Epílogo: La Estrella que sube al Escenario

La que saludó a Ikki, quien derrotó al rey de Espadas de las Siete Estrellas, Yuudai Moroboshi y consiguió avanzar al segundo round, en la puerta para felicitarlo no era más que su novia la Princesa Carmesí, Stella Vermillion, a quien no había visto en el lugar de encuentro debido al retraso en el Shinkansen.

Gritos y aplausos surgieron mientras salía de la puerta.

[¡Es la Princesa Carmesí, Stella Vermillion! ¡Ha llegado!]

[¡Ooh, en serio es ella! ¡Es la Princesa Carmesí en persona!]

[¡En verdad su cabello es de color carmesí! Es tan hermoso…]

[¡Tiene una estatura definida… quiero decir, miren a esas largas piernas…!]

Estos no perdían en absoluto en comparación a los que acompañaron a Moroboshi a la entrada.

Una atención así era lo que se debía esperar de un caballero de Rango A.

Pero el que estaba más feliz era, seguramente, el chico joven llamado Ikki Kurogane.

– Maravilloso, Stella… lo lograste.

También estaba alegre que pudo llegar, pero más que eso… había ansiado su reunión tan esperada.

Su pecho ardía como si fuera encendido por un fuego más ardiente que sus heridas. Solo cuando estaba en frente de ella se dio cuenta cuanto la extrañaba.

– Bueno, en serio quería llegar a tiempo, pero unas rocas caídas habían bloqueado el paso. Sabes, me tomó algo de tiempo quitarlas del camino. El Shinkansen en serio debería tener un taladro en su parte frontal… con eso se vería genial.

– Fue una desgracia, huh…

«Lo más importante, cuando dijo que los limpio…»

«¿Quiso decir que lo limpió a mano?»

«… Mmm, quizás no debería pedir más detalles.»

– Dejando de lado eso, tuviste a un oponente muy fuerte. Apenas pude notarlo al final, pero eso fue más que suficiente para que me diera cuenta.

– Es verdad… pero gané. Ahora es tu turno.

– Sí, lo sé.

Stella respondió inmediatamente, sus ojos se iluminaban con una confianza ardiente.

La dolorosa figura desalentada que había sido causada por la inconsciente Touka no estaba por ningún lado. De alguna manera, parece que el entrenamiento con Saikyou había dado resultados satisfactorios

Es grandioso.

Pasando por Ikki, cuyo corazón estaba cargado, había sido levantado, Stella miró a los espectadores.

– ¡Lo siento por llegar tarde! ¡Stella Vermillion ha llegado!

[¡La Representante Stella se disculpa ante la audiencia con alegría! ¡Tan educada, ya me agrada!]

[Pero, ya que no llegó a tiempo, ¿Dónde se llevará a cabo el encuentro pospuesto?]

[El Comité Organizador está deliberando en este mismo momento sobre este asunto. Puede ser cambiado para el último encuentro o puede ser después del final de los encuentros del Bloque C, así que creo, pero… ¡oh! Nos han informado que la conferencia ha terminado. Damas y Caballeros, ya que el Comité Organizador quiere que nosotros tomemos esta decisión con respecto al cuarto encuentro del Bloque B, por favor dirijan su atención a la pantalla.]

Ante la señal de Lida, todos en el estadio miraron a la pantalla.

Un hombre anciano calvo apareció en la pantalla.

[Ah, es Kaieta.]

[¡Oh, es verdad! ¡Es el Rayo del Juicio, Yuuzou Kaieta!]

Aquellos por los cuarenta y tanto y por encima dentro de los graderías saludaron al hombre anciano calvo con apariencia entusiasta. Después de todo, el Rayo del Juicio era el héroe de su era, el que había triunfado en la Liga A del Rey de Caballeros.

Y ahora, este héroe era el Director del Comité Organizador de este año, representándolos para anunciar el resultado de su reunión.

[Ehem, queridos y estimados invitados y participantes, buenas tardes. Soy Yuuzou Kaieta, Director del Comité Organizador del 62do Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas. Permítanme compartirles el consenso del Comité con respecto a la hora en el cual el cuarto encuentro del Bloque B, el cual fue pospuesto debido a la tardanza de la Representante Stella Vermillion, debió ser postergado. Nuestro consenso es que el cuarto encuentro del Bloque C será llevado a cabo después de este.]

