Capítulo 9: Los fuertes

Yo piensó que los goblins fueron demasiado tranquilos. La buena ayuda es tan difícil de

encontrar en estos días…”

La boca del ogro era como una abertura en su rostro; su aliento contaminaba el lugar. Su voz parecía un rugido.

“A diferencia de los habitantes del bosque de antes. Ustedes vinieron aquí sabiendo que esta era nuestra fortaleza, vinieron con la intención de atacarnos.”

La sed de sangre del ogro era palpable, que fascinantes son los aventureros. Esos ojos
dorados brillaban en su cabeza.

Los miembros del grupo prepararon sus armas, con sus posturas bajas, preparandose para una pelea.

Entre dientes, Goblin Slayer dijo calmadamente, “¿Qué? ¿No eres un goblin?”

“¡Yo soy un ogro! ¡¿No me digas que no sabías?!”, exclamó él.

La elfa tomó ventaja de este intercambio de palabras para cargar una flecha en su arco corto.

“Un ogro. Un devorador de hombres.”

Si los goblins fueron impulsados por un odio hacia aquellos que pueden usar palabras, los ogros eran movidos únicamente por su sed de cazar presas. Estas criaturas se dedican a
infundir temor en el corazón de los aventureros por todas partes.

Cualquier persona que había conocido a un ogro y vivió para contarlo solo podía hablar del temor que infundía y la fuerza que poseía.

Dijeron que un caballero con un escudo robusto murió cuando intentó bloquear el ataque de un ogro, sólo para encontrar su propio escudo enterrado en su cabeza.

Dijeron que un gran guerrero había desafiado a un ogro a una batalla de cien días, pero que el monstruo nunca tuvo un rasguño, y después de meses de combate, el guerrero cayó exhausto.

Dijeron que una maga que conocía muchos grandes hechizos había intentado competir con ingenio contra un ogro pero fue quemada hasta la muerte cuando resultó que el ogro sabía incluso más hechizos que ella.

Basta decir, que los ogros eran opositores duros incluso para los de rango plata. Los rango porcelana, no eran más que piedras en el camino.

El miedo fue escrito en los rostros de todos los miembros del equipo. Los brazos temblorosos de la sacerdotisa causaron un sonido como un cascabel en sus manos.

Pero Goblin Slayer dijo con profunda exasperación, “No, no lo sé”.

Hubo un tremendo chasquido — el ogro rechinó sus dientes. Miró al guerrero ante él, con una armadura de cuero barata y un casco de acero, como si no pudiera creer lo que estaba viendo.

“¡Vaya! ¡¿Te atreves a burlarte de mí?! Los generales demonio me concedieron un ejército…”

Hmm… “Sabía que tenía que haber alguien a cargo,” dijo Goblin Slayer, sacudiendo la
cabeza.

“Pero yo no se nada acerca de ogros, o generales demonio o lo que sea y tampoco me
importan.”

En un exceso de furia, el ogro soltó una serie de aullidos ininteligibles. Con cada rugido, él golpeaba a su martillo de guerra contra las paredes, sacudiendo las ruinas y causando que la piedra blanca se agrietara.

“¡Entonces… déjame enseñarte acerca de nosotros, ignorante!” El monstruo empujó hacia
afuera su gigantesca mano izquierda y comenzó a recitar:

Carbunculus… Crescunt…

Una tenue luz apareció en la palma de su mano y giró hasta que se había convertido en una llama. La llama quemaba rojo, luego poco a poco blanco y finalmente azul…

“¡Está convocando a una bola de fuego!”

“… ¡Iacto!”

El enano gritó su advertencia al tiempo que el ogro terminó su encanto. Una esfera de fuego letal vino volando por los aires, se arrastraba como la cola de un cometa.

“Dispérsense”

La elfa gimío.

La forma de hacer frente a un hechizo de área de efecto como este fue dispersarse para que el grupo entero no fuera aniquilado en un solo golpe.

“Madre tierra, que rebosas de piedad, por el poder de la tierra concede seguridad a los que son débiles…”

La sacerdotisa de pie allí, pequeña contra la gran bola de llamas, con su báculo extendido y levantando su voz.

Y la madre tierra, en su misericordia, escuchó su súplica sincera. Ella concedió el milagro de la protección.

