Capítulo 1: Cortando el nudo gordiano

Parte 1

La Ciudad en la Bahía de Osaka, un proyecto de planificación de una ciudad que fue descartado a medio camino. Normalmente un pueblo fantasma donde ni siquiera un alma se podía ver, su símbolo de ruina… El Domo de la Bahía, ahora estaba lleno, con una capacidad para un número incontable de personas: todos vinieron a ver el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas, el torneo de los aprendices a caballero de Japón.

[¡Tú fuiste la que quisiste algo así, una pelea de cuatro contra uno! ¡Diviértenos por un buen momento, Princesa Carmesí!]

[¡También es hora que Akatsuki nos demuestre sus cosas!]

[¡No pierdas contra ellos, Mikoto-chan!]

La señal de inicio para el cuarto encuentro del Bloque B… el encuentro con una regla sin precedentes de cuatro contra uno… ya había sonado.

La emoción ante esta irregularidad había alborotado a la multitud.

Pero esta emoción estaba limitada a los graderíos.

Dentro de este torbellino de emociones, el corazón de Yui Tatara de la Academia Akatsuki ardía con una emoción diferente desde el ring donde estaba.

Y esa emoción era ira.

«¿Cómo se atreve a subestimarme…?»

Naturalmente, esa ira estaba dirigida a Stella.

Ella fue la que había propuesto una batalla de cuatro contra uno. En otras palabras, creía que podía ponerse a sí misma en desventaja y aun así derrotarlos. Dejando de lado al oponente original de Stella, Mikoto Tsuruya, quien de alguna forma deseaba esta situación, este era un desarrollo favorable para ellos ya que estaban aquí para dominar el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas. Pero para Yui, quien había forzada a salir, esto no podía ser más molesto… ser subestimada a este punto era algo insoportable.

«¡Voy a hacer que te arrepientas por pensar que eres superior…!»

— Oye, Hiraga. Este es un encuentro oficial. Lo reportaran como accidente incluso si mato a mi oponente, ¿no?

— Fufufu. Sí, por supuesto. Nuestro cliente lo entenderá… Después de todo, Tsukikage en sí es un caballero.

— ¡Jijiji. Entonces no me contendré contra ella!

Al haber obtenido la aprobación de Hiraga, quien estaba como supervisor del encuentro, mostró una sonrisa con colmillos.

— ¡Esta vez no te contengas! ¡Come hasta hartarte, Sweeping Centipede[1]!

Mientras sonreía, jaló el cordón de arranque de su dispositivo en forma de motosierra, Sweeping Centipede.

La motosierra se activó con un sonido parecido a los gritos ensordecedores de los caídos. Blandiendo su arma ruidosa en lo alto, Yui marcaba el piso incluso mientras se lanzaba contra Stella.

[¡Yui Tatara de la Academia Akatsuki está a la ofensiva, un fuerte ataque sin dudas! ¡Por otro lado, Stella esta…! ¿Qué…?]

Repentinamente, el comentador se quedó sin palabras.

La razón estaba en las manos de Stella.

[¡Stella aún no ha materializado su Dispositivo! ¿Qué significa esto?]

De igual manera, un grito salió de los graderíos.

[¡Qué diablos estás haciendo! ¡Saca tu espada!]

[Oye, ¿la señal de inicio no acaba de sonar? ¿Puede ser que no entiende japonés?]

[No, es en inglés. Pero entonces, ¿Por qué no lo saca?]

No entendían porque Stella no sacaba su arma para enfrentar a su oponente.

Pero incluso si esta duda persistía, la batalla continuaba.

Con su cuerpo arrastrándose por el piso y con cabello largo oscuro a su detrás como una serpiente, se acercó a Stella y con un grito…

— ¡¡¡Muere!!!

… apuntó un golpe brutal a su cabeza indefensa con el Centipede.

Era un golpe muy amplio, un ataque muy directo… no le causaría ningún problema a Stella, quien poseía una agilidad mucho más allá de lo normal.

Con el más ligero movimiento hacia atrás ella evadió la sierra ruidosa.

— ¡¡¡Gyaaa!!!

Pero Yui parecía imperturbable por la evasión, poniendo su fuerza en una serie de balanceos imprudentes. Su destreza no tenía gracia, su esgrima era como un niño jugando al samurái. Pero su arma, la motosierra, hacia toda la diferencia. Como una espada que era fortalecida con magia, no requería ninguna técnica… incluso un simple roce de esa sierra cortaba y dividía el material hecho especialmente para el ring.

[¡Tatara se deshace de la defensa con un ataque increíble~! ¡Blandiendo su motosierra fuertemente, ella ataca y ataca!]

Sin embargo sin refinar el manejo de espada, sería difícil seguir evadiendo ese número de ataques.

Stella tenía que confrontarlo con su espada.

Pero a pesar de eso, aun no sacaba a Lævateinn.

[¡Tatara está atacando con todo lo que tiene! ¡Está persiguiendo a Stella, sin darle espacio para que respire! ¡Que ataque tan prodigioso, es casi como un tornado! ¡Su técnica es bastante imperfecta, y como tal hay muchas aberturas que pueden ser explotadas… pero Stella está con las manos vacías!]

[¡Uwaa! ¡Ese momento fue muy riesgoso!]

[¿Poco a poco Tatara está comenzando a captar sus movimientos?]

[¡Da miedo con solo verlo! ¡Solo apúrate y saca tu espada!]

Su oponente había sacado a relucir todas sus armas desde la señal de inicio, y aun Stella persistía en no sacar la espada… sus acciones llenaban al estadio con voces de confusión.

Que rayos podía estar pensando, se preguntaban.

Por sus dudas serian respondidas por el hombre en el asiento de analista… El Ex Rey de caballeros de la Liga A, el participante Muroto.

[Lo más probable es que este midiendo el tiempo de los ataques de su oponente.]

[¿Midiendo… el tiempo de los ataques?]

[En el tercer encuentro de esta mañana del bloque B, Tatara luchó contra el Niidome de Rentei. Su ataque con su hacha fue bloqueado por una fuerza invisible, y tomó ventaja de ese gran bloqueo para cortarlo y así derrotarlo. Definitivamente su habilidad es la fuerza de reflejo… un poder increíble orientado a la fuerza de combate. Uno puede dejar una gran apertura y destruirse a sí mismo si simplemente se balancea imprudentemente hacia ella…

… y dada la fuerza ofensiva de Stella, simplemente no sería suficiente llamarlo una ‘abertura’]

Después de todo, el Arte Noble de Yui Tatara Reflexión Total era una habilidad que crecía en proporción al poder de la fuerza ofensiva de su oponente. Si la fuerza excepcional de Stella fuera reflejada, no sería extraño ver que sus brazos sean rotos.

[En cualquier caso, uno necesita evitar el proceso de reflexión para derrotar a una Reflectora como Yui Tatara. Y así, la estrategia de Stella de observar el ritmo de su oponente mientras no materializa su dispositivo o permitir a su oponente que lea sus propios ataques es una forma correcta.]

[En otras palabras, intenta ocultar sus cartas hasta el último momento, antes de derrotar a Tatara de un solo golpe antes que use su habilidad. Esa es la estrategia de Stella, ¿verdad?]

[Así es como lo veo, sí.]

Sentados en las graderías, el amigo de Stella[2] recordó cierto evento ante las palabras de Muroto.

— De alguna manera, ella me recuerda a Ikki en ese entonces. ¿Lo recuerdas, Shizuku?

— Yo nunca olvido nada acerca de Onii-sama. Te refieres a la vez en que peleamos contra la rebelión en el centro comercial, ¿no?

Eso fue antes que los encuentros de selección inter-escolar comiencen.

Mientras los cuatro estaban en el centro comercial, fueron atacados por un grupo de saqueadores de la Rebelión. Su líder había sido a un hombre llamado Bishou, quien usaba una habilidad muy similar a la de Yui.

— En ese entonces, Stella había estado al lado de Onii-sama… definitivamente recuerda su estrategia al verla.

En ese entonces, Ikki había ejecutado un corte que excedía la visión dinámica de Bishou mientras ocultaba su espada y así destrozó su Reflexión.

Evitando la Reflexión usando un ataque de súper alta velocidad que sobrepasa la velocidad de reacción del reflector era efectivo… y de hecho era la forma correcta de lidiar con un oponente del tipo Reflector.

— Sin embargo, hay un problema si Stella quiere imitar a Ikki.

— ¿Y ese problema sería?

El Caballero Blanco, Yakushi Kiriko, que se había quedado con ellos después de ver el encuentro entre Ikki y Moroboshi, dijo.

— La velocidad. Ciertamente, el mandoble de Stella-chan es algo que presume de un poder destructivo sin rivalidad, pero su velocidad está muy lejos de la Raikou de Ikki. Además, ya que sobrepasa a la altura de un humado, la longitud su balanceo tiene que ser más amplio. En verdad me pregunto si puede producir una velocidad que rivalice con la Raikou.

No, incluso si es capaz de hacer eso, ¿en serio puede engañar a la famosa asesina de la Rebelión, la Giradora…?

Al haber formado parte de la Rebelión, bajo el alias el Asesino Oscuro, Alice estaba intranquilo.

Su preocupación llevaría a lo peor, mientras perseguía a Stella usando su motosierra Yui soltó una risa.

«¡Esta mujer idiota…!»

Despreció la frivolidad y estupidez de su oponente.

«Bueno por supuesto no tendría tiempo de activar mi habilidad si soy derrotada antes que sepa lo que está sucediendo.»

Esta era la línea correcta de pensamiento, pero…

«… no te atrevas a ponerme en la misma clase de ese poco hombre de Bishou. Fui criada en un clan de asesinos que sirven a la Rebelión de generación en generación… pon a prueba a los asesinos.»

Era diferente a Bishou, quien había tomado caminos torcido por su propia diversión.

Fue criada para que sea una asesina natural de nacimiento. No había nada bueno o malo en eso. El entrenamiento había sido duro; para entrenarla y que sea capaz de usar cuando sea y donde sea el Reflejo Total, su propio padre había intentado matarla desde que tenía 3 años.

Esos días sin dormir donde una bala podía ser disparada hacia ella en cualquier momento, esto duró por 10 años, dando que sea casi imposible deshacerse de las ojeras… y también una visión dinámica y enfocada lo suficiente para percibir cada bala en una lluvia de disparos.

Por consiguiente, disparos, explosiones, cortes, incluso las habilidades que los Blazers usaban…

… podía reflejar cualquier amenaza, perseguir a su objetivo a un paso a paso implacable hasta que sea eliminado.

Este era el estilo de lucha que le dio el alias de ‘La Giradora’.

Sus ojos eran tan agudos, que había sido capaz de percibir claramente el manejo de espada de Edelweiss que Ikki usó.

Por eso, era imposible engañar a la Asesina Giradora.

A pesar de como tratan de ocultar su agresión, esperar por una oportunidad para atacar… ese momento nunca llegaría.

«¡Y de todas formas, no tengo razón de seguirle la corriente a un oponente que no tiene opciones!»

— ¡Rinna! ¡Atrápala…!

Gritó con una voz ronca, llamando a una chica montada en un león negro quien se las había arreglado para sigilosamente ponerse detrás de Stella mientras estaba ocupada evadiendo los ataques salvajes de Yui… La Domadora de Bestias Rinna Kazamatsuri.

— ¡No te atrevas a darme órdenes! ¡No necesito tus palabras!

Lo negó, pero sin embargo actuó como Tatara quería.

Cuando usaba el collar de subordinación, que era el dispositivo de Kazamatsuri, su león se volvía capaz de usar Artes Nobles… En este caso, manipulando el concepto de ‘interrupción’.

— ¡Retrocedan de temor! ¡Presión del Rey!

— ¡¡¡Guuooooohhh!!!

— ¡Tch…!

Una ráfaga sónica se aproximaba a Stella desde atrás, justo en su punto ciego.

Con su atención siendo atraída por Yui, no podía evadir este golpe. Desde las grandes mandíbulas abiertas del león salió un torrente de sonido que la golpeó por completo, dejándola sin movilidad.

[¡Aaah! ¡Esto está mal! ¡Stella ha sido atrapada por la Arte Noble de la Domadora de Bestias, Presión del Rey, la misma que le robó la habilidad de moverse en el primer round a Kamashiro de la Academia Bunkyoku! ¡Es imposible que Tatara deje pasar por alto esta única oportunidad!]

— ¡Acabaré contigo antes que desenvaines tu espada! ¡Solo sigue retrocediendo de temor y muere!

Las cuchillas de sierran sonaban mientras formaban un arco horizontal, incapaz de moverse por la Presión del Rey y golpeándola justo en su indefenso abdomen.

— ¡¡¡Raaahh!!!

Con un poderoso ataque, Yui mandó a volar a Stella.

Entonces…

— ¡Ataque del Rey!

… otro ataque surgió por seguridad.

Era el ataque de un león fortalecido mágicamente, una bestia que posee una masa física y fuerza que sobrepasa por mucho la de un hombre.

Y así, era solo de esperarse que Stella, pesando solo lo normal de una chica, fuera mandada a volar con facilidad, rebotando como una bola de goma por todo el ring.

