Capítulo 5: La Mañana que él anhelaba

1

“¡¡—!!”

Él no estaba consciente del momento exacto en que recupero la conciencia.

El sonido de la lluvia seguía zumbando en sus oídos. Su visión parpadeaba entre rojo y blanco. El mundo estaba doblado y deformado.

Incapaz de sentir sus brazos o piernas, él hizo un grueso, angustiado grito como si alguien estuviera torciendo sus intestinos como ropa mojada.

Él retorció su cuerpo y saltó, cada parte movible de su cuerpo entero desencadenaba fiera incomprensión.

—Él no sabía qué estaba sucediendo.

El dolor ardiente de su pierna siendo cortada y las cicatrices de su cuerpo siendo azotado por la cadena habían… desaparecido.

Él había perdido su sangre. Él había perdido su vida. Él había muerto.

Él no había querido morir. Él odiaba el dolor, el sufrimiento, la tristeza, el miedo, todo eso.

Él quería alejarlo todo. Todo lo que podía ver, todo lo que podía tocar, todo lo que podía sentir.

“¡—!”

Él escuchó algo. Él escuchó la voz de alguien.

Él escuchó una voz, como alguien que trataba desesperadamente de calmar a una bestia salvaje.

Él significado no llegaba a él. Él no entendía el significado. Él no quería entender el significado.

Era inútil escuchar. Escuchar solo lo lastimaría. Escuchar no cambiaría nada. Aun así mientras lo rechazaba todo, el color regresó al mundo, al igual que el sonido, al igual que la forma.

Los sentidos de su entero cuerpo desaliñado le dijeron, que sangre estaba llegando a sus miembros.

Su agitada mano golpeo algo, rompiendo uñas y rasgando la parte de atrás de la mano, haciéndola sangrar. El afilado dolor pinchó su cerebro, de alguna manera disminuyendo la fuerza de su grito.

Él entonces lo notó. Alguien había agarrado y envuelto sus adoloridos brazos.

Él sintió algo similar en sus piernas. Algo lo estaba cubriendo, haciéndolo incapaz de mover cada pierna.

Justo sobre él, su visión que regresaba vio el familiar techo blanco que había visto varias veces hasta ahora.

Él se dio cuenta que estaba acostado boca arriba en la suave cama.

Él finalmente exhaló, fuerza drenándose de su rígido cuerpo, cuando…

“Querido Huésped, Querido Huésped. ¿Finalmente se ha calmado?”

“Querido Huésped, Querido Huésped. ¿Finalmente ha dejado de agitarse?”

El instante que sus oídos escucharon las dos voces familiares, Subaru recordó gritar.

2

El cuarto primer día de Subaru en la Mansión de Roswaal había comenzado de la peor manera posible.

Subaru vivía con la vergüenza de ya haber muerto seis veces desde que llegó a ese mundo.

Ciertamente no habían sido muertes pacíficas. Cada muerte venía con su propio conmensurado sentido de perdida.

No te acostumbras al dolor y sufrimiento de eso. Aunque él se levantaba cada vez, nadie podía entender la soledad, la desolación, la angustia que él sentía.

Él había resuelto que no importa en qué aprieto se encontrara, su corazón, al menos, no titubearía.

Pero esa resolución había sido desgarrada por su último Regreso de la Muerte.

Sus sentidos de perdida, de desesperación, de soledad, arrancaban a Subaru tan profundo como los lazos que había formado durante los días antes.

No había manera de que se pudiera recuperar. Él no tenía la fuerza para recuperarse.

Emilia, sentada en la cama al lado de Subaru, le sonrió mientras acariciaba su herida mano derecha.

“—Muy bien, listo. Creo que está bien remendado, pero no debes tontear así, ¿okay?”

—En ese momento, Subaru y Emilia eran las únicas dos personas en la habitación.

Las dos sirvientas que habían estado presentes cuando Subaru despertó se retiraron en cara al escandaloso comportamiento de Subaru justo después de despertar, dejándole las cosas a Emilia.

