Epílogo: La luna está viendo

Reinhard miró desde la distancia a la débil luz azul, sus ondas como de agua, el elemento de curación y dejó salir un pequeño suspiro que nadie a su alrededor sería capaz de escuchar.

Signos de dolor se podían ver en su hermoso perfil al igual que rastros de tensión dejados por la batalla. Si tomaras una foto de su figura en la forma en que está parado enfrente de las ruinas, seguramente sería una pieza de arte. Esa es la forma en que se encuentra ahí.

Sin embargo, Reinhard tenía una fuerte sensación de remordimiento y el peso de este no podía ser reducido con simples palabras.

—… Muy bien. Eso debería bastar —una voz que sonaba como campanas de plata, se escuchó en los oídos de Reinhard, mientras continuaba culpándose, cerrando sus ojos.

Emilia pasó su mano por la frente de Subaru, como si la estuviera limpiando y le quitaba el cabello de la frente mientras lo acomodaba junto a una pared. Ella se aseguró que todavía tuviera una apariencia enrojecida, de que todavía tuviera vida. Entonces Emilia se levantó y asintió.

— He terminado de tratarlo. Probablemente ya ha pasado la peor parte.

— Es bueno oír eso. Ahora que esto ya acabó, señorita Emilia…

Reinhard dijo mientras se acercaba a Emilia, se arrodilló en una sola rodilla e inclinó su cabeza. Cada movimiento de Reinhard se ejecutó sin ninguna falla y se adhirió perfectamente a la etiqueta apropiada.

— Debido a mi tardanza, le he causado una gran cantidad de estrés. Estoy preparado para aceptar cualquier tipo de castigo que usted crea necesario por mis acciones.

Reinhard puso su espada al frente de él mientras se arrodillaba y pedía disculpas por su error.

Como un caballero, esta era la forma más sincera de pedir disculpas. No importaba que tipo de castigo le fuera impuesto, Reinhard estaba preparado para recibir cualquiera.

Emilia, sin embargo, empezó a mover su dedo de lado a lado, viéndose en problemas.

— Nunca entiendo porque todos ustedes son así.

— ¿Qué quiere decir…?

— Nos salvaste a todos del inminente peligro y todos lograron salir con vida. A pesar de eso, estás aquí tratando de tomar responsabilidad del dolor y problemas que tuvimos.

Emilia apuntó su dedo hacia Subaru, quien dormía haciendo mucho ruido.

— Ese que se encuentra por allá es mucho más honesto. Él me salvó y entonces pidió una recompensa, incluso si no pidió gran cosa.

Reinhard miró como Subaru golpea su pose y pregunta por el nombre de Emilia. Mientras Emilia sonreía, recordando ese momento, Reinhard no pudo más que sonreír.

— Así que, gracias por salvarnos. Eso es todo lo que tengo que decir. No veo que hayas cometido alguna falla por lo tanto no hay necesidad de un castigo. Si no es suficiente para ti, entonces esfuérzate más la próxima vez que salves a alguien.

— Entendido. Gracias por tan amables palabras —dijo Reinhard, haciendo una reverencia incluso mayor para demostrar su respeto antes de levantarse.

Cuando los dos estuvieron cara a cara, era claro que Reinhard era mucho más alto que Emilia y cuando él la miraba, tenía que verla hacia abajo. ¿Dónde está la grandeza que el sintió de ella hace unos momentos?

Debe ser una diferencia en la capacidad de nuestros personajes, meditó Reinhard, poniendo atención en su propia mente.

Seguramente Emilia era simplemente uno de los “elegidos,” se reafirmó a sí mismo.

— Me acabo de acordar, hablando sobre cómo nos salvaste, pero… ¿Cómo y por qué viniste aquí? —Emilia preguntó repentinamente.

— Hoy es mi día libre, y andaba vagando sin destino en la capital. Si hubiera estado patrullando fuera de tiempo, mi líder de escuadrón se hubiera enojado, así que simplemente estaba caminando por ahí, pero entonces… lo conocí —dijo Reinhard, mientras apuntaba a Subaru, al responder la pregunta.

Todo comenzó cuando Reinhard se reunió con Subaru en ese callejón. Mientras hablaban, Subaru dio una descripción de Emilia y mencionó algo sobre una “cámara del botín”. Con la mezcla de esto y el conocimiento recién encontrado, Reinhard también fue a los barrios pobres a investigar. Mientras miraba alrededor…

— Entonces me encontré a esa chica que está por allá y el resto ya lo conoces.

— Sí, esa chica…

Ahora que Felt se ha vuelto el tema de conversación otra vez, Emilia volteó sus ojos a una esquina del lugar enfrente de la cámara del botín, donde Felt estaba cuidando a Rom, quien todavía no despertaba.