La fuerza la envió contra el muro de concreto justo debajo de las graderías de los espectadores, y con una colisión, una nube de polvo y una porción de las piedras, se desmoronó.

 

Parte 2

[¡Un, un fuerte golpe! ¡Tatara y Kazamatsuri con un doble golpe directo! ¡Stella fue mandada fuera del ring… con un terrible… terrible daño!]

[¡Uwaa… fue horrible!]

[¿… Está muerta?]

Las graderías estaban en silencio mientras presenciaban algo más grotesco que un derramamiento de sangre; un humano saliendo disparado como una bala.

En ese silencio extraño, el sistema PA empezó la cuenta regresiva. Si era incapaz de regresar al ring dentro de 10 segundos, perdería por haber salido del ring.

[El cuerpo de Stella no puede ser visto, oculta bajo ese montón de polvo y de escombros. Pero ese muro habría sido capaz de soportar un golpe directo de un cañón… eso dice mucho de la severidad del daño que debió haber recibido. ¿Será capaz de regresar al ring antes que termine la cuenta de diez?]

[¡Oye, oye, cálmate!]

[También estaba ansioso de ver seria a la Princesa Carmesí.]

[¡Después de todo una batalla de cuatro contra uno era muy imprudente! ¡Fue fácilmente golpeada desde atrás!]

[¡Puedes escuchar la decepción en las graderías! No se puede hacer nada… quien hubiera pensado que la Princesa Carmesí, una de las favoritas para ganar este torneo, estaría al filo de la derrota tan fácilmente.]

Muroto negó con su cabeza ante esas palabras.

[No. En cualquier caso esto no era muy inesperado. Más bien, era cuestión de tiempo.]

[¿Qu-Qué quieres decir Muroto-pro?]

[Estoy diciendo que luchar contra múltiples oponentes es así de difícil. Si vamos a los números, es de cuatro contra uno, pero si consideramos la diferencia en el número de ataques, los tipos de tácticas que podían surgir de las diferentes tipos de habilidades y procesos de pensamiento, la diferencia en la fuerza de batalla no es por el número, puede ser cinco o diez veces más que eso. De hecho se puede decir que la Princesa Carmesí está al nivel de uno en un millón, pero a pesar que esta desventaja no es claro… el hecho de que fue golpeada por detrás tan fácilmente es la prueba. Además, este campo también es un problema.]

[¿Dijiste este campo?]

[Sí. Como puedes ver el ring del Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas es un círculo plano sin ninguna cubierta en lo absoluto. No hay ningún lugar en donde esconderse, o algún lugar donde se pueda ocultar los movimientos de uno. Este ambiente es más útil para los que usan la ventaja en número. La diferencia en poder se incrementa aún más cuando esos factores también se toman en cuenta.]

[Quieres decir que este resultado era el esperado.]

Muroto asintió ligeramente.

[Está bien tener confianza en un mismo, pero ir contra cuatro personas a la vez es imprudente, así de simple. Vermillion es un caballero de Rango A, pero sus oponentes están lejos de ser rivales fáciles.]

La Princesa Carmesí ha sobreestimado el terror de una batalla de desigualdad.

Shizuku puso un rostro amargo mientras escuchaba el análisis de Murito desde su lugar en los graderíos.

— ¿Qué rayos está haciendo esa mujer?

— Shizuku…

— Soy una idiota… cuando pidió con confianza una pelea de un encuentro de cuatro contra uno, en realidad estaba esperado que se volviera más fuerte con el entrenamiento de Saikyou-sensei. ¡Tener confianza es una cosa, pero que sea así de imprudente no tiene sentido!

— Es verdad, ser tomada por sorpresa tan fácilmente, fue muy descuidado.

— ¡En serio…!

No podía evitar dejar salir su enojo. Pero desde donde ella estaba, esta ira era normal. La novia de su hermano, Stella, que había tomado el único lugar en el corazón de su hermano que Shizuku deseaba… entonces ella solo se había marchado sin decir nada y fue a algún lugar, haciendo que se preocupe mucho. Eso era difícil de perdonar sin importar que.

Y encima de eso, la que vino con la regla suicida de cuatro contra uno y que causó este resultado actual no era otra más que ella. Eso lo hacía aún más difícil.

A pesar que le prometió a su hermano que se encontrarían en la Final…

A pesar que su hermano había luchado por ese bien, superando a un difícil enemigo…

— Si pierde aquí… si rompe la promesa que hizo con Onii-sama.

Shizuku dijo eso con ira, y con sus pequeños puños temblando.

— ¡Bajaré al ring y yo misma le quitaré la vida!

Kurono sonrió irónicamente al lado de ellos ante la seriedad de su voz.

«Desearía que no dijeras eso en frente de mi… Aun soy una profesora, ¿sabes?»

Bueno, sabía lo mucho que Shizuku amaba a su hermano Ikki, y por eso podía entender su enojo por el acto decepcionante de la novia de su hermano. Si simplemente estuviera hablando con enojo, Kurono no la culparía.

— Pero no deberías culpar a Vermillion demasiado.

— ¿… Por qué? Está haciendo un hazmerreir de sí misma, allá afuera.

— Bueno, si tienes que culpar de esto a alguien, seria a su profesora.

— ¿Su profesora?

La culpa de haber solicitado pero también siendo incapaz de lidiar con las desventajas de la batalla de cuatro contra uno y ser derrotada patéticamente no era la culpa de Stella, sino más bien de Saikyou.

Incapaz de comprender el razonamiento de Kurono, Shizuku pensó en eso.

— ¿Está diciendo que los métodos de enseñanza de Saikyou-sensei son malos?

En respuesta, Kurono hizo una sonrisa irónica… no, mas era una risa satisfactoria como si esperara que algo interesante suceda.

— Supongo que ocurriría si incluso logró pasar sus métodos descuidados. Ves, ese combo no golpeó a Vermillion porque fue descuidada, sino que lo encontró muy molesto esquivarlo.

— ¿Eh?

En ese instante, sucedió.

Con un choque que resonó por todo el estadio, un enorme pedazo de escombro, el cual había estado encima de Stella y que podía pesar una tonelada fue lanzado al aire.

— ¿Qué?

Ante ese sonido, los ojos de Shizuku volvieron al ring.

Naturalmente, la que salió fue Stella, quien había estado sepultada. Al deshacerse de los escombros con su puño derecho hacia el cielo, saltó ligeramente volviendo al ring… en el momento en que el contador llegaba a ‘ocho’…

… y sin tener ningún rasguño en ella por el ataque o corte al estómago, con tranquilidad limpió el polvo que quedaba en su uniforme.

—… Mmm. Es todo lo que tienes, huh.

Dijo eso, como si hubiera entendido algo.

 

Parte 3

[¿¡Qu-queeeee!? ¡Al haber recibido un golpe directo del Ataque del rey y del Sweeping Centipede, Stella fue lanzada fuera del ring! ¡A la cuenta de ocho, ella regresó tranquila al ring y-y… además de que su uniforme de estar roto en varios lugares, no tiene ni un solo rasguño! ¿Qué rayos es esto?]

Su estado ileso hizo que el comentador y la audiencia entren en una confusión ruidosa.

Pero Yui, quien la había atacado, ya sabía cuál era la razón.

Anteriormente, cuando su corte pasó por el estómago de Stella, no sintió que había cortado su carne en lo absoluto. Las cuchillas giratorias del Sweeping Centipede habían rasgado su uniforme, pero no habían devorado su piel.

¿Por qué?

La razón era el ‘poder mágico’

Anteriormente, en la batalla contra el Peor y el Rey de Espadas de las Siete Estrellas, Moroboshi Yuudai había formado una armadura hecha de su propio mana como una barrera en contra de los impactos. El poder de esas barreras dependía de la cantidad de maná que su usuario posee.

La acumulación de maná que tenía la Princesa Carmesí podía ser considerada entre las mejores de todo el mundo.

Por eso la barrera que de modo subconsciente surgió de ella, iba más allá de lo ordinario, lo suficientemente fuerte para permitirle recibir los ataques fuertes de Yui y Rinna directamente y aun cancelar todo el daño que pudiera haber recibido.

Stella se había dado cuenta de esto, y así dejó de esquivar a conciencia. No sentía la necesidad de hacerlo.

Esta verdad hería el orgullo de Yui profundamente.

— Bastarda… que tanto me has menospreciado, jugando conmigo de esa manera…

— No pongas esa cara de miedo —dijo Stella, sin remordimiento—. No se puede evitar. Después de todo, mi oponente hasta el día de ayer era la caballero más fuerte de la región Pan-Pacifico.

Con toda honestidad, Stella no era del tipo de persona que intencionalmente humillaba a su oponente.

Simplemente estaban en diferentes planos.

Después de todo, la que entrenó a Stella por toda esta semana había sido una de las personas más fuerte en el mundo, la Princesa Yaksha, una usuaria de la gravedad que presumía de un poder ofensivo increíble que sacar un meteorito más allá de la atmósfera.

Por eso, no importaba como lo intentara, no podía sentir ningún tipo de peligro contra este oponente, y ya que no podía sentir peligro se volvió algo molesto evadir cada uno de los ataques.

Cuando Kurono dijo que es la culpa de Saikyou, esto era lo que quería decir.

Esto era, sin importar que, sino una de las razones.

Stella tenía otra razón importante por la que no se resistió y dejó que Yui la golpeara.

— Además, quería confirmar algo antes de ir a la ofensiva.

— ¿Confirmar algo?

— Sí. Quería ver cuál es tu nivel.

No podía dejar pasar esta oportunidad. Después de todo…

— Si hubiera liberado toda mi fuerza sin pensar, podrían haber muerto.

— ¡Tch…!

Sí. Stella lo entendía. Sabía el grado de su fuerza.

Si lo usaba contra los humanos, su habilidad no era nada más que una brutalidad algo innecesaria, al punto de reducir la vida humana a cenizas era una cosa sencilla. Así que todo el tiempo debía estar al tanto de la fuerza de su oponente, cuidando de no quemarlos hasta la muerte, incluso si fueran un enemigo odiado que hirió a sus amigos.

— Tenemos algo de venganza contra Akatsuki, y no voy a descansar hasta que lo logre, pero no quiero asesinarlas.

Sintió algo de tranquilidad con esto, pero encima de eso…

— Pero… ya que no veo ningún beneficio en hacerlo. Ustedes indiscriminadamente mostraran su intención de matar a alguien, pero solo hay una persona en este mundo con el que apreciaría luchar como caballero, un oponente con el que puedo usar toda mi fuerza.

Solo había un hombre tan especial, que inspiraría ese sentimiento y pasión en Stella que abandonaría su deber como miembro de la nobleza y lucharía contra él con todo lo que tenía.

— Es por eso que primero intenté comprobar su fuerza, estar segura de su nivel… para que así pueda saber ‘que tan lejos debo ir para destrozarlos sin matarlos’.

A este punto, había comprendido la esencia de la misma.

Incluso si solo usa la tercera parte de su fuerza, podría arreglárselas contra ellas. Tomando en cuenta esto, finalmente materializó su dispositivo, Lævateinn.

— Desde ahora atacaré.

En un instante, una onda de calor se formó alrededor de ella, deformando al mismo aire. Era una presencia abrumadora, como si el sol de verano se hubiera acercado a la tierra… la presencia de un caballero lejos de lo ordinario.

Pero Yui no estaba asustada.

— ¡Interesante… entonces acércate, si tienes las agallas!

Con un grito, se impulsó de la plataforma con toda su fuerza y atacó a Stella por tercera vez, sin importarle que su ataque había fallado al impactar contra Stella.

¿Al tener su sangre hirviendo, se le olvidó ese hecho?

No.

Estaba muy bien entrenada. Nació como asesina. Había aprendido como mantener la calma ante emociones intensas. Ciertamente estaba sorprendida que su golpe directo no había causado ningún daño. Pero el mundo de un Blazer estaba lleno de aquellos que van en contra del sentido común. Encontrar un blazer que no salga herido después de recibir ataques directos no era extraño. Después de todo, ella misma pertenecía a esa categoría de Blazers.

Había formas de hacerlo. Esto, ella lo entendía.

«Mi espada no puede hacerlo, pero la tuya es una historia diferente, ¿no?»

En ese caso, solo necesitaba reflejarlo. Su arrogancia, su ataque, el poder mágico extraño que fortalecieron este ataque… todos ellos.

Incluso la Princesa Carmesí no podía salir ilesa después que toda su fuerza sea reflejada hacia ella.

Sus brazos ciertamente quedarían inutilizables y una vez que sea herida hasta ese punto entonces Yui se encargaría de ella a su propio ritmo.

Para que eso suceda, tenía que dejar que Stella ataque primero.

Por consiguiente, Yui siguió hacia adelante como una flecha, provocando ese ataque al máximo poder.

— Entonces, lo haré yo misma.

En respuesta a su plan, Stella la bloqueó directamente, avanzando para acercarse a la distancia entre ellas, blandiendo a Lævateinn con su mano derecha mientras apuntaba un corte diagonal hacia abajo contra el hombro de Yui.

