Capítulo 13: El destino de un aventurero

“Por nuestra victoria, por la granja, por nuestra ciudad, por nuestros aventureros…”

La elfa miró a su alrededor a todos sus aliados se habían reunido en el Salón del Gremio, cada uno con diversas heridas.

“… ¡Y por el bicho raro que está siempre hablando de goblins! ¡Salud!”

Un gran grito vino de la multitud, y cada uno bebió de su taza. Éste era el quinto o sexto brindis, pero a nadie le importaba.

Habían llegado al Salón del Gremio justo antes de que la sangre de la batalla estuviera seca, y estaban emocionados por la victoria.

¿Y qué victoria celebraban?

Un centenar de goblins destruidos. Los goblins habían tenido chamanes, campeones, y más de su especie, y aun así no habían sido un reto para los aventureros.

Por supuesto, los aventureros no habían escapado ilesos. Había muertos y heridos. Siempre hay personas con mala suerte.

Así que la conmoción aquí no fue sólo en celebración de la victoria, sino también en recuerdo de los compañeros caídos. Todos los que se aventuraban, sabían que mañana podrían ser ellos. Cuando terminó la batalla, La granjera y su tío fueron atrapados en la fiesta, la fiesta creció rápidamente y se extendió.

Él, como siempre, se sentaba en la esquina, en un banco cerca de la pared.

Su brazo izquierdo estaba vendado en su pecho, pero el dolor parecía haber desaparecido. Observó la fiesta en el brillante reflejo de una moneda de oro.

El enano había traído su vino de fuego personal y lo estaba compartiendo. Más de un novato se derrumbaba antes de terminar una copa entera.

Junto al enano, un Guerrero Colmillos de Dragón, bajo el control del Sacerdote Lagarto, realizaba una extraña danza.

La recepcionista corría como un cachorro emocionado. Cuando el lancero se acercó a ella, la bruja le dio un fuerte golpe con su pipa.

“¡Cantinero! ¡Esta noche soy una mujer rica! ¡Siga sirviendo!”

“¡Carne! ¡Tráeme carne! ¡Bien jaspeada!”

“¿No dijiste que salías conmigo? ¿Huh? ¡¿Qué tal ir de vuelta a casa a conocer a mis padres…?!”

“¡Wow! ¿Cuántas bebidas has tenido?

“¡Está bien! Bebe conmigo, ¡hoy de todos los días!”

“Oh, ¿qué tal un antídoto contra la resaca?”

“…Uno por favor.”

Él entrecerró un poco los ojos.

Había limpiado todo el nido goblin, pero del ejército propiamente dicho, sólo había matado al Lord.

De ahí su recompensa: una moneda de oro.

Presionó la moneda en la palma de Sacerdotisa, que se sentó a su lado. Antes, había estado sonriendo alegremente, pero a medida que la fiesta iba avanzando, ella apoyó la cabeza en su hombro y ahora estaba respirando ligeramente en sueños.

“Ella debe haber luchado muy duro.”

Desde el otro lado de la jovencita, la granjera acariciaba el cabello de la sacerdotisa. Limpió un poco de suciedad en la mejilla de la Sacerdotisa en un gesto que le recordó a una hermana mayor cuidando a su hermano menor.

“Es sólo una niña. No la hagas trabajar demasiado, ¿entendido?”

“Sí.” Asintió con calma. La granjera apretó los labios.

“No estás de buen humor.” Ella hizo una pausa. “¿Paso algo?”

“No es nada”, dijo con un ligero movimiento de cabeza.

“… ¿Enserio?”

Los dos se quedaron en silencio, observando a los aventureros. Los vencedores reunidos bebieron, comieron, rieron y se alegraron. Heridos e ilesos por igual. Los que se habían distinguido especialmente y los que no lo habían hecho. Todos los sobrevivientes disfrutaban de lo que habían ganado con esta aventura.

“… Gracias,” ella susurró.

“¿Por qué?”

“Por salvarnos.”