La bola de fuego,  dio contra una pared invisible en el aire, y rugio mientras ardía.

“¡¡¡¡Hrk…!!!!”

La presión y el calor asaltaron a la sacerdotisa, quemando su piel y sus manos y su carne.

El sudor caía abundantemente de su frente.

“O… O tierra… “Madre tierra, que rebosas de piedad, por el poder de la tierra concede
seguridad a los que son débiles…”

Con sus labios secos y sus pulmones ardiendo, la sacerdotisa repitió la oración. Pero el
tremendo calor fue derritiendo poco a poco la barrera invisible…

“¡Ahhh!”

La protección fue finalmente vencida por la bola de fuego. El calor había sido disminuido por la larga batalla del hechizo contra el milagro de la sacerdotisa, pero aún así, un poderoso
viento caliente azotó la galería, asaltando a los aventureros. La humedad se evaporó en el aire en un instante, y la sangre de todos los cadáveres de goblin, desapareció.

Pero no fue suficiente para causar daño.

“Haa… ahh…”

La sacerdotisa estaba sobre sus rodillas, su lengua colgaba hacia afuera, mientras respiraba
pesadamente.

Su conciencia se estaba nublando — uso más milagros de los que podía. El ritual la conectaba directamente con el cielo, pero apagaba su propia alma, y ahora su rostro estaba pálido, y su piel terriblemente fría.

“¡Yo lo-lo siento…!”

“No”, dijo Goblin Slayer, dando un paso adelante y  preparando su escudo.

“Nos salvaste.”

La sacerdotisa, doblada, asintió vigorosamente y se aferró a su báculo. “Buen trabajo”, dijo la elfa, mientras la sostenía.

“Estarás bien. Ahora déjanos el resto a nosotros.”

“¡Niña detestable!” dijo el ogro.

“¡No te permitiré tener un final tan agradable como esa elfa!”

“¿Crees que puedes pasar por encima de nosotros? ¡Entonces ven y tómala!”

La elfa de pie delante de la sacerdotisa y soltó la flecha de su arco.

El ogro sacudió el martillo y lanzó un retumbante grito de guerra.

“Convoca a un guerrero Colmillos de Dragón”, dijo Goblin Slayer, Su atención nunca se
desvaneció mientras sostenía su escudo para protegerse.

“Necesitamos a más aliados”.

El casco de acero no apartó la mirada del ogro, y su espada, un arma inconvenientemente
corta que había tomado de un goblin, apuntó hacia el enemigo.

“Muy bien dicho, señor Goblin Slayer.” El sacerdote lagarto hizo su gesto extraño juntando las manos, entonces disperso algunos colmillos pequeños en la tierra.

“O cuernos y garras de nuestro padre, Iguanodon, ¡que tus extremidades sean
piernas para caminar sobre la tierra!”

En un instante, los dientes se habían convertido en un guerrero esquelético.

El sacerdote lagarto siguió inmediatamente con la oración de espada de garras:

“¡O segadoras alas de Velociraptor, desgarren y arranquen, vuelen y cacen!

El colmillo que sostuvo en sus manos se unio, creció y se afiló delante de sus ojos, hasta que era del tamaño de una cimitarra. El lagarto lanzó el arma recién hecha al guerrero convocado y de la vaina sacó su propia espada corta.

“¡El Guerrero Colmillos de Dragón y yo podremos atacar con el señor Goblin Slayer!
¡Apoyennos por detrás!”

“¡Seguro como la piedra!”

La respuesta del enano fue tan firme como un martillo. Sacó un puñado de polvo de arcilla de su bolsillo y lo arrojó al aire.

“¡Salgan, gnomos, es hora de trabajar, ahora no se atrevan a eludir su deber — un poco de polvo puede no causar ningún shock y hacer mil piedras preciosas!”

“¿Crees que te dejaré escapar con eso, pequeño alborotador?” El ogro corrió hacia adelante, balanceando su martillo.

Tal vez quiso atravesar por la línea de frente para alcanzar al defensor en la retaguardia. Tenía el poder para ello. Pero él fue detenido por la elfa, que disparó una flecha inclinada hacia él.