“Ram y Rem estaban realmente preocupadas por ti.”

Subaru reflexivamente alzó su cara a la mención de los dos nombres que no quería escuchar.

La reacción de Subaru puso un poco de sorpresa en la cara de Emilia, pero ella instantáneamente lo hizo a un lado con una sacudida de su cabeza.

“Se estaban sintiendo inusualmente deprimidas, pensando que pueden haberte ofendido de alguna manera. ¿Qué tal si les dices algo la próxima vez que las veas?”

“¿Ofendidas, huh? No, no hicieron nada… No hay nada entre esas personas y yo.”

Las femeninas cejas de Emilia suavemente hicieron una mueca por el intensivo tono de su voz. Su reacción estaba en la irilla de la visión de Subaru, pero ninguna disculpa o excusa vino de sus labios.

En su lugar, lo que salió fue una pregunta sin siquiera un ligero toque de sarcasmo.

“Oye, Emilia, ¿crees… que soy una molestia?”

Emilia alzó un dedo y parecía hablar en fuego rápido para mantener a raya a Subaru.

“¿Cómo podría pensar que eres una molestia? Salvaste mi vida, Subaru. ¿Qué se supone que hagas si alguien con quien tienes una deuda simplemente se levanta y se marcha? Realmente me pondría en apuros.”

Subaru escucho en silencio, tardíamente dándose cuenta de que estaba mirando fijamente a cada detalle en la cara y acciones de Emilia.

“Whoa, yo estaba seriamente…”

Él estaba descorazonado porque fue él quien le había dado a Emilia tal aspecto de desconfianza. Emilia había inesperadamente dado en el clavo, ¿no es así?

Para dejar de pensar en tu benefactor como tu benefactor era lo más bajo que podías hacer.

Emilia era el único oasis de Subaru tenía en un mundo incierto. Subaru, habiendo perdido todo en lo que ponía su corazón, no tenía ningún sitio más al cual regresar.

“—”

Él de repente tuvo un pequeño pensamiento.

¿Tal vez era a Emilia a quien debería revelarle la verdad del Regreso de la Muerte?

“Es cierto…”

Ahora que lo pensaba, Subaru había tratado de cambiar su realidad de calle sin salida completamente por su mismo hasta ahora. Pero todo lo que había logrado era un destino de calle sin salida, con ambos el futuro y el pasado bloqueados.

Atravesar ese estancamiento requería un cambio fundamental.

¿Tal vez la respuesta era formar un lazo y confiar en un tercero, alguien en quien pudiera confiar?

“—Emilia, hay algo que quiero decirte.”

Las nubes parecían elevarse mientras los sentimientos de duda e intranquilidad de Subaru partían dentro de él.

Escuchando caer así el tono de la voz de Subaru, Emilia se sentó en la silla, mirando a Subaru con una cara tensa con preocupación.

Viéndose a sí mismo reflejado en sus ojos violetas, Subaru pensó en cómo debería empezar esto.

¿Cómo debería hablar sobre Regreso de la Muerte? ¿Tal vez Subaru debía primero averiguar si era algo que les sucedía a otras personas en ese mundo, también?

Era una historia bastante divertida, realmente. Las oportunidades eran altas de que ella pensara que era una gran broma. Pero Emilia escucharía a Subaru decirlo, ¿cierto?

Entonces y ahí, esa era la esperanza que mantenía adelante a Subaru.

—Él le hablaría sobre Regreso de la Muerte. Y él esperaba que ella le prestara su fuerza.

Subaru, muy consciente que él estaba aquí, ya recibiendo su gratitud y aun así haciendo otra petición, abriendo su boca.

Ellos cambiarían esta extremadamente confusa situación. Ellos lucharían contra el destino y ganarían… juntos.

—O eso pensó.

“Emilia. Yo—”

Él empezó su confesión. El momento en que el pensamiento se formó, eso vino.

“—”

Incomodidad. Algo está mal, la mente de Subaru le dijo.

