Capítulo 2: El final de la primera batalla

Parte 1

Una vez que Stella se había ido, Alice suspiró profundamente mientras se apoyaba en las barandas.

— Bueno, por un momento me hizo preocupar acerca de lo que iba a pasar.

— Exacto, ya era suficiente con el encuentro de Onii-sama, para que fuera una situación así de tensa.

— Como, ¿Lo siento?

Ikki mostró rápidamente una sonrisa irónica ante la burla.

La victoria segura de su amiga cercana les dio un aire de paz a los tres. Por el otro lado Yakushi Kiriko, al no tener contacto con Stella por su parte, parecía bastante sorprendida por el desenlace explosivo del encuentro.

— Esa fue una sorprendente técnica, ser capaz de incinerar un área tan grande como todo el ring en un solo instante. Si uno fuera a intentar evadirlo al vaporizarse[1] a uno mismo o algo, las células vaporizadas podrían ser aniquiladas por completo. Fue muy fortuito que lo pudimos verlo tan temprano.

— Honestamente. Comparto ese sentimiento, parece que sería mejor evitar usar el Aoiro Rinne lo máximo posible cuando pelee con Stella.

Sin embargo, evadir una técnica que posee un efecto así de extremo en el área que puede normalmente cubrir el espacio del ring usar solo artes marciales era imposible. Shizuku suspiró mientras reflexionaba esa irracionalidad.

— Con razón entró con tanta confianza y pidió un encuentro de cuatro contra uno —Shizuku dijo eso mientras volteó a ver a Ikki, como si esperara su aprobación—. En serio obtuvo una habilidad ridícula de su entrenamiento con la Princesa Yaksha.

Sin embargo negó con su cabeza.

—… No, no creo que sea el caso.

— ¿Eh?

¿Estaba equivocada?

Era porque Shizuku se había referido al Alma de Bahamut como el poder ridículo que Stella obtuvo.

— El Alma de Bahamut no fue algo que obtuvo durante su entrenamiento especial con Saikyou-sensei. Ya podía hacer algo así cuando acababa de entrar a la escuela.

— ¡¿En-En serio?! ¡Pero no la vimos ni una sola vez!

— Por supuesto. Una técnica así de indiscriminada nunca se podría usar si hay espectadores alrededores, ¿o sí?

— Estoy de acuerdo con eso.

Kurono coincidía con la declaración de Ikki.

— Lo más probable, como Muroto-sempai lo notó, el Alma de Bahamut es un Arte Noble que se parece a un fuerte grito, puesto que pierde el control desde el principio. Por eso, no es una técnica que requiera algo especial, o algún tipo de entrenamiento especial… es algo que cualquiera puede usar. A pesar que puedes decir que es apoyarse en las personas alrededor de ella para que lo cubran por ella y solo soltarse. Es un poco insuficiente para que valga la pena el entrenamiento especial de una semana.

— ¿Entonces su entrenamiento no dio frutos? —Shizuku preguntó.

Ikki nuevamente negó con su cabeza.

— Creo que tampoco es eso. Cuando entró al ring, tenía confianza, un espíritu que no estaba presente en Stella quien había sido derrotada en una batalla por Ouma. Así que obtuvo algo de ese entrenamiento con Saikyou-sensei para que le permita superar el impacto que le causó la derrota, pero eso no es el Alma de Bahamut.

Lo que significaba que…

— Stella solo nos ha mostrado una fracción de su fuerza.

— ¡…!

Todos temblaron un poco, empezando con Shizuku.

Recordó. La ilusión momentánea que apareció durante la batalla. La forma de ese dragón inmenso detrás de Stella. La idea de Ikki no era una posibilidad para alguien cuya presión fuera lo suficiente para crear una imagen así. Estar atrapada en el mismo Festival que esa persona solo podía ser considerado una pesadilla.

Las expresiones tensas de Shizuku y compañía por consiguiente eran normales.

Pero el que propuso la idea de esa pesadilla, Ikki, tenía una expresión diferente. Apenas algo tenaz, en cambio formó una pequeña sonrisa en su rostro.

«En serio eres hermosa.»

Por supuesto, era un oponente contra quien considerar el camino a la victoria, podía darle a uno dolores de cabeza.

Pero más que eso, Ikki estaba alegre.

Alegre porque fue capaz de recuperarse sin problemas, incluso regresando más fuerte que nunca.

[No sabía que ser débil podría ser tan doloroso…]

No quería ver a Stella estar triste de esa forma.

Esto hacia que le duela el corazón.

Quería que siempre tuviera su frente en alto, brillando como una estrella en el cielo.

Esta era la Stella que quería seguir.

«Quiero estar más cerca de ella más que nadie y a la vez quiero que esté más lejos de mi… soy bastante egoísta, huh.»

Aunque pensaba así, la voz del anunciador del Comité organizador se escuchó.

[A todos, su atención por favor. Ahora tendremos un receso de 20 minutos mientras limpiamos y reparamos el ring. Una vez que esté completo, procederemos con los encuentros del Bloque D. A los representantes del Bloque D, por favor se les pide que se reúnan en sus salas de descanso.]

La primera en moverse ante ese anuncio fue Kurono.

— Me retiro: Probablemente necesitarán mi habilidad para reparar el ring.

Tomando una fumada más de su cigarrillo, saltó hacia el ring.

Las siguientes en moverse fueron Shizuku y Kiriko, ambas participantes del bloque D.

— ¿Entonces nos vamos, pequeña hermana?

— Mmm, de todas formas estoy cansada de esperar.

Ambas habían cambiado su tranquilidad de observadoras a su respectivo ‘modo de batalla’.

Quizás era porque miraron el encuentro de Stella, pero sus miradas brillaban con una fuerte voluntad para luchar.

— Den lo mejor de ustedes —Alice les dio ánimo—. Las apoyaremos desde aquí.

— Gracias, Alice. Pero, Onii-sama, deberías irte a descansar. Puede que afecte a tu rendimiento para el día de mañana si te sobre exiges demasiado.

— Estoy bien, Shizuku. No puedo hacer nada con respecto a mi magia, pero ya descansé lo suficiente al ver el encuentro de Stella… además, eres mi importante hermana y es tu encuentro. Te estaré animando junto con Alice.

— Gracias…

Las mejillas de Shizuku se enrojecieron ante la amabilidad directa de Ikki.

Detrás de ella, Kiriko lo miró con una mirada acusatoria.

— Vaya~ ¿No vas a apoyarme también? ¿Soy una extraña para ti?

— Bueno, ayer nos acabamos de conocer… pero por supuesto que también esperaremos con ansias tu encuentro. Después de todo he escuchado que el Caballero Blanco es un caballero y una doctora de primer rango.

Esos eran sus sentimientos sinceros. Hasta ahora, había sido vista como una doctora y no como un caballero, y de este modo no había participado en el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas. Sin embargo, se decía que si hubiera participado al menos hubiera quedado entre los mejores cuatro, y le había demostrado a Ikki durante la fiesta que se llevó a cabo hace varios días. De tal modo, que tendría gran interés en como lucharía en un encuentro.

También había otra razón para esto.

—… También estoy preocupado por tu oponente, Yakushi-san.

— ¿Mi oponente? ¿Te refieres a Shinomiya de la Academia Akatsuki?

Ikki asintió.

De hecho, el oponente de Yakushi Kiriko en el cuarto encuentro del Bloque D era alguien que Ikki no podía ignorar… Amane Shinomiya de Akatsuki.

— Hmm. No creo que tenga ese tipo de espíritu propio de un miembro de Akatsuki… ¿Pero por qué piensas así?

— No… lo sé.

— ¿No lo sabes?

— No entiendo la razón del porqué, pero me preocupa.

— ¿Es amor?

— ¡Por supuesto que no! —Ikki casi se atraganta mientras negaba ese malentendido indignante—. No es así, como lo explico… solo tiene un aura ominosa indescriptible.

— Ominosa, huh.

Su respuesta emocional incluso se podía decir que parecía disgusto.

Pero Ikki en si no sabía por qué Amane lo perturbaba tanto.

Si era porque formaba parte de Akatsuki, el cual había atacado a la Academia Hagun, sería muy simple de entenderlo.

Pero ya le desagradaba Amane incluso antes que revelara su afiliación a Akatsuki.

Para decirlo de una manera más simple, era “odio a primera vista”

¿Por qué? No lo entendía… y eso era lo que le hacía ominoso.

— Bueno, ya que el ‘Peor’, cuya fuerza se basa en percibir la verdadera naturaleza de los demás, siente de esa forma… quizás Amane tiene algo que no entendemos. Lo mantendré en mente.

— Ok. Sin importar qué, solo ten cuidado.

Mientras Ikki estaba viendo a Kiriko irse.

— ¡Jajaja! ¡Finalmente te encontré, Ikki-kun!

— ¡…!

Escuchó una voz, alta como la de una chica, y entonces alguien lo abrazó desde atrás.

El impacto fue tan pequeño que pudo ser que no pesara nada, y aun así hizo que Ikki inhaló aire.

Con un cabello color rubio pálido, un rostro joven y dulce y con una expresión cariñosa, el que abrazó a Ikki no era nada más que el del tema de su conversación, Amane Shinomiya.

 

Parte 2

El árbitro, al haber sido noqueado por el Alma de Bahamut, había sido incapaz de decidir al ganador del encuentro de Stella, en cambio su victoria fue anunciada por el comentador y las pantallas electrónicas a la vista. Y por supuesto, con la transmisión televisiva oficial por parte del Comité Organizador declarándola como la ganadora, esa victoria también causaría una gran conmoción por todo Japón.

Esta información también llegó a la sala médica ubicada en Tokio donde Touka estaba mirando el encuentro.

Y al lado de su cama estaba Kanata, hizo una pequeña sonrisa como si se asombrara mientras recibían las noticias.

— Bueno, bueno. Supongo que no debía esperar nada más… supongo que cuando dije que se arrinconaría a sí misma, era solo mi propia culpa la que hablaba.

— Solo al final nos dimos cuenta que fue siempre unilateral, y que no nos había mostrado todo lo que era capaz. Es increíble.

— ¿Seguiría así todo el camino hasta conseguir la victoria?

Kanata preguntó.

Touka negó con su cabeza.

— No creo que sea tan simple. Después de todo, el emperador de la Espada del Viento se las arregló para sellar por completo el alma de Bahamut. Definitivamente es una de las favoritas, pero por ningún motivo su victoria es algo definitivo.

— ¿Entonces el Festival será la ‘supervivencia del Rango A más apto’?

— Ellos dos son los más definidos para que ganen, pero no son tan espectaculares que su encuentro será todo lo que escriban en el torneo. Además de ellos, aún hay otros como el Caballero Blanco, Lorelei, Panzer Grizzly y el Peor… no sería extraño que si cualquiera de ellos saliera victorioso.

— Entonces al parecer aún hay mucho por ver.

— Mmm… aunque si pudiera, me habría encantado formar parte de eso.

Touka dijo eso, sonriendo melancólicamente.

Ya había aceptado su derrota ante las manos de Ikki y aun esas palabras poco entusiastas fueron las que salieron de sus labios.

«En verdad soy una mala perdedora.»

— Siempre podrás desafiarlo nuevamente una vez que el Festival termine.

—… Fufu, eso estaría bien.

Justo cuando estaban a punto de empezar a tener una pequeña charla…

— Uuu…

Un quejido se pudo escuchar desde la cama al lado de Touka, antes la figura había estado durmiendo pero ahora se levantaba lentamente… Utakata Misogi del tamaño de una pinta, el Vicepresidente del Consejo Estudiantil de la Academia Hagun, quien al igual que Touka había estado en un estado de coma.

— ¿¡Uta-kun!?

—… Tou… ka…

— ¡Estás despierto, que increíble! —Touka dijo eso, sin saber que habló con dialecto debido a la emoción—. ¿Aun te duele en alguna parte?

Utakata asintió, aunque tenía una expresión algo vacía, como si aún estuviera buscando sus modales.

— Err… um, sí. Estoy bien… ¿Esta la sala… del hospital? ¿Por qué estoy aquí?

— ¿Uta-kun… no recuerdas?

Touka preguntó.

Utakata asintió.

— A pesar que solo era la Forma Ilusoria, el impacto del daño que podía poner a una persona en un estado de coma por una semana o más debe haber confundido sus memorias.

— Sí, parece que sí.

Aunque, eso hacia las cosas más simples.

La Forma Ilusoria no causaba ningún daño físico al cuerpo en sí. Debido a eso, la pérdida de memoria debido a un daño cerebral era imposible… las memorias seguramente están aun en la mente de Utakata. Por eso, todo lo que tenían que hacer era explicarle la situación.

Touka limpió su garganta.

— Cuando nuestra escuela fue atacada —dijo, incitando su memoria con una voz como si hablara con un niño—. Luchamos y fuimos derrotados por los estudiantes de la Academia Akatsuki, ¿no lo recuerdas?

— Academia… Akatsuki…

Murmuró…

— ¡¡…!!

Entonces sus ojos se abrieron por completo, su expresión se puso tensa.

— ¡Kanata! —gritó, con gran sorpresa en su rostro—. ¿He estado inconsciente por una semana?

— Mm, sí. Eso es correcto.

— Ah, bueno… es verdad, pero qué pasó con el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas…

— Empezó hoy. Kurogane-kun y Stella-san pasaron la primera etapa sin ningún incidente. Shizuku está reemplazando a Kana-chan y su encuentro está a punto de comenzar.

Contándole los eventos que sucedieron hasta ahora a Uatakata, Touka había esperado que pueda estar complacido.

Pero no respondió como lo esperaba.

— ¡Que es…-kgh!

