por una. Si nuestro invitado está en algún lugar, podría tratar de moverse entre las habitaciones y ocultarse en otro lugar para que yo no pueda verlo. Pero si tú estás aquí en el vestíbulo central, deberías ser capaz de ver a través de él.”

“¿Así que serviré como una cámara de vigilancia?”

“Exacto. Pero nuestro invitado podría ser muy peligroso para ti, con tus dos manos atadas de esta manera. Quiero decir, es un asesino asqueroso después de todo. Si aparece, grita lo más fuerte que puedas. Vendré a rescatarte en un instante.”

“¿Me rescatarás?”

“La existencia de un invitado no deseado demostraría tu inocencia. Te protegería con todo lo que tengo.”

“Ya veo… Pero creo que será demasiado tarde en ese momento.” Como siempre, Kirigiri actuó como si esto no tuviera nada que ver con ella. “Pero, si me permites decirlo, no creo que puedas concluir lógicamente que soy inocente simplemente porque un invitado no deseado podría estar presente. El motivo de esa persona para esconderse no estaría necesariamente relacionada con los asesinatos; Por ejemplo…”

“¡¡Eso no importa!!” Dije mientras interrumpía “¡En una situación como esta, si alguien está aquí escabulléndose, es sólo sentido común para mí el patear su trasero en lugar de hacer cualquier otra cosa!”

“…Ya veo”, ella respondió dócilmente.

“Realmente dudo que alguien entre y salga de este edificio en medio de una tormenta de nieve a mitad de la nada durante la noche… Pero como sea. Lo investigaré.”

Dejé a Kirigiri atrás, y fui a investigar la habitación más cercana primero. Abrí las cortinas, revisé las cerraduras de las ventanas e investigué el estado de la nieve afuera.

No me tomó mucho tiempo el ir y comprobar las ventanas de todas las habitaciones. La conclusión fue que todas las ventanas estaban cerradas desde el interior. No había nada extraño con la nieve cerca de ellas.

Ninguna de las habitaciones tenía rejillas de aire acondicionado o cualquier cosa que condujera hacia el exterior, a excepción de las tres ventanas. Así que, siguiendo esa cadena de pensamientos, era imposible que alguien entrara con las ventanas cerradas.

Después, investigué la entrada. La puerta principal estaba cerrada con llave, e incluso cuando revisé la nieve de afuera, no vi ninguna señal de que alguien hubiera entrado o salido por la puerta.

Al final, no pude encontrar ninguna evidencia de que alguien entrara o saliera del edificio. Y tampoco detecté la presencia del hipotético invitado no deseado… Quiero decir, alguien además de mí y Kirigiri que estuviera vivo.

Kirigiri me esperaba en el vestíbulo, todavía amarrada al sillón.

“Desafortunadamente, parece que después de todo no hay nadie aquí a excepción de nosotras dos.”

“¿No había ningún rastro en la nieve del exterior?”

“No, quiero decir, en una tormenta como esta, los rastros probablemente serían borrados por la nieve muy rápido, pero si una persona estuviera caminando por allí, definitivamente habría al menos una huella. No había nada fuera de lo común.”

Y así, el misterio del asesinato se volvió aún más desconcertante.

No, se podría decir que lo hacía mucho más simple.

Podrías comparar el Observatorio Sirio con una botella herméticamente cerrada. Mientras la botella permanezca herméticamente cerrada, nunca habrá más o menos dentro de ella. Por lo que, si hay tres cadáveres y dos supervivientes, uno de los supervivientes tiene que ser el culpable. Por lo tanto, Kyouko Kirigiri es la culpable.

La persona en cuestión me miró expectante. Era una lástima, pero todavía no podía liberarla.

Si mi razonamiento era correcto, entonces no había duda de que ella era la culpable. Pero también era cierto que no podía aceptar esta respuesta. ¿Realmente sería posible que una chica como ella matara a tres hombres adultos y colocara sus cadáveres sobre las camas de las habitaciones?

“Ya no sé qué está pasando… ¿Qué pasa con este caso?” Me quejé sin pensarlo. “Este extraño edificio y la extraña petición que recibimos… Bueno, finalmente al menos entiendo una cosa. El incidente descrito en esa carta negra no fue un incidente que se nos pidió que resolviéramos, Sino que era un incidente en el que terminaríamos involucrados  nosotros mismos.”

“…Yui-oneesama, ¿de qué estás hablando?”

“¿Eh? La petición escrita. Había una carta negra con ella, ¿cierto? Y tenía el lugar, el arma y todas esas cosas escritas en ella.”

“…Muéstrame la carta negra de la que estás hablando.”

“Oh… S-sí, aquí tienes.”

Dejé a Kirigiri sentada en la silla, volví a mi habitación y busqué dentro de mi mochila. Saqué la carta negra y regresé al vestíbulo.

“Ábrela y muéstramela.”

Cumplí a su tensa y urgente petición sin pensarlo. Saqué el doblado papel negro japonés del interior del sobre negro. El contenido de la carta estaba escrito con tinta blanca.

Kirigiri miró a esas palabras, y luego pareció que su temperatura corporal había disminuido significativamente, su rostro palidecía. “Yui-oneesama… Este no es un caso de asesinato ordinario.”

“¿Qué? ¿Qué quieres decir?”

“Esto es… probablemente… un juego.”

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