Que sucede, él se preguntó, pero él inmediatamente notó por qué. Sonido. El sonido había desaparecido. No había sonido en ninguna parte.

Su propio latido. Las respiraciones de Emilia. El sonido de la mañana filtrándose a través de la ventana. Todo se había desvanecido completamente del mundo.

Y eso era solo el preludio de lo que estaba por venir.

—Siguiente, el movimiento siguió al sonido, desvaneciéndose también del mundo.

El paso del tiempo se alargó. Un solo movimiento se extendió a la eternidad. El siguiente segundo simplemente nunca llego.

La seria expresión de Emilia permanecía ante sus ojos, sin moverse. Ella era como una estatua de hielo, su siguiente movimiento estaba a una eternidad de lejos.

Subaru estaba igual. No podía moverse. Su boca, sus ojos, nada por la eternidad.

El sonido se había desvanecido, el tiempo se había detenido, y la mano de Subaru no pudo siquiera llegar a rogar.

—Y entonces, eso vino.

Una nube negra. Subaru, incapaz de parpadear, de repente la vio llenar su campo de visión.

En un mundo donde nada se podía mover, solo la nube seguía en movimiento. La nube se retorció y cambio su forma. Su masa era tal que podía ser sostenida en la palma de uno. Poco a poco, los contornos de la nube tomaron forma, y terminó de cambiar de forma.

—Subaru vio algo como una palma negra.

Tenía cinco dedos. No llegaba a un codo, pero él podía definitivamente distinguir un antebrazo.

Los dedos negros cambiaron. Los gentiles movimientos de lo que claramente tenía la forma de una mano saltó por el aire. La mente de Subaru jadeo cuando vio hacia donde se dirigía.

Los dedos negros lentamente llegaron al pecho de Subaru… y parecía ir hacia dentro.

Subaru sintió el sentimiento directamente en su alma. El sentimiento de los dedos cepillándose contra sus órganos internos, acariciando su caja torácica…

Intranquilidad y malestar agarraron a Subaru. La nube negra no dejaría de moverse.

Era como si no hubiera encontrado lo que estaba buscando y buscara más profundo, más profundo en el pecho de Subaru.

Hey, espero ahí.

Su voz no saldría. Su cuerpo no podía resistir. La mente de Subaru dejó salir un aterrorizado gañido.

Esto no es divertido.

Subaru fue sacudido más allá de lo que podía llamar sus adentros, hasta el mismo núcleo de su ser. ¿Alguien podría poner en palabras por qué duele herir tus órganos internos?

La pregunta es sin sentido.

Nadie necesita pensar sobre eso.

En ese instante, Subaru no sintió necesidad de poner en palabras cómo se sentía ese agudísimo dolor.

Era realmente simple. Teniendo su corazón apretado sin piedad se sentía como si su alma misma estuviera siendo aplastada.

Él no podía gritar. Él no podía retorcerse por el dolor.

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Solo había sufrimiento. Y junto al sufrimiento vino algo que hizo que Subaru deseara poder gritar.

El dolor estaba destrozando a la persona llamada ‘Subaru’. Su mente estaba raída, retorciéndose, despedazándose. Subaru estaba siendo cortado en pedazos, incapaz de recordar cómo se sentía una vida lógica—

“—baru.”

“¿—?”

“Subaru, ¿qué sucede? No te quedes cayado así. Me preocupa.”

Sus manos estaban en sus muslos y la belleza de pelo plateado lo miró directamente a los ojos con preocupación.

Parecía que Subaru paró de contener su respiración cuando estuvo seguro de que sus dedos se movían como el pretendía. Él cautelosamente tocó su propio pecho, confirmando desde fuera que su corazón estaba haciendo latidos tranquilos.

Su cuerpo se movió. Su voz salió. Él no podía sentir ningún dolor desde su corazón.

—Pero el miedo permaneció.

Subaru cayó en desesperación, por eso que había rasgado su única esperanza.

Solo pensar en desafiar eso una segunda vez lo hacía ver la balanceante nube negra en su mente. Subaru no tenía más opción que enfrentar los hechos.