Esta reacción era exactamente lo que Yui había pensado.

Si este corte era bloqueado por el Reflejo Total, Stella tendría una cucharada de su propia medicina.

Pero justo en ese momento cuando estaba a punto de activar Reflejo Total…

¿Ah…?

… olió a trampa. Sus años de experiencia como asesina le advirtieron que algo estaba mal.

Ya que el Sweeping Centipede podría hacerle frente sin sufrir ningún daño, Yui tenía como objetivo usar a Reflejo Total para compensarlo. Eso debería ser obvio.

¿Entonces por qué Stella estaba blandiendo su espada para cortar, como una tonta?

Era una trampa… era la única posible razón.

Escuchando detenidamente, el sonido de la espada mientras silbaba en el aire era demasiada suave.

Ese corte tenía velocidad, pero no había nada de fuerza detrás de este.

Y desde el principio, el arma de Stella era una espada de dos manos. Usarla con una sola mano en sí era muy extraño.

No sufriría ningún daño aun si lo refleja; a lo máximo la haría retroceder.

El lado derecho es solo un amague. ¡El verdadero ataque viene desde la izquierda…!

Con una mirada atenta y una mente rápida Yui percibió todo esto con precisión, que dentro de la sombra de la espada que descendía un puño inclinado estaba a la espera.

Probablemente Stella había planeado esto; cuando Yui usaría el Reflejo Total en esa espada que descendía rápidamente hacia abajo, golpearía su dorso derecho y en conjunto su flanco izquierdo seria perforado, enviando su puño izquierdo contra el costado de Yui a una velocidad más allá de su habilidad para reaccionar.

Era un plan que había tomado en cuenta sus habilidades y sus efectos.

«¡Y es uno bueno, pero no significa nada ahora que lo he descubierto!»

Los papeles habían cambiado en el momento que se dio cuenta de la trampa. El cazador ahora estaba siendo cazado.

Para este final, Yui le siguió la corriente a Stella hasta el final. Al instante en que sus espadas se encontraron, proyectó su Barrera de Reflexión desde su cuerpo, distorsionando el vector del golpe de Stella y alejándola.

Y en ese mismo momento, Stella se movió justamente como Yui lo había anticipado.

Usando la abertura que fue creada por la Reflexión de su espada, liberó su ataque sorpresa, su as oculto; un golpe al hígado.

Su oponente, atraída por la abertura, había puesto toda su fuerza en ese golpe. Aprovechando el momento, Yui reactivó el Reflejo Total.

Era un golpe que había tomado prestada la fuerza de Stella y la fuerza de rotación que había redirigido desde la Reflexión inicial de su lado derecho para darle más fuerza a su golpe desde la izquierda.

Con esto seguramente su puño, incluso su brazo derecho, serían destrozados.

Al haber intentado aprovechar la abertura, Stella tampoco podía desviar su puño.

Al haber visto a través de eso, su oponente bailando en la palma de su mano, los labios de Yui formaron una divertida sonrisa oscura.

— ¡Gyari…!

Con el sonido de carne y huesos rompiéndose.

— ¡Gah… hak…!

El puño izquierdo de Stella… ese puño que debería ser reflejado, se clavó en el costado de Yui.

— Una menos.

 

Parte 4

El cuerpo de Tatara al haber recibido el poderoso golpe de Stella por el costado, se inclinó y con un escupitajo de saliva y sangre colapso sobre el suelo del ring.

[¡Un golpe directo con un poderoso tiro al hígado! Tatara es la primera que cae en el ring. ¡No se está moviendo! ¡No se pone de pie! ¡Con solo un golpe, Stella ha derrotado a su oponente!]

[¡Uwaa! ¡Fue un sonido muy tenebroso!]

[Se dobló en un extraño ángulo de 90 grados… ¿Qué tipo de fuerza en el brazo tiene esta chica?]

[¡Los graderíos también están temblando por la fuerza del golpe de Stella! Sin embargo, me pregunto, donde estaba, aparentemente Tatara vio a través de su trampa y activó el Reflejo Total en su puño izquierdo oculto… ¿entonces como hizo Stella para esquivar el Reflejo Total?]

El que respondió fue Muroto.

[No hizo nada de eso.]

[¿¡Eh!?]

[Mira su mano izquierda.]

[¡…!]

Al ver la mano izquierda de Stella por la sugerencia de Muroto, el comentador no pudo evitar gritar.

[¡Es-Esto…!]

[¡Esto es horrible! ¡La mano izquierda de Stella está hecha trizas, casi como si hubiera sido doblada usando un sacacorchos! Pero, entonces esto significa que…]

[Sí. La Princesa Carmesí no evadió el Reflejo Total. Como Tatara lo había previsto, el Reflejo Total en verdad destrozó su mano izquierda, ciertamente dio en el blanco… pero por una cosa. ¡No había esperado que la Princesa Carmesí continuaría y la golpearía con su mano destrozada sin importarle su herida!]

Los humanos son más susceptibles a bajar su guardia cuando ven que todo está yendo como lo planean.

Yui no era la excepción.

Cuando vio que había roto la mano derecha de Stella como lo planeó, había hecho una sonrisa de superioridad.

Esa sonrisa se convirtió en su ruina.

Stella tenía como objetivo eso desde el principio. Girando sobre su pie, había sacado toda la fuerza de ese puño… junto con el poder del Reflejo Total, para soportar ese golpe.

No había nada hermoso en ese movimiento. Era un avance a través de la fuerza bruta.

Pero incluso con su brazo destruido a ese punto, Stella aun dejó a Yui inconsciente con un ataque.

E incluso usando un golpe hacia el cuerpo, con el cual normalmente sería difícil derribar a una persona.

«¡Es peligrosa…!»

De pie y soportando mirar todo esto mientras estaba en el mismo ring, la estudiante de tercer año de la Academia Kyomon, La sonrisa Glacial, Mikoto Tsuruya, estaba temblando.

«¡Es demasiado fuerte…!»

Las técnicas y tácticas de Yui… todas habían sido suprimidas por esa clase de estrategia y por la fuerza de su brazo.

Y ni hablar de su fuerza de voluntad, que no estaba asustada de la herida que recibió.

Un cuerpo fuerte, una mente fuerte y la astucia para usarlos de la mejor manera.

Simplemente era una gema.

«No puedo compararme en lo absoluto…»

Pero tenía que ganar.

El Festival era un torneo de eliminación… incluso una sola perdida no podía ser tolerada. Pero como si jugara con ella, el destino le había puesto a la peor oponente para el su primer encuentro.

Fue por eso que descaradamente había tomado prestado la fuerza de Akatsuki y ahora que había llegado tan lejos, una derrota era la idea más inaceptable.

Su orgullo no dejaría que acepte ese resultado sin importar que.

«¡Además, si supero esto, seré capaz de dominar todo el Bloque B…!»

Era con esta confianza con la que animó a su corazón  temeroso.

— No te preocupes. Ganaremos.

Una declaración pudo ser escuchada detrás de ella ante el intento poco entusiasta.

El propietario de esa voz era el ominoso, hombre vestido de pierrot… el Titiritero de la Academia Akatsuki, Reisen Hiraga.

—…Quieres decir que tienes un plan contra un monstruo que no puede ser herido incluso después de recibir un golpe directo de un Dispositivo.

Su tono era un poco enojadizo, el aura dudosa que expulsaba lo hacía ver más bien antipático. Pero no parecía importarle, en cambio rio fuertemente.

— Fufu. Aunque es verdad es sorprendente que un golpe directo del Sweeping Centipede de Yui no haya logrado nada… al final, eso simplemente fue el efecto de maná en sí. La Princesa Carmesí no es un Blazer que se especializa en defensa y por eso romper su barrera de maná es simple. Mi propio as sería capaz de sacarnos victoriosos en un ataque.

— Bueno de seguro habría sido útil si lo hubieras usado más temprano.

Reisen negó con su cabeza.

— Aunque, me hubiera gustado mucho hacerlo, es muy decepcionante que esta Arte Noble necesite algo de tiempo.

— Entonces no la puedes usar.

— Fufu. Estoy avergonzado. Sin embargo, si podemos soportar mucho tiempo, te aseguro que mi as será capaz de destrozarla con facilidad. Si puedo molestarte, ¿puedes darme un poco de tiempo hasta que complete con las preparaciones de mi técnica? Nosotros, los de Akatsuki nos libraremos de la molesta Princesa Carmesí, mientras limpias este primer round infernal… ahora es beneficio mutuo ayudarnos entre nosotros, ya que estamos en el mismo equipo, ¿no?

—…

Mikoto respondió con un silencio mientras fruncía sus cejas.

Era su voz. Había desprecio en cada palabra que dijo, como si estuviera burlándose del mundo y de todo lo que está en él. Se sentía enferma, solo escucharlo le molestaba.

Pero por el otro lado, tenía un punto. Justo ahora, estaban peleando en el mismo bando. La cooperación sería una medida eficiente.

Además…

«No tengo ningún medio para derrotar a Stella, pero este chico dice que si la tiene.»

Aunque solo fuera por esto, no tenía ninguna razón para rechazarlo.

— Lo entiendo. Pero… No puedo garantizar que esto salga bien.

— Que tímida.

— Si tuviera confianza, entonces no habría tenido que contar con la cooperación de gente sospechosa como tú y los de tu tipo.

Con eso dicho, colocó su palma izquierda en su ojo derecho y lo deslizó de un lado a otro para mostrar un monóculo… El Dispositivo de la Sonrisa Glacial, Mikoto Tsuruya.

— ¿Terminaron con el parloteo secreto?

Mikoto entró en posición, y más allá del borde de su monóculo estaba la mirada elevada del caballero de ojos carmesí, su cabello pelirrojo emitiendo un fuego fatuo ardiente.

— ¿Esperaste a propósito por nosotros?

— Sí. Desde el principio cuando llegué tarde… a pesar que era con su consentimiento, hice que aceptaran mi deseo de descargar mi ira. En verdad lo siento mucho por eso… así que seré más gentil con ustedes.

— Es muy considerado de tu parte. ¿Me pregunto si podrías considerar renunciar a este encuentro?

— Fufu. Me gusta tu insensibilidad, Tsuruya-san, pero eso es imposible. Después de todo, esta batalla es muy importante para mí.

— ¿En serio? Entonces no se puede hacer nada.

— Sí. Me temo que el ‘servicio complementario’ termina aquí. Ahora comenzaré atacar. Si quieres resignarte, cuanto antes mejor. ¡No voy a retirar mi espada una vez que la balancee!

Con eso, Stella se impulsó del piso y se lanzó contra Mikoto.

— ¡Tch…!

Esa muestra de violencia, que había derribado a Yui sin pensar en su brazo destrozado, ahora estaba acercándose con ese mandoble en su mano sana. Viniendo a destruirla.

Nada bueno resultaría en recibir ese ataque. Lo más probable haría que todas las heridas que ha recibido hasta ahora se sientan como un simple cosquilleo.

Incluso podía morir.

El temor que invadió el corazón de Tsuruya podía paralizar su mente.

Pero aun así, fue una de las mejores ocho del año pasado.

Era una de las elites de Japón. No retrocedería o mostraría temor.

La magia que liberó de su monóculo… una visión extraña entre los Dispositivos, era uno que podía instantáneamente reducir la temperatura de un área seleccionada dentro de su campo de visión a Zero absoluto.

— ¡Hielo Satinado!

Una luz cegadora envuelta en un vendaval cortante y frío lanzado desde el monóculo.

La especialidad de esta magia era que su efecto se activaba instantáneamente después que se enfocaba en su objetivo. En otras palabras, esta magia viajaba a una velocidad que parecía la de la luz.

En un medio segundo, la temperatura alrededor de Stella cayó más abajo del punto de congelación… justo en cero absoluto[3]. Incluso el nitrógeno líquido, el cual era conocido por ser capaz de congelar objetos instantáneamente, llegaba solo a menos 200 grados Celsius. Ningún humano no podía quedar ileso cuando se expone a temperaturas más bajas que eso. Los congelaría justo hasta la médula… pero su corazón se habría detenido mucho antes que eso pasara.

No importaba los términos en los que uno hablaba… la velocidad de activación, alcance o potencia de frenado, era una habilidad de primera clase.

Con eso Mikoto podía ir frente a frente con cualquiera de los mejores del Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas.

Era la verdad.

Solo una persona…

Vestido de la Emperatriz.

… la usuaria de fuego más fuerte del mundo, era la excepción.

Convirtiendo toda la atmosfera congelada en vapor bajo un calor extremo, hizo que se disipara ante el vestido de llamas rugientes que la envolvían.

— Como lo pensé, así es como resultó, huh.

La verdad era que Mikoto sabía que iba a terminar así.

El Hielo Satinado era la forma más simple de manipulación de temperatura. En cambio los usuarios de fuego podían elevar la temperatura, por consiguiente era difícil que esta técnica los derrotara. Si esas dos habilidades chocaran, entonces la diferencia entre victoria y derrota estaba en la cantidad de maná del individuo.

En esto, la Princesa Carmesí Stella Vermillion no tenía rival y así que desde el principio Mikoto no tenía oportunidad contra ella.

