Capítulo 4: El momento decisivo… El Rey de Espadas de las Siete Estrellas Vs. El Rey de Espadas sin Corona

Parte 1

[¡Este encuentro se ha vuelto unilateral desde la estocada con la empuñadura de la lanza! ¡Kurogane ha disminuido su velocidad significativamente… el número de veces que ha sido incapaz de esquivar la lanza de Moroboshi ha aumentado! Esta es una terrible situación, las heridas que ha recibido han manchado a todo el ring de color carmesí. ¡Puede que incluso los réferis detengan esta batalla!]

Fuera del Domo de la Bahía, las calles vacías de siempre estaban llenas de personas que estaban mirando la transmisión en sus dispositivos móviles. El Peor era el que estaba en desventaja, eso era fácil de ver para una persona promedio. Los demás alrededor parecían estar de acuerdo.

[Esto ya terminó.]

[Si, el Peor se estaba moviendo muy bien al principio, pero ahora está bajando completamente su velocidad. Se siente que hace todo lo que puede para poder evadirlos.]

[Como se esperaba, Moroboshi es muy fuerte.]

[¡Por supuesto que lo es! Moroboshi es el Rey de Espadas de las Siete Estrellas, ¿sabes? ¡No va a perder contra un caballero de Rango F!]

Pero en medio de todo esto, una simple voz resonó.

– No. Ikki va a ganar.

– ¿Eh?

Todos voltearon a ver en la dirección dónde provenía la voz.

No había nadie, pero si uno miraba de muy cerca, se podía ver un cabello carmesí flameante ondeándose en el viento mientras desaparecía en el Domo.

[¿Eh, espera… eso era… podrá ser…?]

 

Parte 2

En ese momento, en la Academia Hagun…

[¡Oh cielos! ¡Kurogane finalmente recibió un golpe directo de la lanza! ¡Y es en su muslo!]

[Eso no está nada bien. De este modo, la velocidad del Peor solo seguirá disminuyendo. Pueda que sea mejor que los réferis detengan esto.]

– Esto es extraño.

Mientras miraban a Ikki ser empujado a una esquina por TV, Touka repentina expresó su duda.

– Si, lo es. ¿Por qué los movimientos de Kurogane repentinamente empeoraron?

–… Bueno, mientras también estoy preocupada por eso, hay algo incluso más raro en el comportamiento de Moroboshi-kun.”

– ¿Eh? ¿Por qué será?

– Según mis cálculos, esta sería la tercera. Ahora ya son tres veces, Moroboshi tenía la oportunidad de acabar con Kurogane-kun, pero aún no termina con este encuentro.

– ¿Podrá ser que está jugando con él?

– No creo que sea de ese tipo de persona. Exactamente por eso es que es incomprensible.

Mirando la expresión de Moroboshi por la transmisión, Touka no pudo evitar pensar que se veía como si estuviera asustado de algo.

«Me pregunto, ¿Qué está viendo?»

Como si se dirigiera a las dudas de Touka, algo grande sucedió. Ikki, quien había estado huyendo, cayó.

 

Parte 3

– ¡Agh!

[¡Wow! ¡Al haber estado huyendo de los ataques de Moroboshi hasta este momento, Kurogane perdió el balance y ha caído al piso el cual estaba manchado con su propia sangre! ¡Esta es una gran oportunidad para Moroboshi! ¿Acabará con esto aquí mismo?]

Ikki se tropezó sobre sus pies, con “¡mierda!” escrito en todo su rostro.

Pero era inútil. En una batalla entre caballeros de este nivel, un error así no se podía revertir. El encuentro estaba decidido. O debería serlo, pero…

[¿Oh? ¡De alguna manera, Moroboshi no está atacando! ¿No intenta atacar a su oponente mientras está en el suelo?]

Tomando sus acciones como juego limpio acorde con el Rey de Espadas de las Siete Estrellas, la audiencia estalló en aplausos.

[¡Buen movimiento, Moroboshi! ¡Ese es el guerrero más fuerte para ti!]

[Pero ya deja de jugar. ¡Duele con solo mirarlo!]

[¡Ve atrápalo, Moroboshi-kun…!]

Pero al contrario de la emoción de sus fans, Moroboshi estaba sudando frío.

«Esta es… la quinta vez.»

Tuvo cinco oportunidades claras para terminar el encuentro, pero las dejo pasar justo en frente de sus ojos… y él mismo no sabía la razón o el por qué.

«¿Qué es este sentimiento…? Es extraño…»

Mientras más atacaba y perseguía, más era la presión expulsada por el caballero medio muerto frente a él. Esta era la razón de su duda: la premonición de que si daba un golpe más, estaría pisando la cola de una bestia incluso más atemorizante que un tigre.

– ¡… Tch!

Pero no podía seguir evitando el asunto de esa forma.

«¡Cobarde! ¡Mira a tu oponente a los ojos!»

A pesar de estar desangrado por todo lado y sufriendo por alguna aflicción desconocida, la luz en los ojos del Peor, Ikki Kurogane no se había extinguido, su deseo de luchar no disminuía, Ikki aún no renunciaba a la batalla. ¿Cómo podría, quien estaba ganando, querer detener esto?

¿Cómo puedes dejar que Koume te vea así?

Esas acciones no iban acorde con el Rey de Espadas de las Siete Estrellas, un hermano mayor. El orgullo y la dignidad lo consumieron. Bajando su postura más profundamente en comparación a la que tenía en todo el encuentro…

– ¡Aquí voy! ¡Kurogane…!

Con un grito despedazador, avanzó hacia Ikki, preparando el final de la batalla.

 

Parte 4

Mientras se lanzaba hacia adelante, mas rápido de lo que había sido. Moroboshi activó a Sanrensei. Sus objetivos eran la frente, la garganta y abdomen… todos era ataques mortales. Definitivamente trataba de terminar esto con un solo movimiento. Con su cuerpo que no se movía como quería y con su pierna herida, Ikki sabía que no era posible que pudiera evadir este Sanrensei. Apretó sus dientes fuertemente.

[Te devolveré el favor por completo el día de mañana]

Esa había sido su promesa, pero fue incapaz de cumplirla. Había querido ser capaz de pelear con un oponente de este calibre con todo lo que tenía, aunque no pudo hacerlo. Que lástima… pero fue por eso que se rehusó a tirar la toalla al final. Era lo menos que podía hacer.