Su rostro se alteró, se levantó de su cama, poniendo a un  lado su manta. Pero sus piernas a pesar que estaban ilesas aún estaban entumecidas por la larga siesta de una semana. Lo desobedecieron, lanzándolo de la cama desinfectada de linoleo y botándolo al piso.

— ¡Agh!

— ¿¡Uta-kun!?

— No te esfuerces demasiado. Has estado inconsciente por más de una semana, ¿sabes? No hay forma que pudieras usar tus piernas de manera adecuada.

— ¡Pero tengo que advertirles…! ¡Es verdad, mi cuaderno de notas! ¿Dónde está mi cuaderno?

Su nariz estaba sangrando, pero estaba rebuscando en los bolsillos de su bata del hospital; sin molestarse en limpiarla… una vista muy extraña, esta urgencia de Utakata que usualmente es caprichoso.

Pero esto también significaba que no estaba en una situación ordinaria.

— ¿Uta-kun, qué te alteró? —Touka preguntó—. ¿Qué quieres decirles, y a quienes necesitas decirles?

— No deben luchar… contra él… —Uta cayó al suelo.

— ¿Eh?

— ¡Amane Shinomiya de Akatsuki…! ¡No deben luchar contra él… si lo hacen, entonces todo estará perdido!

Amane Shinomiya.

Por supuesto que Touka y Kanta sabían ese nombre, había sido uno de los representantes de Akatsuki que había atacado a Hagun.

«Ahora que lo mencionas, Uta-kun fue el que luchó contra él…»

Todas sus habilidades habían sido agotadas en la lucha contra Ouma, y por eso Touka no se había dado cuenta de los detalles de otras batallas.

— ¿Es ese chico realmente fuerte?

Utakata negó con su cabeza.

— Fuerte, débil… no tiene nada que ver con eso. Está por encima de eso.

— ¿Qué quieres decir por encima de eso?

— En ese entonces, pensamos que tenía el poder de la ‘premonición’. Pero estábamos mal. Estábamos equivocados. ¡Su habilidad no es la premonición! Es algo peor, más brutal… ¡Es poder absoluto! ¡No deben luchar contra él… o ni siquiera asociarse con él… es imposible que puedan derrotarlo!

 

 

 

Parte 3

— ¡Hace mucho tiempo que no te veo, Ikki-kun! ¡Felicitaciones por tu primera victoria en el primer round!

— A-Amane-kun…

La expresión de Ikki se puso tensa ante la repentina aparición de Amane. No era particularmente bueno en lidiar con él y además de eso, solo ha estado… hablando mal de Amane, lo cual lo hacía sentir más bien avergonzado.

Pero Amane parecía no estar al tanto de eso, en vez de colgarse de Ikki como un cachorro moviendo su cola.

— Acabo de ver el encuentro. ¡Estuviste tan genial, así que tuve que venir a buscarte y felicitarte!

— Mmm… ¿gracias?

— ¡Debería ser yo el que te agradezca! ¡Después de todo, fui capaz de ver tu encuentro en persona… mirarte, a quien admiro más!  ¡No podría ver una emoción más grande para un fan! Y en verdad estuviste increíble. ¡En realidad te las arreglaste para hacer algo como robar el manejo de espada de la Dos Alas! También fuiste bastante bueno en el encuentro contra el cazador, así que pensé que tu Robo de espada era un accesorio para la Visión Perfecta… ¡Y estaba completamente equivocado!

Amane, su respiración se hizo irregular, comenzó a gesticular con emoción como un niño mientras resumía sus pensamientos del encuentro de Ikki.

— ¿Y ese fue Shinkirou? Lo vi una vez en un sitio web de videos, pero era de muy baja calidad y decaía un poco ya que fue tomada usando una cámara móvil oculta. ¡Así que es una técnica para confundir al oponente! Eres bastante increíble al ser capaz de hacer algo así incluso sin poseer ninguna habilidad especial… ¡Estoy tan conmovido!

Ikki parecía casi encogerse un poco.

— Lo sé, lo sé… así que por favor cálmate.

Como se esperaba, era terrible en lidiar con Amane. El chico en si parecía estar acercándose a él con buena voluntad, y aun así no pudo armarse de valor. Ese cambio de emociones lo dejaban que se sienta terrible.

Quería alejarse de Amane. Rechazándolo.

Pero Ikki no dijo nada.

No era debilidad ni cobardía. No deseaba generar antagonismo con alguien que parecía admirarlo por sobre un sentimiento inexplicable de disgusto.

Pero…

— Discúlpame.

— Au…

Pero Shizuku, quien estaba al lado de él, no era para entretenerse con esos pensamientos.

Sin dudarlo, elevo una patada en el lado de Amane, quitándolo de Ikki, antes de interponerse entre ellos como si protegiera a su hermano.

— Ow… ow… ow… ¿Qué estás haciendo…?

Amane se quejó entre lágrimas, con sus manos en su estómago.

Pero Shizuku no retrocedió ni un  paso.

— Por favor no te acerques a mi Onii-sama. No le agradas y se siente disgustado por ti. ¿Así que puedes dejar de actuar de una manera tan familiar? Lo estás molestando.

De todas las cosas, escogió revelar toda la mala voluntad inexplicable de Ikki sin la más mínima duda.

— ¿Eh… es, eso verdad, Ikki-kun?

— Shi-Shizuku.

Su rostro se puso tenso, trató de detener a Shizuku.

— Onii-sama, odias el hecho de sentir desagrado por alguien sin ninguna razón. Mientras amo esa gentileza, no hay necesidad de desperdiciarlo en él y de su tipo… en cambio guárdalo para mí. Y decir que es tu fan después de hacer un escándalo en nuestra escuela de esa forma… no veo porque deberías darle tu tiempo a este extraño. Si no lo rechazas abiertamente, solo tomará ventaja de ti.

… pero a su vez fue silenciado por su crítica demasiada acertada y demasiada directa.

— Uu.

Y en primer lugar, que había sido cómplice en el ataque a Hagun era razón suficiente para poner a Amane en un mal lugar desde la perspectiva de Shizuku.

Había guardado sus sospechas que a Ikki ya le comenzó a desagradar Amane incluso antes de ese incidente, pero a este punto la orden ya no importaba.

El chico afeminado en frente de ellos era un enemigo que les había causado daño.

Nada más ni nada menos.

En ese sentido, Ikki estaba demasiado tenso y Shizuku tenía que rechazar a Amane en lugar de su hermano.

— Bueno, así es como es, así que por favor desaparece de la vista de Onii-sama. De igual forma, estaban llamando a los participantes del bloque D. ¿no deberías estar listo? —Los ojos de Shizuku brillaron con una luz de jade etérea, su tono se volvió amenazador.

— ¿O debería llevarte ahí? Aunque te faltaría una o dos extremidades si hago eso.

Amane tragó saliva, levantándose pero sin acercarse a Ikki.

— Uu… supongo que sí. Después de todo engañé a Ikki. Por supuesto que me odiarías. En verdad lo siento.

Inclinó su cabeza.

— Rechazado.

Shizuku rechazó su disculpa.

— Umm, estaba disculpándome con Ikki-kun…

— No permitiré que te disculpes con Onii-sama, ni permitiré que hables con él.

— ¡Eres… demasiado cruel! Quiero decir, ya estabas demasiada fría desde hace un momento, pero, ¿qué es lo que hice para merecer ese odio? No recuerdo haberte provocado…

— No te ganarás mi simpatía con solo poner esa cara andrógina que usaste con Onii-sama, y esa voz afeminada tuya me irrita.

— ¿¡Tenías que decir esas cosas terribles!?

— En primer lugar, incluso si no voy a los detalles. Que le desagrades a Onii-sama es también la razón suficiente para mí, para detestarte.

— Uwaa, no tengo como probarlo, ¿¡no!?

— ¿Me estás diciendo que soy plana[2]?

— ¡Ahora solo estas buscando razones para odiarme!

Dándose cuenta que llegar a un acuerdo con Shizuku cuando está en su modo de Odio Absoluto era un esfuerzo inútil. Amane solo podía hacer una mirada de súplica hacia Ikki mientras hablaba nuevamente.

— Shizuku-chan no quiere perdonarme, pero en verdad estoy apenado.  Aunque en verdad intente felicitarte, vine a ofrecerte ‘arrepentimiento’ por ese incidente.

— ¿Arrepentimiento?

— Sí. Me gustaría hacer las paces contigo… estoy seguro que te agradará.

¿Algo que me agradará?

Despertó su curiosidad, Ikki buscó respuestas.

— Que quieres decir con…

[Atención a todos los contendientes del Bloque B]

La transmisión lo interrumpió, ahogando sus palabras.

[Sus encuentros comenzaran en diez minutos. Por favor diríjanse a la sala de espera lo más pronto posible.]

Abajo, mientras tanto el ring había sido reconstruido, y los encuentros del bloque D comenzarían pronto.

En ese momento Kiriko, quien había estado en silencio desde que Amane llego, habló.

— Shinomiya-kun. De cualquier forma soy una extraña y no entendí lo que estaban diciendo pero parece que es hora. Estoy segura que los profesores se molestarían si no vamos a las salas de espera. ¿No crees que deberían guardar esta conversación para después?

Amane inclinó su cabeza, su signo de pregunta flotando sobre él era casi visible.

Y entonces abrió su boca.

— ¿Umm… quién eres?

Los ojos de Kiriko se abrieron. Eso no era normal… no sabía el nombre del oponente que estaba a punto de enfrentar.

— Vaya, y me sentí orgullosa de ser una figura pública… un gusto conocerte. Soy Kiriko Yakushi, tercer año de la Academia Rentei. Doctora de profesión.

— Ohh. Lo siento. No estoy familiarizado con ningún caballero aparte de Ikki-kun.

— Al menos deberías haber escuchado mi nombre. Después de todo soy la que enfrentarás en el cuarto encuentro del Bloque D.

—… Oh, en serio. No puedo decir que estoy interesado.

Amane dijo eso, mientras hacía una sonrisa oscura.

Parecía que en verdad no reconocía a Kiriko, y eso ciertamente no eran noticias agradables para sus ojos, los cuales entrecerró.

—… Más bien, no estás confiado.

Había un poco de calidez en su tono de voz.

— Al ser suplicada por el Director, no tenía más elección que estar aquí… pero has despertado mi curiosidad un poco. Me pregunto si puedes mostrarme esa fuerza que es digna de esa confianza.

Una furia silenciosa ardía dentro de ella, clara para todos que la miraban. Definitivamente iría con todo contra Amane desde el principio del encuentro. No habría piedad.

— Ah… probablemente eso no sucederá, ¿supongo?

Pero su ira creciente falló en deshacerse de la sonrisa en el rostro de Amane.

— Que quieres decir con eso, ¿me pregunto?

— Bueno, yo, um, Kiriko-san, ¿no? No lucharé contigo, así que no hay prisa en ir a la sala de espera.

Sus palabras sorprendieron a todos los presentes.

El horario del torneo y los encuentros ya estaban decididos, y pronto se enfrentarían el uno con el otro. ¿Cómo podía decir algo como que no luchará con ella en este momento?

— ¿Qué estás diciendo?

Kiriko comenzó a preguntar.

… pero en ese momento, el datapad estudiantil en su bolsillo comenzó a sonar. Enojada al ver que Amane no la tomaba en cuenta, quería ignorar esa llamada, pero por el tono que parecía sirena que provenía de su datapad. Esa no significaba un mensaje de un amigo o de su familia, sino de una llamada del Hospital General Yakushi en el cual era la Directora.

No podía ignorarlo.

— Esperen un momento.

Se disculpó, mientras contestaba el teléfono.

— Hola. ¿Qué pasa? En pocos momentos tendré un encuentro.

[¡Doctora!]

Una voz angustiada perteneciente al Vice director… y el que estaba a cargo ante la ausencia de Kiriko, del hospital, Kajiwara Mio, siendo escuchada por todos los presentes.

[¡Tenemos un problema! ¡Un gran problema!]

Detrás de ella, había sonidos de una conmoción llena de pánico que debería haber sido extraño para un hospital.

Kiriko se perdió en esa situación antinatural rápidamente.

— Espera, ¿Qué está pasando?

[La condición de los pacientes se han empeorado drásticamente… están en estado crítico]

— ¿Qué…?

Kiriko se quedó sin aliento, su rostro era de incredulidad. Tenía que haberse asegurado que sus pacientes estén en una condición estable y no tomarían ningún giro inesperado mientras estaba ausente… esa había sido su condición definitiva para formar parte del Festival.

Para que este aquí significaba que esta condición debería haber sido cumplida. Después de todo ningún doctor dejaría a sus pacientes cuya condición podía empeorar en cualquier momento ante sus propios dispositivos.

Y en verdad lo había hecho, como el doctor número uno en Japón, viendo que no había ningún riesgo de que sus pacientes empeoren durante el periodo del Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas.

Una inseguridad surgió dentro de ella.

«¿¡Mi diagnostico… era incorrecto!?»

Pero lo eliminó por completo. Ni era el tiempo ni el lugar para maldecir a su propia incompetencia. Tenía que primero entender la situación.

— ¿Quién exactamente está en condición crítica?

La voz de Mio tembló terriblemente.

[¡To-Todos los pacientes!]

El color desapareció del rostro de Kiriko.

— ¿Qué?

[¡El personal está haciendo todo lo que puede, pero no tenemos los recursos de las facilidades para lidiar con esto! ¡Además, no tenemos idea de cómo sucedió esto tan repentinamente, o que fue lo que lo causó… nuestras técnicas tampoco están funcionando! Entonces…]

—…

Entonces Kiriko lo supo.

Esto era imposible.