El resultado era como lo había anticipado Lida. Ya que los encuentros del Bloque C han terminado, los organizadores se han puesto de acuerdo que sería conveniente llevar a cabo el encuentro postergado justo después.

Ahora todo lo que quedaba era la opinión de los representantes en sí.

[Representante Stella, ¿Tiene alguna objeción?]

– Estoy de acuerdo.

Contestó inmediatamente.

La razón porque todo esto sucedió fue porque llegó tarde. No se opondría a su decisión, cualquiera que fuese.

– Oh, definitivamente hay un problema aquí.

Como oponiéndose a la voz brillante de Stella, esta voz cortó a través del ruido al punto de ser frio. Rápidamente, expresó su insatisfacción ante la decisión tomada.

Esa voz por supuesto pertinacia a una persona.

Una joven señorita con cabello rubio ceniza saltó diez metros desde las graderías de los espectadores al césped artificial del Domo sin hacer ningún ruido, Mikoto Tsuruya, la sonrisa glacial.

– Que molesto, no tomarme en cuenta y que tomen la decisión por ustedes mismos.

[Oh, no, no, por supuesto que también intentamos consultarte. ¿Puede ser que encuentras inconveniente a que este encuentre se lleve a cabo después de esto? Si es así, podemos arreglar para que el encuentro sea el último de hoy. Después de todo este retraso no fue dado por ninguna falta tuya y por eso el Comité Organizador está preparado para ser flexible.]

Tsuruya sin embargo negó con su cabeza ante las palabras de Kaieta.

No lo entendió.

Y de hecho su falta de entendimiento era casi pésimo.

Lo que estaba solicitando no tenía nada que ver para cuando el encuentro se llevaría a cabo.

– No tengo ninguna objeción a que el encuentro se dé, en sí. Sin embargo, no puedo aceptar que ninguna penalidad sea impuesta aquellos que llegan tarde.

Tsuruya dijo, señalando a Stella cruzando el ring.

– Estoy aquí para solicitar que una penalidad oficial sea impuesta a la Representante Stella.

Esto causó una conmoción en la audiencia.

[Oye, oye, ¿Qué es esto?]

[¡Eso no es como debería ser un caballero! ¡Lucha sin hacer trampa!]

La mayoría no querían un encuentro con una penalidad. Lo que querían ver era una batalla directa, entre caballeros en su máximo poder.

Y así, a pesar que hubo pocos a quienes se podía escuchar sus puntos de vista a favor de la petición de Tsuruya, nada más que [Mikoto no ha dicho nada malo, ¿no?] o [¿Es malo llegar tarde como a uno le plazca? Estaría bien imponer una penalidad], la mayoría estaban en contra.

Sin embargo, Tsuruya estaba indiferente.

Su mueca fría y burlona nunca se desvaneció, no se retractó de su petición.

«Mmm. Pueden criticarme todo lo que quieran. Pero sin importar cuanto lo hagan, no me retractaré.»

La Princesa Carmesí, Stella Vermillion no era un oponente a la que tendría alguna probabilidad de derrotar en una batalla directa.

Por lo tanto, tenía que manipular la situación a su conveniencia.

Sin importar cuantos era odiada por esto, no le importaba con tal que gane.

Ganar era la única cosa de valor apara un caballero. Esa era la forma de pensar de la Sonrisa Glacial Mitkoto Tsuruya, era similar a Ikki y a Moroboshi en lo que ellos entendían la esencia de lo que significa ser un caballero.

Sin embargo, su petición no tenía una base de la cual sostenerse.

[Mmm… de hecho, hay un precedente del imponer una penalidad a los recién llegados. Sin embargo, esas acciones están limitadas a los que se retrasan por razones maliciosas o no fueron contactados. Ya que este retraso particular ha sido confirmado debido a un deslizamiento de rocas dañando el horario de Shinkansen, el Comité Organizador cree que la imposición de una penalidad es innecesaria. Si una penalidad tenia que se impuesta, el comité siente que tener que competir inmediatamente sería un castigo suficiente.]

– ¡Guh…!