«Es por eso que no puedo usar Ittou Shura.»

Para usar su as con tiempo limitado mientras aun este bajo el efecto de esta desconocida aflicción era igual que desesperarse. Era para postergar la victoria… inútil. Hasta el momento en que pierda la conciencia, no renunciaría a la victoria, sin importar que tan mal se vea. Al poner su corazón en esto, alzó su espada, preparando para recibir el ataque de Moroboshi. Cubierto de heridas, se puso en guardia contra cierta derrota.

En ese momento, un recuerdo surgió.

«Ahora que lo pienso… en ese entonces también sentí lo mismo.»

Era un recuerdo de su duelo contra Edelweiss en los patios de la Academia Akatsuki. Un recuerdo que no había sido capaz de recordarla muy bien, cegado, aturdido y desesperado como lo había estado en ese entonces. Su estado decepcionado lo había llevado a ese momento, repentinamente haciendo que esas memorias se hagan claras nuevamente.

«¿Qué hice en ese entonces?»

Para su sorpresa, el recuerdo llegó a su mente con facilidad. Enfrentando al más fuerte caballero en el mundo, tuvo que…

«… Ah, es verdad. Intenté usar el manejo de espada de Edelweiss.»

La espada de Edelweiss había sido tan rápida, que sus ojos incluso fallaron en captar las post-imágenes, pero apenas pudo ser capaz de leer sus ataques al observar los movimientos de su cuerpo.

Recordó. Ningún ojo humano puede percibir su velocidad abrumadora… y el secreto de eso era que no aceleraba. Usualmente, cuando una espada era balanceada, empezaría a ir más despacio. Uno necesitaba acelerar el movimiento para alcanzar la máxima velocidad. Pero no había nada de eso en los movimientos de Edelweiss. En el momento que dio un paso hacia adelante, ya estaba en la máxima velocidad. Mientras comenzaba a cortar, ya estaba en su máximo punto. Un extremo intento de avanzar y detenerse, acelerando de cero a cien en un instante. Pero esta técnica era extremadamente fuerte. Las extremidades de su rapidez y lentitud hacían que los ataques de espada parezcan ser mucho más rápidos que lo eran. Increíblemente era difícil vigilar a la espada en sí, ya que no tenía ninguna velocidad lenta inicial.

Ikki había aprendido mucho en su batalla. Por eso, había intentado usar el Robo de Espada en esos últimos momentos. No estaba seguro si funcionaria. Pero de todas formas lo hizo, aunque solo fuese porque era el manejo de espada más fuerte que haya visto hasta ese momento.

Lo que tenía que hacer ahora era lo mismo. Incluso si no se las podía arreglar por su estado actual, esto seguramente era lo mejor que sabía hacer.

Entonces, al menos…

Mientras Ikki pensaba así, los sentimientos que tuvo en su batalla contra Edelweiss volvieron a él, dio instrucciones a su cuerpo rebelde.

El manejo de espada más fuerte del mundo. Se realiza…

– Así.

En ese instante, su cuerpo se volvió ligero como una pluma. Como una ráfaga de viento se abrió camino a través de los intervalos entre los ataques de lanza de Sanrensei… y mientras pasaba atravesó profundamente el abdomen de Moroboshi.

Ese cruce de espadas pasó en un instante, un destello. Sin siquiera ser capaz de gritar de dolor. Moroboshi cayó en medio de charco de sangre carmesí.

– Eh…

No le tomó mucho tiempo a ikki para darse cuenta que eso fue hecho por su mano, incluso mientras los gritos llenaron al estadio ante el repentino suceso.

[¿¡Queeeeee!?]

 

Parte 5

[¿Qué acaba de suceder?]

Lida gritó, su voz se estremeció.

[¡Justo cuando pensábamos que Moroboshi terminaría este encuentro, él fue el que cayó! Creo que fue golpeado en ese intercambio con Kurogane… pe… pero, estoy apenado por decir esto, pero fue demasiado rápido… ¡No pude ver qué fue lo que pasó, en absoluto!]

De hecho, los movimientos de Ikki no podían ser vistos, incluso por las personas en la cabina de comentarios mirando el encuentro desde lejos. Simplemente había desaparecido repentinamente y antes que alguien se dé cuenta, había pasado cortando a Moroboshi.

Los ojos de Lida se abrieron por la incredulidad.

[¿Qué está pasando? ¡Los movimientos de Kurogane son claramente diferentes a lo que ha mostrado hasta ahora!]

Pero la sorpresa de Muroto sobrepasó la de él.

[¡Imposible! No puede ser… no, pero… puede ser solo que…]

Lo sabía. Sabía que el juego de pies y el esgrima que Ikki había usado, pertenecía a…

Sintiendo su confusión, Lida lo presionó.

[Muroto-pro. ¿Sabes algo de esto? ¿Es esto, de hecho, el rumorado Ittou Shura del Peor?]

[N-No, no se trata de Ittou Shura. No hubo ningún cambio en la cantidad de poder mágico que Kurogane estaba usando. ¡Eso… fue puro manejo de espada! Y mientras hay diferencia entre el estilo de dos espadas y de una espada. He visto ese tipo de aceleración instantánea indetectable de cuerpo y espada anteriormente…]

[¿Dónde rayos pudo ser eso? ¿No me digas, en la Liga A?]

Muroto negó con su cabeza.

[No puedes encontrarlo en ese lugar, ya que… este manejo de espada le pertenece a alguien a quien cada país ha renunciado en capturar debido a su monstruosa fuerza. Este es el manejo de espada de la espadachín más fuerte del mundo y la criminal más buscada en la historia… ¡Alas Gemelas Edelweiss!]

Las palabras de Muroto causaron un escándalo en la audiencia.

[¿¡… Queeeeee!?]

[Alas Gemelas… ¿Te refieres a esa Alas Gemelas? Pero, ¿por qué el Peor sabe cómo usar su manejo de espada?]

[¡No, espera, pero escuché que el Peor puede robar las técnicas de su oponente!]

