Overgrowth Level 16-20

Act0 16: Contacto démico

Una auténtica mirada de confusión penetró al joven aprendiz de Rey demonio que devolvía las miradas girando lentamente la cabeza de un extremo al otro valorando la situación. Cuando alguien se dignó a romper el silencio, fue el que parecía el portavoz del grupo.

― … ¿Cómo ha…?

Un hombre de avanzada edad y pelo corto, varias canas decoraban su cabello grisáceo haciendo un contraste de colores tenue y casi imperceptible. A pesar de parecer casi un anciano, sus poderosos músculos y su expresión seria podría provocar respeto a un buen número de personas solo con su presencia. Las ropas de todos eran exactamente iguales, túnicas de un verde apagado lleno de manchas y unas sandalias de madera muy básicas.

― Errr… ¡Ah! Tengo habilidades de sigilo, así que lancé una ilusión y escapé.

Yun pensó que lo mejor sería ocultar el alboroto ocurrido anteriormente aun que muy posiblemente no podría excusar el grito que lanzó en aquél momento en caso de que se lo preguntaran. Aún desconfiados, bajaron un poco las armas sin quitarle los ojos de encima.

― Ya veo… Discúlpenos por la pregunta, ¿pero podría enseñarnos su carta de estado?

― ¿Eh? Etto… Sí, claro. 「Tarjeta de estado」.

Bienvenido a tu Carta de estado, Yun Hamakawa
<Esclavo Yun Hamakawa>

Estadísticas básicas
Nivel: 3
Vida: 65/65
Mana: 7/22
Agilidad: 15
Fuerza: 10
Inteligencia: 23
Suerte: 1

Información
Nombre: Yun
Apellido/s: Hamakawa
Edad: 17 humanos.
Profesión: Vagabundo
Clase: Esclavo
Título: Esclavo
Maestría: Sin maestría

Habilidades
「Resistencia ígnea Lv. 1: 2/10」

La cara de Yun se tornó pálida al ver su propia carta de estado, no contó con que la habilidad de 「Sigilo」bloqueaba de forma pasiva la revelación de su auténtico estado a menos que utilizaran una「Poción de Ojo de Gato」o hechizos de Visión verdadera.

Alertados, alzaron sus armas contra Yun y le apuntaron con las lanzas a punto de cargar.

― ¡Nonononono! ¡Es un error! Tengo una habilidad de「Sigilo」por lo que no se puede ver mi auténtica carta de estado sin una「Poción de Ojo de Gato」, ¡creedme por favor!

― Bajad las armas.

Sentenció la joven que caminó unos pasos hacia el frente y se posicionó al lado de su padre, se destapó al fin la cara y mostró su auténtico rostro.

― “Hermosa.”

― “Muy hermosa.”

La chica ladeó la cabeza y extendió una mano hacia Yun, le posicionó un dedo en la frente y nombró una serie de palabras que él no pudo comprender correctamente mientras un aura de color lima se apoderaba de su delicada mano.

Su habilidad de「Idioma: General/Myriad」parecía tener algunas restricciones que impedían la comprensión de ciertos hechizos no relacionados con el idioma general de aquel mundo. Si pudo comprender el idioma humano, ¿aquél no era considerado un idioma general de Myriad?

El cerebro del joven aprendiz empezó a chispear pensando en esta pequeña teoría.

― “No soy capaz de comprender sus hechizos aún con la habilidad de「Comprensión de hechizos elementales」, las posibilidades de que sean una raza no derivada a la humana son increíblemente altas. También existe la posibilidad de que sea un hechizo no elemental, aun que tampoco sé lo que significa esto. Haaa… Debería haberme informado mejor de todo antes de aceptar la misión de esa pequeña bruja.”

Cuando el aura desapareció, la chica puso una cara difícil de leer. Con un susurro, dejó escapar unas pequeñas palabras que fueron inaudibles para el resto.

― Existe…

― ¿Cómo dices?

― ¡Haaaa! N.. nada, no es nada. Bajad las armas, dice la verdad, no es un asesino real.

Una vez dada la orden, los elfos suspiraron y bajaron la guardia por fin. El aire tenso desapareció dejando una atmósfera de calma alrededor. Yun agradeció este pequeño gesto dado a que llevaba un día algo difícil de explicar y algo de tranquilidad era algo que no podía dejar pasar. Aun que aún dudaba de cómo funcionaba su habilidad de Sigilo, parecía que no le permitió ver los títulos de Yun, cosa que agradeció para evitar tener que explicar el significado del título “Rey Demonio”.

“¡Tres hurras por la habilidad Sigilo y su utilidad!” pensó.

Cuando quiso darse cuenta, el hombre de avanzada edad estaba arrodillándose y pidiendo perdón con énfasis.

― Discúlpenos por haberle tratado con semejante descortesía.

― Haaa… No, no te preocupes, la verdad, es bastante común que me den este tipo de trato.

Yun sintió ganas de llorar, en menos de 48 horas había sido asesinado, vendido y utilizado. Realmente era una semana que no querría escribir en un diario.

Una vez el malentendido fue aclarado, el joven aprendiz tomó una pequeña roca como asiento y sacó el「Mendrugo de pan de durazno」que tenía en su cajón de objetos. Aún estaba tibio y olía maravillosamente, su estómago rugía con gran ímpetu por el pequeño mendrugo que esperaba a ser devorado.

Yun le dio un bocado y, tras tragar, preguntó algunas cosas al anciano.

― Seré directo, ¿quiénes sois y de qué estáis escapando?

― ¿Có… cómo dice?

― Está claro que no vivís por aquí, no veo que estéis familiarizados con este lugar, si así fuera, habríais prevenido el ataque de los lobos. Otros indicios son la clara desconfianza a los lugareños de por aquí, en este caso me incluiré como ejemplo. Si fuerais habitantes de este bosque o los alrededores, conoceríais la rutina de los guardias que pasan por los caminos de tierra principal gradualmente que llevan a la Ciudadela Dram y no os pondríais en guardia de una forma tan agresiva como he podido ver.

― … Me impresiona su poder de deducción, señor Yun.

Yun también pensó por un momento cómo había adquirido semejante poder de deducción. Aun que en su mundo no era nadie que destacara por ninguna habilidad en absoluto, tenía una mente curiosa y era capaz de absorber con facilidad las explicaciones del profesor y libros. Se le ocurrió que el atributo de Intelecto no solo mejoraba la capacidad funcional del cerebro, si no que además le permitía usarlo con mayor precisión en momentos clave. Lo que no fue capaz de adivinar fue si también le ayudaría con el proceso de memorización.

Yun agradeció en el alma haber escuchado las conversaciones de Alice hace dos días, realmente pudo sacar información valiosa.

― Agradezco el cumplido, ¿podría recibir respuestas ahora?

El hombre abrió la boca y, aun que le costó expresar palabras, finalmente las escupió con dolor y resentimiento en ellas.

― Somos exiliados.

― ¿Exiliados? ¿De dónde?

― Somos la anterior familia real exiliada del trono.

― ¿…familia real? Creo que me he perdido algo, ¿sois entonces los anteriores gobernantes del reino de los demonios?