La verdad, es que el Comité Organizador ya había discutido la imposición de una penalidad a Stella incluso sin la intervención de Tsuruya. Pero basándose en casos anteriores, su consenso definió que era innecesario.

Por lo tanto, la petición de Tsuruya no valdría.

Eso, eso…

– No, es insuficiente.

… A menos que Stella Vermillion en sí sugiera también una penalidad.

– ¿¡S-Stella!?

Ikki dijo detrás de ellas, abrió sus ojos ante la repentina declaración.

Pero no le puso atención y siguió hablando.

– La sugerencia de Sonrisa Glacial es perfectamente razonable. En primer lugar, si hubiera llegado un día antes como todos los demás, no hubiera sido envuelta en el deslizamiento de rocas. Ya que fue mi error, creo que es necesario imponer algún castigo.

Antes esto, Ikki, los espectadores, el Comité Organizador… de hecho todos en el Domo se quedaron sin palabras.

Por supuesto. Siendo el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas un torneo de una sola eliminación, no había necesidad de hacer que las cosas sean más difíciles para uno mismo.

[Bueno, esto… es bastante sorprendente. Pensar que dirías una cosa así…]

Stella asintió.

– Incluso si Tsuruya-san no lo hubiera dicho, aun planeaba en solicitar una penalidad. La familia real Vermillion aprecia la honestidad y justicia. Nunca consideré escapar del castigo por el pecado de llegar tarde.

[Mmm, ya veo.]

– Así que, tengo una sugerencia con respecto al siguiente encuentro.

[¿Una sugerencia?]

– Sí, si fuéramos a llevar a cabo el encuentro de acuerdo a las reglas existentes, sería injusto para Tsuruya-san, quien llegó a tiempo. Por eso, me gustaría pedir una regla especial sea puesta como un castigo para mí durante nuestro encuentro. En términos simples, me gustaría que todos los miembros del Bloque B, empezando por Tsuru ya, tengan un encuentro cuatro contra uno contra mí.

[¿¡Qu-Qué dijiste!?]

Kaieta casi croa ante la sugerencia de penalidad de Stella.

Por supuesto, no era el único que estaba sorprendido, para los espectadores en el Domo empezaron a expresar su sorpresa.

[Oye, oye, oye, ¡qué cosas locas está diciendo la princesa…!]

[¿¡Debería haber un límite a lo que quieres decir con penalidad!?]

Todos los que escucharon pensaron que podían estar equivocados.

Incluso saber que esto estaba a su ventaja, Tsuruya no pudo evitar preguntar:

– ¿Estás hablando en serio…?

Stella asintió afablemente en respuesta y dejando su tono de formalidades adoptó en hablar a un anciano como Kaieta mostraba alegría, mientras hablaba con una joven señorita de su misma edad.

– Hablo en serio –contestó, tranquila–. Llegar tarde es un grave error por lo cual la descalificación de acuerdo a las reglas no sería extraño. Cuando lo piensas de esa forma, este tipo de penalidad sería lo normal, ¿no? Por supuesto, no intento buscar el consentimiento de los demás primero.

Detrás de ella, Ikki se puso pálido.

«¡Esto… esto está mal!»

¿Por qué? Naturalmente, la penalidad que Stella estaba sugiriendo era imprudente. Pero el problema más grande estaba en que todas las personas que participaban en la batalla debido a esta penalidad. Tres personas quedaban de los encuentros del Bloque B que ya terminaron y ellos…

«¡… son todos los miembros de la Academia Akatsuki!»

Otros competidores no se pondrían de acuerdo a un arreglo así.

Después de todo, ya habían ganado y por lo tanto no tenían que meterse en el encuentro de Stella por el bien de Tsuruya. No tenían ninguna razón para hacerlo.

Pero Akatsuki era diferente.

Eran mercenarios contratados por la facción Anti-Liga con la tarea de dominar el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas.

Actuar bien en el Festival, dentro de este mismo, no significaba nada para ellos. Su misión era lograr con tal que uno de ellos salga triunfante en las finales.

«¡Por eso, definitivamente tomarían esta deliciosa ventaja…!»

Stella era un Rango A, el mismo que Ouma, quien probablemente era el miembro más fuerte de Akatsuki.

No perderían esta oportunidad de conseguir por casualidad derrotarla en un posición abrumadoramente desventajosa como cuatro contra uno.