La chica rubia volteó, cuando sintió la mirada de Emilia y miró hacia abajo embarazosamente.

— Señorita Emilia, ¿Quién es esa chica…?

— Reinhard, aprecio toda tu ayuda y agradezco que nos salvará. Sin embargo, por favor… pero debo pedirle que no interfiera a partir de aquí —dijo Emilia con un tono fuerte y que fue suficiente para evitar que Reinhard presionara más.

Emilia cerró sus ojos, tratando de pensar en cómo hablar con Felt. Mientras Reinhard miraba la hermosa cara de Emilia, suspiró.

— No preguntaré que está pasando, pero tu seguridad es importante. Me gustaría pedirte que te cuidaras. Mandaré algunos caballeros para que te lleven a casa, así que por favor síguelos.

— Normalmente, tendría que rechazarlo, pero supongo que después de todo esto no se puede evitar. Muy bien, aceptaré tu oferta —contestó Emilia.

— Entendido —contestó Reinhard.

Emilia sofocó una risilla y cuando él siguió la mirada de Emilia, se dio cuenta que estaba mirando la cara de descanso de Subaru.

— ¿Qué relación tiene con él… con Subaru?

— Lo acabo de conocer —Emilia respondió de inmediato y Reinhard hizo una pausa, haciendo que ella tenga una cara confundida y llena de dudas.

Tal vez porque encontró la reacción de Reinhard divertida, Emilia sonrió.

— ¡Es verdad! No hay otra forma de decirlo. No tengo ningún recuerdo de haber conocido a Subaru antes. La primera vez que lo vi fue cuando entré a este lugar hace no mucho tiempo…

— Pero hace rato, él dijo que te estaba buscando. Dijo que tenía algo que quería darte. Entonces está el hecho de que él estaba presente aquí por eso y…

… el hecho de que puso su vida en riesgo para protegerte, Reinhard estuvo a punto de decirlo, pero se detuvo. Pensó que, si lo decía, estaría menospreciando el gran acto de valor de Subaru.

— Por eso es que esto es tan extraño —dijo Emilia—. Estoy empezando a creer que ese raro está envuelto en esto de alguna manera.

— Por favor no hable de esa forma sobre el Señor de Provincial Roswaal. Él es ciudadano muy respetado. Admitiré que tiene ciertas peculiaridades, pero…

— El hecho que asocias la palabra “raro” con él hace ver que es lo que en verdad piensas.

—… Mis disculpas. Por favor mantén esto en secreto del Señor Roswaal —dijo Reinhard haciendo un guiño.

— Claro, claro —contestó Emilia.

Entonces Reinhard volvió el tema de conversación a Subaru.

— ¿Qué deberíamos hacer con él? Si lo quisieras, podría hacer que alguien de mi familia lo acepte como invitado…

—… No. Lo llevaré conmigo. Seré capaz de saber más de él de esta forma y en el caso en que no esté conectado a ese raro, no cambia el hecho de que salvó mi vida —dijo Emilia.

— Pero gracias por la oferta —agregó Emilia, a lo cual Reinhard respondió inclinando brevemente su cabeza.

Con eso, Reinhard y Emilia terminaron todo de lo que tenían que hablar. Más tarde, Reinhard iría y mandaría unos cuantos caballeros para escoltar a Emilia de regreso a su casa y entonces él tendría que empezar a limpiar los desastres de la batalla.

Cuando Reinhard miró hacia la cámara del botín, que ha destruido cierra sus ojos ante la extensión del daño. Como siempre, estaba frustrado de que no puede controlarse apropiadamente. Toda esta destrucción fue debido a un error de cálculo que tuvo Reinhard. Si hubiera tenido menos control él hubiera destruido todo un bloque. Él necesitaba ser más cuidadoso.

— ¿Qué es lo que planeas hacer después de lidiar con el área?

Preguntó Emilia.

— Declararemos esta zona como restringida por un tiempo, y pondremos carteles de “Se busca” de la Cazadora de Entrañas. Ella es una persona que ya tiene muchos rumores, así que no estoy muy seguro si es que servirá, pero…

— ¿Qué va a pasar con la chica y el anciano?

—… Es difícil para mí entender todo lo que ha pasado, pero debido a mi trabajo, pienso que lo que estaban haciendo no es algo que pueda ignorar. Sin embargo… —Reinhard hizo una pausa y se encogió los hombros.

—… Hoy es mi día libre. Si tuviera que agregar otra cosa: Si no hay una víctima poniendo una queja, entonces la falta de evidencia hace difícil proseguir. Pero sobre todo eso, es bastante complicado para mí entender todo lo que pasó aquí.

— Ha-ha-ha… Eres un caballero terrible.