Yun no tenía intención de faltar a nadie, su poca información sobre este mundo no abarcaba la existencia de tres facciones y no dos cometiendo el error de confundir la facción demoníaca con la démica.

― ¡¿Cómo osáis insultarnos así?!

― ¡P… perdón! No sé mucho acerca del mundo en general, sufro de amnesia e intento recuperar mi memoria gradualmente.

― Aún así, ¡es de sentido común! ¡¿A caso puedes ver cuernos en mi cabeza o una cola en mi espalda?!

― … No… ¿supongo?

El anciano se puso la mano en el rostro con desesperación, era como explicarle los colores a un recién nacido.

― Las tres grandes facciones lideran este mundo. Los dominios del Oeste están custodiados por la facción humana, la cuál tiene a los reinos de Iris como principal reino capital.

― ¿Reino capital? Había oído de capitales, ¿pero un reino entero puede ser una capital?

― Debido a que hay distinciones en la raza, no todos se sienten cómodos viviendo entre ellos. Por ejemplo, hasta donde sé, la raza gnómica es algo más pacífica que la enana, pero entre sí ambos se llevan bastante mal.

“Hun hun” asintió Yun exageradamente.

― En los reinos del Norte están los dominios a los que pertenezco, la raza démica. Allí puedes encontrar razas élficas, humanos salvajes y criaturas místicas.

― Eh… ¿Humanos salvajes?

― Bueno, prefieren que les llamen “hombres animal”, son variaciones de animales en un cuerpo humano. Los reinos humanos desprecian su existencia creyendo que son una herejía y que su existencia es un pecado en contra de la creación del dios principal.

― E… eso quiere decir… ¿Hay chicas con orejas de gato?

― Eh.. Bueno, también las hay, ¿a qué se debe esa pregunta tan repentina?

― Por nada, por nada, por favor continúa.

En su interior, Yun saltó de alegría.

― “¿Qué hago que no estoy viviendo allí? ¡Mujeres con orejas de gato! ¡Mi sueño se ha cumplido! ¡Gracias Gaemi!” – decía para sí mismo con exaltación.

― Los reinos del este están dominados por la raza demoníaca. Aun que puedan ser algo más extraños, son una variación más extrema de la raza démica. Son bastante astutos en su mayoría y, lejos de lo que piensan los humanos, son muy pacíficos.

― ¿Demonios pacíficos?

― La raza démica y la demoníaca tienen ciertos tratados de paz que mantienen neutrales nuestras relaciones, así que es posible para nosotros comerciar en sus reinos sin peligro a iniciar problemas de tipo diplomático.

El joven aprendiz de Rey demonio dejó caer los hombros, todo era demasiado molesto y complejo como para poder asimilarlo en aquél mismo momento.

― ¿Y qué hay al Sur?

― … Razas exiliadas.

― ¿Exiliadas? Creo que puedo entender el significado, pero no es muy descriptivo…

― No es posible llegar a esos dominios dado a que los tres grandes bloquearon su acceso con un hechizo de sello eterno.

― Me he perdido…

― Perdón, olvidaba que el sentido común del joven no está en su momento más álgido.

Yun notó algo de hostilidad en su voz, pero lo dejó pasar.

― Los tres grandes fueron los líderes de los dominios humanos, démicos y demoníacos. Según la leyenda, el Héroe, el Gran druida y el Rey Demonio unieron una vez sus fuerzas ante lo que sería la destrucción absoluta del mundo tal y como lo conocíamos. Usaron todo su poder y drenaron su propia vida en levantar un muro mágico que repelía todo tipo de existencias de acceder o salir de allí. Nadie sabe qué hay al otro lado, los únicos que sabían qué habitaba al otro lado fueron los tres grandes líderes que fallecieron usándose como sacrificio para evitar que las razas exiliadas salieran de allí.

― ¿…Cuánto hace de eso…?

― No se sabe, es una leyenda que pasa de generación en generación. Lo único que no es una leyenda es el muro y que los tres grandes líderes participaron en su creación.

Yun terminó su comida y juntó sus manos dando gracias por los alimentos.

― ¿Sabéis algo acerca de unos ataques ocurridos en la primera muralla de defensa de la Ciudadela?

El hombre frunció el ceño y casi con asco respondió.

― Pedimos ayuda y nos rechazaron… Aun que no se lo crea, la princesa del reino humano y nosotros teníamos una relación de amistad muy cerrada. Ambas princesas se conocían de antes.

― ¿Y no os dejaron pasar?

― Intentamos colarnos de noche, hipnotizamos a los guardias e intentamos entrar. Luego unos aldeanos trataron de atacarnos y nos defendimos.

― Hm…

En su mente, Yun ya había conectado parte de la historia, pero ¿por qué mentirían los agricultores? Se le escapaba algo.

― ¿Y a dónde os dirigís ahora a todo esto? Si vuestra historia es verídica, no podéis volver a vuestro reino y tampoco parece que os vayan a dejar entrar.

Claramente, si les decía que él había sido enviado para encargarse de la situación estaría en un problema cruzado. El problema se agrava cuando tu única arma es una Espada de madera ya que la de cobre se rompió durante su batalla con el mínimo.

― …

Yun negó con la cabeza.

― “Me arrepentiré eternamente de esto, estoy seguro.”

― Os ayudaré a enviarle un mensaje a la princesa. No puedo prometeros que entraréis, pero sí os prometo que recibirá vuestro mensaje.

― ¿Cómo está tan seguro de que lo leerá?

― Haa… Os he escondido un pequeño detalle.

― ¿Un detalle?

― Ella es mi ama.

El anciano le miró con una ceja levantada y abrió la boca con sorpresa. Sera solo observaba la escena y no decía nada, ocasionalmente dejando algún gesto de sorpresa por sus delicados y rojos labios que se intercalaban con respiraciones largas.

― ¡¿Es usted su esclavo?!

Yun decidió sincerarse un poco con aquella gente, si todo lo que le habían dicho era verdad, no podía ni imaginarse qué atrocidades podrían haber ocurrido durante un destronamiento real.

― Algo así, estuve investigando el suceso que ocurrió en el primer muro de defensa de la ciudadela.

― ¿¿Nos ayudará señor Yun…??

El hombre sonrió por primera vez ante el joven aprendiz de Rey Demonio. Éste suspiró dejando una pequeña sonrisa que afirmaba los hechos. Sera le cogió ambas manos con fuerza y lo miró sonriente agradeciéndoselo, por un momento el resuello de Yun se cortó. Jamás una chica le había cogido las manos y desde luego, tampoco le habían dedicado una sonrisa tan increíblemente bonita como aquella.

― “Además, aún tengo que saber algunas cosas acerca del ataque. Alguien encubre algo y pienso descubrir qué es.”

Acto 17: Klar

Por el momento Yun tenía una parte clara, todo podría haber sido un gran malentendido. Al fin y al cabo, el anciano mismo le dijo que las razas bestiales no eran muy bien recibidas y a menudo se las tachaba de herejes a la creación de su dios principal.

Los tenues rayos del sol empezaban a abandonar aquél día cargado de emociones dejando en su lugar un fino contraste de colores naranjas que el atardecer mostró con todo su esplendor. Los bosques no fueron una excepción para que aquél cielo acariciara con una brisa leve toda su hojarasca que decidieron bailar al son del viento.