“… Yo no hice nada,” dijo bruscamente.

El silencio volvió entre ellos. No era un silencio incómodo. Cada uno de ellos sabía lo que el otro pensaba.

“No es…”

“Hmm?” Ella ladeó la cabeza ante su tenue susurro.

“Aún no ha terminado…”

“Tal vez. Pero esto es algo.”

Esperó a que él respondiera.

Pensó y pensó, y luego dijo lentamente, con vacilación: “Supongo que… quiero ser en un aventurero”.

“¿De verdad?”

A ella, le sonaba como si tuviera diez años menos. Pero a diferencia de cuando ella tenía ocho años, esta vez ella podía responder con una sonrisa y un asentimiento alentador.

“Estoy segura de que puedes hacerlo.”

“¿Eres tú?”

“Sí, yo soy.”

Puede que no sea hasta ese lejano día en que no haya más goblins, pero…

“Mm… Ja… ¿aah?” En ese momento, la sacerdotisa se movió. Sus párpados se abrieron.

“¡Huh, ¿qué?! ¿Me quedé dormida…?” Preguntó, su rostro estaba rojo brillante. Al verla de esa forma, la granjera se rio.”

“Jajajaja. Todos lucharon duro hoy. No podemos culparte por querer una pequeña siesta.”

“Oh, ahh, um… Lo sie…lo siento…”

“No importa.”

“Bien. Tengo que ir a darle las gracias a unas cuantas personas.” Acariciando el cabello de la sacerdotisa, la granjera se puso de pie. El “Tómatelo con calma hoy” que ella dijo mientras se acercaba y le hacía un gesto con la cabeza hizo que la sacerdotisa mirara hacia el suelo con su rostro ruborizado.

“… ¿Está bien que no te unas a los demás?”

La sacerdotisa negó con la cabeza. “Estoy bien.” Ella hizo una pausa. “Estoy… disfrutándolo.”

No, no está bien… No sé por qué, pero esto no puede continuar…

De repente, la sacerdotisa aplaudió. Esto era algo que había aprendido de Goblin Slayer: Había aprendido a actuar mucho mejor en los momentos críticos.

“¿Qué hay de ti, Goblin Slayer-sama? ¿Estás bien?”

“¿Con qué?”

“¿Con… dinero o… algo?”

“No hay problema.”

Fue un cambio brusco de tema, y Goblin Slayer entendió eso, y asintió con la cabeza.

“He compensado a todos como hemos acordado.”

Ella le dirigió una mirada de duda.

“He comprado una copa.”

“Ah.” La sacerdotisa, inconscientemente, se llevó una mano a la boca. Su mirada acababa de posarse sobre el lancero, que estaba haciendo estallar el corcho de otra botella de vino fino.

Junto a él, la bruja saboreaba la primera copa del vino de primera clase.

Él debe saberlo, ¿verdad? Seguramente. Probablemente.

“El mercado ha decidido que matar goblins no paga mucho.”

“¿Y eso está bien?”

“Creo que sí.”

“De todos modos” murmuró, el Gremio está pagando la recompensa. Así que no le costó nada.

Ella lo miró con los ojos entrecerrados. Realmente no parecía molesto. Por supuesto, la sacerdotisa tampoco estaba hablando en serio. Fue sólo una broma. Se sentía como si estuviera flotando. Su corazón saltó.

La sangre corrió por su cuerpo.

“Goblin Slayer-sama…”

“¿Sí?”

“¿Por qué no…? Quiero decir, ¿por qué no publicar una misión regular?”

¿Fueron realmente necesarios esos teatros en el gremio? ¿No habría sido suficiente publicar una misión normalmente? Esas eran las preguntas en su mente.

Goblin Slayer estaba en silencio.

“Si no quieres responder, eso e-está bien…” añadió apresuradamente.

El silencio se extendió un tiempo más.

“No hay una razón importante”, dijo con un movimiento de cabeza. “Sólo que… cuando me pasó a mí, nadie vino.”