Incapaz de contener sus emociones, Emilia puso su palma contra la cara de Subaru, en pérdida mientras ella hacia cierta pregunta.

“¿—Qu-qué sucede? Has estado actuando extraño desde más temprano. Si algo sucede…”

“—Quiero pedirte un favor.”

Subaru cortó la voz preocupada de Emilia a medio camino, acostándose y girando su cabeza. Él no podía encararla. Sus características probablemente se veían horribles.

Si miraba a Emilia en su estado emocional actual, no había manera de saber lo que le diría. Trabajando para mantener su mente tranquila, Subaru pudo lograr decir una sola cosa.

Él arrojó lejos las palabras que quería decir. Él arrojo lejos los sentimientos que quería que ella escuchara. Él arrojó lejos todo.

“No tangas nada que ver conmigo.”

Apáticamente, eso fue todo lo que dijo mientras se enroscaba en la cama. Él siquiera miró la expresión sorprendida de Emilia.

Inconscientemente, Subaru había firmemente agarrado un solo hecho del momento en que la palma toco su pecho.

—A él no le sería permitido liberarse. Subaru estaba solo. Y él permanecería solo.

3

Habiendo echado a Emilia, Subaru tristemente empezó su cuarto bucle.

Roswaal fue a la habitación de Subaru después de que el lastimara a Emilia con su cruel declaración.

Subaru en gran parte no recordaba de lo que hablaron. Pero sentía que había sido evaluado como un jarrón caro. Él no sabía si eso era solo esta vez o si algo había pasado entes y él solo no lo había notado.

“Te trataré como un huésped de honor cuanto gustes.” Subaru sintió que había dicho algo conveniente como eso. Él también sentía que los detalles ya no importaban.

Si él dejaba la mansión, ellos lo encerrarían por las buenas. Eso era seguro. Pero incluso si era un peso muerto en la mansión, él no podía evitar ser molido en carne picada en el futuro cercano.

Él sentía que su juego guardado garantizaba un BAD END. El hecho de que era autoguardado lo hacía extra brutal.

“—”

Subaru estaba sobre la cama y sin moverse mucho, pero su respiración era rápida e irregular.

Temeroso de dormir, Subaru había usado el bolígrafo de plumas en su mano para cortar la parte trasera de su otra mano varias veces. Cada vez que sus parpados parecían caer, él forzaba su conciencia a despertar a través del dolor. Si dormía, él no sabía a qué se despertaría.

Él ya había muerto tres veces.

En el bucle de la capital real, él no había experimentado más de tres muertes. Para Subaru, sumido en ese primer día por la cuarta vez, morir una cuarta muerte era territorio desconocido.

—Tal vez, si moría aquí, él nunca regresaría.

Él no podía encontrar una manera de evitar la muerte. Pero aun así, él no quería morir.

Él desconfiaba de todo y luchaba contra todo en su desesperado intento por vivir. Él olvidó el paso del tiempo, el batir de su vacío estómago; Subaru se volvió ansioso por simplemente existir.

El dolor de su herida se sentía como una afirmación de su existencia. Los espacios entre los agujeros en su mano se desvanecieron.

Dolor. Alegría. Dolor. Alegría. Dolor. Dolor. Dolor—

De repente, su cara se disparó hacia arriba abruptamente cuando escuchó la voz de una pequeña chica.

“—Ciertamente tienes una cobarde apariencia sobre ti.”

Una chica estaba parada en la entrada, apoyada contra ella, dándole una mirada a Subaru como si mirara una bestia.

Beatrice, a quien aún tenía que conocer durante este bucle, había venido a visitarlo. La vigilancia de Subaru se levantó por el cambio de circunstancias sin precedentes.

“¿—Así que eres tú esta vez?”

Él tardíamente notó que su voz era baja y chirriante. Le sorprendió. Su voz tenía más hostilidad de la que había imaginado. Tal vez estaba dando voz a su sentimiento de que el mundo estaba maldito.