Era razonable que ella ignorara una o dos personas, pero para que diagnostique mal a todos sus pacientes… eso no podía ser posible.

Entonces, ¿Cómo sucedió esto?

Solo podía haber una razón.

— Entiendo. Envía un helicóptero. Estaré ahí en un momento.

[¡Ya lo hice! ¡Debería llegar en diez minutos! ¡Realmente… lo… siento… *sollozando*…! Debía ser un gran encuentro para usted…]

— No llores. Fui la que te pidió que me llames si algo sucedía. Y el deterioro de sus condiciones no era tu responsabilidad. En cualquier caso, controla la situación hasta que regrese. ¿Puedes hacerlo?

[¡S-Sí! ¡Puedo!]

— Es una buena respuesta, cuento contigo.

Kiriko colgó y entonces volteó a ver a Amane con una mirada llena de una furia asesina hacia él.

— Entonces —preguntó, su tono constante—. ¿Puedo saber de qué se trata todo esto, Shnomiya-kun?

Ya que el error no estaba en su diagnóstico, solo podía haber una razón para esta situación: la interferencia de una tercera persona.

— ¿Qué les has hecho a mis pacientes?

— Oye, oye tranquila, eso fue grosero. ¿Cómo podría, estando en Osaka, hacerles algo a las personas en el hospital en Hiroshima?

Esta tercera persona había creado esta situación para forzarla que saliera del Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas. Si sus pacientes estuvieran en un estado crítico, no se habría molestado con algo como un encuentro de torneo. Tendría que darse por vencida.

Y ese culpable era sin duda el joven muchacho en frente de ella que había dicho esas líneas significativamente engañosas.

Pero aquí estaba, Amane Shinomiya, moviendo sus brazos de una manera confusa mientras trataba de dar su excusa.

De hecho, había una pequeña persona que podía hacerles algo a las personas en Hiroshima. Incluso si habían recibido ayuda desde el principio, no había forma que pase la vigilancia de los profesionales médicos para inducir las condiciones críticas en todos los pacientes en el hospital.

Pero esto asume que estaba hablando de una persona normal.

—…

Al lado, Ikki recordó algo que Kagami le había dicho antes de irse a Osaka.

«Sempai. Me llamaste para decir que estabas preocupado por el ex estudiante de Kyomon, Amane Shinomiya, ¿verdad? Así que revisé los resultados de selección interescolares… y tiene seis victorias y todas ellas son por renuncia. Hay algo extraño en eso.»

En ese instante, todas las piezas comenzaron a encajar.

— Huh, así que es eso. Es eso lo que se trata todo esto… ahora lo entiendo.

— ¿Onii-sama?

— En otras palabras… esa es tu habilidad verdadera.

 

Parte 4

— ¿Ikki-kun? Mi verdadera habilidad… ¿Qué quieres decir? ¿Pensé que sabías que mi habilidad es la predicción? Sabía que Kiriko-san tendría que retirarse, pero además de eso, no tengo…

Ikki movió su cabeza.

— No, no es eso posible. Sería una cosa si ella diagnostica mal a uno o dos pacientes, pero para que ella se equivoque con todos es simplemente imposible. Y es imposible que pudieras predecir algo que posiblemente no podría suceder.

— Bueno, este… ajaja, que palabras tan crueles, Ikki-kun.

Amane dijo eso con una expresión problemática.

— No dicen, “¿incluso un hombre sabio tambalea?” E incluso he hecho algunas predicciones en frente de ti también…

Dijo la verdad. Había predicho el futuro contra un criminal en su primer encuentro, y había visto a través de la traición de Alice. Ahora era como lo era en ese entonces: Amane estaba mostrando su conocimiento del futuro.

— No, en realidad no predices el futuro. El orden de las cosas aquí se revierte.

—…

Ante esas palabras, la sonrisa que Amane usualmente tenía plasmada en su rostro se disipó, una sombra cayó sobre ella.

— Espera, Ikki —Alice interrumpió—. ¿Qué quieres decir con que se ‘revierten’?

— Debería haberme dado cuenta cuando derrotó al Vicepresidente Utakata. La habilidad del Vicepresidente, “Cincuenta-Cincuenta”, manipula la probabilidad y de esa manera puede cambiar el resultado que ya había sido decidido. Ya que la manipulación es limitada con lo que puede lograr con sus propias habilidades, le falta poder ofensivo, pero debería ser casi invencible siempre y cuando se concentre en la defensa. Pero perdió. Perdió ante Amane. Alguien que no posee ninguna habilidad de arte marcial, poseyendo solo la Predicción del Futuro. ¿Crees que esto es posible?

— Eso es…

— Imposible. Completamente Imposible. Si asumimos que fuera posible, entonces la única forma sería usar una técnica de manipulación de la probabilidad lo suficientemente fuerte para forzar la certeza sobre cincuenta-cincuenta. Por ejemplo… una habilidad que puede cambiar la probabilidad de acuerdo a sus deseos.

— ¡…!

— De esta forma, todo puede ser explicado. En otras palabras, la ‘Visión del Futuro’ de Amane no es de hecho una predicción del Futuro. La verdad detrás del criminal, la traición de Alice, y ahora el colapso de los pacientes de Yakushi-san… todos esos son ‘futuros’ que simplemente creó. ¿O me equivoco Amane?

Al haber dicho lo que pensaba, Ikki elevó su mirada a Amane, no que no había dicho ninguna palabra desde el principio, simplemente mirando a Ikki en silencio.

—… Haa.

Suspiró, dejó caer sus hombros, y entonces hizo una sonrisa resignada.

— Como se esperaba de Ikki-kun, supongo. Cubriste todo lo que podía decir. Te iba a revelar junto con mi penitencia, pero eres demasiado bueno. Mi pobre excusa no fue nada en contra del espejo demoniaco  del Rey de Espadas sin Corona.

— Entonces es verdad que fuiste el que hizo algo a los pacientes de Yakushi-san.

— ¡Ah, es-espera! ¡Espera! ¡Eso no es!

Sintiendo la hostilidad de Ikki, Amane rápidamente añadió a su análisis de su propia habilidad.

— Es como dijiste, pero me gustaría hacer una corrección. Sí, mi habilidad de hecho no es la ‘Visión del Futuro’, pero no poseo alguna habilidad divina como Ikki lo dijo. Saben… solo hago deseos.

— ¿Deseos?

— Sí, solo deseos. No puedo cambiar ninguna cosa acerca del futuro. Solo deseé tener un ‘primer encuentro dramático con Ikki-kun’, que ‘el ataque a la Academia Hagun se dé sin ningún obstáculo’, o ‘sería problemático tener que luchar’. Solo eso. Y cuando lo hago, todo cambiará y así eventualmente irá como lo desee, pero sin mi conocimiento. Esa es la verdadera forma de mi habilidad Mala suerte… lo llaman Gloria indescriptible.

Las expresiones de Ikki y compañía se pusieron tensas.

— Que… eso es… una locura…

— Entonces, ¿Qué? —Shizuku preguntó—. ¿Podrías pedir que la luna que se estrelle contra la tierra si lo desearas?

Amane levantó una ceja en modo de desagrado.

— Tenebroso… nunca desearía que eso suceda; ¿no sería terrible si eso sucediera? Después de todo, nunca hubo un simple deseo mío hasta ahora que no se cumpla.

— ¡…!

Nadie pudo reprimir un escalofrió ante el asunto de naturalidad en su voz.

Y que tan confiado estaba al ser capaz de hacer una cosa así.

No podía estar más cautelosos de él, quien podía anular el sentido común del destino en ese asunto.

Un peso descendió en la conversación…

… antes que Kiriko tomara un paso hacia Amane.

— En otras palabras, tu habilidad de cumplir cualquier deseo también puede ser considerado como una cantidad imposible de suerte, huh.

— Estas completamente en lo correcto. Es solo que cumple mi deseo de una forma indirecta, y el método con el que lo cumple lo desconozco —dijo, presionando sus palmas juntas—. Así que en serio, no quise predecir que pondría en peligro la vida de tus pacientes. Discúlpame por eso.

Y aun así se sentía que se estaba disculpando por alguien más; no había culpabilidad en su tono de voz.

De hecho, lo consideraba como el asunto de alguien más.

Solo había deseado no luchar con Kiriko. No había deseado quitarle la vida a sus pacientes. No era su culpa.

Pero una actitud así por supuesto que haría enojar a Kiriko.

En un instante, un trío de bisturís encontraron su camino hacia su mano.

— Entonces y si te asesino en este mismo momento, ¿y regreso ese destino maldito a la normalidad?

Su tono era constantes, pero la ira que salía de sus ojos decía que quería atacar a Amane justo en este momento.

Pero simplemente se encogió de hombros, indiferente ante la presión que emitía.

— Por supuesto que mi muerte anularía los efectos de mi habilidad, pero no lo recomendaría. Después de todo, si eso sucediera, desearía no morir. Por mi experiencia, hay varias formas que harían que no lucharías contra mí. Por ejemplo, si un temblor sucedería en este lugar sería todo para llenarse de gente, y habría muchas más grandes casualidades, no serías capaz de perder el tiempo para luchar contra mí, ¿no lo crees?

— ¿En serio puedes hacer eso?

— Bueno, por supuesto que preferiría que no. Pero si eso sucede, no me hare responsable, así que prefiero que no lo presiones…

—… Tch.

Con un chasquido de su lengua, Kiriko terminó con la conversación y guardó sus bisturís.

No podía saber si Amane estaba diciendo la verdad o no. Pero una cosa era segura; si se lanzaba en este momento con la intención de asesinarlo, entonces sus palabras se podrían volverse realidad.

Era un riesgo que no podía tomar, por ese motivo se hacía llamar doctora.

Esa era su conclusión.

Viendo que Kiriko había perdido su voluntad para luchar, Amane siguió hablando, volteando su rostro hacia Ikki.

— Bueno, ahora que todos entienden porque no tengo prisa para ir a mi sala de espera, seguiré; en verdad me gustaría que Ikki-kun aceptara mi compensación por lo que sucedió la última vez.

Ikki no miró a Amane a los ojos, sus cejas frunciéndose mientras ese sentimiento de desagrado crecía dentro de él nuevamente.

— Como lo dije antes, quería decirle a Ikki acerca de mi habilidad verdadera como compensación por haberlo engañado hasta ahora… aunque ya he sido descubierto, que vergonzoso. Por supuesto, no creí que hubiera sido capaz de pagar la deuda por haberlo engañado por tanto tiempo con solo eso.

Dijo con una sonrisa amable.

— Así que lo pensé. ¿Qué haría feliz a Ikki-kun? ¿Qué podría hacer para que sea feliz?

Ikki sintió que sus pelos de su piel se levantaban ante eso.

Tenía un mal presentimiento acerca de esto.

Que no debía permitir que Amane terminara de hablar.

Pero Amane no fue detenido.

— Y así, recordé. ¡Que si Ikki-kun no podría llegar a ser primero en el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas, no sería capaz de graduarse! Terrible, ¿no? No reconocer a un caballero tan fuerte como Ikki-kun. Como su fan, ¿Cómo podría aceptarlo? Completamente inaceptable. Entonces, este es mi presente como Ikki-kun…

Su sonrisa se volvió incandescente mientras sus palabras eran increíbles.

—… Primer lugar en el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas.

— ¿¡H-Haa!?

— ¿Qué estás diciendo…?

Shizuku y Alice se veían perturbadas, sus voces temblaban, pero Amane simplemente inclinó su cabeza a un lado.

— ¿En serio es así de sorprendente? ¿No es más simple que causar un temblor, o causar que la luna impactara contra la tierra?

Su sonrisa se expandió mientras presionaba a Ikki.

— ¿No estás feliz, Ikki-kun? ¡Usaré mi habilidad para desear… tu victoria! ¡De esta forma, serás capaz de convertirte en el Rey de Espadas de las Siete Estrellas sin casi ningún esfuerzo en lo absoluto! ¿No es grandioso? ¡Tu gran esfuerzo hasta el día de hoy por fin será recompensado! ¡No te preocupes: Ni la Princesa Carmesí y tampoco el Emperador de la Espada del Viento será un problema ante mi Gloria Indescriptible! ¡Sacaré al resto de la competencia, asegurándome que tú definitivamente te convertirás en el Rey de Espadas de las Siete Estrellas! Bueno, eso podría causar la ira de la Rebelión, pero está bien. Haría todo por ti, Ikki-ku…

En ese momento, junto con un ruido sordo que resonó por todos los graderíos reservados para los participantes…

… Ikki empujó a Amane con toda su fuerza.

 

Parte 5

— ¿¡O-Onii-sama!?

— I-Ikki… kun…

Todos, ya sea las personas alrededor de él o Amane quien estaba repentinamente en el suelo, estaban confundidos ante el repentino acto violento de Ikki quien era usualmente gentil.

Pero para Ikki en sí, era la acción más razonable.

Por mucho tiempo ha sido incapaz de aceptar su disgusto irrazonable por Amane, pero ahora, finalmente, podía entender porque se sentía de esa forma.

—… Todo este tiempo, no dije esto, porque no importaba cuanto lo pensara una y otra vez, no pude entender el por qué.

Pero al fin pudo hablar desde su corazón.

Miró a Amane.

— Te odio.

—…

Los ojos de Amane se abrieron mientras temblaba.

Probablemente no podía entender por qué estaba siendo rechazado por Ikki. Después de todo, era por el propio bien de Ikki, que Amane quería que se convirtiera en el Rey de Espadas de las Siete Estrellas.

Pero para Ikki, esto era la última gota que derramó el vaso, la última cosa que le permitiría que arrojara que dudas tenía acerca de Amane.