Miró a la multitud de aguerridos aventureros. Los que se habían apresurado a unirse a él, aquellos que habían arriesgado sus vidas para matar goblins.

Y los que no habían vuelto, quienes habían muerto.

“Era posible que nadie viniera esta vez, tampoco. No hay promesas. Sólo suerte.”

Esa era su única razón. Él murmuró: “Y porque… soy un bicho raro.”

Entonces el casco de acero quedó en silencio una vez más. La sacerdotisa suspiró.

Este tipo realmente no tiene esperanza.

Así que ella le dijo: “Estás equivocado. Si me pides ayuda, te ayudaré.”

“No seas estúpido.”

“No sólo a mí, tampoco. Todos los aventureros de esta ciudad, todos ellos.”

En el fondo de su corazón, suspiró. Él estaba absolutamente desesperado.

“La próxima vez también. Y la siguiente. Siempre que necesites ayuda, estaré aquí. Estaremos aquí.”

En su corazón fue donde encontró sus próximas palabras también.

“Así que… la suerte no tiene nada que ver con eso.”

Una sonrisa tímida emergió como una flor.

“¿Es así?” murmuró él, y ella respondió inflando su pecho. “Sí, así es.”

Ahora… ahora podía decirlo, ¿no?

El corazón le latía en el pecho. Apretó los puños y dejó escapar un suspiro.

“Disculpa, Goblin Slayer-sama…”

‘Debo estar borracha. La bebida me ha obligado a hacerlo.’ Sí, eso serviría como excusa.

“Sé que es un poco tarde, pero… ¿Yo también podría pedir una recompensa?”

“¿Qué recompensa?”

Por favor, oh por favor, Madre Tierra, dame coraje…

El coraje de decir las palabras que ella quería decir.

Ella respiró profundamente y lo miró directamente.

“Por favor, déjame ver tu rostro. Tu rostro bajo el casco.”

No dijo nada durante un rato.

Pero luego suspiró con resignación, y puso las manos en su casco.

Soltó las cerraduras y levantó el casco, después de esa larga batalla, allí estaba él, bajo las luces del vestíbulo.

La sacerdotisa se rio en silencio y asintió, sin hacer ningún esfuerzo para esconder sus mejillas rojas.

“Creo que te ves… aún más valiente de esta manera.”

“¿Es así?”

Fue en ese momento, mientras asentía con la cabeza, que un grito atravesó el aire.

“¡¡Ahhhh!! ¿Orcbolg, se quitó el casco? ¡No es justo! ¡Nunca he tenido la oportunidad de ver su rostro!”

El rostro de la elfa era de un rojo brillante. Ella le señalaba con el dedo, y sus orejas temblaban salvajemente.

“¡¿Qué?!”

“¡¿Qué dijiste?!”

Ninguno de los otros aventureros se perdió lo que había sucedido. Después de todo, sus agudos poderes de percepción eran la clave de su supervivencia.

Naturalmente, los bromistas presionaron para verlo, todavía sosteniendo sus bebidas y su comida.

“¿Qué… queeé? ¡Asombroso! ¡Qué oportunidad!

“¿Eso crees? Supongo que sí. Probablemente sólo quita ese casco cuando duerme o cuando lo rompe…”

“¡Oh ho! ¡Así es como debe lucir un guerrero!

“No esperaba menos de ti, corta-barbas. Tienes una buena apariencia ahí.”

“¿Huh…? Siento que lo conozco de alguna parte… ¡Pfft! En fin. No soporto esa cara.”

“Hee…hee. Sabía que debías ser… muy guapo, bajo esa armadura.”

“¡¿Espera, ese es el rostro de Goblin Slayer?!”

“Hey, tráeme los libros que guardamos de esas apuestas.”

“… ¿Significa esto que los espíritus malignos regresarán mañana?”

“¡Dang, apostó que era una mujer con armadura!”

“Yo pensé que él mismo debía ser un goblin…”

“Heyyy, ¿alguien adivinó? ¡Si es así, venga por su recompensa!”