“Los enanos aprenden hechizos pero no aprenden cómo mover sus piernas cortas, ¿eh?”

“Urraaaghh.”

Cada flecha encontró su objetivo, y uno de esos objetivos era el ojo derecho del ogro. Se
detuvo confundido y se retiró, sosteniendo su rostro.

¡Perdón, su majestad piernas largas! ¡Todos tenemos que luchar con lo que dios nos dio!”

En ese momento, el polvo que había estado flotando en el aire se convirtio en una masa de pocas rocas que voló hacia el enorme cuerpo del ogro. Este era el hechizo ‘ráfaga de rocas.’

“¡Hrrgh! ¿Crees que un truco como ese me derribará?”

El ogro se tambaleó un poco debido a los repetidos impactos. Pero no más. El devorador de hombres arrancó las piedras con la mano y reanudó su avance sobre los aventureros.

Goblin Slayer se opuso a él solo.

Mientras avanzaba, con el escudo en su brazo, dio un rápido golpe con su espada en las
piernas del monstruo.

Su movimiento era rápido, preciso y tan despiadado como siempre—

“¡Hrk…!”

—Pero rebotó en el ogro con un sonido metálico. La piel del monstruo, incluso en sus
piernas, era tan dura como la roca.

“¡Tal impertinencia!”

“¡¿Hah…?!”

El martillo de guerra barrió y golpeó al guerrero. Su armadura se hundió, y Goblin Slayer voló por el aire, aterrizando fuertemente contra el suelo.

“¡¡Orcbolg!!”

“¡Señor Goblin Slayer!” —La sacerdotisa y la elfa, ambas llamaron, con sus rostros
igualmente pálidos.

“¡Yo no soy un mero goblin!” gritó el ogro, sacándo la flecha de su ojo y tirándola lejos.

El ojo debería haber sido arruinado, pero en su lugar burbujeó, se curó y pronto brilló con malicia una vez más.

Los ogros no son sólo inmensamente fuertes también son capaces de regenerarse de esa
forma. La elfa murmuró entre dientes.

“Detuvieron mi hechizo. Destruyeron mi ojo. ¡Cobraré lo justo por estas humillaciones!”

Levantó el martillo de nuevo, apuntando a Slayer Goblin. Primero, te arrancaré las piernas. ¡Entonces jugaré con tu elfa y tu pequeña Sacerdotisa delante de tus ojos!

“¡Como si fuera tan sencillo, devorador de hombres!”

La salvación de Goblin Slayer llegó en la forma del Guerrero Colmillos de Dragón  que el sacerdote lagarto había convocado. El sirviente esquelético sacó a Goblin Slayer lejos del golpe en el último instante.

“¡Señor Goblin Slayer…!” Con pasos tambaleantes, la sacerdotisa se abrió paso a donde
se encontraba el cuerpo del guerrero.

“¡Cuide de él, mi lady sacerdotisa!” El sacerdote lagarto y los otros se dirigieron a detener el avance del ogro.

“¡Fuera de mi camino, caballero del pantano!” El monstruo balanceó su martillo hacia abajo, pero el sacerdote lagarto lo esquivó usando su cola.

“Maestro enano, mi lady Ranger, ¡su ayuda, por favor!”

¡Un hechizo, enano!

“¡Estoy en ello!”

Corriendo por el suelo destrozado, la elfa disparó sus flechas en una ráfaga. Una flecha y
luego otra volaron por el aire, perforando la carne del ogro.

“¡Eres tan irritante como una mosca, señorita!”

“¡¿Qué —?! ¡¿Eh?!”

Pero eso fue todo lo que hicieron. El ogro no mostró ningún signo de lesión, golpeando su martillo de guerra contra una pared.

La elfa perdió el equilibrió en el suelo tembloroso y fue lanzada por el aire.

Una criatura sin alas es inmóvil en el aire, y el ogro no perdería tal oportunidad. Él caminó y arremetió con su arma.

“¡¿Queeeeé?!”

Pero la elfa tampoco perdió la oportunidad. Había acurrucado su cuerpo como una acróbata y se deslizó más allá del martillo.

El movimiento del ogro, sin embargo, no era sólo para acabar con la elfa. Trataba de cumplir su voto de venganza, el techo llovió por el impacto.