Gritos de sorpresa se escucharon por todo el lugar. Esta vez, los amigos de Ikki también estaban estupefactos. Sabían que Ikki era alguien que a menudo iba en contra del conocimiento que poseen comúnmente, pero si lo que Muroto había dicho era verdad, entonces esto era incomparable a lo de antes.

– ¡En serio Onii-sama…!

– ¡Entonces cabe decir que no solo regresó vivo de su batalla contra las Alas Gemelas, sino que incluso se las arregló para robar el manejo de espada más fuerte del mundo!

Y Kiriko se opuso a la declaración de Alice.

– ¡No puede tratarse de eso! ¿Si fuera así, por qué no la usó desde el principio?

Era una pregunta natural que podían hacer. Kurono, sin embargo, fue rápida en revocar esa objeción.

– No es como si no la usara. Es solo que no podía recordar cómo y por consiguiente no pudo usarla.

– ¡Ah…!

Ante esto, Kiriko recordó la conversación que Ikki tuvo con Yagokoro cuando se separaron el otro día.

– Esa incapacidad de recordar también fue la causa de su anormalidad.

– Señora Directora, ¿Qué quiere decir con eso?

– El manejo de espada de Edelweiss no es normal. Normalmente, todos los movimientos de un humano son creados por la coordinación muscular de movimientos. Sin embargo, eso no te permitirá usar el manejo de Espada de Edelweiss. Para crear ese tipo de velocidad extrema de ir de cero a cien, necesitas que todos los músculos necesarios se muevan instantáneamente, e instantáneamente reunir toda la fuerza de esos músculos. Un humano normal no sería capaz de enviar al mismo tiempo suficientes señales nerviosas para que esto ocurra.

Uno no podía dar órdenes a todos los músculos al mismo tiempo.

– Para hacer esto, se necesita cambiar estas señales nerviosas por sí mismo.

Tenían que darles la forma de señales de combate completamente diferentes a los que un humano normal tiene, señales que pueden ser enviadas en un intervalo de tiempo más corto, estallidos más concentrados. Si uno no podía llegar a usar las señales cerebrales de esta forma, sería imposible ordenar que todos los músculos de un organismo complejo viviente como un ser humano, libere todo su poder al mismo tiempo.

– Ikki debió ser capaz de tocar y obtener el manejo de espada de Edelweiss en un periodo corto de tiempo entre sus técnicas. Incluso si él mismo no lo recuerda, su cerebro lo hace.

Un caballero del calibre de Ikki podía comprender esa técnica excepcional en su mente subconsciente después de verla una sola vez.

– Por eso, cada vez que está en momentos críticos, su cerebro va a liberar esas señales de combate, pero al igual que él, su cuerpo ha olvidado la batalla de la cual las obtuvo… por consiguiente, sin olvidar para que eran, fue incapaz de hacer algo con esas señales desconocidas.

– Entonces ya que no pudo reconocer las señales no pudo reaccionar a ellas, ¿es así?

Kurono asintió, confirmando las palabras de Shizuku.

– Exactamente. En otras palabras, Edelweiss no rompió a Ikki. Si algo hizo la batalla fue que el evolucionara explosivamente, tanto que su propio cuerpo no pudo seguirle el ritmo a ese crecimiento… pero, ese era el único caso hasta ahora.

Ante la inminente derrota, su cuerpo finalmente fue capaz de recordar el poder que había obtenido al tener un duelo con Edelweiss, junto con el método de movimiento de su cuerpo, tan desconocido que lo que había estado haciendo en los dieciséis años desde que nació.

– El motor, el chasis y el embrague necesarios para ese movimiento de súper alta velocidad finalmente se reunieron… ahora que ha llegado a esto, el resultado de este encuentro es obvio. Yuudai Moroboshi puede ser considerado el Rey de Espadas de las Siete Estrellas más fuerte de los últimos diez años, pero su oponente es demasiado para él. Incluso después de ser derrotado en un duelo con la espada más fuerte en el mundo, Kurogane fue capaz de utilizar su increíble capacidad de aprendizaje para obtener una habilidad que sobrepasa el nivel de un estudiante a caballero por mucho.

Esta técnica estaba por encima del nivel de lo que se puede esperar en un torneo así.

– La persona que está enfrentando a Moroboshi en este momento… es el verdadero monstruo.

Fue por eso que Kurono creyó… que con respectos a los encuentros de la primera ronda, era Moroboshi quien no tenía nada de suerte.

 

Parte 6

– ¡Gah… ha!

La sensación de algo frío en su mejilla — el frío suelo de piedra del ring — hizo que Moroboshi vuelva en sí.

«¿Qué… Qué, por qué estoy tumbado…?»

Al haber perdido el conocimiento por un instante, no pudo comprender que le sucedió o que había sido golpeado por el ataque de Ikki.

«Por ahora, tengo que levantarme.»

Sus instintos como luchador le permitieron levantarse de inmediato incluso después de caer indefenso. Por eso, incluso en su estado de incomprensión, se levantó por reflejo y en el momento en que se levantó y sus sentidos volvieron…

– ¡G-uaa-aaaaaahhhhh!

… Gritó en agonía mientras un dolor ardiente quemó su flanco.

[¡Moroboshi se ha levantado! ¡Pero como pueden ver, está muy lastimado! ¡Está perdiendo mucha sangre y sus piernas están temblorosas!]

Al escuchar sus circunstancias siendo analizadas por el comentarista y sintiendo que su lado quemaba, se dio cuenta que estaba herido.

«¿Qué… es esto? ¿Fui cortado? Pero no pude ver nada…»

Mientras estaba fuera de sí en confusión, escuchó esto.

– Aah… Finalmente lo entendí.

Su oponente dijo con una voz suave.

– Kurogane… ¿Qué rayos hiciste?

¿Qué había entendido? ¿Fue capaz de alcanzar esa velocidad porque lo entendió?

Ikki contestó mientras se inclinaba ligeramente.

– Moroboshi-san, discúlpame por hacerte esperar.

– ¿Te estás… disculpando?

– Sí… finalmente ahora todo tiene sentido.

Ikki por supuesto estaba hablando acerca de su promesa el otro día. Dar lo mejor de sí y así devolver el favor, un acuerdo de caballero entre él y el orgulloso caballero Yuudai Moroboshi.

Ahora, estaba seguro que podía cumplir con esa promesa.

