Intervalo: Desvanecimiento.

“Cielos. Después de que Stella-chan los derroto tan profundamente, pensé que las cosas se calmarían, pero algo así de ridículo aun sucedió.”

Yuudai Moroboshi, al haber visto todo el encuentro de Kuraudo desde la sala de espera de la entrada azul, expresó su sorpresa. Ya que había competido el mismo contra el Rey de Espadas sin Corona, Moroboshi entendió que la imitación era la gran cosa. Ni la intensidad y claridad de la técnica y tampoco ese discernimiento táctico eran diferente al artículo genuino. Al ser completamente igual que el caballero con el que había perdido…..ahh, ¿Qué tipo de pesadilla era esa?

“Incluso si derrotabas a Kurogane, ella estará en el tercer round, así que ten cuidado, ¿está bien?”

Riendo fuertemente, Moroboshi golpeo el hombre de Byakuya quien estaba poniendo un rostro complicado. Byakuya respondió con su honesta opinión.

“Yuu….. ¿Estas animándome o poniéndome bajo presión? ¿Cuál es?”

“Por supuesto, me estoy burlando.”

“Vete a casa.”

“Está bien por mí. No es como si necesitaras algún ánimo.”

Moroboshi hablo despreocupadamente, pero ya se conocían por un largo tiempo. Ya que Byakuya sabía que Moroboshi estaba aquí sin preocuparse sin importar lo que salga de su boca, Byakuya no tenía necesidad de hablar tan sinceramente.

“Considerando todas las cosas, Shiro, eres el mismo de siempre, ignorando el encuentro después del siguiente, enfocándote en el tablero en frente de ti.”

Moroboshi casualmente miro al tablero de shogi que Byakuya había extendido sobre la mesa de equipamiento.

“Esta es mi forma de calentamiento.”

“¿Las Artes marciales y los juegos mentales no son como el agua y el aceite?”

Ante esa pregunta, Byakuya rio como si fuera un poco chistoso. Pensó que era como Moroboshi lo pensó, siendo del tipo que se adapta a situaciones con una sensibilidad de un animal salvaje.

“Por lo que se, un duelo es un juego mental, no un combate de artes marciales. Una batalla empieza con saber los movimientos del oponente y entender su acercamiento. Y al comprender los principios del oponente, uno puede ver uno o dos pasos por adelantado—pero eso es lo más básico de lo básico. También está el físico del oponente, y como su personalidad afecta su forma de pensar en la batalla Como usa sus habilidades en cada situación. Sus patrones de coordinación. Los detalles de como su vista cambia y afecta sus movimientos. La respiración del oponente. Si analizo y examino cuidadosamente toda la información—puedo ver como la batalla termina antes que comience.”

“¿Ho? ¿Entonces ya puedes ver el jaque mate?”

Ante esta pregunta, Byakuya no miro hacia los ojos de Moroboshi, aunque su boca se curvó en pequeñas sonrisas.

“En veintitrés movimientos… el Rey de Espadas sin Corona usará a Shinkirou para escapar a la derecha, y esa será mi victoria, sin duda.”

“… Si fuera tú no asumiría que ese tipo se mueva de la manera que piensas. No tiene una capacidad ampliamente variable, pero su forma de usarla es bastante diversa. Aún podría estar ocultando algo.”

Ante esta advertencia, Byakuya se dio cuenta de que esa era la razón por la que Moroboshi había venido aquí: junto con todo lo demás, para ayudar a un compañero de clase. Byakuya se alegró de recibir la reflexión de su amigo y, a cambio—

“Yuu es un caballero cuya habilidad no parece ser mucho, pero es un tramposo que usa lo que tiene de todas las maneras, y probablemente será difícil comprender cada uno de sus movimientos. Sin embargo, el siguiente encuentro es diferente.”

Byakuya estaba negando la preocupación de Moroboshi por adelantado, con una poderosa voz de confianza.

“¿Qué quieres decir?”

“Dentro de los límites del siguiente encuentro, será muy fácil predecir sus movimientos, porque bueno, el rey de espadas sin corona tiene una debilidad fatal.”

Una debilidad fatal. Ante la frase de Byakuya, Moroboshi podía adivinar el significado.

“… ¿Hablas de los límites de su habilidad?”

“Sí, exactamente, su habilidad es la concentración extrema de fuerza personal para usarlo todo en un corto lapso de tiempo, y cuando lo hace, no puede moderarlo para permitirle usarlo una segunda vez dentro del mismo día. Una característica muy inflexible. En otras palabras… ya que hoy tendremos dos rondas consecutivas, no podrá usar su habilidad descuidadamente.”