Amane estaba tratando de quitarle lo más importante a Ikki. El trabajo que había hecho hasta ahora, y todo lo que eso significaba.

Incluyendo la promesa que había hecho con su amada, la promesa que había alcanzado varias veces. En ese momento, su emociones revelaban un claro disgusto, al punto donde no había necesidad de una razón para sentirse de esa forma.

— Tratas de meterte en mi batalla y esto no se arreglara con solo un empujón —dijo eso, con una furia evidente en sus ojos.

—……

Amane se quedó en silencio con su cabeza inclinada, su expresión difícil de leer bajo su flequillo.

Quizás estaba llorando.

Giró en su pie, dándole la espalda a Ikki y a los demás.

— Entiendo.

Entonces, volteó…

… hizo una sonrisa mucho más brillante que nunca.

— ¡…!

Fue inesperado, el rostro de Ikki lo mostraba así.

Incluso después de ser rechazado de esa manera, su actitud no había cambiado en lo más mínimo.

— ¡No desearía por algo que Ikki-kun no quisiera, lo prometo!

Una sensación ominosa se apoderó de Ikki, como un gusano arrastrándose sobre su corazón.

Amane se veía tan amigable como siempre en apariencia y tono de voz, y aun…

— Como lo esperaba, Ikki-kun es genial… nunca aceptarías una victoria que no puedes obtener con tus propias manos. ¡Vaya, me estoy convirtiendo en un fan más devoto!

… sus ojos eran diferentes.

O más bien, Ikki acababa de notar que los ojos de Amane eran diferentes.

Se había rehusado subconscientemente a mirar esos ojos hasta este momento, preocupado mientras seguía con ese sentimiento desconocido de disgusto que llevaba dentro de él. Pero ahora estaba tranquilo, podía mirarlo a los ojos… y entonces lo notó.

Mientras mostraba grandes alabanzas hacia Ikki, la profundidad de sus ojos azules tenía una ciénaga de remolinos de oscuridad, amenazando con succionar a una persona.

— Cuando te enfrentas a oponentes fuertes que tienen un poder abrumador, das todo de ti, sacrificas todo, y luchas hasta el final. Es tan genial… te envidio. ¡Que estoico, Que vida tan frugal! ¡Más débil que todos, y aun deseando la victoria más que nadie… y por el bien de la victoria, haces arder tu alma mientras avanzas, sin ningún resentimiento, sin importar que tan decepcionado termines! ¡Ese es el Peor! ¿Y sabes qué, Ikki-kun? ¿Sabes qué? Te – Amo – Por – Eso.

Un caos negativo.

Un remolino oscuro de odio, repugnancia, hostilidad, malicia e instinto asesino…

Un remolino inundado de un sinnúmero de negatividades, tantos que uno ya no podía decir cuál fue el pensamiento original.

Sus labios se juntaron formando una sonrisa mientras sus ojos se clavaban en Ikki, llenos de desesperación, malicia y un odio contra el mundo en sí, dibujando el mismo arco nefasto como la luna creciente carmesí.

— Y entonces… y entonces… lastima más. Sangra más. Corta más. Apoyaré a ese Ikki-kun hasta que me vuelva ronco. ¡Quiero verte destrozado, destrozado y destrozado mientras sigues desafiando tu destino!

— ¡…!

Por primera vez, Ikki estaba asustado de Amane.

Ya no era repugnancia. Ya no era rechazo.

Estaba asustado del muchacho joven en frente de él.

Del odio que tenía por el mundo, ocultado profundamente dentro de sus ojos.

Y sobre todo, la forma en que esa mirada estaba fija sobre sí mismo.

— Entonces… sigue trabajando duro, ¿eh?

Y con esa última muestra de apoyo que nadie repitió, Amane se marchó, con esa sonrisa indudablemente amistosa en su rostro.

Pero al haber experimentado esa infalible oscuridad que había detrás de esa sonrisa, las manos de Ikki temblaban, aunque estaban congeladas.

 

Parte 6

A pesar de la repentina pérdida del Caballero Blanco al no presentarse, lo encuentros del Bloque D del Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas procedieron de una manera más lenta que el Bloque C, en el cual el Rey de Espadas de las Siete Estrellas había sido derrotado por el Caballero de Rango F, y el Bloque B, en el cual un encuentro de 4 contra 1 sin precedentes había tomado lugar.

Shizuku Kurogane apareció en el tercer encuentro del Bloque D. Ahí, mostró su habilidad como la única Caballero de Rango B del bloque con un pequeño incidente, golpeándolo con agua y mandándolo fuera del ring y avanzando al segundo round sin nada más que un rasguño.

Con esto, todos los representantes de la Academia Hagun exitosamente avanzaron al segundo round; un comienzo de diez sobre diez que ciertamente era un buen presagio.

Esto, sin embargo no había animado el espíritu de ikki.

— Blub-blub…

Era de noche, e Ikki estaba sumergido hasta la boca en la tina de su habitación, su rostro arrugado en un pensamiento sombrío.

Y estaba reflexionando con esa expresión nublada cual era el problema con Amane Shinomiya ‘Mala Suerte’.

Después de eso había sido contactado por Kanata, quien le informó que Touka y Utakata habían despertado, y también le informó acerca de la habilidad de Amane, parecía que la propia explicación de Amane acerca de su habilidad no había sido falsa.

La habilidad para hacer que todas las cosas bajo el cielo cambien a su conveniencia era verdaderamente algo con lo que uno no podía enfrentar fácilmente.

Pero Ikki no estaba preocupado simplemente por la habilidad en sí.

«Por lo que estoy preocupado… son sus ojos.»

El caos de negatividad que había visto en los ojos de Amane mientras se marchaba.

Ese odio tóxico hacia todo el mundo.

Cuando miró dentro de esos ojos, sintió que…

«… He visto esos ojos en algún lado, en algún momento en el pasado…»

—…

Cerrando sus ojos, busco en sus recuerdos, indagando en sus profundidades en un fondo bien oscuro.

Profundo y más profundo, buscó más y más…

… y se encontró con esos ojos en lo muy profundo.

Incluso en la oscuridad total, una silueta negra mirándolo podía verse, sus ojos llenos con un gran odio por el mundo.

Su interior se agitaba con repulsión, pero más con temor.

De hecho… había conocido a esta persona, este joven muchacho… en alguna parte del pasado distante.

Y entonces lo supo, que la razón por su inexplicable disgusto por Amane —de hecho, todas sus preguntas acerca de el— se encontraban en ese primer encuentro. Su primer encuentro había sido ‘origen’ y ‘clave’.

Entonces tenía que saberlo.

¿Cuándo se habían conocido por primera vez?

¿Qué pasó en ese entonces?

¿Qué pasó para que hiciera que odiara a Amane tanto?

Siguió buscando.

Pero no encontró más.

No recordó más.

Solo esos ojos, mirándolo en la oscuridad.

— A pesar de haber derrotado al Rey de Espadas, más bien te ves infeliz por el hombre admirado.

A diferencia de Ikki cuyo rostro estaba tenso, Alice apoyó su espalda en la esquina de su furo, sumergido por debajo de los muslos.

— Quiero decir, es un tipo bastante ominoso, pero es mejor no pensar mucho en eso. Pensar en alguien que desafía la explicación lógica solo va a hacer que te duela la cabeza. O…

Hizo una sonrisa traviesa.

— ¿Necesitas a alguien que te ayude a liberarte de esos pensamientos?

— Paso.

— Jaja. Estaba bromeando. No quiero ser asesinado por Stella-chan o Shizuku.

Ikki mas bien preferiría que Alice no bromee sobre eso en lo absoluto, mientras una ola de frío recorrió por todo su cuerpo a pesar de estar inmerso en un baño caliente… pero gracias a eso, ya no estaba de ánimos para preocuparse.

Notando el estado curioso de Ikki, Alice siguió.

— De cualquier manera, no hay necesidad que te preocupes por eso o por aquello. Si los dos siguen avanzando, solo se encontrarán en el Cuarto round… las semifinales. Y Amane está en el bloque D. Para que llegue a las semifinales, necesita encontrarse con ella en los bloques finales.

— ¿Estás diciendo que Shizuku ganará, y no tendré que luchar con Amane-kun?

— Exactamente. Heh, El Mala suerte puede tener una habilidad poderosa, y puede ser un error ser engreído y decirnos todo acerca de eso. Shizuku parece pensar que tiene una forma de derrotar a la Gloria Indescriptible.

— ¿Eh, en serio? Entonces que…

— Es una pena, pero tampoco me lo ha dicho. Bueno, si me lo dice entonces te lo diré, sería injusto para los compañeros participantes en el mismo torneo, ¿no? Pero no creo que Shizuku lo dijera sin tener alguna base. Debe tener algo cercano a un plan concreto.

— Es verdad.

Mientras Alice había dicho que Shizuku era del tipo de persona que hablara para parecer fuerte o para engañar a los demás.

Como su hermano, esto lo sabía muy bien.

Entonces, debe haber descubierto algo.

— Sería más recomendable que hagas simulaciones peleando con Shizuku que con Amane, ¿no lo crees?

—… Puede ser.

Era natural para Ikki apoyar a su hermana sobre Amane.

Y entonces asintió, deseando encontrarla en el campo de batalla.

En ese momento…

Una voz que no reconocieron se escuchó.

— ¿Ya te estás preocupando por las semifinales, Rey de Espadas sin Corona?

Ahí en la puerta parado un joven muchacho inteligente con ojos elegantemente entrecerrando sus ojos.

— Te estás precipitando demasiado, considerando que los primeros encuentros se acaban de terminar —murmuró eso.

Ikki conocía a este joven muchacho.

— ¡Bya-Byakuya-san!

— Buen encuentro, creo que no nos vemos desde la fiesta.

De hecho, esta persona era Byakuya Jougasaki, un estudiante de tercer año de la Academia Bukyoku quien había venido a la fiesta junto con Moroboshi. Era el que llegó a segundo lugar en el último año… y era el segundo oponente de Ikki.

— Felicitaciones por tu victoria del día de hoy. Pensar que Yuu sería derrotado en su primer encuentro… no es para nada el resultado que esperaba. Que sorpresa.

— Gra-Gracias. No tuviste ningún problema en tu encuentro, ¿no? Como se esperaba de Byakuya-san.

— Fui bendecido con un oponente más débil, eso es todo. En cualquier caso, él es Black Sonia de la Academia Hagun, Arisuin Nagi, ¿verdad?

— Vaya, ¿me conoces?

— Hice una investigación acerca de ti ya que entraste inicialmente como uno de los representantes de Hagun. ‘Conócete a ti mismo y a tu enemigo, y no necesitaras temer a cientos de batallas’… ese mi lema… aunque a la final resultó ser innecesario.

— Lo siento. Tuve mis circunstancias.

— Más o menos es lo que había escuchado, pero básicamente es tu propio problema. Voy a evitar meterme en eso. Lo más importante…

Diciendo eso, miró directamente a Ikki, una mirada algo peligrosa en sus ojos entrecerrados.

¿Por qué?

La razón era simple.

— Parece que estas muy relajado, Kurogane-kun; dejando de lado tu encuentro contra mí el día de mañana e ir directamente a simular tu encuentro en las semifinales.

— ¡Uu…!

Avergonzado, Iki saltó de la tina, envolviendo una toalla alrededor de su cintura, y trató de explicarse a sí mismo.

— ¡Ah, bueno, n-no! ¡Nunca subestimaría a Byakuya-san! Es solo que… hay un tipo bastante molesto… ¿o más bien debería decir que no nos podemos llevarnos bien…? Así que no puedo evitar estar más consciente de él de lo que debería estar.

De hecho, Ikki nunca había tenido la intención de subestimar a Byakuya. Es más, estaba más que un poco avergonzado que Byakuya había escuchado todo.

Por su parte, Byakuya sonrió un poco ante el Ikki obviamente nervioso.

— Jaja. Solo estaba bromeando. Sé que no eres del tipo de persona que subestimaría a su oponente. Solo estaba tratando de sacarte de tus casillas. Discúlpame por eso.

— Bue-Bueno, con tal que lo entiendas, está bien.

Parecía que Byakuya en realidad no estaba enojado, pero estaba burlándose de Ikki un poco. Eso lo alivió un poco.

— Aunque, pensé que si cuando te vi por primera vez en la fiesta, pero en serio tienes un físico increíble cuando lo miras de cerca. Ahora entiendo los movimientos sobrehumanos que hiciste durante el encuentro de hoy. Ese no es un pequeño esfuerzo que hiciste para entrenar a tu cuerpo hasta ese punto. Tienes mi respeto.

— No tienes que se… no tengo nadas más que mi espada, y no hay nada que pueda hacer aparte de concentrarme en mí mismo.

— No seas tan humilde. No es algo que cualquiera pueda hacer.

— ¿Eh…?

En ese instante, un sonido a la vez un grito agonizante y de sorpresa escapó de los labios de Ikki.

Ya que los dedos de Byakuya estaban sobre su pecho.

— Ahora que lo he tocado con mis propias manos, lo entiendo. Cada filamento de fibra muscular está definido hasta su núcleo, pero ninguna ha perdido su flexibilidad. Los músculos en si son ligeros pero fuertes… muy impresionante. Ninguna onza de grasa, sin una onza de exceso, solo músculos bien fornidos. Esto es de hecho el cuerpo de un espadachín auténtico, creado solo para blandir su espada. Un diseño elegante, creado para mostrar esa pureza de voluntad. Es en verdad muy hermoso… uno no se cansa de tocarlo.

— ¡¡¡…!!!