– ¡Así como acordamos, te mostraré al Ikki Kurogane en su máximo poder!

Diciendo esto, se desvaneció de la vista de Moroboshi.

«¡Desapareció…!»

De hecho no desapareció, por supuesto, al haber omitido el proceso de aceleración y alcanzar la máxima salida al dar un paso hacia adelante, Ikki tuvo un comienzo vertiginoso que la percepción de movimiento de Moroboshi simplemente no podía seguir.

Dibujando un arco curvo con su sprint[1], fue a la parte izquierda de Moroboshi. Ikki había sido repelido tres veces por su lanza, pero ahora rodeó su rango de alcance con facilidad mientras ingresaba al rango de alcance de su propia espada…

– ¡Guaaaah!

… y cortó el brazo derecho de Moroboshi mientras atacaba como un vendaval negro.

– ¡Tú pedazo de mierda…!

Moviéndose en círculos, Moroboshi intentó atacar con Sanrensei, usando el dolor ardiente para saber la ubicación de Ikki. Pero solo podía cortar el aire. Ikki ya no estaba ahí al momento en que volteaba.

«¡Ya no está…!»

Moroboshi momentáneamente se quedó sin palabras por la velocidad. Pero no tenía tiempo de sorprenderse ya que otro ataque lo golpeó, cortando su espalda.

– ¡Gaaaah…!

[¡Aah! ¡Ha sido golpeado nuevamente! ¡Moroboshi está dejando que Kurogane ingrese a su rango de alcance fácilmente! ¡Es completamente incapaz de seguir sus movimientos! ¡Una vez más, Sanrensei ha golpeado al aire!]

[¡No puede hacer nada…! ¡Los altibajos extremos de Kurogane en aceleración y su velocidad abrumadora es algo que no podemos captar a larga distancia y más cuando sucede en frente de los ojos de uno mismo! ¡Lo más probable es que el Rey de Espadas de las Siete Estrellas ya no puede ver al Peor!]

Dio en el clavo.

«¡Mi… Mierda!»

Algo imposible estaba sucediendo en frente de los ojos de Moroboshi.

Podía escucharlos. Los sonidos de cualquier número de cortes, y de pasos moviéndose a un ritmo desagradable. Su oponente estaba claramente cerca de él y aun así…

«¿Qué es esto, que está pasando?»

… no importaba a donde mire, no había nadie ahí.

Es como si fuera el único hombre en el ring.

¿Es posible algo así? ¿Puede incluso suceder en la vida real? El ring era una plataforma circular con un diámetro de 100 metros y no había ninguna sombra o cubierta en ese pequeño espacio. A pesar de que su oponente estaba tan cerca de él que podía escuchar su respiración, Moroboshi no podía verlo en lo absoluto.

«¡Esto… está mal!»

Podía sentir otro corte aproximándose. Si seguía recibiendo golpes como estos, sería peligroso. Pero ya no podía usar su lanza para bloquear ataques a esta velocidad. Así que tomó una decisión y después.

– ¡¡¡Uoooooo!!!

Cruzó sus brazos, cubriendo sus puntos vitales. Disipando la Mordida del Tigre, liberó todo su poder mágico para formar una armadura alrededor de su cuerpo.

[¿Qué es esto? ¡El Rey de Espadas de las Siete Estrellas, el orgulloso caballero número uno en Japón, se ha despojado de su orgullo y esta defendiéndose por completo!]

El poder mágico de Moroboshi no estaba al nivel de Stella y como tal no podía bloquear los ataques por completo de un Dispositivo de Rango F como ella lo hacía. Pero si usaba todo su poder, podía reducir el impacto de los cortes de Intetsu. Siempre y cuando su cabeza sea protegida por sus brazos, uno o dos golpes no resultarían en una herida fatal.

Sin embargo, esta postura indicaba que dejaba de atacar, ya que solo podía defenderse desde esta posición. ¡Naturalmente, Ikki se lanzó sin temor!

[¡Kurogane no está perdiendo la oportunidad! ¡Está atacando desde cada ángulo! ¡Es un sin número de ataques sin restricciones! ¡Moroboshi no está contraatacando! ¿Ha perdido su voluntad de luchar?]

[¡No es eso! El Rey de Espadas de las Siete Estrella en este momento no puede ver al Peor. Todo lo que puede hacer en este momento es defenderse a sí mismo. ¡Está haciendo lo mejor que puede, de hecho todo lo que puede hacer para seguir con vida!]

Muroto tenía mucho respeto por la voluntad de Moroboshi para luchar hasta el final.

[¡… Pero, aun así, tenemos que detener este encuentro!]

[¡Imposible! ¿Quieres decir que Moroboshi ya no puede revertir esta situación?]

Muroto asintió.

[No lo va a hacer. La diferencia entre sus habilidades es tal que ya no puede ganar.]

Muroto había esta una vez en la Liga A del Rey de Caballeros, uno de los pocos en toda la nación. Debido a eso, sabía que la diferencia entre los dos era tan grande que era incomparable. Sin embargo, su análisis molestó a los fans de Moroboshi.

[¡Que estás diciendo, comentador de mierda!]

[¡Hoshii! ¡No te rindas!]

Entonces gritaron. Sin embargo…

[¡El viento oscuro sigue aullando! ¡El escudo de Moroboshi se está disipando… se está rompiendo, en pedazos! ¿En serio este es el final? La Estrella de Naniwa, el que ganó la competencia el año pasado y a quien todos esperaban que obtenga su segundo título algo nunca antes logrado… ¿En serio todo esto va a terminar sin que pueda hacer nada?]

Un cambio repentino y de ahí una batalla increíblemente unilateral. El acontecimiento de este desarrollo inesperado en el cuarto encuentro del Bloque C hizo que los espectadores entren en confusión.

Y en esos graderíos, Shizuku repentinamente alcanzó a ver la figura de Koume saliendo. Como si estuviera huyendo.

«Koume-san…»

Ante eso, Shizuku recordó la expresión complicada que hizo al ver a Ikki el otro día y la amarga y dolorosa expresión que estaba soportando todo este tiempo mientras miraba el encuentro.

Podía entender los sentimientos de Koume, el dolor que debe sentir. Después de todo, también su hermano estaba en el campo de batalla. También comprendía que ese dolor era un error. Para cuando se dio cuenta, ya estaba persiguiendo a Koume.