Fue empujado por su familia adoptiva, amigos y compañeros de armas, gente que conocía y gente a la que nunca había conocido, tratando de verlo mejor.

Junto a él, la sacerdotisa, que estaba siendo empujada por la multitud, estaba angustiada. Ella lo miró en busca de ayuda.

Era ruidoso, animado y sin restricciones.

Mañana, las cosas probablemente volverían a la normalidad.

Nada había cambiado. Nada en absoluto.

Excepto…

La próxima vez también. Y la siguiente. Siempre que necesites ayuda, estaré aquí. Estaremos aquí.

“¿Es eso así…?”

“Así que… la suerte no tiene nada que ver con eso.”

“Espero… que eso sea cierto.”

Y con esas palabras, cada vez más débil, sonrió.

 

 

Érase una vez, en los días en que las estrellas en el cielo brillaban mucho menos que ahora…

Los dioses de la luz, el orden y el destino compitieron con los dioses de la oscuridad y el caos y la oportunidad para ver quién controlaría el mundo.

Esta lucha no tuvo lugar en una batalla, sino con un juego de dados.

O más bien, muchos, muchos juegos. Una y otra vez arrojaban los dados.

Hubo victorias y hubo derrotas, pero no hubo un final.

Por fin, los dioses se cansaron de los dados. Entonces, crearon muchas criaturas para ser sus piezas de juego y un mundo en el que jugar. Humanos y elfos y enanos y hombres lagarto, goblins, ogros, trolls y demonios.

Muchas veces se aventuran, ganan, sufren derrotas, encuentran tesoros o felicidad, y finalmente mueren.

Los dioses, observándolos, son a su vez felices y e infelices; Se ríen y lloran.

Con el tiempo, los dioses inesperadamente llegaron a disfrutar de las obras de sus piezas de juego, para amar verdaderamente el mundo que habían creado.

Fue su devoción a este mundo lo que mostró a los dioses que tenían corazones.

Es cierto que con los dados los fracasos van y vienen, pero ese es el camino de las cosas.
En este mundo, apareció un aventurero particular.

Era un joven inexperto. Su ingenio no lo distinguía, ni sus talentos, ni su nacimiento, ni su equipo, ni nada.

Él era simplemente un guerrero humano, tal como usted podría encontrar en cualquier lugar.

Les gustaba a todos los dioses, pero esto no presagiaba grandes cosas para él.

No salvaría al mundo.

Ni siquiera podría cambiar nada.

Después de todo, él era sólo otro peón, tal como se puede encontrar en cualquier lugar…

Pero este aventurero era un poco diferente de los demás.

Era extremadamente cuidadoso, siempre pensando en los planes, actuando, entrenando, no dejando pasar ninguna oportunidad.

No permitió que los dioses arrojaran los dados.

No necesitaba nacimiento, ni talento, ni trucos.

Tales cosas eran basura para él.

Incluso los dioses eran a sus ojos, irrelevantes.

Pero un día, los dioses se dieron cuenta de algo.

No salvaría al mundo.

Ni podría cambiar nada.

Después de todo, él era sólo otro peón, tal como usted podría encontrar en cualquier lugar.

Pero no permitiría que los dioses tiraran los dados.

Así, incluso los dioses no sabían cuál sería el destino de este aventurero.

Su lucha continúa en alguna parte incluso ahora.

4 comentarios el “Capítulo 13: El destino de un aventurero

  1. kenryo1987 dice:

    Gracias por el cap

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  2. hola en esta pagina encontre el pdf del volumen 2 espero les sirva http://www.vn-meido.com/k1/index.php?topic=3089.0

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  3. rhgpedrozeo dice:

    Jugar con dados? Crear criaturas? PFFFFT.
    La onda es un juego de cartas y hologramas de criaturas

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  4. mariolol156 dice:

    si entendí bien el gremio no pago nada? era puro teatro preparado por Goblin slayer? si es así es el puto amo y podrian poner las ilustraciones? Gracias por el cap

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