La premonición de Ikki dio en el blanco.

– Fufufu… ahora esto, se está poniendo muy interesante.

La voz del Titiritero Reisen Hiraga estaba llena de una alegría desenfrenada ante las palabras de suicidio de su oponente mientras reía de los graderías.

– Este es el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas, una competencia en la cual ningún enemigo debe ser subestimado. Para solicitar una batalla cuatro contra uno contra ti como una protesta… como se esperaba de la Princesa Carmesí, escuché acerca de tu orgullo el cual en verdad es una bestia diferente.

Con eso, se impulsó de las graderías, aterrizando junto a Tsuruya.

– ¿Estas no son solo las palabras de algún cerdo de miedo con nada más que poder?

– Kukuku… no se retracte de tus palabras. Su alteza Carmesí.

Siguiendo a Hiraga, usando ropa de invierno Yui Tatara también descendió para tomar su lugar al lado de Tsuruya mirando a Stella, con la domadora de Bestias Rinna Kazamatsuri montando a su león oscuro a su derecha.

Señalaron su intención con sus acciones.

– Nosotros de la Academia Akatsuki no tenemos ninguna objeción. Permítanos hacer nuestra parte por el bien de un torneo justo, ¿no?

[Mmmm, ya veo… ¿Qué hay de ti, Representante Tsuruya?]

– No tengo nada que decir acerca estas condiciones.

Su aprobación, critica como lo era, salió titubeante ante las condiciones tan favorables que parecía que casi deseaba que no lo sean.

Sin embargo, dio su aprobación al igual que los demás.

[Mmm…]

Al haber recibido la aprobación de todos los participantes, Kaieta cerró sus ojos y frunció sus cejas en pensamiento.

[Oye, oye, ¿Por qué le está dando vueltas? ¿En serio está considerando aprobar esta penalidad desquiciada?]

[¡Cuatro contra uno no es un encuentro, es un linchamiento!]

[¡Pero es algo interesante, de alguna manera! ¡Déjenlos luchar!]

Una tensión peculiar fascinó a la audiencia mientras Kaieta lo consideraba.

La solicitud descabellada de Stella y sus reglas acompañantes causaron interés de muchos en la audiencia. Incluso aquellos que no estaban de acuerdo con la solicitud de Tsuruya por una penalidad, empezaron a adoptar una posición de aprobación.

Aquellos con opiniones diferentes incluso empezaron a debatir entre ellos.

Esta situación escandalosa persistió por alrededor de un minuto.

Y entonces los ojos de Kaieta de abrieron.

[Lo entiendo. Ya que no hay ninguna objeción por parte de los participantes, este encuentro será llevado a cabo con reglas modificadas de acuerdo con el castigo de la Representante Stella.]

Declaró en su capacidad como el director del Comité Organizador.

[¿¡Habla en serio!?]

[¿¡En que está pensando el comité!?]

[¡Orden, orden! Al añadir las reglas de acuerdo con los acuerdo mutuos de los aprendices a caballero del cual no se ha escuchado, especialmente en el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas, en la cual ellos son las estrellas. El contenido de la penalidad de hecho es un poco excesivo, pero ya que fue la decisión definitiva de la Representante Stella. Como tal, será realizada con normalidad.]

Silenciando a los gritos de burla en el público, Kaieta entonces volteó a mirar a las dos personas en cuestión.

[Ahora confirmaré las reglas. Dejando de lado a la Representantes Tsuruya, La Representante Stella tendrá que derrotar al Representante Hiraga, Kazamatsuri y Tatara. Por otra parte, la Representante Tsuruya saldrá victoriosa si ella o cualquiera de los otros representantes derrotan a la Representante Stella. ¿Esto sería aceptable?]

– Está bien.

– Sí. Gracias por su indulgencia, Director del Comité.

Ambas partes estaban de acuerdo con estas reglas modificadas.

Con esto, el rol del Comité Organizador terminó.

[Mmm… Entonces, Lida-san, dejaré que te encargues de lo demás.]

[Eh, ah, s-sí.]

Dándole lugar al comentador Lida, Kaieta desapareció de la vista de la pantalla.