Yun lanzó un suspiro cansado y se levantó apoyándose en la roca que previamente utilizó para reposar.

― No tengo ningún tipo de problema en ir, lo que me preocupa es si seréis capaces de defenderos hasta que yo vuelva.

Uno de los acompañantes que salieron vivos de la situación alzó la voz amenazante hacia esta afirmación y con un tono ofendido respondió.

― ¡¿Dudáis de nuestra fuerza ofensiva?!

― Para nada, dudo de que otra emboscada de esas malas bestias os coja desprevenidos, ya habéis podido ver lo peligroso que es este entorno.

El aprendiz de Rey Demonio hablaba con seguridad, basándose en los hechos para afirmar esto último aun que él tampoco había pasado mucho tiempo explorando aquél entorno.

― No os preocupéis por nosotros, aun que estemos exhaustos por la situación podemos defendernos usando sellos mágicos y muros para repeler a los animales salvajes.

― ¡¿Si podéis usar eso por qué no lo hicisteis en un principio?!

― No teníamos suficiente espíritu natural para ello.

― Espi… ¿qué?

El anciano rodó los ojos y miró a Yun casi fulminándole con la mirada.

― Maná, maná. Vosotros lo llamáis maná.

― Errr… Claro, lo imaginaba.

Mientras hablaban, los supervivientes sacaron un frasco que contenía un líquido azul bastante claro, el mismo que tenía Sera en la cantimplora. Tras beberlo, una aura casi imperceptible del mismo color que el líquido pasó rápidamente por sus cabezas antes de desaparecer tan rápido como llegó.

El「Elixir de recuperación」mantenía la consciencia del usuario que la tomaba y eliminaba la sensación de cansancio, dolor y efectos negativos provocados por la escasez de maná, pero cuando sus efectos pasaban toda la dolencia del excesivo uso de maná caería sobre el que la bebiera como una jarra de agua fría.

Era una alternativa muy poco utilizada para sobrevivir, ya que al no tener una limitación por los dolores que provocaba el efecto de「Escasez de maná 」uno era incapaz de saber cuál era su límite mágico.

Mucha era la gente que temía usar magia por este motivo, ya que los efectos negativos de la「Escasez de maná 」eran muy aleatorios dependiendo de la persona afectada, pero sí se sabían los efectos más básicos de cada estado:

「Escasez de maná (básico) 」→ Grado más básico de molestia por pérdida de maná. Cuando el mismo descendía 50% (depende del usuario) se le aplicará este estado. Sus efectos incluyen pequeños dolores de cabeza.

「Escasez de maná (medio) 」→ Grado común de molestia por pérdida de maná. Cuando el mismo descendía 50-20% (depende del usuario) se le aplicará este estado. Sus efectos incluyen agotamiento físico y dolores de cabeza.

「Escasez de maná (grave) 」→ Grado alto de molestia por pérdida de maná. Cuando el mismo descendía 20-5% (depende del usuario) se le aplicará este estado. Sus efectos incluyen agotamiento físico y mental, dolores de cabeza muy agudos, dificultades para mantener el equilibrio y pérdida temporal parcial de la función de algunos sentidos (vista borrosa, problemas de audición, imposibilidad para formar palabras).

「Escasez de maná (extremo) 」→ Grado mas alto y peligroso de efecto por pérdida de maná. Cuando el mismo descendía a menos de su 5% (depende del usuario) se le aplicará este estado. Sus efectos incluyen todos los anteriores y añaden una posibilidad para perder la consciencia. Si no se trata con una regeneración de su espíritu natural, podría causar efectos mayores como trastornos mentales temporales (como alucinaciones). Los casos más graves registrados terminaron con el usuario en un estado cercano a la muerte.

Yun hizo una pequeña reverencia al padre anciano y a Sera antes de mirar hacia una dirección. Allí podía ver a su simpática acompañante que llevaba siguiéndole desde que entró en aquél bosque.

El anciano le agradeció de corazón el acto y sonrió levemente.

― Por favor, dígale a su maestra que Sera Matsu y su padre requieren de su presencia. Indíquele nuestra posición si le es posible.

“Hun hun” afirmó el joven aprendiz de Rey Demonio y caminó hacia la dirección de la pequeña araña a paso ligero.

― Roger.

La joven cría de araña había estado colgada en un pequeño árbol a unos escasos metros de Yun, observando la situación sin comprenderla del todo. Cuando vio que éste se acercaba, bajó del árbol con una sorprendente agilidad y empezó a lanzar chillidos. Una vez abajo, todos pudieron ver al pequeño animal que antes había conseguido camuflarse estupendamente.

― “¿Eso es una cría de Aracnae? Juraría que son una especie peligrosa de estos bosques, ¿será que está amaestrada?”

Con este pensamiento, el anciano observó toda la escena hasta que Yun desapareció entre los árboles junto a la pequeña cría caminando a su lado.

Sera ladeó la cabeza y en voz alta preguntó algo a su padre.

― ¿Era eso una Aracnae joven?

― Eso parece, sí. ¿Por qué lo preguntas?

Con una sonrisa cerró los ojos y negó ligeramente.

― Por nada en absoluto…

• • •

Después de haber salido del campo de visión del pequeño grupo, Yun miró a su alrededor y en voz alta habló con la pequeña cría que aún le seguía, ahora ya de cerca.

― Perdón por siempre pedirte estas cosas, pequeñín. ¿Podrías indicarme la salida? No soy un adepto en el arte de la exploración, de hecho, podríamos decir que soy capaz de perderme casi tanto como cierto espadachín que domina el noble arte del Santoryu.

Diciendo esto, se agachó y miró al “pequeño” animal.

― Sé que puedes no fiarte de la gente, y es algo normal. Pero por favor, una vez me vaya, mantén a esa gente protegida. No son peligrosos como los aventureros que he leído frecuentan esta zona.

La araña se quedó unos segundos inmóviles, después algo resonó en la cabeza del joven.

― {¡Lo haré~ chiiiik!}

「La habilidad Raíces animales es ahora nivel 2」

― ¡¿¡¿Uwah?!?! ¿…acabas de… responderme?

― ¡Chik chiii!

Yun abrió su Carta de estado y revisó las dos habilidades que obtuvo durante su último encuentro con la pequeña cría, pero a la cuales no prestó atención debido a la urgencia del momento.

「Raíces animales (rango 1)」
Todos tus esfuerzos por conectarte con la naturaleza han dado sus frutos, eres capaz de comprender a las mascotas con las que compartas el efecto de「Vínculo」.

「Corazón druídico」
Los efectos de curación aumentan un 5 (+0,08 por nivel)%. Este efecto se duplica si estás en una zona dominada por vegetación.

― ¡¿Ahora soy un cazador buffer healer o qué está pasando aquí?!

Exhaló aire y cerró su carta de estado. No había tiempo que perder, así que pensó que una vez saliera del bosque, cogería la ruta hacia la primera muralla de defensa y pediría a un guardia que le escoltara al castillo.

