Prologo: Aliada de la Justicia.

 

Tokizaki Kurumi era una niña muy amable, y aquellos que la conocían también la elogiaban por ser así. Nacida en una familia acaudalada, era una Ojou-sama que fue criada por padres cariñosos. Nunca se vio obligada a lidiar con restricciones de libertad o algún tipo de disgusto en su niñez; y así, diecisiete años de su vida pasaron de esa forma.

Sin odiar a otros o ser odiada por los demás, una vida extremadamente pacífica y estable.

En los días felices de pura dicha, parecía que todos consideraban su estilo de vida de esa manera, y parecía que ella también lo creía.

—Una sensación borrosa de impotencia.

Quizás se originó de la libertad sin trabas que tuvo desde su nacimiento, o quizás simplemente debido a su naturaleza innata de ser así, pero esas sensaciones frecuentemente se adentraban a sí mismas en el corazón de Kurumi.

Captando un destello del mundo exterior, se podía ver que muchas personas enfrentaban una multitud de dificultades y adversidades.

Algunos se encontraban con su muerte mientras eran atraídos hacia una guerra, mientras que otros ya sufrían de enfermedades terminales antes que pudieran incluso respirar. Pocos poseían nada más que prendas en sus espaldas, mucho menos algún trozo de comida para llenar sus estómagos—eran personas tratadas con inmensa desigualdad. En este mundo, era los vientos de sangre fría que sin piedad agolpeaban a los miembros demacrados del débil.

Los observaba a través de la televisión, periódicos, revistas—e incluso con sus propios ojos.

Mientras Kurumi daba testimonio de los que sufren, un sentimiento amargado de impotencia se apodero de su corazón.

Quizás esto era algo por lo que todos pasaban. Aun así, aunque estaban muy al tanto de la implacable falta de emoción en este mundo, las personas en cambio habían sucumbido a esa realidad, ignorando la desgracia del mundo, a la cual ellos mismos eran incapaces de tocar.

Pero el corazón de Kurumi, no importaba cuanto tiempo transcurriera, aun preservaba este asunto.

Quizás haya algo que pueda hacer.

Quiero ayudar aquellos que lo necesitan.

Esta sensación inocente de justicia era, por el lado bueno, puro y por el otro lado ingenuo.

Este sentimiento, el cual se había sembrado en su corazón, fue desapercibida por todos.

Posiblemente, era precisamente debido a su personalidad que esto sucedió.

—En ese día.

Ese día había sido como cualquier otro.

Aproximadamente a las cinco de la tarde, Kurumi caminaba por el largo camino a casa con su amiga, observando una vista del sol anaranjado ocultándose mientras conversaba distraídamente.

“—Acerca de eso, Sawa-san.”

“¿Un?”

Al ser llamada por Kurumi, su compañera de clase Yamada Sawa inclino su cabeza ligeramente con un parpadeo de sus ojos. Era una niña común con un cabello color marrón atado en tres trenzas.

“¿Tienes algún plan para mañana? Si estas libre, me gustaría ir a tu casa.”

“Okey. Está bien….Ah, ¿podrá ser que quieres acariciar a “Chesnut’ de nuevo?”

Sawa lo dijo con una ligera risa. Chesnut era el nombre de un gato que Sawa había comprado y lo había criado. Era un gato Americano de pelaje corto que era desvergonzado y que incluso actuaba juguetón con extraños que había conocido por primera vez.

“N-No es así. Solo….quería estudiar contigo…..”

“Jeje, claro que es eso. Por favor ven sin falta. —Pero ya que Kurumi-san es amante de los gatos, ¿Por qué no tienes uno?”

Las declaraciones hicieron que Kurumi frunciera sus cejas.

“Mi madre es alérgica a los gatos.”

“Ya veo. Entonces tendrás que esperar a tu siguiente vida para criar a uno.”

Mientras terminaba, Sawa rio una vez más y se despidió con su mano, después de eso dirigiéndose en dirección a su propia casa.

Kurumi regreso el gesto y se despidió mientras se quedó ahí hasta que la figura de su amiga desapareció antes que comenzara con su a caminar hacia su hogar.

No había nada de que quejarse de una vida diaria estable. Su amiga también era cuidada bajo las alas del destino. Nunca se tropezaba con dificultades, así que su tono de hablar no generaba ningún problema.

Siguiendo esto, esa manera de vivir sin duda alguna continuaría. Incluso si una pizca de fluctuación surgía en las profundidades del corazón de Kurumi, parecía caminar a casa como si fingiera ignorancia sobre este aspecto.

—No mucho tiempo después, se sintió un poco indispuesta.

“¿….Eh?”