Pero se las arregló para disminuir su paso, solo por un momento.

¡Y eso es más que suficiente para cumplir con mi papel!

— ¡Haz pedazos a mis enemigos, Esfinge!

— ¡¡¡¡Veeeehhh!!!!

Al esperar a un lado, lejos de Stella. Rinna ahora tomó ventaja de su pausa momentánea en sus movimientos y atacó con la Presión del Rey.

Sí. Un momento era suficiente.

Si solo detenía a Stella por un momento, Rinna podía lanzar un golpe directo con la Presión del Rey, dejando a Stella inmóvil.

El león saltó en persecución inmediatamente, teniendo como objetivo la cabeza. Anteriormente, su golpe no le hizo ningún daño… debió haber sido un fuerte golpe a su orgullo como el Rey de las Bestias, para que incluso sin las ordenes de Rinna abriera su boca, preparándose para romper la cabeza de Stella entre su mandíbula con colmillos.

Incluso Stella no podía salir ilesa al ser atacada por un león que era tan grande como un elefante y además fortalecido con magia.

Si esto pasaba, esto decidiría la batalla.

Pero incluso mientras esa débil expectativa surgía dentro de Mikoto…

¡¡¡¡¡Gaaaoohhh!!!!!

… Stella dejó salir un grito estremecedor dirigido hacia el León negro que la Domadora de Bestias comandaba.

— ¿¿¡…!??

El león llegó a un punto muerto justo cuando estaba a punto de atacarla.

Como si él mismo fuera afectado por la Presión del Rey.

— ¿Esfinge? ¿Qué te aqueja? —Rinna regañó a la bestia por su repentina desobediencia—. ¿Por qué te detuviste?

Pero aun así, el león no se movió.

¿Por qué? La respuesta era simple. Los animales en el medio silvestre caminan más cerca de la muerte que los humanos. El fuerte devora al débil. Así era como ese león había vivido por mucho tiempo antes que Rinna lo domara.

Por ello, era entendible, ya que podía ver la grandiosa aura que rodeaba a la chica.

Esa visión de un dragón alado y grande.

La chica de cabello carmesí ante este era por mucho un depredador superior.

No había forma que la intimidara, ¿Por como un simple gatito asustaría a un dragón?

Por eso, al encontrarse con un depredador cuyas habilidades sobrepasan las suyas, los animales salvajes solo escogerían hacer una cosa.

Correr.

— ¡¡¡¡Nyaaaaa~n!!!!

— ¡¿Eh?! ¡Kyaau-!

[¡Oh cielos! ¿Qué es esto? ¡El león que debería ser controlado por el collar de subordinación de la domadora de bestias, ha sido derrotado por la intimidación de Stella, ha huido literalmente con su cola entre sus piernas, dejando a su maestra abandonada! ¡E incluso ahora, Stella ataca a la indefensa Kazamatsuri-!]

Una vez más, Stella blandió su espada en su mano derecha mientras ejercía todo su peso en un corte diagonal.

Era un ataque amplio que aprovechaba el impulso por sí solo, pero al haber sido arrojado desde encima del león de Rinna que había descendido sobre su parte inferior.

No había forma que pudiera evadirlo.

La misma mano pesada de Stella que había derribado a Yu de un solo ataque cayó sobre Rinna, no solo golpeándola sino que también haciendo colapsar una parte del ring.

Sin lugar a dudas era un ataque mortal.

—…

Pero Stella ni contó hasta dos.

La razón era porque una voz que habló desde la nube de polvo agitada por ese impacto explosivo.

— Incluso en mis sueños, Princesa Carmesí. ¡No creí que durante estos juegos seria forzada a apoyarme en mi mano derecha favorita y así sacando a mi caballero llena de pecados y de mala fama… cuya forma fue bendecida por poderes de la oscuridad: Las Artes de Sellado del Rey Maldito!

— Mi señora quiere decir que ‘¡Gracias, Charlotte, me salvaste!’ No, no mi señora, no necesita agradecerme. Soy su sirvienta personal, y también su espada y escudo.

Mientras el viento expulsaba el polvo, gradualmente dejó de ocultarse de los ojo, y lo que ocurría en el ring se volvió visible para todos.

La espada de Stella había fallado en alcanzar a Rinna.

El piso debajo de sus pies estaba destrozado y agrietado, la sirvienta con un delantal puesto, Charlotte Cordé se puso en medio de Stella y de su maestra…

… y había detenido a Lævateinn con solo el dedo índice.

 

Parte 5

[¡Qu-Que, est-está mal! ¡Un Blazer de las graderías ha entrado, viniendo a ayudar a Kazamatsuri!]

[¿No es la sirvienta que siempre esta con ella?]

[¡Es una falta! ¡Llamen al árbitro!]

La entrada repentina de la estoica sirvienta hizo que tomo el domo hiciera un alboroto.

Una vez que el réferi detuviera el encuentro, ellos esperarían hasta que el Comité Organizador tomara su decisión. Este era el procedimiento, pero…

[¿Qu-Qué está pasando aquí?]

El comentador gritó incrédulamente.

[¡El réferi no ha detenido el encuentro!]

Pero había una razón para esto, por supuesto.

[Claro. De todas formas no se rompió ninguna regla.]

[¿Muroto-pro, como es eso?]

[Mira el cuello de la chica.]

Incluso mientras decía esto, las cámaras del Domo hicieron zoom en el cuello de Charlotte, y mientras esa imagen estaba siendo transmitida en los monitores gigantes del Domo, todos entendieron lo que Muroto había tratado de decir.

[¡De-De hecho es el mismo collar de Subordinación que el León de la Domadora de Bestias usaba! ¡Lo-lo, dije!]

[Sí. Al igual que el león, esa chica se ha convertido en el dispositivo de la domadora de bestias, la Blazer que controla a otros. Y así, no había razón para detener el encuentro.]

[Bueno, el rol de los árbitros proviene de la experiencia que tienen con los Mage-Knights. Raramente se les escapa una cosa así.]

En primer lugar, los Blazers eran capaces de detectar el maná que rodea a un objeto. El mana de Rinna se extendía a Charlotte, un no Blazer, justo como el león. Entonces incluso sin tener que mirar al collar, Stella sabía que era una de las piezas de ajedrez de la Domadora de Bestias.

— Ya veo… pensé que no eras una sirvienta normal, pero pensar que eras el Dispositivo real de Rinna, su as, huh.

— Soy Charlotte Cordé. Desde ahora estaré bajo tu cuidado.

Golpeando a Lævateinn hacia atrás con su dedo índice, levantó los bordes de su falda e hizo una reverencia, llena de elegancia y eminencia.

Pero en vez de devolver el saludo…

— ¡Quisiera que guardes tus cumplidos!

… Stella blandió a Lævateinn una vez más y atacó a Charlotte.

— ¡Florece, Ichirin Junka!

Con un sonido metálico fuerte, una vez más detuvo la espada con su mano abierta.

¿Estaba hecha de metal? No, era magia.

Esta era la habilidad que Charlotte podía liberar gracias al Dispositivo de la Domadora de Bestias, Rinna Kazamatsuri, el collar de la Subordinación, el cual podía transformar a animales y a los que no eran Blazers, en Blazers.

Stella se había dado cuenta de esto con los dos golpes que intercambiaron.

— Tch… es como golpear acero. Parece como si lo bloquearas con solo tu mano, pero si uno mira detenidamente, hay un milímetro de espacio entre tu piel y la espada. Así que la habilidad que puedes usar bajo la influencia de Rinna es la proyección de una barrera defensiva.

— Eres muy observadora.

Charlotte la alabó seriamente por haber dado en el blanco.

Al mismo tiempo, el espacio entre la espada y su mano brillaron con un tono melocotón rosa, formando un escudo con forma de rosa.

— Tienes una vista muy perceptiva. Princesa Carmesí, al haber sido capaz de ver a través de mi habilidad, después de tener solo dos intercambios conmigo. Sin embargo, te equivocaste en una cosa.

— ¿Cuál es?

— Mi Ichirin Junka no es una habilidad que solo se especializa en defensa.

Entonces, repeliendo la espada que había detenido usando a Ichirin Junka…

— ¡Espada de la Rosa… Ryuuzetsuran!

Una espada como una barrera se formó en sus dos manos y lanzó esa espada hacia Stella.

— ¡Tch!

Su postura se rompió mientras su espada fue bloqueada, no era un ataque que Stella podía evadir normalmente, pero en un destello de inspiración no buscó corregir su postura sino que en cambio se inclinó más hacia atrás haciendo una voltereta, evadiendo el corte de Charlotte.

No lo hizo muy bien, sin embargo. La espada superficialmente cortó su rostro… la piel que había soportado el Sweeping Centipede en forma de motosierra sin ningún corte.

Y el ataque violento de Charlotte no se detuvo ahí. Como un sabueso en frenesí persiguió a Stella, quien respondió con un movimiento horizontal de su espada, queriendo contraatacarla con eso.

Ahora, Charlotte podía hacer dos cosas en respuesta. Podía dejar de avanzar para evadir la espada o podía dejar de avanzar para usar Ichirin Jukan al bloquearla. De cualquier forma, tenía que detenerse… y eso era suficiente para Stella.

Sin embargo, la respuesta de Charlotte estaba literalmente por encima de un nivel.

Tomó vuelo.

No saltó; en cambio, Ichirin Junkan había florecido en sus talones mientras se elevaba en el aire. Ahora directamente encima de Stella, los pétalos de la rosa se envolvieron a sí mismas en su pierna derecha y con una voltereta elegante hizo una patada de hacha que se dirigía hacia la cabeza de Stella.

Al haber fallado con su corte de barrido, el brazo derecho de Stella y su espada estaban en una posición sobre extendida, sin dejarle tiempo para poder defender su cabeza. Viendo que no tenía elección, sacó la fuerza que pudo en su hombro de su brazo izquierdo, de alguna forma usando su brazo superior que estaba menos dañada, para recibir la peor parte de la patada.

Pero este golpe era más brutal que los anteriores, fácilmente rompió los huesos de su brazo superior.

— ¡Kuh!

— ¿Lo entiendes ahora? De esta forma, la dureza impenetrable que no cede ni una pulgada a tus golpes se convierte en una espada delgada, y un martillo que golpea más fuerte que cualquier metal.

Charlotte dijo esto incluso mientras el rostro de Stella se retorcía de agonía al tener sus huesos rotos.

Fue por esto que ella era la espada y el escudo de Rinna.

Pero Stella no era del tipo de mujer que fuera dominada por uno o dos huesos rotos.

— ¡Vestido de la Emperatriz!

Mientras eso era unos poderosos ataques, Charlotte había hecho un movimiento pobre. Usando maniobras de combate cercano en Stella que implicaba contacto físico era cerca al suicidio.

Invocando el vestido de fuego sobre sí misma, elevó su potencia al máximo.

Las llamas recorrieron su antebrazo y en la pierna de Charlotte y entonces todo su cuerpo se cubrió de llamas. Las llamas de Stella eran muy poderosas, y no se extinguirían a menos que ella lo haga, o que perdiera la vida.

Por eso, era un error decisivo para que un oponente permitiera que sea atrapado por las llamas en sus manos.

Y aun así…

«¡¿… No funciona?!»

… esta lógica se derrumbó en el rostro de Charlotte.

A pesar de estar envuelta en llamas ardientes, su máscara estoica no se rompió.

Su barrera no solo la cubrió de ese impacto, sino que también de su poderosa protección contra el calor y electricidad. Envolviendo todo su cuerpo, este mismo fue completamente extinguido de la temperatura extrema del Vestido de la Emperatriz.

— Ah. Adicionalmente…

Ignorando el contraataque de Stella, Charlotte siguió con su ataque. Usando el brazo izquierdo de Stella como plataforma, se lanzó a si misma al aire.

— También soy su ‘arma’.

Ichirin Junka se materializó en decenas de largas y elegantes espadas que tenía entre sus dedos en forma de abanico antes de lanzarlos a Stella.

«¡Está usando su barrera como shuriken…!»

Ya había experimentado la intensidad de su barrera.

Seria problemático si era golpeada por esas espadas.

— ¡Yaaaah!

Viendo eso, balanceó a Lævateinn con toda su fuerza, derribando la lluvia de shurikens con la fuerza de una explosión sónica, un vendaval girando como un abanico uchiwa.

Que empuñadura de espada más aterradora. Ese golpe era una imponente vista.

Pero entonces algo sucedió que estaba fuera de las expectativas de Stella.

Alrededor de diez o más de esas espadas, fueron enviadas a volar en cualquier dirección, ahora estaban saliendo disparadas hacia las graderías.

 

Parte 6

[¡U-uwaaa! ¡Es-está mal! ¡Balas perdidas se aproximan!]

[¡Todos corran!]

Muchos se levantaron de su asiento ante la vista de lo proyectiles que se acercaban.

Era una reacción natural; después de todo, ninguno de los miembros de la audiencia poseía magia que podía soportar el Ichirin Junka, que incluso había sido capaz de dañar a alguien con tan poderosa magia como la que tenía Stella.

[Por favor no se levanten de sus asientos.]