[Bueno, um… de alguna manera algo sorprendente sucedió. He estado transmitiendo eventos por un largo tiempo, pero transmitir un evento de cuatro contra uno también es la primera vez para mí. ¡Pero ya que los participantes están de acuerdo con esto y el Comité Organizador lo ha permitido, tengo que comentarlo!]

Aunque Lida parecía tembloroso por este giro de eventos, rápidamente recobró su forma de ser y el tono lleno de vida que había tomado durante los otros encuentros.

[¡En ese caso, pronto comenzaremos con el encuentro de Stella Vermillion y Mikoto Tsuruya! Serían tan amables ustedes dos, también nuestros participantes invitados, dirigirse al ring por favor.]

– Bueno entonces, me voy –Stella dijo eso llena de confianza al recibir las instrucciones mientras volteaba a ver a Ikki–. Puedes irte a descansar… te ves exhausto y probablemente no haya nada que ver en este encuentro.

Estaba tan alegre como una niña pequeña, a pesar de ir no solo contra Tsuruya Mikoto, uno de los mejores ocho del año anterior, sino también con tres mercenarios del bajo mundo al mismo tiempo.

Ikki no podía entender esto.

–… Stella… ¿Por qué tomas este riesgo innecesario por ti misma?

Si se hubiera quedado callada, no había necesidad de una penalidad.

Sus acciones no le daban ningún beneficio en lo más mínimo… o entonces solo pudo pensar.

Por eso no pudo evitar preguntar

¿Por qué haría una cosa así?

– ¿Estás confiada que serás capaz de derrotar a los cuatro?

Stella negó con su cabeza.

– Bueno, no sé cómo vaya esto. Al menos, no puedo decir que estoy confiada… en primer lugar no sé cuáles son sus habilidades, después de todo.

– Entonces, ¿por qué…?

– Porque es algo que debo hacer –Dijo suavemente y miró a la clasificación del torneo que había reemplazado el rostro de Kaieta en la pantalla.

Miró al segundo round del Bloque B, que sería al siguiente día.

– La forma en que vamos, el primer encuentro del segundo round será entre Hiraga y Kazamatsuri, compañeros de la Academia Akatsuki. Seguramente harán que uno de ellos deje el campo de batalla antes de eso.

Era un resultado seguro. Después de todo, Akatsuki como lo mencionó antes no era estudiantes ordinarios sino más bien un grupo de mercenarios. Absolutamente no tenían interés en ganar la gloria personal ene l Festival. Como tal, no participarían en conflictos inútiles que solo reduciría la fuerza de sus propios aliados.

Por eso, ya sea la Domadora de Bestias o el Titiritero renunciarían en segundo encuentro del Bloque B, permitiendo que el otro tenga una victoria fácil.

–… Nunca permitiré eso.

– Stella…

Ahora que dijo eso, Ikki entendía porque estaba tan feliz de imponerse esa penalidad imprudente.

No era por alguna razón atractiva como la ‘Forma Real’ que había hablado en frente de Kaieta.

Solo tenía un propósito.

– Nunca permitiré que aquellos que hicieron eso a nuestra escuela y a nuestros amigos salgan impunes justo en frente de mis ojos.

Estaba aquí por venganza contra aquellos que hicieron daño a sus queridos amigos, Touka, Ayatsuji, entre otros.

– Los quemaré a todos y los haré cenizas.

Con una voz baja como la burbuja de un cráter volcánico antes de la erupción, Stella salió.

Como si respondiera a la llamada del enojo inexpresivo que había guardado desde el ataque, su cabello se encendió en fuego, mechones fosforescentes colgando de las cerraduras de fuego mientras caminaba, mirando justo al frente a los miembros de Akatsuki quienes ya estaban en el ring.

Ikki sintió que Stella estaba muy encendida. Pero no se podía hacer nada… provenía de su amabilidad y enojo por el bien de sus amigos.

Por eso, la vio irse en silencio.

«Todo lo que puedo hacer ahora es creer»

En Stella, quien había pasado por el entrenamiento de Saikyou, y su fuerza.

«¡Da lo mejor de ti, Stella…!»

[¡Entonces ahora! ¡El cuarto encuentro del Bloque B comenzara! ¡¡¡¡COMENZEMOS!!!!]

Y así el encuentro con reglas anormales dio comienzo.Rakudai_Volume_5_Pg_319

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