“Que incorregible tonto, gastar así este lapso de un día o dos.”

“Nadie te preguntó— ¿A qué has venido?”

Beatrice, habiéndose burlado de la vergonzosa vista de Subaru y habiendo recibido su hosca replica en cambio, estrechó sus ojos ligeramente.

“…Puckie y esa chica me pidieron que te hiciera una visita.”

“¿Puck y…Emilia?”

“Estabas actuando extrañamente desde que despertaste, supongo, así que sospecharon que yo te había hecho algo cuando despertaste. Una sugerencia bastante ruda, si yo misma lo digo.”

Era verdad, y Beatrice era inocente, pero esas cosas no se registraban con Subaru.

Seguramente las descorazonadas palabras de Subaru habían lastimado a Emilia, aun así ella estaba preocupada por él lo suficiente para hablar directamente con Beatrice, incluso si sus sospechas estuvieran fuera de lugar.

Como resultado, Beatrice, con una debilidad por Puck para empezar, tenía a Puck rogando para que los ayudara así que ahí estaba ella, de mala gana mostrándose en el cuarto de Subaru.

La preocupación de Emilia por él trajo solo un poco de calidez al corazón de Subaru. Incluso si fuera insignificante tan solo romper con el estancamiento era preocupante.

“Entiendo. Ya estoy bien. Viniste a disculparte, y eso es suficiente.” Los labios de Beatrice se tuercen mientras Subaru trata de echarla.

“¿Por qué debo disculparme?, me pregunto. Antes que alguna otra cosa, no me iré hasta que el malentendido se aclare.”

En lugar de irse del cuarto, ella marchó hasta la cama. Subaru estaba a punto de apilar más quejas cuando…

“—¿Hm?”

Subaru mira mientras ella arruga su nariz y ladea su cabeza. Si ella se quedara callada se vería bastante adorable, pero…

Beatrice se ve desagradada al ser vista y cubre su cara, mirando a Subaru.

“Esto no es solo tu tonta cara, supongo, la que está podrida. Es bastante espeso a tu alrededor.”

“¿—Huh?”

“Quizás hablo de la esencia picando mi nariz.  Seria sabio evadir a las gemelas por un rato.”

Beatrice agarra su nariz y ondea con su mano libre como si tratara de alejar la desagradable esencia.

“—“

Pero la mente de Subaru no podía dejar pasar la palabra clave esencia.

Esencia. Ciertamente alguien había usado esa palabra también al final de su tercer bucle— “¿Un olor viniendo de mi…?”

“—La esencia de la bruja. ¿Quizás tu nariz está rota?”

Él recordó esa palabra. Él se cruzó con esa pieza de vocabulario recientemente. Lo que significaba—

“¿La bruja de los celos?”

“En este día y época, no hay otra que pudiera llamarse bruja, supongo.” Su declaración, menospreciándolo como un pequeño idiota, provocó solo más preguntas en Subaru.

“¿Quién lo diría? Quizás la bruja te tomo gusto, o quizás ella simplemente odia la sola visión de ti. De cualquier forma, la bruja dándote un tratamiento especial hace que atraigas problemas.”

Beatrice dejó caer sus hombros, su frio comportamiento indicaba que cualquier charla próxima no era bienvenida.

Bruja— Un ser evitado por todo el mundo hasta el punto en que el cuento de hadas “La Bruja de los Celos” no se grabaría su nombre.

Pero Subaru no tenía conexión alguna con la bruja o con la historia; Él leería de eso en un libro.

Naturalmente, sin recordar alguna vez haber conocido a la bruja, él no tenía ninguna memoria de cómo podría cargar la persistente esencia de su toque.

—Rem también había dicho que apestaba a la bruja, ¿no?

Él sentía que la abrumadora hostilidad estaba relacionada en parte con la esencia de la bruja. Si es así, él se ganó su ira a través de algo de lo cual no tenía memoria; con una calumnia seguida de la otra, ella no tenía otra opción más que silenciarlo.