“¡Hrgh!”

“¡Woa!”

—El sacerdote lagarto se arrastró fuera del camino, y el enano rodó para evitar los escombros. Pero el esquelético guerrero Colmillos de Dragón no pudo moverse lo suficientemente rápido para evadir la roca que cayó sobre él, seguido de cerca por el martillo de guerra. El Guerrero
Colmillos de Dragón destrozado, no era más de lo que él había sido antes, un montón de
huesos.

Sin duda él había cumplido su propósito como un objetivo adicional, y sin embargo…

“¡No puede ser!” Gritó el sacerdote lagarto.

“¡¿Crees que pueden detenerme con huesos, ramas y rocas?!” Gritó el ogro, interrumpiendo las flechas que llenaban su cuerpo con un gran barrido de su martillo. La elfa se alejó de la pila de escombros que el golpe anterior había derribado, ansiosa por evitar que volviera a
hacerlo.

“¡A este ritmo, estaremos perdidos!” Gritó, incluso cuando saltó por el aire. No tenía otra
opción, aunque los golpes parecían no hacer daño, y sólo le quedaban algunas flechas.

“¡Este es el último de mis hechizos también!” —dijo el enano, dejando escapar otra piedra. La ráfaga de rocas hizo que el ogro se estremeciera, pero de cualquier forma resultó ileso.

“¡¿Es lo mejor que puede hacer, hadas?!”

“Hrmph, ¡yo sabía que debí haber aprendido saeta de fuego!” El enano sacudió la mano vacía con el ceño fruncido. O tal vez debería haberme quedado con el estupor.

“No es el momento para preocuparnos por eso” dijo el sacerdote lagarto, con sus ojos en
blanco. “¿Vamos  a huir?”

“Jamás pensaría en eso”, dijo felizmente el enano. “¡Mi abuelo me arrancaría la barba!”

“Estoy de acuerdo. Un naga jamás huye.”

Mientras se reían, el sacerdote lagarto preparó su espada corta, y el enano sacó una honda.

Ja ja ja ja ja ja ¿Se acabaron los trucos, aventureros? La habitación se estremeció con otro golpe del martillo. El golpe aplastó a varios cadáveres de goblins, enviando escombros
volando en el aire. Un fragmento de goblin aterrizó junto a Goblin Slayer, salpicándole.
Gimió y se movió.

“¡Señor Goblin Slayer…!” La sacerdotisa lo llamaba con lágrimas en los ojos, apoyando su cabeza con las manos. Con su ayuda, él por fin levantó la cabeza.

“No puedo ver… muy bien… ¿Qué está pas… ando…?”

“¡Todos continuan luchando…!”

“Ya veo… Dame una poción de curación. Una poción de resistencia también,” dijo Goblin Slayer con calma, Inspeccionando sus suministros de un vistazo. Se sentó rígido.

Parte de su escudo y la armadura sobre su pecho fueron aplastados. Su cabeza se sentía rara de alguna manera, y cuando él alcanzó a tocarlo, se dio cuenta de que había una abolladura en su casco. Le dolía todo el cuerpo; Cada vez que respiraba, el dolor lo
atravesaba…

Pero el dolor era una señal de que seguía vivo. Ciertamente había sufrido lesiones. Pero esta armadura barata le había salvado la vida.

“¡La derecha!”

“Gracias.”

La sacerdotisa encontró las botellas en su bolsa, soltó los tapones y se las ofreció. Goblin
Slayer tomó serenamente, bebió una y luego la otra. Tiró las botellas a un lado; Dejaron
nuevos escombros en el suelo de piedra ennegrecido mientras que se rompían.

A diferencia de un milagro de los dioses, las pociones como estas tenían efectos relativamente menores. El dolor de Goblin Slayer se alivió un poco, pero su cuerpo todavía se sentía como si estuviera hecho de plomo. Pero él podía moverse.

“Aquí vamos.” Goblin Slayer se apoyó con su espada rota mientras se levantaba. “¿Dónde está mi bolsa?”

“Umm, aquí está…”

Sus miembros exhaustos temblaban al igual que sus manos. Pero no se quejó. Sólo se
acercaba a su equipamiento.

“… Todo en orden.”