Tres horas después, el cielo había sido dominado por la oscuridad casi total mientras que dos lunas adornaban el paisaje sembrado de estrellas. Yun consiguió su cometido y llegó a la primera muralla, después de pagar el acceso de 15 monedas de cobre.

― Debería informar a la princesa, parece algo de carácter grave… Aún así, no puedo dejar esto tal cuál. Si mal no recuerdo… ¿no tenía yo una habilidad de invocación? Es de grado 17, supongo que no será gran cosa, ¿quizás un diablillo…?

Yun levantó la palma de la mano y pronunció el hechizo de invocación que salió en su retina. El círculo rojizo giraba sobre sí mismo brillando con tal intensidad que daba la sensación de que en cualquier momento fuera a explotar.

Los guardias que custodiaban las zonas desde las atalayas interiores miraron con una expresión indiferente al joven aprendiz de Rey Demonio hasta que la invocación finalizó.

“Ni la sombra ni el tormento,
ni el dolor ni el augurio eterno,
responde a mi llamado,
Klar, Señor de los muertos.”

El suelo tembló, tanto que las atalayas parecía que fueran a ceder en cualquier momento. Un fragmento del camino de tierra se fragmentó destrozando uno de los pozos que estaban a escasos metros de él.

Algo apareció.

Humo oscuro y rojo a su alrededor, ojos brillantes como rubíes, una túnica totalmente negra acompañada de un libro en mano cuyo título era claramente “Necronomicón”. Su piel era inexistente dejando sólo huesos carcomidos por carne en putrefacción.

La criatura se giró hacia Yun…

…se arrodilló ante su señor.

El Rey Demonio.

Acto 18: El auténtico maestro

― {Yrasaia aerbane to, Yun.}

Esto fue lo que el ser dijo, aun que Yun no comprendió absolutamente nada de nada. Un escalofrío mezclado entre horror y nerviosismo se apoderó de él.

Durante unos pocos segundos, los guardias que custodiaban la muralla interior se quedaron estupefactos sin saber qué hacer. Cuando uno de ellos reaccionó, todos lo hicieron como una cadena de fuegos artificiales dando la voz de alarma.

― ¡Nononono! ¡Detenéos!

Los cielos se tiñeron de rojo con las antorchas de alarma encendiéndose y avisando a la guardia fronteriza del otro puesto de vigilancia que mantenía las atalayas conectadas para los cambios de turno.

― “Horror. Esto es malo.”

― “Muy malo.”

― Haaaa… ¡No puedo perder más tiempo aquí!

El joven aprendiz de Rey Demonio alzó la mano a los cielos con la palma abierta y gritó a todo pulmón.

― ¡Utilizar hechizo: Iluminación!

La palma de su mano brilló con intensidad, un faro de luz ascendió a los cielos con la fuerza del mismísimo sol rompiendo la noche y dejando ver un pilar lumínico de más de diez metros de radio. El haz se abrió por su parte inferior del pilar y una esfera empezó a crecer desde el radio principal de la palma de Yun hacia el exterior, cubriendo todo su paso con una luz tan brillante que era imposible deducir si la noche fue atropellada por semejante hechicería.

El hechizo resultó ser tan fuerte que aquella habilidad de nivel uno cubrió más allá de la Ciudadela con unos segundos de brillantez absoluta. Yun miró esto boquiabierto.

― “¡¡Sólo quería llamar un poco la atención, no crear el primer complejo lumínico de este mundo!!”

Aun que el resultado no fue lo que esperaba, su idea funcionó y todos los guardias reales y fronterizos quedaron temporalmente cegados. Yun aprovechó esto para gritar a pleno pulmón y aclarar la situación.

― ¡No os hará daño, está bajo mi control! Así que…

Haciendo caso omiso de esto, uno de los caballeros armado con espadón de dos manos que custodiaban la muralla principal cargó contra Yun habiendo recuperado parcialmente la vista. Para la desgracia de este hombre, el nigromante invocado se giró hacia él viendo sus intenciones y le apuntó con su esquelético dedo susurrando algunas palabras de carácter incomprensible.

Las piernas del hombre empezaron a flaquear y, en pocos segundos, caía por inconsciencia en el suelo debido a la falta de oxígeno. Asfixia.

Yun gritó que se detuviera, pero no hubo éxito. A pesar de que aquél ser le protegía de forma voluntaria o involuntaria, no parecía obedecer sus órdenes.

Los demás pudieron contemplar vagamente la situación debido a que el efecto de ceguera desaparecía gradualmente. Fijaron a Yun como enemigo y dieron la voz de alarma a la segunda muralla mientras un pequeño escuadrón nocturno empezaba a formarse cerca del portón de acceso donde Yun y el ser se encontraban.

― ¡¡Ya os he dicho que no es peligroso!! ¡¡¡No le ataquéis y ya está…!!!

― ¡Monstruo!

― ¡Asesino!

La atalaya más cercana escupió flechas llameantes en su posición, Yun como es natural saltó hacia atrás intentando evitar los proyectiles, pero nunca llegaron.

El ser había formado una barrera similar a la que vio cuando estaba siendo vendido. Las flechas chocaban y con un “¡Shiang!” rebotaban hacia el suelo como si fueran bolas de papel lanzadas a un muro de hormigón.

Al ver esto, el nigromante levantó la palma de su mano y en un abrir y cerrar de ojos, una explosión surgió de la base de la misma haciendo que toda la estructura cediera con una monstruosa cadena de gritos que venían desde el interior. A pesar de la horrible escena, parece que los guardias reales pudieron utilizar algún hechizo de teletransportación a corto alcance ya que no parecía haber indicios de muertos durante el accidente.

― ¡¡Detente ya!!

Yun gritaba al nigromante, que seguía sin obedecer sus órdenes a pesar de todo el cuál repetía la acción de la atalaya en las demás estructuras, incluidos el portón y la muralla que en varios puntos fue reducida a simples chinas.

El escuadrón cargaba contra el muro que el nigromante había levantado sin éxito, dado a que no eran capaces de abrir una brecha ni con magia ni con hechizos de libertad, solo les era posible para ellos gritar y golpear con sus armas el muro, que poco a poco deshacía el metal de sus espadas y escudos con cada choque.

El nigromante entornó los ojos o, mejor dicho, entornó las esferas que brillaban en su calavérica cara y una pequeña nube de color púrpura se extendió con una rapidez increíble.

Yun se tapó la boca evitando inhalar aquél humo mientras trataba de darle órdenes al nigromante, que parecía no tener compasión ni tampoco razonamiento propio sobre sus actos.

Los guardias que respiraron aquella neblina empezaron a soltar las armas zarandeando los brazos. Sus ojos se entornaron y un hilillo de baba caía por la comisura de sus labios, haciéndoles ver algo patéticos.

Risas maníacas procedentes de los hombres que se expusieron al humo. Se irguieron y empezaron a golpearse entre ellos a puño limpio mientras esto sucedía.

Yun utilizó el Ojo de Serpiente rápidamente en el nigromante para ver si podía detenerlo de alguna forma.