– Sabes… pude haberlo dicho antes, pero en serio me gusta eso de ti, Shizuku.

Incluso mientras se iba, Shizuku se enrojeció un poco ante las suaves palabras de Alice.

 

Parte 7

Una puerta de seguridad contra incendios separaba el perímetro exterior del Domo de la Bahía de los graderíos de los espectadores. Ahí, sentada en un banco mirando desde arriba a la Bahía de Osaka a través de una ventana de vidrio curvo, estaba Koume. Está mirando lejos del ring donde su hermano estaba teniendo un combate.

«Hermano… ya es suficiente…»

Quería que se detenga. Si solo era por ella, no tenía que hacer nada más. Nunca le dijo nada acerca de luchar para recuperar su voz. Pero ella lo sabía sin la necesidad que él dijera algo. Fue por eso que estaba sintiendo dolor. Y no podía soportar ver a su hermano sangrar y ser herido por su bien. Fue por eso que huyó.

– ¿No vas a ver el encuentro?

Shizuku Kurogane, quien la había seguido, apenas la alcanzó, le hizo esa pregunta. Koume se sobresaltó y giró al ser llamada tan repentinamente, volteando a ver a Shizuku, quien tenía su misma altura. Recordaba a esta chica.

«Ah… ayer vino al restaurante… si lo recuerdo bien…»

Era la hermana del caballero con quien estaba teniendo un duelo su hermano. ¿Por qué esta aquí? Su hermano (de Shizuku) estaba a punto de derrotar a su hermano. Koume pensó que esto era extraño y como si leyera esa expresión de duda en su rostro, una expresión compleja se formó en el rostro de Shizuku.

– No te podía dejar. Ya que, como hermana menor con un hermano mayor… entiendo tu dolor, Koume-san.

¿Cómo lo sabía? Los ojos de Koume se abrieron mientras Shizuku se sentó al lado de ella.

– Escuchamos las razones del regreso de Moroboshi-san por parte de Kiriko-san.

Koume entendió en ese entonces… si era Kiriko, entonces por supuesto que sabría lo que pasó entre ellos.

–… Puedo entender tus sentimientos. Después de todo, también me gusta mucho mi hermano mayor. Siento dolor cuando sangra o es herido. Me lastima mucho más cuando lo hace por mi bien.

Las palabras de Shizuku capturaron el estado emocional actual de Koumen muy bien. Ahora, que ya lo sabía, no había necesidad de ocultarlo, y entonces Koume asintió.

– Esperas que si es por tu bien, solo debería dejar de pelear.

Koume asintió nuevamente.

– No puedes soportar ser una carga para el hombre que amas.

Koume asintió nuevamente… pero dándose cuenta que la chica en frente de ella había dicho algo vergonzoso, se sonrojó y negó con su cabeza rápidamente. Era más que seguro que ella no tenía ese tipo de relación con su hermano mayor.

– ¿Eh? ¿Me equivoqué? ¿No es ese tipo de amor…? En serio…

«¿Por qué parece estar decepcionada…?

Al haberse encontrado con un tipo de amor desconocido, Koume estaba confundida.

– Bueno… incluso si tu relación no es de ese tipo, aun te siente mal por animar a tu hermano mayor como una extraña cuando está luchando para devolverte la voz, ¿verdad?

Las palabras de Shizuku, fueron dichas de una manera lenta y consoladora, llegándole al corazón. De hecho, Koume en serio quería animar a su hermano. Ella ha estado así desde que Moroboshi estaba en la Liga elemental, una figura constante en las graderías alentando a su hermano con su corazón. Del hermano de la que estaba orgullosa, más fuerte y más genial que cualquiera. Le encantaba animar a su hermano. Lo disfrutaba.

Pero ahora las cosas eran diferentes. Ese accidente lo cambió todo. Ahora, su razón para luchar era para recuperar su voz. Era su deber como hermano mayor. Era por eso que no podía alentarlo. No tenía ningún derecho para hacerlo. Su hermano estaba sacrificando mucho por ella y aun no podía recompensarlo. ¿Qué tanto podía ser consentida por su hermano? Pensar de esa forma no estaba permitido. Fue por eso que no podía alentar a su hermano desde el fondo de su corazón, no desde ese accidente.

Y hoy, incapaz de contener ese remordimiento, había huido.

«… Esta persona entiendo todo eso.»

Esto la avergonzaba un poco, pero también podía entender la amabilidad de Shizuku, quien entendía su corazón y había venido hasta aquí para decirle estas palabras de consuelo.

Por consiguiente, sacó su teléfono, intentando escribir una palabra de gracias a Shizuku…

– Sin embargo, no hay nada de malo con eso. No tienes que darle mucha importancia.

Sus dedos se congelaron ante las palabras de Shizuku, y miró hacia arriba, sorprendida. Por supuesto que lo hizo. Porque a pesar que entendía los sentimientos de Koume, Shizuku ahora estaba diciendo eso por la ventana con todas sus fuerzas, lo cual era por lo que sufría.

Pero Shizuku tenía sus razones para decir esto, naturalmente.

– ¿Por qué no? No importa que tanto… no, queremos ser consentidas, seguramente esto sería permitido. Después de todo, somos las hermanas menores y ellos son nuestros hermanos mayores.

Los hermanos mayores protegerían a sus hermanos menores y ellos a cambio dependían de ellos. Esto era una regla no escrita solo para los humanos, sino para la mayoría de las criaturas en este mundo.

– Incluso si esto no fuera permitido para nadie más, nosotros solas podemos ser consentidas por ellos.

Era su derecho.

– Es por eso que hago que me consienta. A pesar que Onii-sama tiene a alguien que ama, a pesar que hacer esto por mí, lo meta en problemas… no tengo ninguna intención en dejar de amar a Onii-sama. Dejando de lado el hecho de que no seas capaz de hablar hasta ahora, deseas alentar a Moroboshi-san. Comparado a mi tipo de egoísmo, el tuyo es algo mucho más encantador.

Esta era la razón de sus palabras, la razón por la que vino aquí. Ya no soportaba ver a Koume seguir soportando esa culpa al tener que depender de su hermano en silencio.