Subaru, habiendo tomado algo que estaba completamente fuera de su control, suspiró largamente. Mientras Subaru se mantenía en silencio, Beatrice lo veía a la vez que alcanzaba la perilla de la puerta.

“No hay nada malo con ti, me voy. Debería contarle a Puckie que tuvimos una charla y sobre que hablamos, supongo”

Ella parecía lista para desvanecerse en el Pasaje cuando él la llamó.

“Un momento.”

Beatrice se veía notablemente disgustada mientras se volteaba a verlo. Subaru tercamente llegó a las palabras y las tiró.

“Te sientes mal por lo que me hiciste, ¿verdad?”

Él no sabía si serviría de algo o no—pero pensó que valía la pena intentarlo. Beatrice le da a Subaru una agria mirada mientras este golpea su cama y pregunta de nuevo.

“¿Te sientes mal acerca de eso? ¿Sí o no?”

“Ni siquiera pienso en tal cosa.”

“Le diré a Puck.”

Beatrice se reposiciona para encarar a Subaru, cruzando sus brazos y levantando su nariz con un aire furioso.

“Ugh… quizás lo pienso un poquitito.”

“Te perdonaré si me haces un pequeño favor.”

“…Qué será, me pregunto.”

“¿Podrías protegerme hasta el amanecer del quinto d— Pasado mañana?

Era una petición bastante desvergonzada de hacer a una chica que parecía las joven de lo que él era. Beatrice estuvo silenciosa por un rato en cara de la cordial petición de Subaru.

“Es una declaración bastante vaga. ¿Quizás haya una razón por la cual alguien este tras de ti?”

La pregunta con la Beatrice respondió era bastante natural y sensible.

Beatrice mantenía a Subaru a la vista mientras paseaba por el cuarto.

“En primer lugar, no quiero traer la discordia a esta mansión. Esta mansión es un lugar que, para mí, no debo perder, supongo.”

“…Yo no quiero causar ningún problema. Solo quiero asegurarme de que nada malo pueda pasar.”

“Vaya sentimiento viniendo de alguien tratando de hacerlo problema de otro.”

“Por un vez, no tengo un regreso.”

Beatrice suspiro mientras Subaru se encorvaba ante ella.

Subaru seguía cabizbaja cuando escucho lo que parecía ser el sonido de una puerta siendo cerrada. El sonido de la petición de Subaru siendo rechazada y Beatrice regresando a su biblioteca.

El momento en que escucho ese sonido, la gastada esperanza de Subaru se rompió.

“¿Podrías poner tu mano?, me pregunto.”

Con Subaru lleno de resignación, Beatrice camina al lado de la cama ofreciendo su pequeña mano.

La irritación de Beatrice manda a Subaru, en completo shock, a tomar su mano rápidamente. Al hacer esto, Beatrice frunce el ceño al ver el dañado dorso de su mano.

“Asqueroso. ¿Quizás eres un pervertido salvaje que disfruta auto-lesionarse?”

“Roswaal tiene el mercado de los raros cerrado. Solo trataba de hacerme un tatuaje y lo arruiné.”

“Tu careces completamente talento, habilidad y sentido artístico… No hay salvación para ti de eso.”

Exhalando, Beatrice pone la pequeña palma de su mano sobre la mano de Subaru, como tratando de cubrir sus heridas. Sus suaves dedos invitan los de él hasta que sus manos están entrelazadas.

“—Yo deberé conceder vuestro deseo. Por el nombre de Beatrice, el pacto está formado.”

La solemne declaración de Beatrice deja a Subaru completamente sin palabras.

De repente, la chica frente a sus ojos parecía completamente diferente que antes. Al tener sus dedos agarrados a los de ella, la calidez  transportada hizo que su mente viera el aura de misticismo que la rodeaba.

“Improvisado o no, un pacto es un pacto— Quizás haya sido movida por tu irracional petición.” Beatrice suelta sus dedos y cruza sus brazos una vez más.

Subaru baja su cabeza una vez más, sorprendido por la ola de emociones que lo golpeó antes.