[Códice Demoníaco]
Nombre: Klar, el espíritu vengativo
Vida: 91139/91139
Nivel: ??
Tipo de velocidad: Etéreo ― Teletransportación a su invocador
Patrón de ataques: Hechizos de control mental

Historia:
Klar está descrito en las leyendas del Necronomicón como uno de los primeros y más débiles seres creados por el primero dios vengativo de Myriad como parte de su ejército por recuperar el códice cuando inició la Guerra de los colosos. Sus habilidades se centran en el control mental grupal y en la confusión.

Tipo de monstruo:
Clasificación SS
Monstruo de tipo agresivo.
<Este monstruo es tu invocación>
<Vínculo activo>

Habilidades
「Defensa etérea」
Klar no tiene un cuerpo propiamente físico, así que es imposible infligirle daño físico de cualquier tipo. Es más débil ante ataques mágicos.

「Susurros de locura」
Klar selecciona a un objetivo y le invita a conocer su reino. Poco a poco ganará efectos de Asfixia, Escasez de maná y Locura. Si se mantiene lo suficiente, el objetivo muere por el efecto de Asfixia.

「Barrera」
Levanta un muro capaz de bloquear el acceso a cualquier criatura o ataque que tenga un nivel igual o inferior al hechicero que lo creó.

「¡Alzáos!」
Los cadáveres caídos se vuelven esbirros para su causa.

「Aliento de cerbero」
Klar invoca una nube tóxica que aplica instantáneamente efectos de Confusión y Locura.

「???」

Ninguna información valiosa sacó al respecto después de la lectura rápida dada a sus estados, tampoco fue capaz de ver más allá de la habilidad Aliento de cerbero por algún motivo. En su desesperación trató de reactivar su título de Rey Demonio el cuál desactivó en el bosque para ver si así podía darle órdenes.

― “Abrir configuración → Cambiar título activo → Rey Demonio.”

Tan rápido como hizo esto, Klar se giró y arrodilló de forma instantánea ante Yun.

― {¡Yrasaia aerbane to, Yun! ¡Yrasaia aerbane to, Maou!}

― “¿Funcionó? Me siento un poco raro… ¿Será por la habilidad que viene incluida con el título?

― Como tu señor, te ordeno que detengas este ataque.

El nigromante levantó la mano e hizo un intento fallido de chasquido de dedos. Yun se preguntó en su corazón si realmente dos huesos eran capaz de chasquearse entre sí. Sería más apropiado decir que en vez de un chasquido, era más parecido a un sonido de dos piedras rayándose entre sí.

La nube tóxica desapareció, al igual que el muro de protección que les rodeaba a ambos. Los guardias que hace unos segundos reían frenéticamente y se golpeaban cayeron al suelo inconscientes.

― {Maestro vivo. Yrasaia aerbane to, maestro.}

― “¿Cómo dices?”

Las voces venían directamente a su mente, miró a su alrededor suspirando por la situación. Ahora mismo tenía dos opciones, salir de allí e ir directamente a avisar sobre lo que pasó en el bosque y en la muralla a Yukia, o quedarse hasta que los hombres que ahora yacían en el suelo se despertan e ir con ellos. Ambas parecían malas ideas.

Trató de hablar con aquél nigromante, si se comunicaba por pensamientos, quizás podía hacerlo de esta manera.

― “¿Eres capaz de entenderme?”

― {Klar siempre entenderá a Maestro.}

― “¿Por qué no me obedeciste antes?”

― {Klar no obedece a falso Maestro.}

― “¿Falso?”

― {Yo noto energía. Su alma pútrida alegrarme. Maestro está aquí.}

― “…No sé qué pensar sobre eso. ¿Quién eres?”

― {Ser esbirro.}

― “Eso no me aclara nada, ¿por qué atacaste a esta gente?”

― {Leer mentes. Ese ser asesino, demás sólo atacar por miedo.}

Klar señaló al que anteriormente había asfixiado que aún permanecía tumbado.

― “¿Es un asesino?”

― {Clase asesino. Nivel 17, contratado por federación. Objetivo ser incierto, memoria borrosa.}

“Hun hun” asintió yun mientras se cruzaba de brazos.

― “Tengo que pedirte un favor, ¿lo harás?”

― {Klar siempre obedecerá órdenes de Maestro. Ordene caos y caos traeré. Ordene muerte y vida arrebataré. Ordene…}

Antes de que pudiera terminar, Yun interrumpió al nigromante.

― “Es algo más simple. De momento, ¿eres capaz de hacer que se levanten…?”

Acto 19: Infiltración aliada

― {¿Desea maestro que corrompa sus almas y vuelva espíritus vengativos al servicio de su señor y maestro?}

― “¡¿Pero tú me escuchas alguna vez?!”

― {Maestro ha dicho que querer que yo levante seres.}

― “¡¡Me refiero a que si eres capaz de hacerles recuperar la consciencia!!”

Klar negó mientras le miraba fijamente como si esperara una contestación más clara y concisa de la que le había proporcionado Yun. Éste suspiró mirando al horizonte, donde las antorchas se iban iluminando en cadena como parte del sistema de alarma de la muralla defensiva. Cuando se encendía una, cada pocos metros la siguiente antorcha situada en las almenas de la muralla se encendía como si fuera una traca de petardos para iniciar una reacción en cadena.

En pocos minutos, la gran mayoría de la zona podía verse iluminada por la tenue fuerza de los fuegos que iban avisando a los demás con su presencia.

― “No tenemos tiempo que perder. Necesito interrogar a este hombre, pero aquí no podemos. Vendrán en cualquier momento… ¡Me encantaría decirles que ha sido un accidente! Pero contigo es imposible, ¿no puedes simplemente desaparecer?”

― {Maestro invoca con deseo en mente, cuando deseo se cumpla Klar desaparece.}

― “Magnífico, mi deseo es que te esfumes ahora.”

― {Su deseo fue el de defenderse, yo no cumplí deseo. Aún sigue en peligro.}

― “¡¿Por culpa de quién estoy en peligro?!”

Klar asintió levemente mientras su esencia se difuminaba poco a poco por una débil luz ámbar.

― {Por el momento desapareceré como maestro pide, si me necesita sólo invóqueme de nuevo usando mi nombre. Pero recuerde quién es.}

― “El idiota más grande del día.”

Finalizó con una sonrisa mientras miraba a su alrededor. Con ese alboroto causado lo difícil sería convencer a todo el mundo de que fue un accidente y los guardias que ahora dormían apaciblemente le acusarían de traición. Todo era tan molesto que hacía estremecer el cerebro de Yun de mil maneras distintas.

― Haa… Diablos, primero avisaré a esa pequeña bruja sobre el accidente del bosque, después veré si consigo aclarar todo esto.

El joven aprendiz corrió hacia la primera muralla ignorando que la segunda muralla estaba acorazándose con hechizos de protección, barreras y magos primigenios defendiendo las almenas junto a los arqueros.

― “Tss… Si me entrego posiblemente lo último que hagan sea llevarme ante esa bruja. Lo lógico en esta situación sería decir todo lo que ha sucedido, pero si esa princesa plana no ha revelado mi existencia como Rey Demonio, posiblemente vean como imposible que haya organizado semejante espectáculo solo por mis estadísticas. En un caso muy extremo, podrían revelar mi carta de estado… No me queda otra, espero que me perdonéis amables centinelas.”