Había dicho lo que había venido a decir y tampoco no mucho tiempo después. Detrás de ellas, un sonido excitante se escuchó en el lugar del encuentro.

[¡Kurogane continua! ¡Sigue acelerando y está cortando la magia de Moroboshi, quien está bajando su guardia rápidamente… es solo cuestión de tiempo antes que la rompa!]

– Parece que el partido está a punto de terminar. Es hora que volvamos.

Diciéndolo así, Shizuku se levantó.

– ¿Qué vas a hacer ahora? No… ¿Qué quieres hacer?

Al ser cuestionada, Koume se veía angustiada. No era como si no entendiera a Shizuku. Pero ella hizo que su hermano sufriera ese accidente, e incluso había perdido su voz por voluntad propia. Hacer que su hermano se preocupe mucho, ¿En serio podía hacer que la consintiera?

Estas preocupaciones que daban vueltas en su mente no podían ser disipadas tan rápida. Estaba indecisa. No sabía qué hacer. Pero…

[¡Aah…! ¡Por fin, el escudo de Moroboshi ha sido destruido! ¡Está en un grave aprieto!]

«¡Hermano…!»

… arrojando lo que estaba ocupando sus pensamientos, permitió que sus piernas vayan hacia su hermano.

 

Parte 8

De vuelta al ring, el flujo de la batalla casi ya estaba decidido.

[¡Moroboshi trata de moverse hacia atrás para ganar algo de distancia, pero Kurogane lee sus movimientos! ¡No puede alejarse! ¡Ataca con Sanrensei, pero falla… Kurogane se está moviendo más rápida que la lanza! ¡Ha recibido tres, no, cuatro golpes! ¡La sangre cae, manchando el suelo blanco del ring! ¡Kurogane ha acertado todos sus cortes hasta ahora, pero ni una sola estocada de Moroboshi ha dado en el blanco! ¡El público local ha estado en silencio ante la desigualdad de este encuentro! ¡Puede parecer grosero, pero es difícil de imaginar que Moroboshi pueda revertir esto! ¡La diferencia en poder, la diferencia en habilidad es demasiado grande!]

Al haber usado todo su poder mágico para protegerse a sí mismo y al no tener lo suficiente para usar la Mordidad de Tigre, Moroboshi solo podía frenéticamente usar su lanza para luchar. Pero ya no podía ver a Ikki. Con la situación así, claro que no sería capaz de perforar a su oponente. No podía hacer nada más que golpear el aire, mientras recibía ataques.

Simplemente no había en sí, una competencia. Desde la perspectiva de cualquiera, esto seguramente llevaría a la derrota de Moroboshi.

[¡Y aun así el Rey de Espadas de las Siete Estrellas no cae! ¡Yuudai Moroboshi aún está de pie en medio del ring!]

No se arrodillaría. Aun no perdía la esperanza de ganar.

«¡No puedo… perder aquí!»

¿Era por el bien de Koume? No. Al principio, solo su deber como hermano mayor lo impulsaba. Para recuperar la voz que había perdido porque lo había visto en su más débil estado, así que lo pensó así. Pero al regresar a este campo de batalla, había experimentado un cambio en el corazón. Recordó cuanto amaba a este mundo y su deseo de volverse más fuerte, más fuerte que cualquiera.

No solo quería que su preciada hermana sea capaz de hablar nuevamente. Quería ser alentado por ella. Él para luchar y ella para apoyarlo. Esos días tranquilos pasados donde compartían las alegrías de la caballería.

No era un sueño varonil y aun así…

«… ¡No hay nada más importante para mí que esto!»

Así que hasta que su deseo se haga realidad…

– ¿Qué pasa, Kurogane…? ¡Aún estoy de pie! ¡Ven y golpéame!

Seguiría siendo ese hermano mayor fuerte a quien Koume alentaría. Esa dignidad, ese deseo era lo que le daba a Yuudai Moroboshi su determinación inquebrantable.

 

Parte 9

– Que espíritu… aún no se ha rendido…

Al regresar a su asiento, Shizuku no pudo evitar decir esto con un poco de temblor en su voz. A pesar de ser literalmente inútil y estar sangrando por todo lado, Moroboshi aún estaba desafiando a Ikki. Que instintos de combate tan aterradores. Kurono asintió al estar de acuerdo.

– Como era de esperar de un hombre que se las arregló para recuperarse después de una herida fatal. Puede que sea imposible romper su espíritu. Pero su cuerpo está en su límite. Su punto más bajo de magia y su Mordida de Tigre ha desaparecido. Fue capaz de hacer ese desafío aterrador, pero eso es solo porque sus piernas ya no pueden moverse. En este momento, Moroboshi no está asustado en lo absoluto, e Ikki entiende muy bien eso. El siguiente golpe terminará con esto.

Y de hecho, la batalla procedió como ella dijo, mientras un maná azul envolvió el cuerpo de Ikki. Eso era una clara señal que Ikki intentaba finalizar este encuentro de una vez por todas.

[¡Su póliza de seguros está aquí, es Ittou Shura! ¡Está sacando el as con el cual derrotó a nombres como el Cazador, Raikiri y la Princesa Carmesí!]

[¡El Peor… Que combatiente tan experto, al escoger usar la técnica más efectiva en el mejor tiempo posible! Para empeorar esto, el Rey de Espadas de las Siete Estrellas ya no puede lidiar con su velocidad. ¡Puedo decir que ni siquiera tiene una en diez oportunidades de ganar!]

Era como Muroto lo dijo. Si Moroboshi no podía lidiar con Ikki en su estado normal, era imposible que pueda hacer algo contra Ikki usando Ittou Shura, el cual aumenta su velocidad decenas de veces cuando esta activada. Con este movimiento, Ikki había cortado cada oportunidad de victoria que Moroboshi pueda tener.

– ¡Con mi debilidad, derrotaré al Rey de Espadas de las Siete Estrellas… Moroboshi-san, hagámoslo!

Y con eso lanzó su ataque final, teniendo como objetivo finalmente terminar con esta larga y difícil batalla. Bajando su posición y en un instante puso toda su fuerza en sus ambas piernas. Sus talones flotaron, alcanzando su máxima velocidad, e Ikki se lanzó hacia Moroboshi como si volara.