Una imponente voz sonó, deteniendo a los que se habían levantado.

[Correrán más peligro si se levantan.]

El Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas era un evento que transmitían magos modernos que poseían un poder sobrenatural. Ya se habían tomado medidas para asegurar la seguridad de la multitud y para eliminar el peligro. Había poderosos Mage-Knights en cada esquina de todas las graderías para eliminar ese ataque desviado.

Y la que fue asignada para esperar en el área a punto de ser bombardeada por Ichirin Junka era el Reloj Mundial, Kurono Shinguuji… La Directora de la Academia Hagun y un Mage-knight de Rango A.

Materializando la pistola de plata Ennoia, elevó su cañón ante las diez o más espadas que se aproximaban.

— Magnetismo del reloj.

Un solo disparo sonó.

Sí. Solo uno… pero era suficiente para asegurar que ni una sola espada llegue a los graderíos mientras fueron todas derribadas en el aire.

[¡¿Eh?! ¿Qué fue eso?]

[Es su ataque característico Magnetismo de Reloj. ¡Deteniendo el tiempo por un instante, usa ese tiempo para bombardear a su objetivo con una lluvia de balas! ¡Mira a sus pies!]

[¡Uwaa, en serio! ¡Mira ese revestimiento!]

[¡Increible!]

La brillante técnica de Kurono fue recibida con un aplauso que provenía de los graderíos, y en medio de esa aclamación…

— Como se esperaba de la Caballero que originalmente estuvo clasificada en tercer lugar de la Liga K.O.K. huh.

Era una voz gentil, y una que conocía Kurono cuando la escuchó. Volteando su cabeza, sus ojos se encontraron con un joven muchacho de cabello negro acercándose mientras aplaudía.

Era el Peor, Ikki Kurogane.

— Tus habilidades no se han deteriorado desde tus días de servicio activo.

— Ah. No hay ninguna razón para volverse aburrido, eso es todo lo que hay. Después de todo esto es parte de nuestro trabajo como profesores.

Con su respuesta, los amigos de Ikki también se dieron cuenta de su regreso.

— ¡Ikki!

— ¡O-Onii-sama! ¿Cómo están tus heridas?

— Ahora estoy bien, Shizuku. El doctor de la enfermería usó magia para curar mis heridas.

— ¿No usaste una cápsula, sino que conseguiste que te sanen con magia? —Kiriko frunció sus labios, como si estuviera enojada—. Podrías habérmelo pedido y lo hubiera hecho por ti.

Ikki rascó su cabeza con inquietud.

— Bueno, tienes un encuentro más tarde, Yakushi-san. Posiblemente no te podía pedir un favor así.

Por mucho que pensaba de sí misma como una doctora antes de un caballero, iba en contra de toda lógica común que un caballero antes de un encuentro use magia de cualquier manera para su propio uso personal.

— Pero Onii-sama, ¿No usaste Ittou Shura durante tu encuentro? ¿No te duele con solo estar de pie?

— Bueno, no puedo que es fácil, pero estoy más preocupado por este encuentro. Me sentiría peor con solo estar recostado ahí.

Diciéndolo, Se dirigió al lado de Kurono antes de mirar al ring. El encuentro de su amante, quien le había prometido encontrarse en las finales.

Sentir que tenía que mirar era normal.

Entendiendo los sentimientos de su hermano, contuvo sus palabras de preocupación por su salud y no lo presionó.

— Por cierto, Kurogane, ¿Qué piensas del encuentro hasta ahora?

— Bueno, parece que todo salió como era de esperarse. La Sonrisa Glacial siempre era de elementos opuestos con Stella y no era rival mágicamente. Y aunque los Reflectores son en verdad la pesadilla de los de tipo de poder como Stella, no es del tipo de caballero que sería arrinconada con solo una técnica. Sin embargo…

Mientras respondía, sus ojos se dirigieron a los alrededores del ring, donde estaba el Titiritero Reisen Hiraga, inmóvil y en silencio, manteniendo su distancia de Stella.

— Parece que se pondrá difícil desde aquí… ese hombre está emitiendo un aura ominosa. No podría decir lo que está haciendo, pero siento una sorprendente cantidad de concentración. Sería mejor derrotarlo antes que termine lo que sea que esté preparando.

Todos los que estaban ahí estaban de acuerdo con Ikki. Podían sentir la escalofriante aura de Reisen.

Pero eso no era todo.

Desde el punto de vista panorámico, uno podía ver todos los movimientos de los combatientes. Era tan claro como el día que, incluyendo a Mikoto Tsuruya, todo el grupo de Akatsuki se movía para defenderlo.

Era su as, no había duda de eso.

En ese caso, era mejor arruinar su plan desde la raíz tan pronto como sea posible. Este era la conclusión tacita de todos los presentes y seguramente también estaba en la mente de Stella.

— Sin embargo, parece que va a ser difícil.

— Me pregunto, ¿Qué quiere decir con eso, directora?

Alice preguntó.

Kurono apuntó.

— Miren.

Ahí, al borde de los graderíos, estaba un objeto brillante incrustado profundamente en el concreto.

Era una de las espadas de Ichirin Junka que había derribado usando el Magnetismo del Reloj.

— Lo hice caer en un lugar donde no estuviera nadie, pero miren. No hay ningún rasguño en él… es una dureza antinatural. No me he encontrado con un Usuario de barrera así de bueno, ni siquiera en la Liga A del  K.O.K. Puede ser que estemos hablando de Vermillion, pero superar eso con solo su mano derecha va a ser difícil… de hecho, esa sirvienta puede ser incluso capaz de bloquear el ataque más fuerte de Vermillion… Katharterio Salamandra.

La intranquilidad de Kurono, desafortunadamente dio en el blanco.

 

Parte 7

[Stella ataca una y otra vez, pero en vano! ¡Es incapaz de romper la defensa temible y alarmante del as de la Domadora de Bestias, Rinna Kazamatsuri… Charlotte Cordé! ¡De hecho, los contraataques de Charlotte están rompiendo su ataque poco a poco!]

[Si su brazo izquierdo estuviera bien, probablemente podría ir en contra de esa barrera, pero no puede usarlo para sostener su espada en este momento. La Princesa Carmesí está en una posición difícil.]

Justo como el comentador y analista lo habían dicho, los ataques de Stella hasta ahora han fallado en hacer una abolladura en la guardia de Ichirin Junka. Por el otro lado, los contraataques consistentes de Charlotte la estaban agotando.

Cualquiera podía ver que el encuentro no iba bien para ella.

Los hombros de Stella se cayeron mientras suspiraba.

— Vaya, vaya… en verdad eres exageradamente resistente. Todos esos cortes no hicieron nada en lo absoluto. Parece que como se esperaba nada resultara en usar una mano.

Acciones sin sentido debilitaron al espíritu tanto o más que el cuerpo y a un espíritu exhausto le faltaba fuerza. Ante el tono débil de Stella, Charlotte estaba segura que la batalla estaba al alcance de su mano.

Un poco más. Solo un poco más y esta caballero caería.

No había necesidad de esperar hasta que el Noble Arte del Titiritero estuviera lista.

— Por supuesto. Proteger a mi señora es la razón de mi existencia… la razón por la que soy su espada y escudo. Tu espada no podrá tocarla, Princesa Carmesí. Mientras este aquí, mientras respire, no dejaré que quemes ningún pelo sobre su cabeza.

— Tal lealtad. No me desagrada.

Charlotte no respondió al cumplido de Stella.

Aunque no tenga nada que decir, Charlotte entendía que su lealtad era un sentimiento que no perdería ante nada en el mundo. Había jurado vivir por esa adorable joven chica, Rinna Kazamatsuri, desde el día en que Rinna la recogió de ese basurero. Daría todo, desde la coronilla de su cabeza hasta la planta de sus pies, por ella.

Y había dado todo de sí misma.

Sin apartarse del lado de la chica, se deshacía de todo peligro que la acechaba. Si deseaba un gato, sería el gato. Si quería un perro, sería ese perro. Al haber hecho demasiado, se sentía bastante frustrada cuando Rinna había puesto a Esfinge como una mascota, tanto que quería cocinarlo a fuego lento para la cena.

«Pero entonces, la joven señorita me dijo…»

«Deberías ser solo un ser humano. Estaría en problemas si mi mano derecha fuera un gato, así que por favor, para de comer comida para gatos en cuatro patas.»

Al decirlo, le había regresado a Charlotte las ropas que había desechado para que se convierta en gato.

«¡Aah, mi señorita, mi señorita! ¡Que amable de su parte!»

Pensar que Rinna la apreciaría tanto… ella, quien era tan anticuada como para no era más que un perro o un gato.

Fue por eso que daba todo de sí, para vivir ante sus expectativas. Su lealtad era tan firme como una roca… no perdería. Ella no perdería.

Esto era lo que creía. Este era su orgullo.

— Sin embargo… lo siento, pero es imposible para ti.

Dijo eso la caballero de cabello pelirrojo que la enfrentaba.

Era casi como si la compadeciera.

— ¿Qué quieres decir con ‘imposible’?

— No serás capaz de proteger a tu maestra.

Charlotte se rio de Stella.

— Ahora eso es extraño. Dices esas cosas, y aun eres indefensa ante mi Ichirin Junka. Admites que no hay nada que puedas hacer, ¿no? En este momento hablar tan descaradamente sin ninguna base a esto no se lo puede llamar algo indecoroso, ¿no?

— Vaya. Parece que olvidas algo importante, Señorita sirvienta.

—¿…?

— Dije que no podía hacer nada. Sin embargo… eso es con una sola mano.

En ese instante, el Vestido de la Emperatriz que la cubría comenzó a mostrar un extraño comportamiento, concentrando todas sus llamas en un solo punto… su brazo izquierdo, que había sido roto e inmovilizado por el Reflejo Total de Yui.

«¿Qué está haciendo?»

Charlotte no podía entender el significado detrás de las acciones de Stella.

Pero de pronto, algo incluso más allá de su entendimiento ocurriría.

¡De alguna manera, en ese calor mordaz, ese brazo que debería haber sido destrozado comenzó a moverse!

— ¿Qué…?

El brazo doblado recupero su antigua rectitud; los dedos destrozados formaron un puño, y entonces lo liberó. Reflejo. Repetición.

Entonces las flamas se disiparon y Stella sostuvo a Lævateinn en su mano izquierda que supuestamente estaba rota.

Un manodoble como ese, siempre debía ser blandido con dos manos, ahora estaba tan empuñado.

No debería ser posible con un brazo roto.

Que pudiera hacerlo, significaba que había sanado su brazo roto.

Y aun un usuario de fuego como Stella no podía usar magia de curación.

Entonces como…

— ¡…!

Algo paso por la mente de Charlotte, algo imprudente, incoherente.

— Podrá… —Dijo con una voz de dolor—. ¿Podrá ser que usaste tu fuego para fundir y soldar tus huesos de nuevo…?

Stella no respondió.

Simplemente sonrió en triunfo.

Esa sonrisa lo decía todo.

Era exactamente eso: había fundido el calcio en sus huesos rotos y los colocó de nuevo juntos.

Y ahora con sus ambas manos restauradas, ya nada la detendría.

— Perfora los cielos, Oh fuegos del purgatorio…

Sosteniendo su espada en el aire, activo su Arte Noble más poderoso.

Un pilar de fuego carmesí salió de Lævateinn, ardiendo a través del cielo, su incomparable llama se hizo azul mientras se hacía más y más caliente, antes de finalmente perder toda la coloración… se convirtió en luz.

Una espada de luz de cincuenta metros de largo, con la cual quemaba todo a su paso.

— ¿Entonces qué vas a hacer señorita sirvienta? Katharterio Salamandra está a punto de cortar a tu maestra. No eres un representante… No te perseguiré si huyes, ¿sabes?

— ¡Tch!

La presión que emitían las palabras de Stella pesaba mucho sobre la espalda de Charlotte.

Lo sabía.

Era su advertencia final.

Si no se quitaba, la Princesa Carmesí movería esa espada celestial de luz, forjada de su magia natural de nacimiento, que la aplastaría sin contenerse.

Era impotente ante algo de ese calibre.

Pero…

— ¡Que estupidez!

No retrocedió.

Poniéndose en frente de Rinna para protegerla, declaró su determinación.

— ¡Lo dije antes, no la tocarás!

— ¡Muy bien!

Como dos hombres armados del oeste en pleno mediodía, se movieron al mismo tiempo.

— ¡Katharterio Salamandra!

— ¡Surge violentamente… Senben Junka!

Stella liberó su espada de luz y calor para cortar a Charlotte y a Rinna detrás de ella, claramente en dos.

Charlotte respondió, poniendo todo su mana en un escudo resistente el cual sobrepasaba a Ichirin Junka por tres veces de tamaño para proteger a su maestra.

Sus ataques chocaron…

… y una tormenta de luz intensa apareció, como si eliminara todo lo que estaba en el domo, ante su despertar.

 

Parte 8

— ¡¡¡¡Haaaaaa!!!!

— ¡¡¡Aaaaaahhh!!!