Después de pasar por muchos callejones, Kurumi abrió sus ojos y reviso sus alrededores.

Desconocido para ella, el ajetreo de las personas, el ruido de los animales, y todo tipo de sonidos se habían desvanecido.

Era simplemente como si hubiera perdido su camino y deambulaba en otro mundo.

Instantáneamente, Kurumi había llegado a la conclusión que sus oídos estaban experimentando dificultades para escuchar por un momento—pero eso no era el caso. El crujido de la tela de su ropa creando fricción aún era audible para ella.

“Que es…esto.”

A pesar de su sueño, Kurumi siguió caminando para salir de este lugar. Sin embargo—

“Que…”

Rápidamente detuvo sus pasos.

La razón estaba al frente. Ante ella, una anormalidad no identificada se había manifestado.

Se parecía a una sombra de un tono negro solidificándose en un ser vivo de forma humanoide. La anatomía de esa criatura liberaba un aura oscura mientras emitía lo que no podía ser descrito por chillidos de lamento y rabia.

“¿¡Hya——!?”

Eso obviamente era una existencia fuera de lo ordinario.

Kurumi no pudo abstenerse de suprimir su respiración, desesperada por huir de ahí.

Sin embargo, su cuerpo, lleno de inquietud, no actuó como quiso. Con un giro de su pie, Kurumi cayó al piso sobre su espalda.

“¡Kya…..!”

“——“

Entonces, como si finalmente percibiera a Kurumi, la entidad lentamente se acercó a la chica.

“¡No…No lo….!”

Kurumi era completamente incapaz de hacer algo, simplemente temblando con agitación.

Pero — al siguiente instante.

“¿¡….!?”

El campo de visión de Kurumi fue completamente asediado por la luz. Justo después que una cruda explosión había resonado, el monstruo cerca de ella se desvaneció en el aire.

En su lugar estaba una chica quien parecía haber cambiado de lugar.

“¿—Estas bien?”

“Eh…Un——Estoy…bien…”

Confundida, Kurumi incline su cabeza con unas pocas dudas, su línea de visión  enfocándose en el físico de esa chica.

Su cabello flotaba en el viento, era una joven chica que poseía rasgos regulares. Una expresión irresoluta apareció en su rostro, desarrollando aún más su ambiente incomprensible. Estaba adornada en un vestido glamorosamente formal y elegante. Cada una de esas esenciales partes la retrataban como un ángel o una diosa.

Habiéndose perdido, Kurumi finalmente lo entendió. Era ella quien había derrotado a esa criatura irritable y rescato a Kurumi.

“Gracias por salvarme….”

Mientras Kurumi mostraba su más completa gratitud con palabras temblorosas, la chica poco a poco extendió su mano hacia ella.

Aceptando la oferta, Kurumi se podía considerar que se puso de pie.

“Pero…hace un momento, que rayos…”

Ante la pregunta de Kurumi, la chica bajo su mirada y hablo.

“—Un espíritu. Es una criatura cuyo propósito es destruir a este mundo.”

“Espíritu…”

“…..Así es. Hablando de eso, ¿Quién eres? ¿Por qué estás aquí?”

“Ah, lo siento. Mi nombre es Tokizaki Kurumi. Y en cuanto al por qué estoy aquí….para ser honesta también me gustaría saber eso.”

Después de la presentación de Kurumi, la joven chica acaricio su mentón mientras murmuraba un “Hmm”, como si mostrara señales de reflexionar sobre algo.

“¿…..Perderte sin querer? Hmm, quizás tienes una naturaleza compatible.”

“¿Huh…?”

Kurumi inclino su cabeza con sospecha y exclamo. Después, la chica miro directamente hacia los ojos de Kurumi.

“—Perdóname por la repentina pregunta, Kurumi, pero, ¿deseas poder?”

“¿….Poder…?”

“Así es. Un poder como el mío. ¿Lo deseas? De seguro serás compatible con la naturaleza del Cristal Sephira. Si estas dispuesta—espero que puedas salvar el mundo conmigo.”

“———“

Frases absurdas más allá de la creencia fueron dichas.

Una persona común definitivamente las descartaría con una risa y con dudosas sospechas.

Y tampoco Kurumi lo imaginaria de esa manera.

Sin embargo, lo que fue más abrumador que eso fue la emoción profundamente sembrada dentro del corazón de Kurumi, y la llevo a bajar su cabeza hacia adelante subconscientemente.

“Grandioso. Con tu ayuda, tendremos cien veces más poder.”

La chica pauso para sonreír antes que continuara.

“—Encantada de conocerte, Kurumi. Soy Takamiya Mio, también conocida como….una aliada de la justicia.”

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s