Goblin Slayer buscó a través de los contenidos de su bolsa, finalmente  sacó un pergamino enrollado.

La sacerdotisa palideció. Miró a Goblin Slayer; A sus ojos, su visión estaba borrosa por las lágrimas.

“No puede…”

“Si voy a ganar esta lucha, sin duda puedo.” Él sacudió la cabeza suavemente. “Y si esto
funciona… las cosas serán lo suficientemente fáciles.” Él apartó su mano y se puso de pie, luego dio un paso adelante.

Escuchó gotear la sangre, una herida manchaba el suelo bajo sus pies de rojo. Mientras no fuera suficiente para hacerlo caer, no le importaba.

“¡Orcbolg!”  La elfa gritó en cuánto lo vio.

“Tengo un plan. Aquí voy”.

“¡Seguro! ¡Házlo!” La elfa no preguntó cuál era el plan, sólo disparó otra flecha de su arco.

“¡Cierto, corta barbas! ¡Confío en ti!”

“Lamentablemente, esta más difícil aquí”.

El enano y el sacerdote lagarto asintieron con la cabeza uno al otro, Luego saltaron a un lado bajo la cubierta de las flechas de la elfa.

Pero…

“¡Oh…!” La elfa se mordió el labio.

Goblin Slayer caminó delante de ellos, levantó su escudo roto y adoptó una postura profunda. Sus heridas eran evidentemente graves. Un golpe más podría deshacerse de su carne y
huesos, podría matarlo.

No, espera… La elfa sacudió la cabeza. Él está buscando una oportunidad… Él haría algo. Si hubiera algo que hacer, él lo haría. Así que dejame hacer mi parte, también…

El enano agarró los escombros del suelo y los disparó con su honda. El sacerdote lagarto se precipitó hacia el ogro, atacando con sus garras. Y, por supuesto, las flechas de la elfa cayeron como lluvia.

“¡Insectos! ¡Me molestan los insectos!”

El ogro, con flechas alojadas en su cuerpo, estaba enfurecido. Su martillo de guerra voló de nuevo con un sonido como de tormenta. Cada golpe derribó más escombros y causó que los
cadáveres de goblin saltaran en la tierra.

A través de todo esto, Goblin Slayer mantuvo su distancia, sin vacilar un instante.

El ogro miró con repugnancia al guerrero medio muerto, y luego, torciendo horriblemente su cara, se echó a reír.

“¿No estás lo suficientemente muerto? Según recuerdo, tu pequeña amiga ya no tiene
milagros…” Levantó  la palma de su mano gigante. “Carbunculus… Crescunt…” La ya
conocida bola blanca de llamas comenzó a formarse en su palma mientras entonaba esas
palabras.

Alguien tragó saliva.

“Ah… ¡Oh!” La sacerdotisa trató de pararse pero cayó de nuevo en el suelo. Su báculo sonó cuando cayó de sus manos.

“No te preocupes. Si por casualidad sobrevive a esto, prometo no matarla… de inmediato.”

El fuego en la mano del ogro brillaba blanco, entonces finalmente azul, amenazando con quemar a los aventureros. No había manera de detenerlo.

“Tengo comida, después de todo. Lo que necesito es alguien que me ayude a reconstruir mi ejército de goblins…”

En ese momento, Goblin Slayer saltó como una flecha hacia la bola fuego.

El ogro resopló. ¿Qué podría hacerle este guerrero? ¿Este aventurero moribundo?

“¡Déjame conceder tu deseo, muchacho! ¡Te quemaré hasta que ni siquiera queden cenizas! “La última de las palabras mágicas, las palabras que podrían alterar el mundo, salieron de su boca y con ellas una bola de fuego.

“¡Iacta!”

La bola de fuego salió volando de la palma del ogro. Parecía incendiar incluso el aire.

La muerte corria hacia ellos.

¿La sacerdotisa, o la elfa?  Una de ellas gritó.

El sacerdote lagarto y el enano se movieron para proteger a las mujeres.

Y entonces:

“Tonto.” (Baka

~)

La única y tranquila palabra de un hombre que conoce bien a su enemigo.

—Un rugido.

—Un flash.

Y por último, silencio.

“¿Hmm… HRR?” El ogro no comprendía lo que había sucedido.