Yun esprintó con tosas sus fuerzas mientras una pequeña patrulla salía de la segunda muralla fortificada y se expandía desde los portones hacia los campos de los agricultores ignorando por completo el respeto hacia sus cultivos y pisándolos sin piedad.

El joven aprendiz de Rey Demonio alzó la mano a unos cuantos metros de sus objetivos y susurró para sí mismo.

― Utilizar hechizo: Ilusión.

Una copia idéntica salió de la palma de su mano y se quedó totalmente quieta en una postura bastante irregular: La ilusión estaba de pie, con los brazos cruzados y mirando con una sonrisa tranquila el horizonte.

― Utilizar hechizo: Invocación, Klar.

El humo ámbar apareció a su lado y se arrodilló ante él.

― {Yo pensé que maestro no me invocaría por un tiempo, mi sorpresa al ver que no han pasado dos minutos. Aprecio que piense en mí como un valioso aliado.}

― “Eh… sí, necesito que protejas esta ilusión con todo lo que tengas. Arma escándalo para llamar la atención. Necesito que abras el portón… Supongo que la mejor forma sería embelesando a uno de los centinelas per…”

Y sin más que decir, el portón explotó mientras Klar extendía la palma de su mano cerrando el libro que tenía en la otra.

― {Puerta abierta, maestro.}

― “¡¡Bestia!! ¡¡¡Animal!!!” – gritó mientras daba unos pasos atrás.

La explosión causó que los centinelas, los guardias reales y magos vieron boquiabiertos cómo sus muros habían sido destrozados y las fortificaciones habían sido deshechizadas sin ningún tipo de problema. Trataron de buscar sin éxito el origen de la explosión con la mirada.

Debido a que las luces que iluminaban las murallas eran muy débiles, la zona central que había entre ambas murallas era bastante buena para ocultarse ya que el camino de tierra no tenía iluminación propia.

― “Bien, necesito que armes escándalo para llamar la atención de todos los posibles. Cuando te lo diga lanza hechizos al aire. ¡No dañes a nadie!”

Yun aclaró esta última frase haciendo hincapié en la palabra “nadie”. Klar asintió mientras la presencia del joven Rey Demonio se desvanecía por su habilidad de Sigilo.

「Efecto positivo añadido: Invisibilidad」

― “Ahora, llama la atención lo máximo que puedas. No dejes que te dañen ni a ti ni a la ilusión.”

Tan rápido como dijo esto, Yun corrió a través de los campos agrícolas. Cuando se giró, pudo ver cómo una cabeza de dragón completamente hecha de fuego rugía en el cielo amenazante. Su tamaño sería aproximadamente el de veinte metros y sus ojos parecían ser capaces de penetrar tu mente e invadir tus sentidos. Por unos segundos, Yun sintió un terror indescriptible.

「Efecto negativo añadido: Pavor」

― …

「Efecto negativo removido: Pavor」

Cogió aire y siguió corriendo con el efecto de invisibilidad activo. Parece que aquél truco fue muy efectivo, ya que todos los centinelas que custodiaban el ya destrozado portón fueron hacia el camino de tierra buscando el origen de aquél hechizo.

Yun se coló por el portón entrando en la ciudad, aquella zona la conocía bien: era el distrito comercial en el que una vez fue vendido.

• • •

Dentro del palacio, el pánico campaba a sus anchas recibiendo noticias de una traición dentro de la corte. El esclavo Yun ahora era categorizado como una amenaza de clase S haciendo que el propio pueblo desconfiara de la palabra de su ama, Yukia.

Yukia caminaba de un lado al otro del trono mientras su padre hablaba con algunos nobles que venían a ofrecer ayuda. El consejero real oía las ofertas para trazar un plan de ataque mientras el Rey tomaba las decisiones más importantes sobre el mismo.

Aun que se podría pensar que los nobles lo hacían por proteger sus cuellos, la realidad era que querían favorecer a su actual Rey para poder tomar eso como una ventaja. Una ayuda tan importante en un tiempo así podría fácilmente convertirse en un favor de por vida que haría sus vidas más amenas y llevaderas.

De repente, por la puerta apareció un hombre de baja estatura, con una barba muy marcada de color marrón que le llegaba hasta la cintura y con una musculatura muy marcada. Aquella gran nariz que parecía ocuparle un porcentaje demasiado alto de la cara demostraba a su vez la raza a la cuál pertenecía. Era un representante del reino enano que vivía en el palacio para tratar ciertos asuntos que incumbían a la paz de todas las razas de carácter humano.

― ¡Vuestra hija es un peligro! ¡¿No veis lo que está pasando?!

― Mi hija no se imaginó que nada de esto pasaría. Además, el esclavo estaba sometido por un hechizo de esclavitud, es imposible que se haya liberado de él…

― Entonces decidle que le ordene el detenerse, ¡hemos perdido los portones este de la primera y segunda muralla! ¡¿Sabéis lo fácil que es acceder ahora mismo al primer distrito?!

― Envié a magos primigenios y a mis caballeros reales de más confianza hacia allí, deberían ser capaces de contener este “problema” sin mayor dificultad.

Un mago con una túnica similar a la de un fraile cerró los ojos mientras un rayo de luz muy débil pasaba por su cabeza. Cuando los abrió, empezó a hablar.

― Disculpad que os interrumpa señor enano Gram y excelentísimo Rey, pero nos informan de que se ha confirmado la existencia de un ser de raza desconocida al lado del esclavo anteriormente propiedad de su alteza.

― ¡Así que al final sí teníamos razón! ¡Su hija es un peligro para el trono! No dude que haré conocer esto a los demás reinos.

― …Po.. por favor espere, podemos contener este problema.

A pesar de ser el Rey, su voz se notaba aterrorizada mientras Gram amenazaba con contar con todo lujo de detalles el incidente que se había ocasionado a raíz de un error. Yukia no ignoró estas palabras y habló en voz alta con un tono de prepotencia típico en ella.

― Representante del reino humano Gram, hasta donde yo sé, mi padre sigue siendo el Rey y usted un mero representante de su raza. Agradecería que conociera su posición y dejara de hablar con semejante fluidez a su Rey.

Gram cerró los dientes y miró con algo de rabia a Yukia, en el fondo de su corazón deseaba darle una lección de humildad.

Y así, de golpe, las puertas del palacio se abrió dejando ver al final del pasillo a Yun abriéndolas de par en par.

• • •

― Maldita sea, los guardias son igual de molestos aquí que en la muralla…

Los magos de la corte apuntaron lo que parecían ser báculos hacia él y los caballeros desenfundaron sus espadas. Los dos caballeros que estaban custodiando las puertas de palacio por fuera habían sido noqueados y puestos a dormir.

― ¡¡Es él!! ¡Atacad!

Con esa orden, Gram señaló al joven que permanecía con las manos levantadas negando en el aire.

― ¡¡Esperad un momento!!

― No ataquéis.

Esta orden fue dada por Yukia la cuál se acercaba poco a poco a Yun acompañada de un guardia real a cada lado.

Yun suspiró mientras bajaba los brazos. Cuando Yukia estaba pocos centímetros de él, le asestó un buen golpe en la cabeza con toda su rabia.

― ¡¡¡IMBÉCIL!!! ¡¿Qué te crees que estás haciendo?!

