Prólogo

«… Esto está muy mal.»

Sintiendo el fuerte piso con su rostro, se dio cuenta que había caído boca abajo.

Era incapaz de reunir algo de fuerza de su cuerpo y perdió toda la sensación de sus dedos. Solo podía sentir el calor expandiéndose por todo su cuerpo.

«… ¡Caliente, caliente, caliente, caliente!»

Continuó tosiendo violentamente, vomitó sangre que surgía de su garganta, al punto que fluía de su boca como agua y burbujas de sangre aparecieron en los bordes de sus labios.

Con su visión borrosa, podía ver el piso manchado de un color carmesí.

«… ¿Todo… esto es mi sangre?»

Pensando equivocadamente que toda la sangre había salido de su cuerpo, extendió una mano temblorosa hacia la fuente de calor que estaba envolviendo su cuerpo. Y cuando sus dedos sintieron el abdomen desgarrado, se dio cuenta.

Por eso sentía una sensación ardiente, había confundido “dolor” por “calor”. Había sufrido un profundo corte… que casi dividía su cuerpo en dos, con solo una capa de piel que conectaba a las dos partes.

En otras palabras, estaba llegando a su “fin”.

Dándose cuenta de esto, su conciencia empezó a desvanecerse rápidamente.

Repentinamente, ante sus ojos, un zapato negro de cuero pisó el charco de sangre, creando ondas.

Alguien estaba aquí y lo más probable es que esa persona sea el que lo asesinó.

Pero aun así, no pensó en mirar su rostro. Algo así no importaba.

… Su único deseo es que ella esté bien.

— ¿… baru?

Pensó haber escuchado una voz que sonaba como una campana. Recordó. Para escuchar su voz… para ser capaz de escuchar esa voz… era su salvación. Es por eso que…

— ¡… Ugh!

Un llanto corto fue escuchado desde la alfombra de sangre que dio la bienvenida a otra persona.

El cuerpo a su lado, con un brazo extendido vagamente hacia él.

Débilmente sujetó la mano de un color blanco como la nieve con su mano cubierta de sangre y sintió el movimiento de un dedo, como si devolviera el gesto.

—… Espera… me.

Incluso al borde de su conciencia, luchó por estar despierto.

— Definitivamente… te.

— ¡Salvaré!

Al siguiente instante, Natsuki Subaru… perdió la vida.

Un comentario el “Prólogo

  1. DIEGO dice:

    Que buen prologo, quizá era satella quién le dio la mano o emilia….

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