Se sentia flotando. Y luego su enorme cuerpo se estrelló contra un montón de escombros.

Tal vez había hecho la bola de fuego muy potente y se sorprendió un poco por el retroceso. ¿O era una maniobra de sus pequeños oponentes?

De hecho, —no era ninguno.

“¡¿Hrgh…?!” El ogro perdió su aliento con el impacto. Podía ver sus propias piernas—

—Sólo que ya no estaban unidas a él.

Goblin Slayer caminó hacia el ogro, había humo saliendo de él. Finalmente, el ogro se dio cuenta de que había sido cortado por la mitad.

“¡Grr… Hrrrghh!” Cuando él abrió su boca para hablar, comenzó a vomitar sangre. En el mismo instante, su nariz captó el olor de hierro y otro olor extraño.

—Sal.

La galería estaba inundanda con agua de mar.

El agua estaba roja por la sangre del ogro.

¡¿Por qué?! ¡¿Qué ha pasado?! ¿Qué…? ¡¿Qué me hizo?!

Mientras el ogro se retorcía de dolor, con sus entrañas derramadas al aire libre, una voz fría le contestó:

“El pergamino contenía un hechizo de portal“.

Goblin Slayer deshizo el nudo y reveló que el pergamino mágico se estaba quemando con una llama sobrenatural. El fuego continuó deshaciendo la hoja incluso cuando estaba empapada hasta que finalmente el pergamino desapareció sin dejar rastro.

“Está conectado al fondo del mar.” Mientras Goblin Slayer hablaba, la elfa —de hecho, todo el mundo— estaba confundido por esas palabras.

Los pergaminos se venden a buen precio, pero de vez en cuando, hay un aventurero que no desea separarse de uno.

Un artefacto antiguo, este pergamino había contenido el hechizo perdido ‘Portal’. Bastaba con escribir el destino con las palabras mágicas, y abriría una puerta a ese lugar. Para un
aventurero, podría ser una ayuda poderosa o una ruta de escape para salvar vidas. Pero las probabilidades de que apareciera tal cosa en un mercado eran casi nulas. Si querías uno, tenías que recorrer profundas mazmorras y antiguas ruinas… e incluso entonces, necesitabas una etiqueta de rango Platino o mucha suerte para encontrar uno. Goblin Slayer había usado su pergamino sin dudarlo, y no para escapar, sino como un arma. Después de haber pagado a una Bruja en el Gremio de Aventureros para conectar el pergamino al fondo del mar.

El agua de mar acumulada había aparecido con tal fuerza que inmediatamente extinguió la bola de fuego y cortó al ogro en dos.

“¡Hrg! ¡Yarr! ¡¡¡¡Graaaa!!!!”

El ogro mudo vio cómo sus piernas estaban en el suelo. Se movió en el charco de agua,
chisporroteando y tosiendo sangre. No mostró ningún signo de curación. Los ogros tienen grandes poderes regenerativos, pero ni siquiera esos poderes podría devolverte de la muerte.

¿Voy a… morir? ¿Yo? ¡¿Muero?!

“¡¡Grrrrawwwwooooohhhh!!”

Tal vez fue la falta de sangre a su cerebro, pero el ogro estaba gruñendo con un terror
confuso. Él dio un gemido estridente, y patético.

No podía entenderlo.

“Ahora… ¿qué dijiste que eras?” El hombre caminó hacia el ogro y se colocó sobre él.

¿No eres un goblin, verdad?

Las palabras rodaban alrededor de la cabeza del ogro como un eco.

Significa… Significa…

¡Él había preparado ese hechizo… sólo para matar a algunos goblins!

“No importa. No importa.”

El ogro trató de hablar, ya sea para suplicar por su vida o burlase una última vez, él mismo no lo supo. Pero sus últimas palabras jamás salieron de su boca. Goblin Slayer machacó la
garganta del ogro bajo su talón. El ogro dio un jadeo final sin voz, Mirando hacia el
despiadado casco de acero.

“De cualquier manera…”

El hombre levantó su espada. Este era el final. El ogro vio esos fríos ojos brillando desde la oscuridad dentro del casco.

“…no eres tan fuerte como los goblins.”