Cada vello en el cuerpo de Ikki se erizo mientras los dedos de Byakuya pasaban por las líneas de su musculatura, sus ojos bien formados mirándolo bajo esas pestañas largas.

¿Esta no era una situación peligrosa?

Siendo presa de un temor indescriptible, salió de la tina.

— Alice —le gritó a su amigo—. No es hora de…

— ¿… que me ponga en acción?

— ¿¡Estoy siendo sujetado!?

Pero cielos, estaban solo los tres ahí. Un tigre adelante, y un lobo por detrás. Un terrible predicamento.

Ikki comenzó a sudar frío abundantemente.

En ese momento…

— ¡¡¡Pervertido…!!!

… Con un grito de guerra resonante, una figura surgió desde la entrada del baño, quitó de encima a Byakuya de Ikki con una patada, mandándolo a volar hacia la esquina del baño.

El joven muchacho que había hecho esto también era de Bukyoku, y era el amigo de Byakuya —Yuudai Moroboshi.

— ¡Moroboshi-san!

— Hey, Kurogane. De alguna manera parece que también esto sucedió ayer.

Yuudai saludó descaradamente, incluso en frente del que lo había derrotado hace poco ese día.

Por el otro lado, Byakuya frunció el ceño al que lo había mandado a volar.

— ¿Yuu, por qué haces eso tan repentinamente? Las luchas amistosas en los baños son peligrosas.

— ¡El peligroso eras tú y tu cosa ‘intima’ en todo el lugar!

— Que grosero. Momiji es a la que amo. Solo estaba tocando a Kurogane-kun como un compañero que vive para las batallas. Era una señal de respeto.

— ¡Lo sé, pero piensa en como las personas lo verían! ¡Oye hiciste que a Kurogane le diera escalofríos!

— Oh. Entonces me disculpo. No tenía intención de asustarte. Solo quería conocerte mejor.

—… Eh.

— ¡Es por eso que dije que escojas tus palabras cuidadosamente!

Golpeando a su amigo en la parte de atrás de la cabeza, Moroboshi procedió a cubrirlo.

— Disculpa por eso, Kurogane. Hace cosas tenebrosas, pero sus gustos sexuales están donde tú los esperarías… no te preocupes por eso. Es solo la forma en que lo hace y actúa.

— Aja, ajaja… es un malentendido, así que está bien. En serio.

Lo dijo lo suficientemente en serio, pero aunque el malentendido se había aclarado, Ikki aún se sentía incómodo alrededor de, por supuesto, Yuudai.

Aunque había sido un duelo honorable, Ikki básicamente lo había noqueado en el primer round. No se lamentaba por eso, pero aún era difícil mirarlo a los ojos. Mientras Yuudai no lo mostraba, seguramente aún estaba un poco enfadado.

— En ese caso, ¿deberíamos irnos Ikki?

Alice dijo eso, pareciendo que leyó sus pensamientos. Esta vez no estaba bromeando,

—Sí. ¿Deberíamos ir a tomar algo del expendedor de bebidas?

Ikki asintió.

— Creo que ya pasamos suficiente tiempo en el agua. Un poco más y podríamos habernos desmayado.

— Es una pena. Y para empezar me metí en este malentendido contigo. Originalmente quería disculparme lavándote la espalda.

— U-um, no, está bien.

— En ese caso…

Byakuya chasqueó sus dedos…

… y algo sorprendente pasó.

De la nada, una botella de té verde cayó en la mano derecha de Ikki, mientras que Alice agarró una lata de café negro en la suya.

¿Vaya, vaya?

— ¡Esto es…!

— Al menos acepta esto.

Como si dijera ‘bueno entonces’, Byakuya volteó su espalda hacia ellos antes de dirigirse a las duchas junto con Yuudai. Mientras lo hacían…

— Shiro. También soy de una casa de comerciantes, ¿lo sabes? Más vale que pagues por esas bebidas.

— Que grosero. Por supuesto puse dos monedas en la maquina vendedora.

… se podía escuchar

Saliendo de la bañera, los dos cerraron la puerta, evitando que el vapor caliente salga.

Alice señaló en sorpresa la lata que repentinamente apareció en sus manos.

— ¿Ikki… de hecho esta es su habilidad?

Ikki asintió.

— Esta es la Arte Noble de la persona que quedo en segundo lugar el año pasado. El Ojo del Cielo, Byakuya Jougasaki – La Mano de Dios.

Era una habilidad que le permitía manipular el ‘lugar’ de cualquier objeto dentro de un radio de 50 metros por medio de la teletransportación. Insulsa en teoría, pero muy formidable en práctica… especialmente en un torneo que utiliza una derrota hasta contar 10 y una regla por salir del ring. De hecho, había usado esta habilidad para sacar a su oponente fuera del ring y así obtener la victoria.

—… Así que una vez más es una habilidad más bien astuta.

— Es una poderosa habilidad, pero no es fácil de usar. Si el objeto es inmóvil, entonces libremente puede cambiar su posición como lo hizo anteriormente. Pero mover a objetivos como humanos, primero tiene que herirlos con su Dispositivo antes de iniciar la teletransportación. Probablemente es un asunto de ‘asegurar a un objetivo’ por medio del contacto.

— Entonces quieres decir que si no eres tocado, estará bien. Entonces supongo que el resultado de la batalla estará por los aires.

— Sí. Es por eso que… cuando pelee con él, debo tener cuidado con su otra habilidad, la que le da su nombre.

— ¿Y esa es?

— ¿Qué hay en tu mano, Alice?

Ikki preguntó, indicando la botella de té verde en su mano.

— Es café. Que suerte; estaba pensando en comprar una después de salir de la bañera.

— Yo, también quería comprar el té verde después de salir de la bañera.

—…

— Si das a las dos personas la misma bebida, es posible que coincidas con una de sus preferencias, pero dar a dos personas dos tipos de bebidas diferentes y suponer sus preferencias es otra cosa, ¿no lo crees?

— Bueno, sería un poco difícil… entonces en otras palabras, ¿esto es…?

— Sí. Byakuya es un famoso luchador por reunir una gran cantidad de información acerca de sus oponentes. Además, no se limita a la información reunida durante combate, pero su información también se extendió a las sutilezas de la vida diaria.

— Ahora que lo mencionas, dijo que estaba investigándonos. ¿Pero qué significa esto?

— No puede tratarse de información que signifique algo para nosotros, pero es un asunto diferente para él. Por supuesto toma nota de los movimientos durante un combate o el movimiento de los ojos, pero combina eso con las pequeñas cosas para descubrir la personalidad de un humano y sus inclinaciones. Es bien conocido por exponer las ‘bases’ del pensamiento de otra persona… su lógica.

Exponiendo su lógica.

— Entonces, ¿puede duplicar los efectos de tu Visión Perfecta?

Alice pregunto en respuesta a esa alabanza.

— Sí. Nuestras estrategias son diferentes, pero son de un tipo similar… aunque el método de Byakuya gana por mucho en términos de funcionalidad. Después de todo, mi Visión Perfecta es un bastante dependiente en recolectar información en medio de las batallas. Pero el ya habría entendido la lógica de su oponente antes de la batalla gracias a su meticulosa investigación, y tomará el control de la batalla al momento en que comience. Ese poder monstruoso de observación, que ve como el ojo de Dios, es lo que le da el apodo del Ojo del Cielo.

Manipulando a su oponente con el poder de análisis de un dios, y entonces acertar el corte que activaría su Teletransportación… ese era el estilo de Byakuya. Anteriormente cuando tocó a Ikki probablemente había sido por el bien de estimar sus habilidades físicas.

Ya había comenzado a reunir información para la batalla de mañana.

De hecho, este no es el tiempo ni el lugar para estar preocupado de las semifinales.

Al haber visto la habilidad de Byakuya de cerca, Ikki sintió esto profundamente.

Estaba participando en el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas. Un duro concurso con los mejores aprendices Mage Knights de Japón. Ninguno de ellos sería un oponente fácil de manejar.

«Primero, el segundo encuentro. Tengo que luchar con Byakuya con todo lo que tenga.»

Podía dejar el asunto de Amane para después… así que Ikki se juró a si mismo eso.

 

 

 

Parte 7

Ikki y Alice se marcharon después de salir de la bañera en el sótano, con el último dirigiéndose hacia las habitaciones del hotel normales, y el primero dirigiéndose hacia su habitación en el décimo piso por las escaleras.

Había dos razones para esto: una que la habitación de Alice estaba en el segundo piso, y la otra que necesitaba rehabilitar su muslo, el cual había sido apuñalado durante el encuentro de la tarde.

Se había quitado la fatiga en la bañera, y gracias a Alice y Byakuya también sus preocupaciones fueron puestas a un lado; de ese modo, sus pasos eran ligeros. Probablemente esta noche podría dormir bien.

Todo lo que quedaba era que regrese a su habitación y descanse.

Pero…

—……

Su habitación estaba en el décimo piso, y aun así se detuvo en el séptimo.

Este era donde la habitación de Stella estaba.

«Hablamos un poco después del encuentro, pero…»

Eso era todo lo que habían hablado hasta ahora.

Stella se había dirigido a la Cápsula para recuperarse, mientras que Ikki había sido perseguido por la prensa debido a su victoria sobre el Rey de Espadas de las Siete Estrellas.

«… para ser honesto, ese tiempo de conversación no fue suficiente.»

Quería hablar más con ella. Tocarla más[3].

O quizás ese deseo era más fuerte porque había dejado aparte sus preocupaciones.

Pero este era el primer día de la competencia. También debería estar preparándose para el encuentro de mañana. ¿Pensaría que no estaba yendo en serio si iba a verla hoy? ¿Lo odiaría?

Una intranquilidad surgió dentro de él.

«No, no, no pienses en eso.»

Recordando la discusión que tuvieron en la piscina, sacudió su cabeza.

Entonces, habían intentado en poner una distancia anormal entre ellos, temiendo que el otro pensaría menos de ellos.

Desde entonces, había cambiado de parecer. No ocultaría sus sentimientos por Stella. Era natural que quisiera hablar con su novia a quien no había visto por un tiempo. No había necesidad de dudar.

— Bien.

Con esa resolución, se dirigió hacia la habitación de Stella.

Deteniéndose en frente de su habitación, hizo sonar el timbre de la puerta. Y entonces una segunda vez. No hubo respuesta.

— Salió, huh…

Los hombros de Ikki se cayeron en depresión.

Pudo haber, como el, ido a la bañera durante este tiempo.

Y en serio no puedo estar parado aquí esperando por ella…

Un hombre en frente de la habitación de su novia. No sería vergonzoso, si fuera visto por los demás que sabían de su relación.

Pensando que puede darse por vencido por hoy, Ikki giró sobre su talón y se dirigió hacia su habitación, pero ahí…

— ¿Qu… Qué debería hacer? El torneo aun esta curso, pero de alguna manera llegué hasta aquí… me pregunto si pensará que soy una mujer desvergonzada… Pero no hemos hablado en todo el día… Uuu…

Stella murmuro para sí misma mientras estaba en frente de la habitación de Ikki, como si estuviera indecisa en tocar o no tocar el timbre de la puerta.

Uh, wow, me pregunto en donde he visto esto antes….

Ikki curvó sus labios.

Su enamorada había pensado de la misma forma, venir a su habitación con la esperanza de encontrarlo.

Una felicidad extraña tomó posesión de él repentinamente mientras pensaba que era adorable, y esta misma emoción lo detuvo para llamarla.

—……

Su espalda estaba volteada. Aun no había notado su presencia.

La sonrisa de Ikki se tornó astuta ante ese pensamiento.

La sorprendería. Escabulléndose detrás de ella y agarrarla del hombro. Darle un susto.

Era una broma infantil.

Ikki por su parte sabía que era así, pero el espíritu estaba sobre él.

Si la llamara en este momento, simplemente sería una reunión feliz.

Pero si fuera a sorprenderla, sería capaz de ver su expresión de sorpresa, e incluso también una de enojo.

Su rostro enojado era lindo… así que este era el curso de acción más beneficioso. Que astuto de su parte.

De ese modo silenció sus pasos, acercándose a ella.

— Qu…

Lo hizo para tocarla en el hombro, intentando hacer un sonido aterrador…

— ¡No te escabullas detrás de mí!

— ¡¡¡Woaaaaah!!!

… el cual se convirtió en un sonido de sorpresa.

Antes que pueda tocarla, ella giró su pierna extendida haciendo una patada giratoria.

Incluso sin mirar, la patada se dirigía justo hacia su cabeza.

Por la forma en que dividió el aire, no contenía ninguna cantidad de fuerza ordinaria.

Solo por sus reflejos sobrenaturales Ikki fue capaz de inclinarse hacia atrás y evitar el golpe.

— Maldición, ese hábito del entrenamiento surge… ¿estás bien…? ¿¡Eh, Ikki!?

Los ojos de Stella se abrieron mientras se daba cuenta que él era el que había estado detrás de ella.

— Ja, Jajaja… buenas noches, Stella.

Su expresión era tensa mientras la saludaba.

No esperaba en casi perder mi vida por una pequeña broma.

De hecho, ninguna mala acción quedaba impune.

 

Parte 8

Después, en la habitación de Ikki, Stella y él estaban sentados lado a lado sobre la cama.

Mientras mostraba sus verdaderas intenciones con ella, ella mostró una sonrisa feliz.

— Así que solo estabas tratando de asustarme… Jaja. Ikki, eres sorpresivamente infantil.

Su inesperado contraataque había hecho que Ikki se lamentara y sudara frío, pero estaba tan fascinado con ella que su sonrisa maternal lo había dejado, de hecho, sintiéndose más bien victorioso.

— Puse un poco detrás de esa patada, ¿estás bien?