El silencio reinó momentáneamente, el joven aprendiz de Rey Demonio se tocó la cabeza con una sensación dolorida.

― ¡Fue un accidente! Pero como que no hay forma de explicárselo a esa gente, así que tuve que entrar a hurtadillas. Oh, ¡lo siento por eso! Pero más importante todavía, he venido porque tengo que entregarte un mensaje que a mi parecer es más importante.

Yukia alzó una ceja mientras se tocaba la mano con la que había golpeado a Yun.

― ¿Mensaje de quién?

― De Sera. Está en el Bosque esplendor. Han sufrido varias bajas por un ataque de animales salvajes, ayudé en lo que pude pero me pidieron que te enviara el mensaje de que necesitan hablar contigo. Supongo que el resto es información que ellos mismos querrán contarte.

Los ojos de Yukia se entornaron y abrieron lo máximo que podían ante aquél mensaje. Unos segundos después, se mordió el labio inferior con fuerza y habló en voz alta.

― Preparad mi carruaje. Tú te vienes conmigo.

Acto 20: Confianza

Los ánimos parecían haberse calmado un poco, después de explicar la situación a Yun se le asignaría un castigo por los bienes destrozados además de todos los problemas ocasionados. Estaba más que claro que no saldría con una palmada en la espalda.

― Geez, ya dije que lo siento. ¡No fue culpa mía!

A pesar de que estaba todo más o menos aclarado, la gente había creado una desconfianza con la princesa y su esclavo a raíz de aquél incidente. Ambos se subieron al carruaje acompañados de cuatro guardias que les seguían montados en lo que el joven aprendiz de Rey demonio pensó que eran caballos.

― “Antes de que se me olvide…”

Yun trató con todas sus fuerzas de contactar con Klar, si estaban conectados por Vínculo deberían ser capaces de comunicarse sin necesidad de tener que estar en un rango relativamente corto. Efectivamente esto funcionó y pudo hablar con su ser invocado.

― {Maestro, ¿cuánto más debo aguantar?}

― “Haa… Cesa la orden, se aclaró el malentendido.”

― {Como maestro desée.}

― “Antes de nada, ¿soy yo o te comunicas mejor que antes?”

― {Klar se alimenta de conocimientos de Maestro para evolucionar y mejorar. Mientras más tiempo permanezca en mundo terrenal, más información soy capaz de asimilar.}

― “¿Es eso el por qué cuando te invoqué no eras capaz de entenderme? Como sea, ya has cumplido, por favor cesa la invocación.”

Con esta orden, un pequeño mensaje apareció en la retina de Yun.

「Efecto negativo añadido: Escasez de maná (básico) 」

Ignorando el pequeño cartel informativo, el joven aprendiz se giró hacia Yukia mientras el trote del carrusel iba haciendo que su pequeño cabello temblara al compás del adoquinado suelo. Aun estando sentados en zonas opuestas dentro del pequeño carro, las dos pequeñas ventanas dejaban entrar una luz pálida resultante de las lunas que adornaban aquella noche tan mágica.

― Estaría bien que me dijeras algo sobre todo esto. Quiero decir, ¡casi me matan! ¿No merezco por lo menos algo de información?

― Si mueres, contrataré a otro. Nada debe importarte, al fin y al cabo solo eres un gusano que sigue las órdenes de su dueña como todos los demás.

― ¿Hay alguna razón por la cuál me trates como si fuera un paño sucio dejado secar al sol?

― Eres un esclavo, conoce tu lugar.

La princesa miró hacia la pequeña ventana situada a su derecha, las dos lunas de Myriad saludaban con fuerza un bello paisaje haciendo contraste. Siendo una de color azul marino y la otra totalmente plateada, su color era un cálido abrazo a los sentidos de aquél que apreciara su belleza. Después, quizás embelesada por aquella vista soltó un suspiro.

― Todos los hombres sois igual de despreciables. Perros sedientos de poder, capaz de arrebatar los mejores momentos de alguien por unos minutos de placer, aferrándoos a una falsa creencia de justicia.

Aun que dijo esto con un susurro casi inaudible, Yun fue capaz de oírlo con una claridad pasmosa. Como pequeño consuelo, sonrió y miró la misma ventana que ella estaba observando.

― Haaa… Puede ser que tengas razón. Supongo que es mucho pedir que confíes en alguien al cuál has despojado de su libertad a cambio de diez monedas. Déjame decir algo, “maestra”, no eres diferente a todo aquello que odias.

Yukia sorprendida quizás por su respuesta inesperada cerró los ojos durante unos segundos.

― C… cállate…

― Todos hemos tenido una sensación de traición, de una forma más o menos gradual. No sé lo que habrá pasado y francamente, no creo que quieras contármelo pero…

El joven aprendiz se estiró mirando esta vez su propia ventana.

― …aun así, siempre tendrás aliados en los que confiar.

― La confianza es para débiles. Aquellos que no sepan seguirme…

― …¿serán torturados hasta morir?

Yukia se giró súbitamente como si hubiera podido leer su mente, aun que después de lo que éste vio en los calabozos no le costó conectar hilos.

― ¡Qué sabrá un ser cuya repugnante existencia se basa en la destrucción!

― Repugnante existencia… ¿Así es como me ve todo el mundo? No puedo culparles, pero yo no pedí esto.

― ¿Es difícil que te vean como un monstruo? Sin embargo, eso es lo que eres. Tu mera existencia es motivo para querer tu cabeza. Sólo eres un monstruo sin sentimientos, jamás serías capaz de hacer nada productivo para nadie. Te mueves por egoísmo, como todos los demás. Deberías estar agra…

Las palabras de Yukia se silenciaron instantáneamente cuando Yun entre dientes escupía con rabia unas sencillas palabras.

― Sigo siendo un adolescente. También soñé con tener un trabajo digno, con una familia ideal y una casa perfecta para mí. Pero supongo que eso no le importa a la gente que juzga sin conocer. Al fin y al cabo, no eres diferente a la gente de la que te quejas.

El silencio reinó en lo que quedaba de trayecto.

• • •

Aún con la noche acechándoles, fiel a su promesa la cría de araña se mantuvo vigilando los alrededores extendiendo una pequeña red de telarañas por el área. Si algo o alguien pisaba una de ellas, la pequeña cría lo sabría antes que nadie.

Cuando notó algo, se puso en alerta y empezó a chillar hacia una dirección. Los cinco supervivientes de la masacre que tuvo origen en los bosques unas horas antes cogieron sus armas y apuntaron en la dirección señalada por la pequeña cría.

De entre los matorrales y arbustos, dos figuras conocidas salieron acompañadas de dos guardias reales: Yukia y Yun, respectivamente.

Sera tragó saliva y corrió hacia Yukia mientras ésta con los ojos humedecidos amplió una sonrisa y extendió los brazos recibiéndola como una madre recibiría a su hija.

― ¡Estás aquí, estás aquí, estás aquí…!

― Así es, ya está todo bien Sera…

El abrazo se extendió durante unos minutos, en los cuales Sera se negaba a abandonar los brazos de su querida amiga. Cuando por fin se separaron, Sera se sorbió la nariz y tosió un poco mirando con los ojos enrojecidos a Yun.