— Bueno, eso es verdad, a pesar de que todos me llaman el caballero entre caballeros —dijo Reinhard en forma de burla y Emilia puso su mano en su boca para contener la risa.

Finalmente, después de que las risas terminaron, los pensamientos de Emilia estaban en orden. Caminó en dirección de la chica de pelo rubio quien todavía abrazaba al anciano detrás de ella. Cuando se dio cuenta de que Emilia se acercaba, ella volteó a verla y se preparó para enfrentarla.

— ¿Este anciano es tu familiar? —Preguntó Emilia, inclinándose para que estuviera al mismo nivel que Felt, quien se veía sorprendida. De todas las cosas que esperaba escuchar, lo que acababa de escuchar no era una de ellas. Incluso Reinhard, quien no sabía que había pasado entre ellas, podría decir que no están en muy buenos términos.

Felt se dio unos golpes en las mejillas para recobrar su compostura y entonces, como si tratara de esconder lo tímida que se siente, golpeó un poco a Rom.

— E-es algo como eso. Para mí, el viejo Rom es como mi única… uh… figura de algún modo de abuelo.

— Ya veo. Tengo igual un solo familiar. Él siempre está durmiendo cuando importa y cuando está despierto no pienso que sea capaz de decirle eso.

— Bueno… yo tampoco puedo decir ese tipo de cosas cuando Rom está despierto.

Reinhard no podía estar seguro, pero parecía como que la intensidad de los golpes de Felt iba incrementando. Probablemente no le estaba poniendo atención. La frecuencia también se estaba incrementando y la calva del anciano se estaba poniendo roja.

Entonces Felt volteó a ver a Emilia, con una débil luz en sus ojos de color rojo.

— Estaba segura que ibas a estar enojada conmigo.

— Bueno, eso pudo haber pasado si las cosas fueran como antes, pero ya no me siento así. Así que, aunque no sea mucho, te perdonaré debido a su bien —dijo Emilia con una débil sonrisa y mientras se encogía de hombros, justo antes de apuntar a Subaru, quien seguía dormido.

Felt miró a Emilia, luego miró a Subaru, y después miró hacia abajo antes de decir muy bajamente:

— Lo siento, él salvó también mi vida. No puedo ser tan malagradecida como para ignorarlo. Te regresaré lo que robé.

— Bien. Eso hace las cosas más fáciles para mí. Realmente, realmente me sentiría muy mal si tuviera que mandar a este chico tras de ti en este lugar —dijo Emilia mientras señalaba a Reinhard.

Después de escuchar esas palabras y mirar al joven con el cabello rojo y ojos azules, Felt hace una mueca.

— El caballero entre caballeros… estaría loca si quisiera escapar teniendo a alguien como él persiguiéndome. Es la primera vez que he visto a alguien más rápido que yo. Realmente me sorprendió.

Al escuchar esas palabras, Reinhard simplemente sonrió a Felt sin decir ninguna palabra.

Con un simple chasqueo de su lengua, Felt se levantó y caminó hacia Emilia, quien se levantó también.

— Está bien, te la devolveré —dijo Felt, buscando en su bolsillo—. Si esto es importante para ti, asegúrate de guardarlo en un lugar seguro para que no te lo vuelvan a robar.

— Esa advertencia se siente un poco rara viniendo de ti… si es posible me gustaría que dejaras de ser ladrona también.

— Eso es algo que no puedo hacer —dijo Felt en un rechazo total—. Solo para que lo sepas, te estoy devolviendo esto porque te debo la vida. No pienso que haya hecho algo mal y no tengo ningún plan de detenerme.

Felt hizo una sonrisa con mucha fuerza de voluntad.

Considerando la edad de Felt, es casi doloroso de ver. Como Felt declaró sus intenciones, Reinhard miró en silencio.

Dada su ocupación, Reinhard sabía que esto era algo que no podía dejar pasar, pero ¿Qué otra forma de vida tiene ella? ¿Qué derecho tiene él de hablar de justicia sin ofrecerle otra alternativa?

Reinhard ha visto suficiente de la capital como para ser tan iluso como para ignorar este hecho. Al parecer Emilia también se ha dado cuenta de esto, después de bajar sus ojos por unos breves momentos, ella le acercó su mano sin decir nada más.

— Entiendo… estaba preguntando demasiado.

— Si fuera capaz de comer sin tener que trabajar, podría dejarlo, pero eso no va a pasar. De cualquier forma. Toma.

Felt agarró de su bolsillo lo que había robado de Emilia y se lo puso en su mano.

Por un instante, Reinhard vio el flash de una cruz roja en frente de sus ojos. Esa brillante luz era algo que había visto antes, como entrecerraba sus ojos buscando a través del mar de sus recuerdos.

Entonces justo después de que encontró lo que estaba buscando…

— ¿Huh?