— Estoy bien… después de todo, no me golpeó.

— Aunque, me alegra que hayas sido tú el que estaba detrás de mí. Si hubiera sido alguien más, podrían haber muerto.

— Jaja…

Recordando la fisura penetrante del viento mientras cortaba por encima de su cabeza, su sonrisa más bien era forzada.

— Pero esos fueron unos reflejos bastantes increíbles. Había silenciado por completo mis pasos y también oculté mi aura.

Prácticamente era una reacción de reflejo, y además era precisa, ir hacia un punto vital a pesar de ver a la otra persona.

Era algo que le faltaba anteriormente a Stella.

— ¿Eso es algo que obtuviste al entrenar con Saikyou-sensei?

Stella asintió.

— Bueno, me hice bastante sensible acerca de eso ya que ella siempre aparecía en mis puntos ciegos y cuando… Ah.

— ¿Qué sucede?

— Alguien en la planta baja hizo caer una moneda de diez yen.

«Que es esto… eso es sorprendente, pero… no puedo pensar en eso. Extraño.»

— Pero hablando de sorprendente, también estuviste sorprendente, Ikki. No pensé que perderías, pero no pensé que ganarías de una forma tan ilógica. Esa técnica era la de ese incidente con Alice, ¿verdad? Es como si perder lo hicieras más que una pérdida.

Sonrió, como si estuviera hablando con ella misma.

— Pero no puedo decir que la estoy usando de la manera correcta.

Ikki dijo eso de una forma poco extraña.

— ¿En serio?

Ikki asintió.

— No importa lo que haga, hago mucho ‘ruido’. El manejo de espada de la verdadera Alas Gemelas es completamente silencioso; no hay ninguna perdida en poder, así que no se produce ningún sonido. No puedo reproducirlo con mi técnica con mi estado actual.

Es verdad, hay una gran diferencia entre el manejo de espada de Edelweiss y la que Iki usó contra Moroboshi. Además, la razón no era porque Ikki había fallado en robar su técnica.

Lo había robado todo. Entendió la razón detrás de este. Pero a pesar de eso, no podía reproducirlo. Le faltaba la habilidad de controlar el flujo de poder a través de su cuerpo mientras ejecutaba su aceleración instantánea.

— Tengo confianza en mí habilidad para perfeccionar mi cuerpo, pero parece que fui ingenuo —sus manos, colocadas en su regazo, puños apretados—. Mientras más la imito, más llego a comprender que aún me falta.

Siendo incapaz de ejecutar lo que había robado… eso no lo había pasado en un largo tiempo.

Stella lo miró de lado, sus ojos alegres mientras reía.

— Jaja. Típico de ti.

— ¿Qué quieres decir?

— Que odias perder. Quiero decir, ella es la mejor espadachín del mundo, ¿sabes?

La “Alas Gemelas” no era simplemente admirada; por muchos Blazers, era un objeto de temor y alabanza; podría ser considerada cerca a una diosa. Nadie creía que pertenecían al mismo mundo, el mismo plano de fuerza como ella. No lo creían, y así desde el principio renunciaban a la victoria.

— Pero en realidad pareces molesto ya que no la pudiste igualar, Ikki.

La veía como una rival. Él, un simple estudiante japonés, quien simplemente odiaba perder al extremo.

Uno podía decir que estaba delirando, alguien que no conocía su lugar.

— Pero… me gustas cuando eres así.

Diciéndolo así, hizo una sonrisa con hoyuelos. Que las tenía era algo que Ikki descubrió después de que se convirtieron en novios, pero la verdad era que odiaba mostrarlas a las personas, y nunca las mostraría a los demás sin importar que tan feliz esté. Pero podía mostrarle una sonrisa así… esa expresión linda era algo que solo él podía ver.

Sabiendo esto, esa sonrisa le dio al corazón de Ikki una enorme calidez en su pecho.

— Stella…

Había pasado mucho tiempo desde que había visto esa sonrisa de cerca.

Acarició su mejilla con ternura.

No la rechazó, como uno no rechaza el viento en su cabello.

Estaban conectados. No por sangre, pero lo había aceptado como si lo fuera.

Estos sentimientos hicieron que su presión sanguínea aumentara.

Su cabello rojo flameante. Ojos de color carmesí brillantes. El calor de su piel. Sus labios suaves brillando en la luz…

… Todo en la chica en frente de él, era hermoso.

— Nnn…

Sin darse cuenta, había presionado sus labios sobre los suyos. No era un beso ardiente, solo un beso gentil, solo para asegurarse que ambos estaban ahí.

Pero era suficiente para él.

A la que amaba estaba muy cerca, y el pensar que ella lo amaba lo hacía tan feliz que podría llorar.

Al principio, tomó el mando… y mientras sus labios se tocaron gentilmente, Stella tomó el control.

Los labios se separaban, se encontraban, y se separaban… entonces se encontraban nuevamente, como si enterraran el tiempo que perdieron en cada uno.

Varios hermosos minutos pasaron.

Cuando finalmente se separaron, Stella, con sus mejillas enrojecidas, lo miró.

— ¿Ikki, te sentías solo cuando no estaba?

Su voz apenas era un poco más fuerte que un suspiro, como un niño confesando un pecado a su padre.

Parecía que estaba preocupada que él había estado solo porque se había marchado por su propia voluntad.

Por supuesto, debería haberla consolado. Debería haber dicho ‘no’.

— Sí. Me sentí solo.

Pero de todas maneras había dicho lo mismo.

No había razón para ocultarla.

— Sabes, antes que regrese a mi habitación, pasé por el tuyo.

— ¿En serio?

— Sí. Quería pasar más tiempo contigo. Quiero decir, el torneo continúa, y pensé que podrías creer que lo estaba tomando demasiado a la ligera, pero aun así decidí tocar el timbre de la puerta. Nadie estaba dentro, pero supuse que era porque estabas aquí…

Parecía poco varonil que se sintiera solo porque no pudo encontrarse con su novia, pero al diablo con eso. Después de todo, se había sentido así porque había pensado en ella tan intensamente… y esos eran sus verdaderos sentimientos.

— Es por eso que me siento muy bendecido en este momento.

Diciéndolo, envolvió un brazo alrededor de ella y la sostuvo un poco más fuerte.

— Ya veo.

Stella se apoyó en él e hizo una sonrisa pequeña en su rostro.

Recientemente habían sido incapaces de pasar tiempo juntos, haciendo que estos pequeños momentos de contacto sean todos hermosos. Cuando lo pensaba así, incluso los momentos que pasaban separados eran agradables. Creía en esto desde el fondo de su corazón.

— Entonces, deberías castigarme, ¿no?

— ¿… Huh?

Su cerebro llegó a un punto muerto.

No tenía sentido.

— ¿Um, que dijiste? —Ikki dijo eso, dejando de abrazarla—. Lo siento si te escuche mal, ¿pero dijiste ‘castígame’?

El rostro de Stella seguía rojo mientras asentía.

Eso lo confundía mucho más.

— Um… ¿entonces quieres que te castigue?

— ¿Tiene otro significado?

— Es verdad, ¿pero, por qué tengo que hacer eso?

— Porque, bueno, Ikki, eres el hombre que se convertirá en mi esposo, ¿verdad?

Stella dijo eso, mostrando emoción.

— Dejándote sol bajo su propia conveniencia, ¿es algo que una esposa debería hacer? Entonces, tienes que castigarme, ¿verdad?

Por su seria expresión, no parecía que estaba bromeando.

— No… no, está bien… no tiene que ser de esa manera…

No podía estar de acuerdo con esto. Había estado triste, sí, pero a la que amaba ya había satisfecho eso. No había necesidad de hacerle algo tan indignante a ella.

— ¡Esa semana era el tiempo que tenías! Entiendo eso… y en verdad no quiero hacer el rol de una esposa golpeadora de mente cerrada ¿¡quién ni siquiera puede entender eso!?

— ¡Incluso si estás bien con eso… no lo estoy!

— ¡¿… Ehhh…?!

Entonces recordó.

Era así en ese momento cuando entró a la fuerza al baño en su traje de baño para respetar el acuerdo que si él que perdía la batalla de entrenamiento seria el sirviente del ganador. Orgullosa y honorable como lo era, era muy dura con ella misma. Ciertamente cumpliría con todas las promesas, y pagaría todas las deudas de las ofensas.

Y no sería disuadida para que lo haga… problemático.

En este caso, dejar que tome la rienda no es la forma correcta, Ikki decidió eso por su anterior experiencia.

Stella era usualmente muy tímida, pero cuando se le daba rienda suelta era bastante atrevida. Quien sabría que absurda petición podría hacer.

Las cosas se saldrían de control si ella dice algo como ‘dame una nalgadita[4]’…

Por eso, tomó la iniciativa primero.

— Lo entiendo. Así que desde ahora, voy a castigarte. No te resistas.

La agarró por los hombros, poniendo su rostro cerca del suyo, intentando besarla en la mejilla y tomarla como castigo antes que pueda establecer alguna idea concreta de lo que debería ser.

— O-Okey. Pero nada de besos. Es muy amable para ser un castigo.

Dio justo en el blanco antes que Ikki pudiera hacerlo.

Parecía que ella también lo conocía bien.

Se avergonzó. Su ruta de escape había sido descubierta y eliminada en un instante.

— L-Lo entiendo.

No tenía idea de lo que pasaría si se retractaba ahora.

Cambiando de planes, puso el rostro de Stella más cerca del suyo.

¿La besaría? No. No lo haría.

Envolviendo sus brazos detrás de su espalda, la abrazo de cerca, y acercó su rostro al de ella.

— Este es el castigo, así que va a doler un poco.

Suspiró eso en su oído.

— ¿Eh…?

Puso su diente en su oído. El lóbulo de la oreja era bastante sensible al tacto, y la sensación de labios cálidos sobre esta superficie únicamente fría era bastante placentera. Puso algo de fuerza detrás de sus dientes, no tan débil para llamarlo mordisco ni tan fuerte para ser una mordida. Pero si lo suficiente para dejar una marca, lo suficiente para cumplir con su petición para el juicio.

Entonces…

— ¡Hii! ¡¡¡A… ah… aaahhh!!!

— ¡Uwa!

Se produjo un chillido agudo, y Stella sostuvo fuerte sus brazos, como si estuviera siendo electrocutada.

— ¿En serio te dolió?

Ikki preguntó, sorprendido por su intensa reacción. Sacudió su cabeza, aferrándose a él.

«Entonces no es como si doliera, huh.»

Ikki pensó, mirando a Stella mientras temblaba, sus oídos tomando un color carmesí.

«Entonces, me pregunto…»

Entonces presionó su diente sobre su cuello.

— ¡¡¡Hnnnnng!!!

Gimió, agarrándolo más fuerte.

«Será que, se dio cuenta, ¿que ella es del tipo que un poco de dolor le produce placer[5]

Ikki se sintió un poco avergonzado al haber descubierto la tendencia de su amada, como si fuera suyo.

De todas maneras nunca intentó castigarla por un asunto tan pequeño como su ausencia. Tampoco estaba dispuesto en lastimar a la chica que tenía cariño… así que no podía ser mejor si ella obtenía placer de esto.

Pero apenas comenzaba a pensar de esa forma…

— Haa… Aha… me alegra…

— ¿Stella?

Sintiendo su respiración caliente en su oído, se alejó un poco, le echó un buen vistazo… y la miró.

Su rostro estaba relajado, como si estuviera en trance, su piel estaba enrojecida como si toda su sangre estuviera en su rostro, la racionalidad en sus ojos brillantes y tenues de color carmesí derritiéndose como gelatina de fresa. Quitando su brazo derecho de la espalda de Ikki, lo extendió hacia las marcas de dientes en su cuello, acariciándolos con una ternura amorosa.

—… He sido devorada por Ikki… —dijo eso con felicidad.

La calidez en su tono y la esencia de su cuerpo fresco bañado golpeó a Ikki con una sensación de vértigo que podía sacudir al mundo.

«Esto… está mal…»

Claramente, había encendido un viejo switch en ella.

Pensó solo había podido difundir el barril de pólvora con un pequeño mordisco o algo, pero de alguna manera había pisado un campo minado.

Era peligroso. Para ella, y para él…

Era embarazoso admitirlo, pero si las cosas seguían así, estaba seguro que su determinación para no cruzar la línea antes que sus padres lo aprueben se rompería.

Entonces, expandiendo lo último de su determinación la agarro por los hombros y la alejo de él.

— ¡Bue-Bueno! ¡Estoy satisfecho! ¡Podemos detenernos aquí!

— Aa…

Pero con su prisa, usó demasiada fuerza. Su mano se resbaló, deslizando su yukata y abriéndolo a un lado del área de su pecho, exponiendo la mitad de su amplio pecho. No pudo evitar ver el punto donde sus pechos terminaban en una punta descolorida…

— U… wa…

Ikki estaba boquiabierto.

Su garganta estaba seca, su corazón estaba latiendo dolorosamente en su pecho. Quería evitar mirar. Disculparse. Pero no podía apartar su mirada. Ni podía encontrar las palabras, como si la forma desvergonzada de Stella estaba produciendo un corto circuito en su razonamiento.

Para empeorar las cosas…

— Está bien…

Stella ya fue demasiado lejos para detenerlo.

—… Puedes morder si quieres.

No hizo ningún movimiento para corregir su desorden, en cambio se extendió para acariciar el rostro de Ikki, una mirada ardiente que solo él era reflejado en ellos. Sus labios se curvaron hacia arriba, brillando con la humedad de su saliva, dándole libertad.

Algo pasó por la cabeza de Ikki.