“En serio dices eso con confianza. Si hay dos rondas, entonces también podría utilizar en el primero, ya sabes. Eso significa que en el tuyo.”

Ante las palabras de Moroboshi, Byakuya negó con la cabeza.

“No, eso no va a suceder, porque Sara Bloodlily puede producir imitaciones múltiples de él que usan Ittou Shura, él definitivamente guardara su energía para ese encuentro. Y más que nada…..hay una razón que debe llegar a la cima de este torneo.”

“¿Una razón…?”

“Si no se convierte en el Rey de la Espada de las Siete Estrellas, entonces no podrá graduarse, ni sacar la licencia como un Mage-knight.”

“¿¡Qué demonios!?”

Ante las palabras de Byakuya, el rostro de Moroboshi se coloreó de asombro.

“¿¡Por qué algo así sería cierto!?”

“Parece que su familia lo está reteniendo, ya que no quieren ser conocidos por producir un Rango F. Al parecer, él necesita una manera de obtener el título sin su consentimiento”.

“…Imposible.”

Al ser un estudiante de una escuela diferente, Moroboshi no había sabido que esta condición se le imponía a Ikki. Sin embargo, Byakuya había investigado a fondo a Ikki, así que todas las cargas de Ikki, su situación familiar complicada, e incluso esta promesa absurda habían sido desenterradas. Y por eso Byakuya estaba seguro de que en el próximo partido, Ikki no usaría Ittou Shura.

“Ciertamente, si se enfrentaba al anterior campeón nacional, quizá necesitara sacar todo de si mismo el encuentro y usar su carta de triunfo, pero siempre está apuntando a la cima, no tiene otra opción, y además… contra un oponente que puede reproducir sus poderes, no puede darse el lujo de perder su carta de triunfo, no si quiere ganar hasta el final, eso es.”

En ese momento, el anuncio llamando a Ikki y Byakuya sono.

“Está bien, me voy.”

Con eso, Byakuya salió de la sala de espera, y siguió por el oscuro camino hacia el ring donde los espectadores miraban atentamente. Al ver su figura aparecer, el salón estalló en aclamaciones, pero ninguno de ese sonido llegó a Byakuya. Nada de eso le alcanzó en su estado de enfoque. Esa información innecesaria pasó por encima de su atención, indigna de su atención. Las voces del público, incluso la escena del mundo exterior, no entraron en sus sentidos en absoluto. En este momento, lo que existía en los sentidos de Byakuya era un mundo blanco amplio, silencioso y puro.

Y en su centro había una sola cosa que hacía que su pulso de sangre acelere, Ikki Kurogane.

Ambos ojos detrás de las gafas de Byakuya se entrecerraron y estudiaron al oponente. Ikki estaba……muy enfocado, con una mirada directa que no contenía ni nerviosismo ni miedo, y ningún corazón tembloroso. Incluso en la concentración de Ikki, no olvidó relajarse. Para cualquier persona que mira adelante a la batalla, éste era ciertamente el estado físico ideal.

Byakuya vio esto, y encontró que era espléndido. De lo contrario, sería un problema. Si el oponente no estaba presente en el mejor estado, si el oponente no podía usar su agudeza mental al máximo –

Este juego de veintitrés movimientos no terminará perfectamente.

Esto era tan importante para Byakuya como la victoria misma. Su estética no se refería simplemente a la lucha y la victoria o la derrota. Lo que ansiaba no era una pelea incivilizada, ni tampoco se limitaba a comparar técnicas. Lo que él quería era un nivel más alto de mente versus mente. Ikki Kurogane…..si fuera este chico, definitivamente lo conseguiría. En este silencio, van a hacer un movimiento tras otro, un duelo que compararía un ingenio contra ingenio. Un conflicto no muy diferente de una discusión intensa. Y estos veintitrés movimientos serán una cosa hermosa de la que se hablaría durante años. Así que—

[¡Y ahora, el segundo encuentro de la segunda ronda del Bloque C comienza! ¡EMPECEMOS!]

— ¡Vamos, que esta arena sea el escenario de su supremo juego de ajedrez!

Ojo del Cielo — La memoria de Byakuya Jougasaki se cortó allí, desconectada tan abruptamente como una señal de TV. Lo que quedaba era el vacío de la ignorancia. Pero antes de que su conciencia cayera totalmente en la oscuridad, oyó sólo dos palabras haciendo eco—

“Ittou Rasetsu”

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