— ¿Reinhard…?

… él se acercó y agarró la mano de Felt, mientras todavía agarraba el medallón.

Ambas chicas miraron con sorpresa a Reinhard, pero cuando vieron su expresión seria, ambas se quedaron sin palabras.

— E-eso duele… déjame ir… —dijo Felt, sacudiendo su cabeza tratando de resistirse.

Sin embargo, Reinhard no redujo la fuerza de su agarre. La fuerza de su mano es tal, que, si quisiera, podría doblar el acero. Incluso si no estaba usando toda su fuerza, no es algo que una delgada chica como Felt pueda resistir.

— No lo creo… —murmuró Reinhard, su voz estaba temblando.

Tras oír esas palabras, Emilia respondió con ojos temblorosos.

— Espera, Reinhard. Entiendo que es difícil dejarla ir sin preguntar nada, pero ella no entendía el valor que tiene este medallón. Además, no la culpó por eso. Fue mi culpa que la dejará robar el medallón en primer lugar.

— Estás equivocada, Señorita Emilia. No es tengo problema con eso —dijo Reinhard en un tono forzado.

Confundida, Emilia guardó silencio.

Reinhard miraba intensamente a Felt, tanto que ya había olvidado lo rudo que había sido con Emilia.

Cuando Felt miró al joven con pelo tan rojo como sus ojos, esos ojos rojos estaban llenos de angustia.

—… ¿Cuál es tu nombre?

— E-es Felt…

— ¿Cuál es tu apellido? ¿Cuál es tu edad?

— S-soy huérfana, ¿Está bien? No tengo apellido y… creo que tengo alrededor de quince años. No conozco m-mi propio cumpleaños. Pero suficiente de eso. ¡Déjame ir!

Como Felt habló, parecía que ella había recuperado algo de compostura y trataba de liberarse de Reinhard.

Reinhard mantenía su agarre firme y entonces volteó a ver a Emilia.

— Señorita Emilia, ya no soy capaz de cumplir tu solicitud. Voy a tomar a esta chica conmigo.

—… ¿Podría preguntar la razón? Si es algo que tiene que ver con el medallón…

— Eso es, ciertamente, un crimen que no me gustaría ignorar, pero considerando el gran crimen que sería ver este momento que se encuentra frente a mí y yo no haga nada, es solo un asunto trivial.

Emilia frunció sus cejas, en señal de confusión y duda.

Pero Reinhard aceptó la confusión de Emilia. Él sintió que no había forma de cambiarla. Después de todo, esto es algo a lo que ella está acostumbrada. Sería cruel decirle que entendiera lo que está sucediendo.

— Tú vienes conmigo. Lo siento, pero no puedo dejar que te niegues.

— ¡¿Acaso estás loco?! Solo porque me salvaste no quiere decir que… ¿Uh?

Justo cuando Felt iba a continuar su queja, su cuerpo quedó inerte. En el momento en que el poder era drenado del cuerpo de Felt, ella miró a Reinhard, hasta el final, diciendo:

— Quémate en el infierno…Maldición…

Hasta que cayó inconsciente.

— Esa cosa que acabas de hacer que no es muy caballerosa… Si lo haces tan bruscamente, va a dejar efectos perdurables en la puerta.

— Afortunadamente, esto es algo con lo que he vivido toda la vida, así que se cómo mantener las cosas en control… señorita Emilia, creo que escucharás de mi pronto. Por favor entiende.

Reinhard quitó gentilmente el medallón de la mano de Felt y se lo dio a Emilia. El dragón en el medallón era, de hecho, el símbolo de estado del Reino Dragón de Lugunika. En la mano de Reinhard la joya tenía una débil luz, pero cuando se regresó a la manode Emilia, el resplandor era mucho mayor, como diciendo que había regresado a su dueño.

— Te pido que cuides de Subaru —dijo Reinhard mientras se inclinaba, después Emilia tomó el medallón y continuó mirando a Reinhard en silencio.

Sintiendo el poco peso de Felt en sus brazos, Reinhard quitó su cabello rubio de su frente. Cuando estaba inconsciente y no tenía que mantener su guardia, su cara se veía inocente y encantadora. Si tuviera un cambio de ropa y un baño, ella definitivamente brillaría mucho.

Un fuerte viento se hizo presente y los flequillos de Reinhard bailaron en la frente de su cara. A través de estos flequillos, Reinhard miró al cielo, a través del crepúsculo de la capital, a la luna.

Era una luna llena que brillaba con luz blanca y su belleza era atractiva y cautivadora.

— Esta puede que sea la última vez que vea a la luna y me sienta tranquilo… —murmuró Reinhard, sus palabras solo alcanzaron a la luna que los veía desde arriba.