Ya no podía pensar más. Ni siquiera sabía que podía hacer ahora… solo que su rostro estaba siendo atraído lentamente hacia el pecho de Stella, mientras parecía que con amor deslizaba sus manos detrás de su cabeza mientras ella lo acercaba.

Ding-Dong[6].

— ¡¡¡¡…!!!!

El sonido repentino de la puerta se encontró con un par de gritos silenciosos.

 

Parte 9

La venida de esta tercera persona era como un balde de agua fría arrojada sobre sus cabezas: alejando a la fuerza sus cuerpos unidos y pensamientos, huyeron a cada una de las esquinas de la cama.

Su emoción se apagó, solo para ser reemplazado por una vergüenza ardiente.

¿Qué estaban haciendo?

¿Qué habrían hecho?

¿Qué pasaría si el timbre de la puerta no sonaba?

Solo pensar en eso los molestaba.

— Jaja… ¿es un buen o… mal momento?

— S-Sí, exactamente es eso, ¿no…? Ojo… jojojo.

Al haberse alejado de Ikki, Stella jaló su bata cerca al punto donde parecía que estaba usando un corsé mientras alejaba su mirada enrojecida, su tono antinatural.

Era como si tratara de recuperar sus pérdidas con ese tono.

Completamente inútil… pero con eso dicho también había sido atrapado en esa atmosfera. Tampoco no tenía que perder.

— D-De cualquier manera relajémonos un poco. Después de todo, alguien está aquí.

— S-sí. Está bien.

Stella estaba de acuerdo.

Al bajarse de la cama, Ikki se acercó a la entrada.

Por el camino, se masajeó el pecho.

¡E-Eso estuvo cerca…!

Si hubieran permitido que las cosas vayan en esa dirección, habría salido mal.

Esa fue una demostración patética, al haberse comprometido a no deshonrar a los padres de Stella.

Y pensar que iba a ser fácilmente influenciado por las circunstancias… pero, bueno, habría sido raro si hubiera mostrado ninguna reacción ante Stella cuando ella estaba así.

Sea lo que sea, este visitante lo había salvado.

Era lo correcto darles la bienvenida.

Y era la mejor que los dos no estuviesen solos en este momento. Las cosas estaban demasiado extrañas.

Pero, ¿quién vendría a mi habitación en este momento?

Preguntándose de ese modo, abrió la puerta…

— Hola, ¿puedo preguntar quién es?

— Buenas noches. Como lo prometido, vine a pintarte desnudo[7].

*Bam*

Cerrando la puerta, la aseguró con rapidez.

— ¿Ikki? ¿Qué pasó?

— Algún revendedor que va de puerta en puerta.

— ¡Pero estamos en un hotel!

Aunque de alguna manera ella no podía verlo, mientras estaba bloqueada  por la espalda de Ikki, la persona de afuera no era un vendedor en un traje, sino una chica rubia con el pelo rebelde vestida con nada más que un delantal en topless… Sara Bloodlilly de la Academia Akatsuki.

Parecía que había llamado su atención durante el ataque a la Academia Hagun, y por lo tanto lo había abordado durante la fiesta celebrada por los competidores del Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas con el fin de tenerlo como modelo de desnudos para su obra.

Y de alguna manera parecía que ella no había estado bromeando.

No tenía ningún derecho en darle la bienvenida a un invitado así.

No quería posar desnudo.

A pesar de que desesperadamente presionaba la perilla de la puerta, preguntándose cómo podía liberarse de esta situación…

— Lo siento por ser una molestia.

La pared junto a él se abrió y Sara entró.

— ¿Eh? ¡¿Eeeeh?! ¿Por dónde entraste?

— Por la pared.

— No, puedo ver eso. ¿Por qué se abrió la puerta?

— Tenía una perilla en él.

De hecho, había una al otro lado de la pared.

Ni siquiera sabía que estaba allí.

— ¡¿Cómo es posible?!

Ella había usado una habilidad, no hay duda de eso.

— No sé qué habilidad usaste… pero ¿por qué te aferras a mí de esa manera?

— Como lo dije. Como acordamos, estoy aquí para pintarte desnudo —Sarah dijo eso, sin dudar.

Ella lo miró a los ojos directamente. Estaba hablando en serio.

Así que estaba a punto de negarse.

— Pero no recuerdo haber aceptado ser pintado por ti…

— Bueno, prometí pintarte.

— ¡Eso no es una promesa! ¡No hicimos un pacto! ¡Sólo eres tú!

—… Eres bastante terco. Entonces no puedo hacer nada. En ese caso…

— ¿Te vas a rendir?

— Me comprometo… también me desnudaré.

— ¡No! ¡Ese no es el tipo de compromiso que quiero! —Dijo eso, negándose desesperadamente—. ¡Dije que no quería eso, así que date por vencida y vete!

— No puedo.

Ni siquiera estaban pensando lo mismo. Sara no dio marcha atrás, y de hecho se acercó a él.

—… No puedo aceptar a nadie más que tú. Desde que te toqué en ese día sólo he sido capaz de pensar en ti. En nadie más. Sólo tú puedes satisfacerme ahora… así que hazte responsable de eso.

Al decir estas palabras peligrosas, acercó su cuerpo semidesnudo contra su pecho.

— ¡S-Sara-san, por favor mira lo que estás diciendo…!

La sangre abandonó su rostro cuando la mano de Stella cayó sobre su hombro.

Se dio la vuelta para ver su sonrisa al igual que un demonio, una palpitante vena amenazando con estallar en su frente.

— ¿Oh, Ikki? ¿Me preguntaba de qué se trata todo esto? ¿Por qué esta ninfómana de Akatsuki está aquí para verte? Y todo eso de desnudarse, no desnudarse y que no… Parece que ustedes se acercaron bastante, mientras que yo no estaba, ¿eh?

— ¡Err, no, Stella…! Cálmate. Este es un terrible malentendido.

— Fufufu. ¿De qué estás hablando? No hay malos entendidos… este es el décimo piso.

¡Esto está mal, estaba demasiado enojada!

Toda su sangre se había ido a su cabeza, ninguna de sus palabras le llegaban.

Dejando a un lado la forma de vestirse de Sara, Stella era el tipo de persona que no tenía ninguna pequeña sospecha de la propia hermana de Ikki, Shizuku. No había manera de que se quedara en silencio si alguna mujer desconocida llegaba a la habitación de su amante ante sus ojos.

Tenía que ser sincero con ella. Demostrar que no había hecho nada inaceptable.

— No somos cercanos en lo absoluto. Es solo que durante la fiesta a la que no fuiste… ella… err… dijo que quería que fuera su modelo de desnudo.

— ¡¡¿Eh- Modelo de des-des-denudo?!! ¡E-Eso no va a pasar! ¡Definitivamente no! ¡Ni siquiera yo te he visto desnudo!

— ¿Ese es el problema?

— ¡Lo es! ¡Sea lo que sea, no lo voy a permitir! ¡Estás rechazada, re-cha-za-da! Y ¿¡cuánto tiempo vas a seguir aferrándote a él, ninfómana!? ¡Suéltalo!

Gritando con rabia, agarró a Sarah y la alejó de Ikki antes de empujarla. Su equilibrio se rompió, Sarah cayó de trasero sobre la cama, desde donde miró a Stella como si le lanzara dagas.

— ¿Por qué te rehúsas, Princesa Carmesí? Esto no tiene nada que ver contigo.

— ¡Si tiene que ver conmigo! Soy la novia de Ikki!

— Entonces está bien. No tengo la intención de convertirme en su novia. Puedes tener su corazón. Yo estoy aquí por su cuerpo[8].

— Su cuerpo también es mío…

— ¿Eh?

— ¡De todos modos, toda esta charla de ‘modelo de desnudos’ seguro suena como lo que diría un artista, pero no has demostrado que eres uno! ¡Por lo que sé, solo deseas ver su cuerpo desnudo porque eres una pervertida!

Ante esto, la expresión de Sara se oscureció significativamente, como si cuestionara su condición de artista fuera algo insignificante para su orgullo.

— Si vas a dudar de mis habilidades, entonces permíteme presentarme formalmente. Como una dama de la familia imperial de Vermillion, deberías conocer este nombre.

Creando un bloc de notas de sus pantalones de mezclilla, Sara escribió algo en él antes de pasarlo a Stella.

— Así es como quiero ser reconocida.

— ¿Un nombre de guerra (nom de guerre)…? ¿EH? ¡¡¡¿Eeeeeehhh?!!!

El rostro de Stella inmediatamente se tiñó ante la sorpresa.

Había algún tipo de firma desconocida inscrita en el bloc de notas, y ella parecía conocerlo.

— ¡Este… es Mario Rosso!

— Eh, ¿quién es ése? Suena como un personaje de One P****…

— Él es el artista más conocido en todo el mundo hoy en día. Si no recuerdo mal, el precio más alto de su obra podría llegar a 1.4 billones.

— ¡¿En yenes?!

— No, USD. Aunque ya que Mario era conocido por ser un solitario misántropo, yo misma nunca lo he visto.

— Ya que nunca has visto a esta persona, ¿no podría ser una farsa?

— No puede ser. Esta firma es auténtica. Tenemos una de las pinturas de Mario en nuestra sala de comedor en Vermillion, y la firma en ella es idéntica a ésta. Esa pintura produjo una magnífica impresión sobre mí, así que puedo recordarla. Y pensar que ‘Mario’ era una persona que vivía en el bajo mundo… supongo que eso explica por qué todas esas personas que trataron de descubrir “su” verdadera identidad desaparecieron sin dejar rastro… bien, lo entiendo.

— Es bueno que lo entiendas —dijo Sara—. No soy una pervertida. Simplemente deseo poner mi hombre ideal… la figura galante del Rey de Espadas sin Corona, en una obra de arte con mis propias manos, eso es todo.

Como si dijera ‘así que, no te metas en mi camino’, se acercó a Ikki.

Sin embargo, Stella se quedó firmemente entre los dos.

—… Es verdad que entiendo que eres una artista de primer nivel, y para ser honesta, estoy interesada en cómo Mario Rosso representaría a Ikki, pero eso no tiene nada que ver con ello. ¡Lo más importante es que Ikki no quiere eso, así que no lo permitiré!

— ¡Stella…!

Qué reconfortante, tener a una novia como ella.

Había estado perdido cuando ella lo había malentendido todo, pero gracias a Dios, se había tranquilizado. Si los dos se rehusaban, Sara seguramente no tenía más elección que retractarse.

Justo cuando estaba a punto de dar un suspiro de alivio…

— Si no te metes en mi camino, entonces me comprometo a dibujar un retrato de los dos para que sea colgado en las paredes del palacio de Vermillion, para desearles felicidad para cada día… contigo como novia, y el cómo novio.

—… Ikki. ¿Por qué no permites que dibuje esta obra para conmemorar tu participación en el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas?

— ¿¿¡Fuiste comprada con tanta felicidad!??

— Está bien. ¡Es sólo arte, no hay necesidad de sentir vergüenza…!

— ¡Tienes que estar bromeando!

Dos contra uno. Esto estaba mal. Muy mal.

En un instante, salió corriendo de la habitación.

— ¡Eh, Ikki, espera!

— ¡El modelo de toda una vida… no voy a dejar que escape!

Huyó con todas sus fuerzas de las dos perseguidoras.

 

Parte 10

A pesar de haber huido de ellas dos, la estructura simple del hotel hacia que no hubiera ningún sitio donde esconderse. No había un tipo de lugar donde pudiera eludirlas a pie por sí solo.

Y luego estaba la cuestión de encontrar un lugar para dormir. Este era el Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas; simplemente no podía dormir afuera.

Pero tampoco podía volver a su habitación.

Así que tenía que encontrar a alguien más.

Su primer pensamiento fue la habitación de Alice, pero era demasiado arriesgado. La captura era casi segura.

La habitación de Shizuku también estaba descartada. Nada bueno saldría de eso.

Y sin embargo, era tarde, y él no tenía amigos cercanos con los que podría simplemente molestar sin previo aviso…

—… Y así es como terminaste en mi habitación.

— Sí. Uno sólo puede depender de la familia en circunstancias así.

Al final a la habitación que huyó era la de su hermano, Ouma.

— Bueno, no pensarían encontrarme en tu habitación. ¿Puedo pedirte prestada para pasar la noche?

— Regresa.

— Si pudiera, no estaría aquí.

— Tienes agallas para hablar así cuando te estás imponiendo a otra persona.

El tono de Ikki no era nada irrespetuoso, dado que estaba hablando a su mayor. Pero dado que su hermano estaba ayudando abiertamente a los terroristas e incluso había hecho un intento de atentar hacia su propia vida, era de esperarse.

— Sólo tienes que ir a la habitación de otra persona. ¿No tienes amigos?

— Mira quien habla de amigos.

—… Ten un poco de respeto.

— ¿Respeto? Jaja. Esa es buena. ¿Se supone que debo mostrar respeto a alguien que se ha convertido en el chico de los mandados para los terroristas mientras estaba ausente? Mi desprecio no conoce las palabras… ¿o vas a contarme acerca de eso?

— Soy un hombre odiado, ¿verdad…?

Ouma frunció el ceño ante el abuso que habría hecho que Shizuku vomitara su orgullo, pero sabiendo que era lo suficientemente justificable no dijo nada al respecto.

—… Sólo por esta noche —dijo eso, y la envidia entraba.

La habitación era grande, y de todas maneras no estaba acostumbrado a las camas.

No podría doler.

Con un breve “gracias,” Ikki entró a la habitación.

Las luces estaban apagadas… parecía que Ouma después de todo iba a irse a dormir.

Mientras Ikki examinaba la habitación, Ouma sacó una botella de agua mineral de la nevera.