― Gra… gracias…

― Ni lo menciones. Por el momento deberíamos salir de aquí, no es buena idea quedarse mucho más tiempo.

― Sera, hablaremos de todo cuando lleguemos a palacio, todos vosotros seréis bien recibidos. ¿Habéis comido algo? ¿Estáis heridos…?

La idea propuesta por el joven aprendiz de Rey Demonio pronto fue recibida como una orden y, mientras todos empezaron a caminar en la dirección por donde habían venido. Yun se detuvo y miró a la pequeña cría que caminaba lentamente en su dirección.

― Hiciste un buen trabajo, muchísimas gracias. No sé cómo agradecértelo…

― {Ser humano amable, agradecida.}

「La habilidad Raíces animales es ahora nivel 3」

― Hah… Así que realmente eres capaz de comprenderme, ¿eh?

― {Aracnera siempre entender. Seres humanos crueles vienen y matan por hilo y venenos. Tú amable. Jugar y no daño a especie Aracnera.}

― ¿Has sido tú la que ha mantenido a las otras arañas alejadas de mí tal vez?

― {Aracneras no agresivas, solo protegemos huevos y mantenemos espacios limpios para alimentar.}

― Estoy realmente agradecido por toda la ayuda, de verdad.

Diciendo esto, alargó la mano acariciando la cabeza de la pequeña cría que respondía a sus caricias moviéndose de un lado a otro.

― {¿Humano irse ya?}

― Lamentablemente sí, tengo asuntos que atender. Esa idiota que has visto hace poco es capaz de iniciar su propia guerra si no hay alguien ahí para detenerla.

― {¿Por qué no quedar? Aracneras amistosas, ser humano bienvenido.}

― Me encantaría, pero tengo cosas que hacer. De todas formas vendré a verte de vez en cuando, no estoy tan lejos de este bosque.

El pequeño animal soltó un pequeño chillido triste, nada podía hacerse. A Yun le encantaría llevársela, tanto que la sola idea estremecía su corazón. Aquella había sido su primera aliada desde que llegó allí.

― Antes de irme, ¿por qué no te pongo un nombre?

― {Aracneras no usar nombres, eso solo propio de humanos.}

― Lo sé, pero sería raro tener que llamarte por el nombre de tu especie. ¿Qué tal Haruka?

― {¿Qué significar?}

― Significa flor de primavera en el lugar del cuál procedo.

― {Bonito. Yo Haruka.}

Yun se levantó y con una pequeña sonrisa aún dibujada en su rostro, miró al lugar por donde el grupo había caminado.

― Yo soy Yun. ¡No te olvides de mí!

― {Volver a visitar a Haruka.}

Y con un pequeño gesto con la mano, Yun desapareció entre las sombras de los árboles y arbustos que bloqueaban la vista con la frondosidad de su follaje.

• • •

Cuando llegaron al palacio, Sera le contó a Yukia todo lo que había pasado con pelos y señales. Uno de los grandes herederos al trono apoyado de ciertos nobles atacaron el trono y condenaron a la familia real a ser vendidos como esclavos. Durante uno de los traslados, una de las ruedas falló volcando en el proceso. Con las jaulas del carro abiertas, escaparon y fueron perseguidos por todo el territorio.

Tras cruzar la frontera, sus problemas se intensificaron al encontrarse con un campamento de bandidos cerca de una de las montañas del río Magnus que separaba la cordillera de montañas donde los enanos tenían su principal mina para extraer minerales preciosos.

Perdieron a muchos aliados por el camino, sobrevivieron saqueando estos campamentos de bandidos, escondiéndose por el día y caminando de noche. Su objetivo era llegar a hablar con Yukia para pedirle su ayuda y esconderles hasta que todo pasara.

De los tres miembros de la familia real y los nueve caballeros que formaban la corte de protección solo habían quedado cuatro caballeros, el padre de Sera y ella misma.

La madre de Sera fue sentenciada a un confinamiento permanente dentro del mismo palacio real, así que no fue trasladada.

― Debéis haberlo pasado muy mal… Por el momento tomad un baño y comed algo, mis sirvientas os traerán algo de ropajes dignos y os hospedaréis en algunas habitaciones de invitados.

Yukia frunció el ceño y miró a Yun.

― Tú recibirás tu castigo más tarde por el alboroto que has montado en los portones de acceso de la zona Sur.

El joven aprendiz de Rey Demonio frunció el ceño y apretó los dientes. El representante del reino Enano miró con satisfacción las órdenes de Yukia por primera vez mientras que su padre suspiró asintiendo a su vez.

― ¿Po.. por qué vais a castigarle? Él..

Aun que Sera intentó intervenir, Yun alzó la mano indicándole a la joven démica que se detuviera.

― No os molestéis. Entendido pues, al fin y al cabo, no soy más que un monstruo.

Con un chasquido de dedos, conducieron a Yun de nuevo hacia su “alcoba” la cuál no era más que su ya conocida jaula dentro de los torreones a los cuales ya se había acostumbrado. El hedor predominante ya no hacía mella en sus fosas nasales, es más, le parecía ya un olor relajante.

Solo unos minutos después pudo ver cómo un pequeño grupo de caballeros se acercaban a su celda con lo que parecía ser una fusta unida a una cuerda elástica. Al final de ésta, podía verse una pequeña pelota de goma con clavos saliendo por todas las direcciones posibles.

― “Parece algún tipo de látigo de castigo. Parece que así va a ser.”

Aquella noche, el sonido de cincuenta latigazos y gritos hicieron eco por toda la mazmorra.

• • •

Una vez con el estómago lleno y habiéndose limpiado la suciedad de varios días, Sera subió las escaleras que se juntaban a la pared en forma semicircular alrededor del salón del trono. La lámpara de araña decoraba con su presencia imponente los cuadros que se imponían junto a las estatuas de armaduras de forma apaisada en ambas paredes.

Yukia sonrió al verla bajar algo más tranquila.

― Mucho mejor, ¿no crees?

― Sí… Gracias, no sabía a quién más acudir…

La joven princesa le acarició la cabeza sacando la lengua.

― No seas tonta. No iba a dejaros tirados así como así. Me sorprende que hayáis sido capaces de pasar tantas penurias y haber llegado aquí.

Sera puso una expresión algo seria.

― En parte fue gracias a ese hombre.

― ¿Te refieres al idiota de antes? ¡¿Os hizo algo?!

― ¡N.. no! Los lobos nos tendieron una emboscada, si no hubiera sido por él estaríamos todos muertos.

― … ¿qué?

Por un momento, parecía que la fuerza hubiera abandonado a la joven princesa que dejó de acariciar la cabeza de su amiga.

― Él cargó contra los lobos y ganó tiempo, por un momento pensé que iban a matarlo. Acabó bastante malherido y a pesar de todo, vino y nos propuso el hacerte llegar el mensaje. Realmente fue una luz salvadora.

― …

Y como si un millón de agujas perforaran su garganta, las palabras no podían salir. Por un momento en su memoria recordó las palabras que tuvieron lugar hace unas escasas horas.

“…aun así, siempre tendrás aliados en los que confiar.”

Continuará…