[¡Kurogane está yendo a finalizar esto! ¡El Rey de Espadas de las Siete Estrellas esta un… un grave aprieto!]

El comentador Lida gritó, su voz era más fuerte que lo que había sido en todo el día por el inminente clímax. El público se agitó y se molestó ante la inminente derrota sorpresiva del Rey de Espadas de las Siete Estrellas en el primer round. Y entre ese estremecedor alboroto de aplausos y gritos…

Koume recordó, mientras vio a su hermano admitiendo la derrota, las palabras que le había dicho cuando lo vio en la mañana.

[Oye. ¿Puedes decirme ‘da lo mejor de ti’?]

«Ahhh… sí, eso es…»

Y no solo era ella. Su hermano, también, deseaba que ella lo animara como lo hacía en el pasado. Era un pequeño deseo, ¿y cómo había respondido? Le había dado un pedazo de papel donde estaba escrito que lo apoyaba. ¿Eso estaba mal? Lo que había deseado no era ese pedazo de papel. Lo que deseaba era…

[¿Ahora qué vas a hacer? No. ¿Qué quieres hacer?]

«Lo que debería decir es…»

Rakudai_Volume_5_Pg_291– ¡¡¡HERMANO MAYOR, DA LO MEJOR DE TI…!!!

Gritó con todo su corazón, gritó esas palabras que siempre había, querido decir. Esas palabras que había guardado todo ese tiempo, creyendo que al tomar la vida de su hermano, no tenía ningún derecho de decirlas. Aquellas palabras, oxidadas por la falta de uso, salieron de su garganta fuerte y claras.

«… Sí.»

Pero incluso en medio de ese escándalo ensordecedor sus palabras llegaron a oídos de su hermano. Por supuesto que lo hicieron. Después de todo, había estado esperando estas palabras por años y años.

– ¡¡¡Solo déjamelo a mí!!!

Justo ahí, el escandaloso Moroboshi mostró a todos en el Domo algo increíble.

– ¡Acabalossssss…! ¡Tora-Ouuuuu!

Ikki estaba atacando a toda velocidad a Moroboshi quien estaba medio muerto, con Ittou Shura cubriéndolo. ¡Pero al haber sacado lo último que le quedaba de magia para una Mordida de Tigre, Moroboshi lanzó su lanza justo a la frente de Ikki!

Hasta ahora, Moroboshi siempre había luchado dentro del rango de su lanza. Este era el primer uso de su lanza como un arma arrojadiza.

– Esto…

Kurono gritó ante este cambio de último momento.

– ¡… Esto está mal!

¿Por qué? De hecho, el lanzamiento de una lanza era inusual y era muy típico de Moroboshi apuntar a los puntos ciegos de la línea de pensamiento de su oponente. Pero no había forma que lo golpeara. Normalmente seria eso. ¡Sin embargo, esta situación era diferente!

«¡El manejo de Espada de máxima velocidad de Edelweiss que iba de cero a cien era realmente fuerte! ¡Pero también significaba que los frenos de emergencia y los cambios de dirección eran imposibles!»

Esto era cuestión de tiempo. Después de todo, la esgrima más fuerte del mundo poseía una ofensiva sin igual mientras atacaba, el cual siempre era ejecutado a toda marcha. ¡De este modo, su punto débil era los cambios repentinos en la situación… para decir, ataques sorpresa!

Además, Ikki ahora estaba usando Ittou Shura. Aunque no estuviera usando el manejo de la espada de Edelweiss, ya está en una velocidad donde una parada repentina o un cambio de dirección eran imposibles.

«¡En otras palabras, este lanzamiento que normalmente no golpearía a Kurogane lo haría… pero solo por este momento!»

Para atacar, tendría que bloquear la lanza con su espada. Pero no podía hacer eso. Después de todo, la lanza que fue arrojada estaba en realidad cubierta de una luz dorada de la Mordida de Tigre.

La magia de Moroboshi ya debería haberse agotado. ¿Cómo pudo usar aun la Mordida de Tigre? La razón estaba en la misma Tora-Ou. Su mango largo fue partido a la mitad, dejándola del tamaño de una jabalina. Al haber dispersado las partículas de poder mágico de su Dispositivo, se las había arreglado para sacar el poder mágico suficiente para una Mordida de Tigre. ¡Considerándolo todo, ese lanzamiento era uno con el que Ikki no podía ser golpeado ni esquivado!

«¡Ese hombre Moroboshi… definitivamente tenía como objetivo esto…!»

De hecho, Moroboshi había descubierto la debilidad del manejo de la espada de Edelweiss. Para este momento, había estado al acecho. Para el momento cuando Ikki activara Ittou Shura y avanzará hacia el a una velocidad que el mismo no pudiera suprimir.

Se dejó que su piel sea cortada, sus huesos y su alma… todo por esto. Esta era la verdad detrás de su comportamiento al ser incapaz de lidiar con el cambio extremo de Ikki. ¡Un engaño bañado en sangre! ¡Y ese engaño fue capaz de engañar a todos en el Domo… no solo a los espectadores, sino incluso a un caballero del nivel de Kurono!

«¡A la maxima velocidad en la que esta, Kurogane no puede esquivar ese lanzamiento!»

Kurono no pudo evitar temblar ante el sentido de batalla de Moroboshi, el cual había anulado sus expectativas y tomarlos a todos por tontos. Además de ella, Shizuku y Alice se sentían de la misma forma.

«¿Entonces todos los que están aquí… estaban en la palma de su mano todo el tiempo?»

«¡Así que ese… es el Rey de Espadas de las Siete Estrellas!»

Habían presenciado. ¡La verdadera fuerza de la cima de las Siete Estrellas… del hombre que poseía el título del Rey de Espadas de las Siete Estrellas!

… Pero al siguiente instante, todos en el estadio nuevamente estaban sorprendidos y caían en un silencio frío.

Mientras la punta del Tora-Ou corría por el aire y perforaba la frente de Ikki… su figura brilló y se desvaneció.

«¿Qu… e…?»

Moroboshi se quedó sin palabras. Justo entonces, una sombra apareció sobre él. Su silueta contra el sol, la figura de un espadachín negro estaba a punto de dejar descender su espada.