[¡El escudo de Charlotte, el cual hasta ahora ha soportado los repetidos ataques de Stella, ahora se encuentra con la furia desenfrenada de su Arte Noble más fuerte en el ring! ¡Estas magias feroces se dispersan violentamente por el Domo, la fuerza de su mana que fluye evidentemente! ¡La lanza más aguda y el escudo más fuerte luchan furiosamente, ninguno retrocede… la victoria está en el balance!]

Y aun, no había tal igualdad entre lanza y escudo en la vida real.

Una lanza que perforaba todo no podía coexistir con un escudo que bloquea todo.

Uno debe triunfar.

Y como si probara ese punto, la fuerza detrás de ese nimbo de luz comenzó a destruir ese buen balance.

«Es… pesado… tan caliente…»

La que retrocedía era Charlotte.

El Senben Junka de mil pétalos estaba empezando a marchitarse y arrojar pétalos bajo el empuje implacable de Katharterio Salamandra. Y mientras el escudo empezaba a fallar, también lo hizo su habilidad para bloquear el calor emitido por esa Arte Noble.

Con gorjeos enfermizos, el suelo empezó a fundirse y burbujear.

Piel y cabello comenzaron a oscurecerse y a carbonizarse.

A pesar del hecho que su escudo estaba soportando a la espada, la energía que emitía tenía ese tipo de poder.

Que fuerza tan monstruosa.

«A este ritmo…»

Su escudo será destruido.

— ¡Mi señorita! —Charlotte gritó, con un último esfuerzo para proteger a su maestra—. ¡Abandóneme!

Pero…

— Me rehúso.

Su maestra, la Domadora de Bestias Rinna Kazamatsuri, puso sus brazos alrededor de su cintura detrás de ella, apoyándose en su espalda.

— ¿M-Mi señorita, que está haciendo?

La expresión normalmente bien educada de Charlotte cedieron ante las acciones incomprensibles de su maestra.

Rinna por el otro lado solo hizo una sonrisa que mostraba confianza.

— Dije ‘Me rehúso’. Mi sirvienta leal, no hay necesidad de huir. Por la que está ante mi Charlotte Cordé: mi sirvienta más capaz, mi mano derecha de la noche más oscura, quien me ha jurado lealtad. No fallarás… ¿verdad?

Y la abrazo aún más cerca.

A través del contacto que podía sentir esa calidez, esa confianza absoluta.

— ¡¡¡… Sí, mi señora!!!

Desde su alma sacó más poder.

Con un sonido de lamento, el brillo regresó al Senben Junka que se desmoronaba. Los pétalos que se habían marchitado por la luz ardiente una vez más se fortalecieron, una vez más bloqueando su calor.

Y con eso finalmente, a pesar de su estado deplorable, el Senben Junka de Charlotte bloqueó el Katharterio Salamandra de la Princesa Carmesí.

[¡Y… el Senben Junka triunfó! ¡¡¡Apenas se las arregló para soportar la espada más fuerte, el Katharterio Salamandra del Caballero de rango A, Stella Vermillion!!!]

— Ugh…

Sudor cayendo de su rostro, Charlotte cayó sobre sus rodillas, sus manos apenas la sostenían.

Su cabello estaba quemado. Le dolía sus hombros, y su respiración era entrecortada. Estaba a su límite.

Pero aun así…

«Fui… capaz de proteger…»

Sí… había conseguido defender a su maestra de la peor parte del as que Stella Vermillion tenía bajo su manga.

Sintiendo la calidez de su maestra y sus latidos detrás de ella una sonrisa se formó en sus labios.

Había cumplido con los deseos de su maestra. No podía haber una mayor alegría que eso.

Era una cosa indescriptible, ese sentido de logro, esa euforia.

Pero eso se convertiría en la más oscura desesperación en un instante.

Katharterio Salamandra.

— No… puede ser…

Charlotte lo vio.

El caballero de cabello flameante produjo una segunda espada de luz no inferior a la primera en poder abrumador sin desperdiciar otro respiro, antes de balancearlo hacia abajo.

¿Puede lanzar ataques consecutivos con ese poder… tan rápidamente?

— Es por eso que te dije que es imposible para ti.

Con toda honestidad, sintió desde el principio que sería difícil romper la defensa de Charlotte de un solo golpe.

¿Pero que importaba?

Si un ataque no era suficiente, entonces atacaría con dos, tres ataques, uno tras otro.

La Princesa Carmesí lo hizo, después de todo, tiene lo suficiente para lanzar doce ataques consecutivos de Katharterio Salamandra.

Por el otro lado, Charlotte ni siquiera podía sacar ni un poco de maná.

— ¡Charlotte!

— Mi… señorita…

Incapaces de resistir, fue devorada por un nimbo de la flama de un dragón.

 

Parte 9

[¡Es-es un golpe directo! ¡Al estar desesperada defendiéndose contra un ataque del Katharterio Salamandra, Charlotte naturalmente fue incapaz de hacer algo contra los ataques consecutivos del mismo tipo! ¡Junto con la Domadora de Bestias, colapsó indefensa!]

[No creo que se levanten nuevamente. Incluso si lo hacen, las dos no estarán en condiciones de pelear en primer lugar… Dieron todo lo que tenían solo para bloquear ese primer ataque.]

— Y esa es la segunda.

Al haber destruido el escudo más fuerte de Charlotte con facilidad, Stella volteó su mirada hacia la Sonrisa Glacial y al Titiritero mientras la cuenta regresiva finalizaba.

El escudo que se interpuso entre ellas y el ataque violento de Stella, ya no estaban.

No había a donde correr.

Una vez que el Titiritero, quien aún tenía esa aura misteriosa alrededor de él, fuera derrotado este encuentro terminaría en serio.

— Parece que lo lograste.

Stella dijo eso suavemente.

— Es verdad.

El Titiritero Reisen Hiraga dijo eso con una sonrisa que casi dividía su rostro de mejilla a mejilla.

— Cordé-san hizo un trabajo ejemplar. Gracias a ella, mis preparaciones han sido completadas.

Entonces sucedió.

Una sombra fue lanzada a lo largo de todo el Domo.

[¿Eh? ¿El cielo repentinamente se oscureció?]

[¡Estas bromeando! No traje un paraguas… espera, ¿Qué es eso?]

Una tras otras, las personas comenzar a gritar mientras miraban hacia arriba mirando el cielo oscuro.

Era inevitable, para las sombras que habían oscurecido los cielos que no habían sido emitidas por las nubes, sino por los escombros que ahora estaban cayendo desde lo alto, cayendo sobre el ring uno tras otro como si fueran atraídos por alguna fuerza desconocida.

[¿¡Qu-Que significa esto!? ¡Repentinamente, edificios, carros, incluso trenes están empezando a caer en el ring! ¿Fueron llevados por un tornado?]

No.

De hecho, la cantidad y el contenido de los escombros eran similares a lo que un tornado hubiera llevado de una ciudad. Pero no había sido un fenómeno natural, entonces ese acontecimiento antinatural al no haber ni un solo pedazo de escombros de tierra en los graderíos  sino que en cambio todo se concentraba en el ring no habría sucedido.

Este era el trabajo de un hombre.

Específicamente, el trabajo del Pierrot quien reía en son de burla ante el caos desatado por todo el Domo… el trabajo de nada menos que Reisen Hiraga.

Estirando sus cuerdas más allá de la plataforma del Domo, había recogido los restos de la línea costera, carros hecho chatarra e incluso trenes sin personas, trayéndolos al ring.

¿Para qué propósito?

Esto sería aclarado muy pronto.

[¿¡Qu-Que!? ¡La montaña de escombros que cayeron del cielo ahora está uniéndose! ¿¡Esta forma… es de un humano!? ¡Está tomando una forma humana! ¡La masa de escombros está combinándose como si fueran atraídos por un magneto y está tomando la forma de un humano gigante!]

¡Eso es…!

Ikki y Stella, desde sus lugares respectivos en el graderío y en el ring, reconocieron esto.

¡Lo habían visto antes, en ese día tormentoso en Okutama!

Esa Arte Noble que usaba cuerdas para juntar objetos inanimados en un títere gigante de cuerda…

— Deus Ex Machina. Fufu, es como un robot gigante. Genial, ¿no lo crees?

Completamente formado, el títere de escombros de 50 metros de alto… era el as del Titiritero Reisen Hiraga.

 

Parte 10

Mirando al gigante que apareció en el ring, Stella chasqueó con su lengua.

— Como lo pensé. Lo había sospechado desde hace un tiempo… fuiste tú en el campo de entrenamiento.

— Fufufu, entonces cuidaste bien de mis títeres.

Hiraga dijo eso, su voz proviniendo de algún lugar dentro del gigante.

En algún punto en la formación de los escombros, había entrado allí dentro. De hecho, este títere que era controlado desde dentro era justo como un Robot Gigante.

Raikiri me dio un mal momento en ese entonces, pero Deus Ex Machina definitivamente es diferente de esos montones de barro. ¡Incluso la Princesa Carmesí no sería capaz de soportar un solo ataque con una masa así!

Y así el as completamente formado de Reisen comenzó su ataque contra Stella, haciendo uso de la combinación desfigurada de concreto y tubo de acero que era su brazo izquierdo, ocho vagones de tren se unieron para formar un látigo, balanceándolo hacia abajo al caballero carmesí que estaba en el ring.

El poder de ese golpe era tanto que simplemente no se detuvo al aplastar a un solo humano, destruyendo el ring en sí y haciendo temblar al Domo desde sus cimientos.

[¡Demasiado fuerte! ¡El ring es destruido por el látigo del Deus Ex Machina! ¡Una cuarta parte del ring ha sido completamente destruida, produciendo una impresionante nube de polvo! ¿Está bien Stella?]

No podía estar bien.

Al ser hecho de acero inoxidable, los vagones de tren eran algo más ligeros… pero sin embargo pesaban toneladas.

Un ataque de ese látigo reduciría a un humano a átomos irreconocibles.

Sin embargo…

«Ciertamente, estuviera acabada si eso me golpeara. Pero ese latigazo de tu títere es torpe. ¡No me golpeará en lo absoluto!»

En ese momento, un rayo de luz rojo perforó la pantalla de polvo… no era otra que Stella Vermillion, el caballero cubierto en llamas.

Había evadido el látigo con facilidad y yendo por la nube de polvo creada por el impacto que produjo por un gran alto sobre el brazo derecho formado de trenes del Deus Ex Machina, corriendo hacia arriba hacia su hombro de un tirón…

… y con un ataque atravesó su cabeza, una fusión variada de camiones pesados y restos.

Afectado desde sus raíces, la cabeza se desplomo sobre el suelo, produciendo un estruendo de un sonido metálico como si se astillara como el vidrio… camión, semáforo, cilindros de gas propano vacíos y todo.

Stella descendió en medio de los escombros ya que estaban patéticamente esparcidos.

— Este es el títere que pasaste mucho tiempo intentando hacerlo mientras estaba luchando con esa sirvienta, pero lo convertiré en una pila de chatarra en solo un minuto.

Stella declaró eso con una sonrisa llena de confianza.

Era su victoria.

— ¡Fufu, jajaja!

Reisen rio burlonamente.

— ¿Qué es tan chistoso?

— No, no es nada. Simplemente creo que estás muy equivocada. Deus Ex Machina ya estaba lista incluso antes que empieces a luchar con Cordé-san. Lo que principalmente me tomó tiempo preparar, era otro títere.

— ¿¡…!?

En ese mismo momento, Stella, quien estaba segura de su victoria, sintió una presión que envió un escalofrió a su columna.

¿Era la presión del títere dentro del Deus Ex Machina?

No. Era diferente. Esta presión provenía desde atrás, no en frente de ella.

«¿Qué es esta sensación…?»

No podía decirlo, pero de una cosa estaba segura.

«¡Peligro!»

Siguiendo su intuición, se impulsó desde el suelo con toda su fuerza, impulsándose a si misma hacia adelante sin ninguna pre-preparación, al igual que el lugar donde estaba anteriormente fue congelado.

— ¡Este poder es…!

Solo había una persona aquí que podía hacer que toda la humedad en el aire se congelara, creando esa flor de hielo.

— ¡El Hielo Satinado de la Sonrisa Glacial… tch!

Ahí, en la dirección en la cual Stella sintió ese escalofrió, estaba Mikoto Tsuruya que aún estaba estoica.

Y sus ojos de la muerte estaban iluminados por una llama mágica verde blanquizca, diferente a cualquier cosa que Stella había visto anteriormente.

 

Parte 11

La luz en los ojos de Mikoto instantáneamente se convirtió en magia.

A lo largo de su línea de visión, pillares de hielo en forma de espadas salían por todo el suelo mientras cruzaban el espacio entre ella y Stella, como si intentara congelar todo.

[¡Una vez más, Tsuruya va a la ofensiva, lanzando ataques de Hielo Satinado uno tras otro hacia Stella, quien por su parte esta alejándose de su campo de visión! ¡La movilidad de la Princesa Carmesí también es de primera categoría! Aun así, ¿Por qué esta esquivando esto desesperadamente? ¡El Hielo Satinado era pan comido para el Vestido de la Emperatriz anteriormente!]