La conciencia del ogro fue consumida con dolor, humillación, miedo y desesperación;
entonces fue sumergido en la oscuridad; y luego se extinguió.
Cuando salieron de las ruinas, encontraron un carruaje de elfos esperándolos.

El Guerrero Colmillos de Dragón había escoltado a la prisionera con éxito a su pueblo
y había entregado el mensaje. Los guerreros que acompañaban el carruaje llevaban, a un elfo, con armadura impecable.

“¡Bien hecho! ¿Qué hay en estas ruinas? ¿Solo gobl—? ”

Pero los aventureros subieron directo en el carruaje. Incluso el enano, que normalmente
podría haber tenido algunas palabras para los elfos, no dijo nada.

—Ellos estaban completamente agotados.

“… En cualquier caso, debemos buscar dentro,” dijo fieramente uno de los guerreros. “Por favor descansen de camino a la ciudad.” Y con eso, desaparecieron en las ruinas.”

El cochero dio un grito a los caballos y el carruaje comenzó a rodar con un ruido de cascos.

El sol se puso sin que el grupo se diera cuenta, y las lunas siguieron su curso. Pronto el sol se estaba levantando otra vez. La luz del amanecer brillaba en el cielo pálido del horizonte.
Debió haber tomado toda la noche para llegar a la ciudad.

Los compañeros de viaje dejaron sus armas en sus vainas. Cada uno estaba a su
gusto; Nadie se movió. Bueno, casi nadie.

La elfa cambió de puesto hasta que su boca estaba cerca del oído de sacerdotisa.

“Hey,” dijo.

“¿Sí…?” — La sacerdotisa miró hacia arriba sin hacer nada. Estaba cansada hasta los huesos, agotada de usar sus oraciones que drenaban su alma, y sin embargo, llevaba una sonrisa
valiente.

“¿Siempre es así? Quiero decir, ¿siempre saca esa clase de trucos? La elfa no parecía mejor que la sacerdotisa, manchada con sangre y apenas capaz de mantener los ojos abiertos. Ella señaló a Goblin Slayer, que estaba desplomado contra una caja de madera.

Todavía vestía su armadura deformada y su espada rota… pero por fin estaba dormido. Cada rastro de sus heridas había sido borrado por el hechizo del sacerdote lagarto. No era ninguna sorpresa que fuera mucho más poderosa que la Curación Menor de la Sacerdotisa. Eso fue simplemente la diferencia entre un rango porcelana y un rango de plata.

El problema…, reflexionó, moviendo su cola, el problema es el cansancio acumulado.

Después de terminar con el ogro, Goblin Slayer había querido hacer un barrido para acabar con cualquier goblin sobreviviente.

Aunque había quedado claro que era él miembro más agotado de un grupo agotado. Y estaba tratando de no mostrarlo…

“Sí,” dijo la sacerdotisa con una expresión tensa. “Él siempre es así.”

“Hmm…”

“Pero tú estarías… sorprendida de lo mucho que se preocupa por los que le rodean. Ella tocó su armadura con su delgado dedo. Él no se movió. Acarició suavemente el cuero sucio. No tiene que ayudarnos. O enseñarnos. Pero lo hace.”

“Hmm”— la elfa murmuró otra vez.

—Ella estaba enojada.

No podía estar satisfecha con lo que había sucedido. Eso no fue una aventura. ¿Cómo podría llamarlo así?

“No puedo evitarlo. No puedo soportar a Orcbolg.”

—Y eso fue todo.

Pensé que las aventuras debían ser divertidas.

—No se trataba de ninguna aventura.

No tenía la emoción o gratificación de descubrir cosas nuevas, la alegría de experimentar lo desconocido.

Sólo le quedaba un cansancio vacío.

Así que había gente ahí fuera que no hacía nada más que cazar goblins, nunca encontrando un solo placer en sus “aventuras.”

—Para ella, era imperdonable.

Era una aventurera. Había dejado el bosque porque ella amaba la aventura.

La elfa asintió con convicción. Sí. Algún día ella se lo mostraría. Tal vez no de inmediato, pero algún día.

“Te voy a mostrar lo que es una verdadera aventura.”

—Porque si no lo hacía, él y todos ellos podrían perderse…

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