Esta era la espada secreta que había esquivado a Houkiboshi anteriormente… Shinkirou. Pero esta vez, no amagó de adelante hacia atrás, no de izquierda a derecha, sino de arriba abajo. Dejando una post-imagen abajo, se había enviado a si mismo disparado al aire con su fuerza mejorada de sus piernas. A la cual Moroboshi había lanzado su lanza no era más que una ilusión.

En otras palabras, Ikki sabía que Moroboshi escogería este momento para intentar por última vez. ¿Pero por qué? ¿Cuál era la razón?

«Ah… así que de eso se trata…»

Mirando la expresión de Ikki mientras bajaba su espada, Moroboshi entendió. El rostro de Ikki no tenía las mas mínima intención en burlarse de el por haber caído por ese amague. Solo había un excesivo… casi embarazoso, respeto.

«En serio creíste en mí…»

Hasta ahora el Rey de Espadas de las Siete Estrellas había jugado una estrategia tras otra, trampa sobre otra trampa para asegurarse que tenía al Peor. Kurogane Ikki en ningún momento creyó que un gran rey permitiría que lo derroten fácilmente. Respetaba al caballero llamado Yuudai Moroboshi más que nadie en el estadio, incluso más que Moroboshi.

Fue por eso que Moroboshi perdió. Había engañado a todos con ese engaño bañado en sangre, pero no pudo engañar a este caballero en frente de él.

Y así, la batalla fue decidida en ese instante.

Ikki dejó descender su espada. Apostándolo todo en este ataque sorpresa, Moroboshi no tenía nada, ni magia, ni arma, ni incluso la fuerza para huir. La espada descendió un poco, cortándolo desde el hombro. En una ráfaga de color carmesí, Moroboshi cayó sobre sus rodillas. Al final, con lo último que le quedaba de fuerza, estiró sus brazos y agarró a Ikki por los hombros, y…

… al caballero que lo sobrepasó…

… a su oponente que creyó en él hasta el final…

– No pierdas ahora, ¿me oíste?

… le dejó su último deseo.

Con eso, el Rey de Espadas de las Siete Estrellas finalmente colapsó y los réferis dieron la señal para el final del encuentro… finalizando esta confrontación.

 

Parte 10.

[¡El encuentro terminó! ¡Cambio tras cambio… no hubo ningún momento de respiro en esta emocionante montaña rusa del cuarto encuentro del Bloque C! ¡El que ganó este encuentro a muerte es el Rey de Espadas sin corona, Ikki Kurogane…! ¡El que vino a desafiar al deshecho hasta este momento y le quitó la oportunidad de obtener un segundo título consecutivo… el Rey de Espadas de las Siete Estrellas en realidad fue derrotado en el primer round! ¡Es una gran derrota sorpresiva!]

En el instante en que el encuentro terminó, el equipo médico se apresuró, poniendo a Moroboshi en una camilla. Tan cansado que no podía caminar por sí mismo, salió de la plataforma ante el fuerte aplauso de sus fans y seguidores.

[¡Fue difícil para ti! ¡Lo hiciste bien… en serio muy bien!]

[¡Te hemos apoyado desde que te retiraste… hoy fuiste el mejor!]

[El público local hace una ovación a su héroe mientras está siendo trasladado, inconsciente. ¡Este hombre no se dio por vencido ante una lesión irrecuperable y hasta hoy no se ha inclinado en un solo encuentro… sigue estando en la cima, Yuudai Moroboshi! ¡Aunque digamos que fue derrotado, la voluntad que nos mostró hasta el final no trajo vergüenza al título otorgado al estudiante a caballero más fuerte de Japón, el Rey de Espadas de las Siete Estrellas! ¡Qué hombre tan increíble!]

Y en cuanto al ganador, Ikki, quien miraba mientras Moroboshi estaba siendo trasladado…

– Si, definitivamente no perderé.

Respondiendo las palabras de despedida de Moroboshi con fuertes sentimientos, bajaba del ring.

[Y ahora, el que derrotó al ganador del torneo del último año y orgullosamente entra al segundo round… el Rey de Espadas sin corona sale del ring. ¡La magia más débil y el manejo de espada más fuerte… esta clasificación no era falsa, y todos nosotros podemos autentificarlo! ¡Este joven chico es muy especial! No solo es cualquier Rango F. ¡Definitivamente, es un caballero que posee el poder para luchar por la cima de esta concentración de personas fuertes, el 62do Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas!]

[¡Eso fue increíblemente loco, hermano!]

[¡Ikki-kun es el más grandioso!]

[¡Llega a la cima! ¡Puedes hacerlo!]

Su salida fue llenada por una lluvia de aplausos. Se sentía un poco avergonzado por esto, pero…

«Muchas gracias.»

Agradeciéndoles de esa forma en su corazón, se dirigió a la puerta por la cual había entrado.

Sus pasos estaban pesados, una combinación de cansancio al usar Ittou Shura y la ejecución de movimientos a los cuales no estaba acostumbrado. Pero su espalda no estaba encorvada. Estaba orgulloso de sí mismo por haber sido capaz de derrotar a ese fuerte caballero.

Había sido un encuentro lleno de dudas. Estaba tan asustado de salir de la sala de descanso. Pero… había ganado. Había conseguido la victoria de ese infernal primer encuentro del Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas.

Con esto, solo faltaban cuatro más. Cuatro victorias más y finalmente llegaría. Al lugar que ansiaba, al lugar que tenía en mira hasta ahora.

«¡La cima de las Siete Estrellas… no está tan lejos!»

Con este sentimiento en su corazón Ikki salió del campo.

Y al fondo a través de la puerta.

*Aplauso-Aplauso*

Una figura sombría camino hacia él, aplaudiendo.

– ¿Ves? Al final ganaste.

El camino desde la habitación de descanso a la puerta no estaba iluminado y estaba completamente oscuro. Por consiguiente, había algo de distancia entre él y esta persona y no podía verle el rostro.

Pero para Ikki, eso era innecesario. Solo necesitaba escuchar esa voz para saber quién era. Si, la persona que llegaba a la puerta era…

– Pero supongo que era natural. Después de todo, la que derrote al Rey de Espadas de las Siete Estrellas seré yo.

… la chica con el cabello pelirrojo y unos hermosos ojos color rubí, la Princesa Carmesí, Stella Vermillion.

[1] Al correr.

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