[No… es el mismo de antes. La técnica en si es varias veces más fuerte. Lo ves, lo que es que la Sonrisa Glacial solo es capaz de congelar un espacio esférico de tres metros de diámetro desde el punto central de su visión. Pero ahora, está congelando todo lo que tenga a la vista. El poder de su Arte Noble está en un nivel completamente diferente. Que había estado ocultando un as así bajo su manga… es aterrador. ¡Un Arte Noble de esta magnitud puede ser capaz de congelar las llamas de la Princesa Carmesí!]

A pesar que Muroto lo dijo así, la oportunidad que Mikoto había estado esperando ha llegado.

Stella había estado esquivando con movimientos rápidos, pero estaba en apuros al seguir esquivando un Arte Noble que podía alcanzar la velocidad de la luz. Mientras más esquivaba desesperadamente, más disminuía el reconocimiento de la situación, hasta que fue acorralada por ambos lados por las paredes de hielo creadas por el Hielo Satinado.

[¡Oh vaya! ¡Stella fue presionada a un callejón sin salida incluso mientras hablamos! ¿Esto ya terminó?]

Encerrando a Stella, sellando todas las rutas de escape, la luz del Zero Absoluto fue lanzado precipitadamente.

Pero Stella no era del tipo de personas que retrocedía sin dar pelea.

— ¡Haaaa!

Cubriendo a Lævateinn con su Vestido de Emperatriz, creó una espada de fuego que cortó la Mirada de Hades de un lado.

[¡Ell-Ella lo hizo retroceder con su espada! Como era de esperarse, la Princesa Carmesí no va a ser derrotada tan fácilmente!]

[¡Sin embargo, miren su Dispositivo!]

[¿Eh…?]

Mientras miraban a Lævateinn ante el comentario de Muroto, el comentador y la audiencia se quedaron en silencio.

[¡E-Esto…..! ¿Qué es esto? ¡El Dispositivo de Stella… está congelado!]

[¿¡Oye, oye estás hablando en serio!?]

Exclamaciones de asombro llenaron los graderíos del Domo.

El dispositivo de un usuario de fuego se podía decir que es como el núcleo de un sol y para congelar algo así singularmente a altas temperaturas era algo totalmente fuera de lo común.

Stella estaba bastante perturbada por este giro de los acontecimientos.

«¡Estas bromeando…»

Envolviendo inmediatamente la espada con las llamas, ella trató de descongelarlo…

[¡No-No está funcionando! ¡El hielo no se ha descongelado ni un poco a pesar de estar soportando el fuego de Stella! ¡Que poder!]

«… para que mis llamas no sean capaces de derretirlo…!»

Incluso mientras sentía empezar a sudar frío, miro a la Mirada de Hades con una mirada penetrante.

— Eres una persona inesperadamente horrible, Tsuruya-san, al haber ocultado ese poder.

—…

Su tono sarcástico contradecía el cumplido verdadero, pero Mikoto no reaccionó a ella.

No necesitaba los cumplidos de su enemigo…

… O así lo pensó Stella desde un principio.

— ¿…?

Mirando su expresión, Stella sintió que algo estaba mal. Pensó que Mikoto pondría una sonrisa de confianza al tener la ventaja sobre su oponente que no estaba al tanto de su poder… pero no lo hizo.

No había luz en sus ojos. Ninguna fuerza sosteniendo de su cuerpo. Un aura enfermiza la rodeaba.

Era como… sí, ella fuera una marioneta…

[“Lo que me tomó más tiempo para preparar, fue otra marioneta.”]

— ¡¡…!!

Se dio cuenta de una posibilidad aterradora.

— ¡Hiraga, no puedes haber!

— Ufufufu. Sí, lo hice.

Y tenía razón. Cuando anteriormente Reisen Hiraga había hablado de “otro títere ‘, se había referido a Mikoto Tsuruya, que estaba de pie junto a él todo el tiempo.

Mientras Stella estaba ocupada con Charlotte, y sin saberlo, incluso Mikoto, el dispositivo de Reisen, La Viuda Negra, había entrado a través de su oreja, infiltrándose en su cerebro y su sistema nervioso… tomar el control de su cuerpo y usándola como su marioneta.

Esto era el verdadero as del Titiritero Reisen Hiraga.

— La Marioneta. Esta técnica no es tan sofisticada, pero por esa razón también es poderosa.

Cuando se está bajo el efecto de la marioneta, uno simplemente no se convierte en una patética marioneta viviente.

Al invadir directamente el cerebro y tomar el control de las señales eléctricas que el cerebro podía enviar, Reisen podría eliminar fácilmente ciertas cosas… como el instinto de un humano para protegerse a sí mismo y por consiguiente sacar a la fuerza el verdadero límite de la capacidad de esa persona. Esta fue la razón por la que Mikoto había ganado ese poder inmenso.

— Pero lo más decepcionante es que, lamentablemente, los humanos no pueden soportar todo su poder.

Reisen dijo eso en voz baja.

Y como si respondiera a eso, la sangre empezó a salir de los ojos de Mikoto.

— ¡Tsuruya-san…!

— Si continúas esta lucha sin sentido, pueda que sus ojos estallen. Bueno, a estas alturas todavía puede ser curada fácilmente, pero mis cuerdas están clavadas profundamente en su cerebro. Ella es un completo extraño, sin nada en absoluto que ver con la pelea entre tú y nosotros… una chica tan hermosa. Teniendo toda una vida por vivir. ¿No te crees que sería una lástima que ella viva como un vegetal para el resto de su vida?

— ¿Me estás amenazando?

— Exactamente.

— Al menos tus aliados, ponen su orgullo en la línea para luchar contra mí sin hacer trampa. No tienes ninguna intención de hacer lo mismo, ¿verdad?

— Sí, para nada.

— ¡… Tch…!

Stella se mordió el labio con fuerza.

Ahora lo sabía.

Este hombre, Reisen Hiraga, era diferente a Yui y de los otros.

Estaba lleno de pura maldad.

Ella era de la realeza; sabía que la moral era una cosa frágil y maleable. Si se veía desde un ángulo diferente, el objetivo de la Rebelión de crear una utopía para los Blazers podría ser tomado como algo “bueno”. También la definición de “maldad” y “gente mala”, sólo llegaba a este punto.

Pero este Pierrot era diferente.

Deleitándose en el dolor de los demás, entreteniéndose con su sufrimiento… era verdaderamente malvado. Absolutamente lo era.

— Creo que te equivocas. No estamos aquí en el nombre de la gloria. La victoria es lo que todos deseamos. Esta es una asesina de segunda clase que se regatea por los medios. Un profesional cumple sus órdenes. Por lo tanto, no dudo. No muestro piedad. Y ahora que entiendes lo suficiente, Princesa Carmesí… ¿Qué… Vas… A… Hacer?

Sus susurros no podían ocultar su loca alegría y el sonido de la misma enciende un fuego en el vientre de Stella que podría enturbiarse en cualquier momento.

Pero sin importa lo que hiciera… no tenía otra opción.

— Rata vulgar.

Escupió y sin pensarlo dos veces soltó a Lævateinn.

Descendió sobre el suelo del ring con un ruido…

— ¡¡¡Hyaaah!!!

… justo cuando el látigo de Deus Ex Machina golpeó a Stella por completo.

 

Parte 12

«Todo iba según lo planeado.»

A medida que el látigo de trenes de Deus Ex Machina daba un golpe tras otro sobre Stella, quien había sacado la espada ahora estaba de pie en el ring, el Titiritero, Reisen Hiraga, estaba seguro de su victoria.

De hecho, sería más exacto decir que había estado seguro de su victoria desde que el encuentro comenzó.

Cuando ella había sugerido ese castigo imprudente, atrayendo a los miembros de Akatsuki al ring, se  había dado cuenta inmediatamente que su intención era vengarse por el ataque a la Academia Hagun.

«Enfrentando una batalla difícil a propósito, por el bien de sus amigos que fueron heridos. Fufu, que hermoso. Ese buen corazón es digno de respeto.»

Ese espíritu orgulloso y esa alma gentil eran…

… Tan fáciles de controlar.

Curiosamente, podía influir en ella a su antojo sin el uso de sus hilos. Sólo las palabras eran necesarias.

Una persona amable, sin duda, nunca podría sacrificar a una inocente como Mikoto Tsuruya con el fin de alcanzar sus propios fines. El uso de Mikoto como rehén, haría que Stella arroje su espada a un lado y pierda la voluntad de lucha… este era el escenario que había escrito en su mente desde el comienzo del encuentro.

Y Stella fue atrapada por su trama.

[¡El Látigo de tren del Deus Ex Machina golpea el suelo una y otra vez! ¿Stella está bien? ¡La nube de polvo que se produce está haciendo que la situación en el ring sea difícil de ver! ¡Del mismo modo es inexplicablemente que Stella soltara su espada antes que Hiraga comience su ataque! ¿Que intenta hacer, soltando su espada de esa forma?]

[Lo que sea que intente hacer, esta situación es peligrosa.」

Los árbitros alrededor del ring parecen sentirse de la misma manera… estaban buscando una forma para detener el encuentro. Al ver las circunstancias como estaban, Reisen balanceó una vez más y luego se detuvo.

Había sentido la sensación del tren golpeando un cuerpo a través de las cuerdas que se extendían a lo largo de todos los rincones del gigante de escombros. No estaba esquivando como lo hizo anteriormente.

Por lo tanto, esto era suficiente. En cualquier caso no tenía la intención de matarla.

Si los árbitros veían a Stella colapsada y extendida en el piso del ring, de seguro detendrían el encuentro.

Así lo pensó y sosteniendo su mano, la nube de polvo comenzó a disiparse.

[¡¿El polvo está desapareciendo… que le sucedió a Stella?!」

‘¿Está bien?’, el comentarista parecía estar preguntando eso, pero se detuvo a medio camino…

… y en el momento siguiente, cada espectador estaba boquiabierto en shock, el mundo estaba inmóvil, como si se les olvidó respirar.

¿Por qué?

¿Era por la gran cantidad de sangre que fluye del cráter en el ring?

No.

Era por la que estaba encima de ese charco de sangre: a pesar de que fluía de su cabeza, Stella estaba erguida, tiesa como un palo mientras miraba a Deus Ex Machina.

[¡Increíble! Stella! ¡Ella no lo evitó, ni se defendió, sino que recibió el ataque sin moverse de su lugar! ¡Su resistencia es en un nivel completamente diferente!]

Los golpes habían destrozado el ring y volcaron hacia arriba el suelo, pero la resistencia de Stella era tal que ni siquiera se inmutó. Incluso Reisen estaba asombrado.

— Eres estúpidamente difícil. Pero este encuentro ya fue decidido, entonces ¿por qué no te tiras al suelo en silencio?

Su voz sonaba un poco aburrida.

Stella inclinó la cabeza hacia un lado.

— ¿Decidido? ¿Qué estás diciendo?

— ¿Qué estás diciendo? ¿No soltaste tu espada?

Sí. El encuentro había sido decidido allí mismo. Stella no podía hacer nada si Mikoto era su rehén. Ese era el escenario.

Pero eso solo era la conclusión a la cual había llegado Reisen después de haber visto el nivel de Stella Vermillion como un caballero.

Pasó un poco de tiempo antes que Stella asintiera con su cabeza entendiendo la situación…

— Idio~ta.

En su cara manchada de sangre se formó una sonrisa, burlándose de él desde el fondo de su corazón.

El soltar su espada no había sido una muestra de rendición por las amenazas de Reisen con Mikoto como su rehén.

— Solté mi espada, mi alma de caballero, sólo porque no quería cortar a una rata como tú con ella. La espada de un caballero está destinado para las batallas honorables… mi “alma[4]” nunca se perdonaría si tuviera que utilizarla en un hombre como tú.

— ¡…!

— No quería utilizar esta técnica, ya que requiere el ‘apoyo de otras personas’. Pero te la voy a mostrar como un regalo especial.

Mientras hablaba, todo el mundo lo vio, incluyendo a Reisen.

Algo que hasta ahora solamente un animal perceptivo podía ver: la imagen de ese dragón de fuego de color carmesí, que se elevaba sobre el gigante formado de escombros. Mientras una manifestación de un aura dominante que salía de Stella, en verdad no existía. Pero la acumulación de maná de Stella para emitir una presión suficiente para materializar esa visión, la técnica no podría ser algo ordinario.

— Ya que Tsuruya-san y los demás están aquí, solo usaré la ‘parte lisa de mi espada’ (Forma Ilusoria). ¡Así que vayan en paz… y al infierno todos ustedes!

Stella respiró profundamente.

Reisen sintió que su pulso se aceleraba bruscamente.

‘Esto es peligroso’, sus instintos del bajo mundo le dijeron… si permitía que ella terminara lo que estaba haciendo en este momento, las cosas se pondrían feas.

La siguió sin dudar.

— ¡Marioneta!

A través de las cuerdas de la Viuda Negra que había usado en el cerebro de Mikoto, dio la orden de usar el Hielo Satinado.

Esta orden se llevó a cabo rápidamente y por lo tanto controló los Ojos de la Sonrisa Glacial congelando a Stella.