— ¿Quieres algo para tomar?

— De todas maneras me iré a dormir pronto. Estaré bien.

— Ya veo. Entonces usa la cama. No la estoy usando.

— Gracias por la hospitalidad —dijo Ikki, y se sentó en la cama como se le sugirió.

Ouma por su parte en cambio se apoyó contra la pared, sentándose en la alfombra extendida en el suelo, y en la oscuridad dirigió sus ojos profundos y brillantes hacia su hermano.

— Entonces, ¿cuál es tu verdadero propósito? No has venido aquí sólo para huir de ellos, ¿verdad?

—… Bueno, algo así.

Él estaba en lo correcto.

Huir de Sara y Stella era su objetivo principal, pero no era la única razón por la que había entrado a la habitación de su hermano.

Esta era, después de todo la misma persona que lo había atacado el día anterior, y sin embargo, él estaba aquí.

Tenía que haber una razón apropiada detrás de esa decisión.

— Lo que pasa es que siempre nos hemos estado reuniendo en circunstancias hostiles y no hemos tenido la oportunidad de hablar en lo absoluto. Así que quería hablar contigo de una manera más civilizada.

Ouma no respondió, pero tampoco rechazó a Ikki.

Tomando su silencio por consentimiento, Ikki habló.

— Sabes, en serio te respeto. Eras más duro contigo mismo más que nadie; eras el que cargaba con las expectativas de todos cuando estabas en casa; y las llevaste contigo. Podrías llamarlo admiración. Eras el único con el que valía la pena aprender. Es por eso que no estaba preocupado cuando desapareciste después de graduarte de la escuela primaria. Sabía que estarías vagando por el mundo perfeccionándote como guerrero. En ese entonces Japón era demasiado pequeño para ti.

A decir verdad, Ouma era el mejor del país y en el tiempo en que había ganado y se había marchado durante su primer año de secundaria. Ante su fuerza, que había conquistado el torneo de la Liga Sub-12 durante el sexto año de la escuela primaria, sus compañeros e incluso los estudiantes de secundaria no podían hacer nada. Su fuerza como estudiante de primer año de secundaria podría incluso haber superado al del Rey de Espadas de las Siete Estrellas de ese entonces.

Para alguien que persigue la fuerza tanto como Ouma, eso debería haber sido una tortura.

Y encima de eso, donde las reglas que Japón había suscrito, cuando había entrado por primera vez a la Liga: la regla de que los estudiantes de primaria y secundaria no podían participar en batallas fuera de la forma ilusoria debe haber sido para él como una asfixia claustrofóbica. Una batalla en la que la vida de uno no estaba en juego difícilmente podría llamarse así.

No importa dónde fuera, eran solo batallas de niños, las que no le permitiría alcanzar la verdadera fuerza incluso si luchaba contra cientos de ellos.

Si Ikki también se sentía así, no había manera de que su hermano no habría pensado en lo mismo.

Por lo que no le sorprendió que Ouma se había ido de la casa; de hecho creía que era cuestión de tiempo. La pequeña Liga Juvenil Japonesa no podría satisfacerlo.

Ikki siempre había estado siguiendo a su hermano mientras forjaba su propio camino para seguir adelante.

— Pero fue por eso que me causó sorpresa verte como un terrorista.

Miró a su hermano en la habitación oscura iluminada.

— Entonces, ¿por qué harías algo así como ayudar a ‘La Rebelión’?

Esta pregunta fue la razón por la que estaba aquí.

En sus recuerdos, su hermano era una persona a quien no le importaba los planes y proyectos. Un guerrero que avanzó estoicamente hacia delante, en busca de fuerza.

«¿Por qué se juntaría con el bajo mundo?»

Necesitaba saberlo.

Por otro lado, Ouma parecía bastante indiferente, pero respondió de todos modos.

— En primer lugar, me gustaría corregirte. No estoy con La Rebelión. Sólo soy un invitado.

— ¿Qué es eso?

— Eres lento. ¿Quién está en el centro del trastorno en este Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas?

—… El primer ministro Tsukikage.

— Correcto. No estoy con ellos, pero estoy de su lado. Y en cuanto a la razón por la que sigo sus planes, es porque Itsuki me lo pidió. “Me gustaría apoyar las ideas del primer ministro Tsukikage”, dijo.

— ¿Nuestro padre…dijo eso?

— ¿Es tan sorprendente? Tsukikage y sus personas lideran el movimiento que hará que Japón salga de la Liga y recupere su soberanía. La División de Ex Samurais tenía su autoridad sobre los Blazers de la nación quitados por la Liga. Ambos pueden beneficiarse al ‘salir de la Liga’. Que se haya producido una suspensión en los medios acerca de nuestros movimientos hace que sea aún más que obvio que existe una colaboración entre los dos grupos.

Eso tenía sentido y no era como si Ikki no lo hubiera considerado.

Simplemente no podía pensar que su padre severo estaría de acuerdo con un plan tan retorcido como un golpe de Estado. Pero su hermano lo había confirmado y por consiguiente la posición de su padre estaba ahí, a pesar del vínculo.

Eso le sorprendió más allá de las palabras.

Y hablando de sorpresas…

— Eso es extraño. Pensar que te conmoverías con sus palabras.

… Esto, también, fue sorprendente, que estaría afiliado con su padre en este plan.

Ouma hizo una mueca.

— Basura. Descarté a nuestra “familia” hace mucho tiempo. Sin embargo, para los propósitos de despertar a la Princesa Carmesí a la que dejaste débil, trabajar con Akatsuki es más conveniente. Cumplir con esa petición es sólo accidental.

— ¿Estás avergonzado?

— ¿Quieres morir?

— ¿Sabes lo que en verdad está pensando el primer ministro Tsukikage?

— No lo sé. Y no quiero preguntar —respondió Ouma con su voz carente de interés.

— Eh. Creo que entiendo.

Ikki fue consolado por este conocimiento que la alianza de su hermano con ellos no era por interés, sino simplemente por conveniencia. Al final, no quería ver a su hermano envuelto en estos planes nefastos.

Tener que armar todo este alboroto con el fin de tener un encuentro apropiado con Stella… ahora eso era propio de su hermano.

Sin embargo…

— Pareces que tienes bastante interés en Stella. Tu ataque de ayer fue también por eso.

Sacó el tema del incidente del día anterior en el que Ouma lo había atacado en su camino de regreso desde la casa de Moroboshi, con la intención de eliminarlo para debilitar a Stella.

— Estaba pensando que podría tener una pelea el día de hoy. ¿O estamos bien hoy?

—… Ya no hay ninguna necesidad de hacerlo.

— ¿Qué quieres decir?

— Exactamente lo que dije. También viste los encuentros de hoy, ¿verdad? Ella es diferente a como era antes, ha entendido su poder. El haber ganado tanto en tan poco tiempo, debió haber sentido esa necesidad… que era necesario con el fin de derrotarme. Ella ha despertado de tu hechizo, reconoció con el que debería competir. Eso es espléndida… a pesar de su potencial no va a crecer si no aspira a lo más alto.

—……

Ikki se sorprendió al oír las palabras de su hermano, y no en el buen sentido.

El que había prometido desafiarla era él.

Escuchar a Ouma decir que su trabajo duro como todo debió “haber sido por su bien” lo hacía sentir enfermo.

Pero de hecho el catalizador para su mejoría había sido por su derrota en sus manos. Sus dientes rechinaban, pero ninguna respuesta saldría de ellos.

Aun así…

— Entiendo por qué no me atacarías hoy, pero no entiendo por qué estás tan obsesionado con Stella. Hay gente en Japón hoy en día que son claramente más fuertes que Stella por ejemplo: la “Princesa Yaksha” y el “Dios de la Guerra”. Si querías perfeccionarte a ti mismo, uno de ellos sería más adecuado. Pero en vez de eso incitaste su crecimiento de esta manera indirecta. ¿Me pregunto, cuál es la razón?

Todavía no había conseguido una respuesta clara acerca de eso.

Como novio de Stella, esa era la parte la que más le preocupaba.

Y entonces siguió presionándolo.

— No lo entiendes —respondió Ouma con su mirada burlona—. Eso es típico de ti.

— ¿Eh?

— Malinterpretas por completo el concepto del “poder de un caballero” —es por eso que terminas usando tus trucos baratos a la ligera.

‘Escucha’, Ouma parecía decir eso mientras se paraba derecho como un maestro de escuela al límite de su paciencia.

— La razón por la que un caballero es un caballero es debido a que poseen magia. La magia es la capacidad de rechazar la razón y cambiar el mundo. El poder ‘para remodelar el mundo a nuestra imagen,’ ha sido llamado. La cantidad de aura que una persona posee, no puede cambiar durante su vida, y por eso el impacto que puede tener en el mundo, el tamaño de la marca que uno puede dejar en la historia… esto ya fue decidido desde el momento en que uno nace. La gente lo llama “destino”. Y así el ‘Poder de un Caballero’ es la habilidad para hacer retroceder al “destino” de otros en favor de los suyos. Y Stella Vermillion posee lo que puede considerarse la mayor cantidad de poder mágico en el mundo… por lo tanto no existe un enemigo mayor que ella en la búsqueda de la fuerza.

A través de la magia, el destino de uno podría llevarse a cabo.

Así era como el hombre moderno definía a los Caballeros y a su magia. Y de hecho, los caballeros de Rango A habían dejado su huella en la leyenda ya sea para bien o para mal, con grandes hazañas para que coincida con ese rango. La reserva mágica de uno mismo era lo más importante en su mundo. La opinión de Ouma fue, con tal que el espíritu del tiempo lo tenga, eso no tendría fundamento.

— Pero estás hablando de su potencial. En cuanto a su fuerza actual…

— ¿La ‘Princesa Yasha’ está por encima de ella? Supongo que es así. Pero en ese caso, todo lo que necesitaba es despertar su potencial por la fuerza. Convenciéndola, y luego despertarla. Es así de simple… y ha dado sus frutos. Tú también lo viste, ¿verdad? Ese dragón. Si ése es de hecho el centro de su ser, entonces el “Dios de la Guerra” y el “Princesa Yaksha” pueden no ser nada. Aquí es donde te equivocas: No estoy en busca de una batalla desventajosa. Si lo fuera, podría de hecho retar a la ‘Princesa Yaksha’. Pero en estos cinco años, he tenido ese tipo de experiencia ya  varias veces.

— ¡…!

—Lo que busco de ella no es una batalla que no me favorezca. Busco poder, el poder invencible. Busco derrota, una derrota inevitable. Para un caballero de Rango A como yo, la única persona que me puede dar esto es Stella, que posee esa magia absoluta. Y… si puedo superarlo… si puedo hacer eso, entonces tal vez esta mano dejará de temblar.

Diciéndolo así, envolvió su mano derecha en un alicate de presión.

De hecho, temblaba ligeramente.

Ikki sabía que ese temblor, surgió de un terror que nunca se apagará.

¿A que teme?

Ikki no podía decirlo.

Pero la tristeza de Ouma casi parecía estar en llamas, un entusiasmo por la batalla irradiaba de él en forma de olas.

… También estaba contento.

«No ha cambiado…»

Después de haber empezado con el pie izquierdo, temía que su hermano podría haber cambiado por completo. Pero no fue así. No había cambiado. Seguía siendo el hombre con una sola cosa en la mente que era buscar poder. Todavía era la persona que Ikki había admirado.

— Mi rectifico, un poco, Ouma

— ¿Que tan “poco” te refieres?

— No tengo que mirarte como si hubieras cambiado drásticamente.

— Siempre tenía que tener la última palabra, ¿no es así? —Dijo Ouma con el ceño fruncido y cerró los ojos—. La charla se acabó. Me voy a dormir. Tú también deberías hacerlo.

— Lo haré.

No había nada más que preguntar.

Estaba preocupado por la fuente del temor de Ouma, pero no eran tan cercanos para que pueda preguntar una cosa así de privada.

Cerrando sus ojos, Ikki permitió que su conciencia se desvaneciera. Y huyera de él, su camino tranquilo por el cansancio del encuentro y su falta de sueño. Justo cuando la oscuridad estaba a punto de asentarse…

— Has llamado la atención de alguien muy problemático— escuchó a Ouma decir eso—. Nada bueno saldrá de esto, más vale que te prepares.

Su advertencia se llevaría a cabo al siguiente día.

***

[Tienes mensajes sin leer: (1)

De: El comité Organizador del 72do Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas.

Contenido: Un aviso a todos los participantes del Festival de Artes de la Espada de las Siete Estrellas.

Esta mañana, el Comité Organizador ha recibido las notificaciones de retirada de los estudiantes de primer año de la Academia Akatsuki; Yui Tatara y Rinna Kazamatsuri, mientras que el participante de primer año de la Academia Akatsuki ha sido descalificado por mala conducta. Como resultado de estas descalificaciones, el avance de Stella Vermillion de la Academia Hagun a las semifinales ha sido confirmado.

Este Comité ha decidido que debido a la reducción del número total de encuentros, el encuentro programado será adelantado.

De estas manera, ha sido decidido que el 2do y 3ro round del torneo serán completados este día. Nos disculpamos por los inconvenientes que esto pueda causar a los participantes, y esperamos que cooperen con nosotros en este asunto.]

 

NOTAS:

[1] NC. Habla de su técnica, la que es más avanzada que Shizuku.

[2] NC: Confusión de Kanjis, aunque no se especifica cuales.

[3] NC. Quién no ( ͡ ͡° ͜ ʖ ͡ ͡°)

[4] Baia baia.

[5] Masoquista, yare yare.

[6] Nooooooooooooo.

[7] Jajaja… un trío.

[8] Me agrada esta tipa… okno.

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