Pero el pulso del dragón no cesó.

Dentro de ese ataúd congelado, unos ojos de color carmesí ardían con furia.

El dragón rugió.

— ¡Alma de Bahamut[5]!

Entonces un color escapó del mundo

No, iba más allá de la capacidad del hombre para percibir el color, no estaba dentro de este torbellino de luz y llamas. Saliendo de Stella en todas las direcciones y ninguno en lo absoluto tragó al Deus Ex Machina, la marioneta Mikoto, y al final todo el ring, deteniéndose justo antes de llegar a la audiencia como si un muro invisible detuviera su avance, antes de que se elevara hacia arriba, ardiendo a través de la cielos en forma de un pilar de gloria.

Veinte segundos pasaron… y cuando la luz ardiente, tan brillante que uno no podía mirarla, se desvaneció y… no quedó nada.

El ring en sí se había derretido, el césped se convirtió en cenizas, su campo había explotado y se había ennegrecido, como los páramos de una Tierra primordial.

En la zona cero, el Deus Ex Machina parecía mucho peor por el desgaste: su cuerpo de lodo y concreto todo se había desprendido en los charcos de fusión, dejando nada más que un esqueleto carbonizado de metal, el cual cayó al suelo, ruidosamente sin fuerzas mientras lo hacía.

 

Parte 13

— Vaya, vaya. Fue todo un fracaso, ¿huh?

Reisen notó la poca profundidad de su pensamiento con pesar, mientras caía junto a los escombros carbonizados.

Ese grito de guerra, ese poder que había cubierto todo el ring. Si hubiera usado eso desde el principio, el encuentro habría terminado allí mismo. En otras palabras, así lo deseaba, ella tenía la capacidad unilateral para terminar el encuentro. No lo hizo, sin embargo, había una sola razón y era porque el Alma de Bahamut era demasiado poderoso.

Su área de efecto no se limitaba al ring de 100 metros de ancho. Tenía el poder de consumir toda la Domo de la Bahía, e incluso los alrededores de la ciudad fantasma. Tal cosa no debería haber sido utilizado incluso en su forma ilusoria, ya que la forma ilusoria sólo era inofensiva para los humanos, pero el calor incontrolable de esa técnica hubiera destruido por completo los alrededores.

Con el fin de utilizarlo, se requiere el “apoyo” ya mencionado para mantener su poder dentro del anillo. De hecho, esta era una técnica que desde el principio requiere la ayuda de otros. Para usarlo en una batalla que se enorgullece a si misma de un combate honorable de uno contra uno no era su estilo. Por lo tanto, no había dependido de ella, escogiendo continuar luchando sin depender de la ayuda de los demás.

Pero el propio Reisen había sido amenazado por ese estilo, cruzando la línea al usar marionetas para amenazarla.

En el momento en que eso sucedió, este encuentro había dejado de ser una batalla ante los ojos de Stella: se había convertido en un exterminio de plagas.

«Liberándose de las cadenas de la “victoria”… Definitivamente no debería haber hecho eso.»

Sabía muy bien la razón de su derrota.

En ese momento, una sombra se acercó a él.

Miró hacia arriba. Stella estaba mirándolo, con su rostro de perfil contra el cielo claro del verano, todas las nubes habían sido arrastradas por la tormenta.

Sus ojos estaban llenos de desprecio, como si hubiera visto algún tipo de basura.

Él sabía bien la razón del por qué.

Al ver su cuerpo, debió haber sentido asco.

Para que es cuerpo que había colapsado en el suelo no era el de un humano.

Era una marioneta robótica fabricada de metal y madera.

Sí. La persona llamada el Pierrot, Reisen Hiraga, nunca había estado ahí.

‘Él’ no era más que una marioneta controlada por el titiritero más experto en la Rebelión.

Un hombre así, quien casualmente podía tomar rehenes en un espacio público, no tomaría parte en una batalla justa y mucho menos presentarse en persona en ese lugar.

Stella también parecía haberse dado cuenta de esto. Sus ojos no mostraban señal de sorpresa, sólo una cierta frialdad distante.

— Parece que no eres un oponente que bailaría en la palma de mi mano. Esta es tu victoria…

Cuando estaba a punto de dar algunas alabanzas frívolas, Stella aplastó su rostro ennegrecido con sus pies sin dudarlo.

No tenía nada que decirle, ni estaba interesada en escucharlo y por eso lo golpeó como si fuera una lata vacía.

Era una presencia así de insignificante ante sus ojos.

Con eso, solo había una persona de pie en el ring. El cuarto encuentro del Bloque B, que había empezado con el castigo que sugirió Stella, ahora había terminado.

 

Parte 14

[¿Cómo… deberíamos decirlo? ¡Justo cuando pensamos que Stella, al haber descartado su espada, estaba en aprietos por la paliza, haciendo que retroceda a una esquina, la luz que liberó, literalmente incineró todo lo que había en el ring, dejando absolutamente… nada el ring excepto por ella misma! ¡Incluso el árbitro perdió la conciencia después de ser atrapado en medio de todo eso! ¡Pensar que estaba ocultando un as así!]

[No diría que lo ocultaba, sino que no quería usarlo.]

[¿Qué quieres decir?]

[Mirando a esa técnica. El Alma de Bahamut, es simplemente la liberación de maná a toda potencia en el linte máximo de uno. Para el beneficio de los que no son Blazer en la audiencia, era parecido a gritar con fuerza — así que el tiempo de ejecución era bajo e imparable y su poder era alto. Sin embargo, mientras más era así, mas difícil era controlarlo. La prueba está en que el árbitro fue atrapado en la explosión y si no fuera por la barrera que los Mage Knights pusieron en las graderías alrededor del ring, la audiencia y todo el Domo de la Bahía podrían haber sido destruidas. Es una técnica extremadamente peligrosa. Es sentido común entre los caballeros que una técnica así que puede afectar a los espectadores, su uso debería ser restringido. Después de todo, eso es lo contrario de la esencia de un caballero… que aquellos con poderes deben proteger a los que no lo poseen.]

[¿Entonces la usó porque fue acorralada en una esquina?]

[No… probablemente tampoco es por eso.]

Negando con su cabeza, Muroto miró a la figura de la ganadora dentro del panorama ennegrecido y tiznado con algo parecido al asombro en su mirada… porque había sido capaz de adivinar la verdadera razón detrás del uso del Alma de Bahamut.

[Probablemente fue solo una prueba.]

[¿Una prueba? ¿Por qué lo pondría a prueba?]

[La fuerza de aquellos que organizan este festival… en otras palabras, se estaba asegurando que si este Festival colapsaría o no, si liberaba todo su poder… En serio, que chica tan monstruosa. Tiene que ser la primera, en poner a prueba de esta forma al Comité Organizador.]

En realidad esa era la verdad.

Guardar la fuerza de uno mismo sin preocuparse de los alrededores y los del oponente era un hábito que solo venia al nacer con una fuerza incomparable como lo era Stella. Al haberse dado cuenta de esto, Nene Saikyou, la Princesa Yaksha le había dado este consejo: que solo una vez,  debería tratar de descartar esa preocupación en una etapa temprana del Festival.

[Kuu-chan también está en el Festival. Sus defensas no son tan débiles por la que los niños deberían preocuparse o contenerse.]

Y como lo había dicho Nene, incluso el Alma de Bahamut, la liberación momentánea del máximo poder de Stella, había sido incapaz de hacer daño en lo más mínimo a las personas que estaban en las graderías.

En el momento en que lo usó, un número de Blazers se habían movido para entrelazar una capa tras otra de barreras defensivas. Sus movimientos rápidos hicieron que se diera cuenta que su preocupación era innecesaria. Habían practicado lo suficiente para salir de apuros ante una pequeña imprudencia… como se esperaba de los Caballeros de Japón, que presumían de estar en la cima de la Liga.

Pero una cosa era inesperada.

— Pensar que fuiste el primero en hacer un movimiento, Ouma.

Entre esas capas de defensas, la más rápida había sido el muro de viento que el Emperador del Viento, Ouma había hecho para mandar a volar al Alma de Bahamut.

¿Cuáles eran sus intenciones? Mientras no podía decir que las entendía, no la dejaron en un buen estado de ánimo.

¿Era porque la había ayudado? ¿Era porque fue capaz de sellar perfectamente su habilidad?

Quizás era ambas.

Por eso Stella simplemente perdonó a Ouma, quien estaba mirándola desde el punto más alto de las graderías, una sola mirada…

«Bueno, que sea, lo que tenga que ser.»

… antes de voltear y salir lentamente del ring destrozado, su cabello carmesí fluía como una llama detrás de ella.

 

Parte 15

— Buen trabajo. Como se esperaba del Caballero de Rango A, ser capaz de resistir ese nivel de poder… fue verdaderamente esplendido. Estoy más seguro de tener a un hombre joven como tu alrededor.

Dentro de la sala superior VIP en una esquina de las graderías, Bakuga Tsukikage, el Director de la Academia Akatsuki, aplaudió al joven hombre vestido en una ropa casual de estilo Japonés al lado suyo.

Por supuesto su aplauso era ante la respuesta de Ouma al defender a la audiencia de las flamas de Stella.

— Pero como participante, deberías guardar tu fuerza. Incluso si no hubieras hecho ningún movimiento, Shinguuji-kun lo habría manejado perfectamente.

Ouma ni siquiera lo volteó a verlo mientras respondía.

— ‘Y si’ son molestos, no hubiera sido interesante si hubiera guardado su fuerza nuevamente al estar atada a preocupaciones sin sentido.

Sus ojos penetrantes como cuchillas estaban fijos sobre el caballero carmesí de abajo y por casualidad sus miradas se encontraron mientras Stella miraba hacia arriba.

Una mirada como un cuchillo afilado, lleno de instinto asesino.

A pesar de su amarga derrota ante él, sus ojos no mostraban temor… en cambio, el mismo espíritu de confianza y fuerza brillaba dentro de sus ojos.

Viéndolos, Ouma sonrió a pesar de sí mismo.

— Como que mi corazón canta.

Su aura era diferente a la de antes.

Debió haber pasado esa semana de la más productiva.

«…Para superarme.»

Estaba bien.

La Princesa Carmesí tenía que tener como objetivo esas cumbres.

Su talento nunca podría florecer si simplemente se pone a prueba a si misma contra oponentes de bajo calibre como el Peor.

Derrotarla no significaba nada si tenía un objetivo tan bajo.

No era el resultado que Ouma esperaba.

«Mírame. Tu objetivo soy yo. Después de todo esto es por tu propio bien…»

Por consiguiente, Mikoto Tsuruya que había sido apoyada por los tres miembros de Akatsuki debido a la sugerencia de Stella de un encuentro de cuatro contra uno, para el cuarto encuentro del Bloque B, Stella los derrotó de un solo golpe.

Al haber sido atrapado en el incremento de su poder abrumador, el árbitro había perdido la conciencia y por consiguiente era incapaz de nombrar al ganador. Pero mirando la forma imponente de Stella pisando sola la tierra quemada mientras se dirigía a la entrada, todos los presentes entendieron y creyeron que la ganadora, la que dominó el Bloque B… era la Princesa Carmesí.

Era cuestión de tiempo, para que ella que había enfrentado cada miembro del Bloque B aparte de si misma y los había derrotado a todos. Solo había ganado su primer encuentro, pero la verdad es que esta victoria equivalía a que superó el Bloque B.

Esta opinión se convertiría en verdad en poco tiempo. Yui Tatara, con quien Stella tenía que luchar en el segundo encuentro del segundo round, fue declarada medicamente incapaz de participar. Entre los participantes del primer encuentro, Rinna Kazamatsuri declaró que tenía la intención de renunciar, mientras que la palabra fue aplicada en descalificar a Reisen Hiraga por no haber aparecido en persona.

Así, la Princesa Carmesí Stella Vermillion se convirtió en la primera persona en llegar a las semifinales del Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas, llegando con más que una sola batalla.

———

NOTA:

Cortar el nudo gordiano: significa resolver tajantemente y sin contemplaciones un problema, es decir, que descubriendo la esencia del problema, podremos revelar todas sus implicaciones. (Fuente: Wikipedia)

———

[1] Ciempiés Arrastrado.

[2] Alice.

[3] Cero absoluto: -273 oC… suena muy exagerado.

[4] N.C. Ya saben, el dispositivo es el alma del caballero.

[5] N.C. Favarooooo!!!

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10 comentarios el “Capítulo 1: Cortando el nudo gordiano

  1. bloodwar69 dice:

    como siempre volviéndose toda poderosa stella, me pregunto si es mas fuerte que ikki ,ese ouma es toda una molestia :v

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  2. Mecg dice:

    Muchas gracias por el capitulo, lo esperaba con ansias. Tremendamente emocionante 😀

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  3. HD3mEncT0R dice:

    jajajajajajaja que detalle lo de Favarooo me acorde de Kaisar

    Le gusta a 1 persona

  4. Lua dice:

    Ten o cu pateado Ouma

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  5. cada cuanto tiempo aprox, sale una traducción de capitulo, para saber cada cuanto tiempo revisar, saludos

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