Él no puso emoción en sus palabras, pero salían a chorros de un pozo sin fondo profundo en su corazón. Él no sabía cómo reaccionar al ver su salvación ser ofrecida de la fuente menos esperada.

“En serio… una niña pequeña me va a hacer llorar…”

“¿Podrías no decir niña pequeña?, me pregunto. También, yo nunca voy a perdonarte si le mencionas una palabra de esto a Puckie.”

“¡¿Así que esa es la parte importante?! La desesperación te pone como poseído por un demonio, te digo.” Subaru hizo una amarga sonrisa en respuesta a la genuina hostilidad de Beatrice.

Su cuarto bucle había empezado con desesperación. Fue solo una pequeña sonrisa, la única de este bucle, pero estaba ahí.

4

Al forma un pacto temporal con Beatrice, Subaru ganó una pequeña pero tangible pieza de seguridad. Como sea, las circunstancias presionando a Subaru no mejoraron para nada.

Como era costumbre, Subaru continuo su vida como un ermitaño en el cuarto que se le había dado; Beatrice estaba revoloteando alrededor de Subaru, protegiéndolo las veinticuatro horas del día.

El problema era de la noche del cuarto día a la mañana del quinto—para reducir el esfuerzo necesitado para protegerlo durante ese tiempo, el saldría del cuarto, no mostrando su cara de nuevo hasta la hora apuntada.

Por otro lado, aquella que visitaba a Subaru de vez en cuando, y actualmente sentada al lado de su cama asintiendo con una encantadora sonrisa en su rostro, era Emilia.

“Ya veo, así que Beatrice vino a disculparse apropiadamente. Me alegra. Un trabajo bien hecho.”

Para Emilia acercarse a él así después de que Subaru había sido tratado tan pobremente, lo cual pesaba terriblemente en conciencia de Subaru, no es exagerado decir que él pensaba en ella como su diosa, su única luz en un oscuro mundo.

Cuando Emilia lo visito de nuevo y el trató de disculparse por su ruda declaración inicial, ella simplemente ignoro las horribles palabras de Subaru.

“Solo estabas abrumado, ¿verdad? Le puede pasar a cualquiera. No hay remedio. Ram y Rem estarán complacidas de escuchar eso, por cierto.”

Subaru no dio una respuesta propia a la gentil petición que se le salió al final.

Su lealtad era tan grande que matarían a alguien meramente para conocer una inconveniente verdad.

Subaru había experimentado eso de primera mano, pero no podía odiarlas por eso aunque quisiera.

Él cerró sus ojos y recordó en sus dias en la mansión. Antes, durante esas memorias, no había momento en los cuales Subaru y las hermanas no fueran atraídos a estar juntos.

—Quizás él solo quería creer que así fuera.

Emilia miró hacia la bandeja al lado izquierda de la cama y la comida intacta, lentamente enfriándose, sobre ella mientras murmuraba en un hosco tono.

“Así que en verdad no te comiste el desayuno.”

“…Lo siento.”

Después de quebrar con Emilia, Subaru se había vuelto más callado y retraído. Y aunque Subaru actuara así, Ram y Rem diligentemente seguían con sus deberes como sirvientas.

Incluso cuando ellas sabían que él nunca tocaría la comida o agradecerles.

Una era ruda, mientras que la otra era educada solo en la superficie, pero ambas eran bastante formales y profesionales de corazón.

Subaru sabía esto. Y a pesar de saber esto, él no podía aceptar la comida.

—De todo lo que él sabía, podía estar envenenada.

Ese era el pensamiento que pasaba por su mente cuando la veía.

Él se odiaba a si mismo por dudar de esas dos. Pero aun así, Subaru sabía de un futuro existente donde las hermanas ondeaban horribles armas para matarlo.

Él sabía que ellas tenías muchas virtudes, pero que tratarían de matarlo de todas formas.

Fue cuando Subaru había aceptado el hecho que su desesperación había verdaderamente empezado.

“Quizás sea difícil, pero es malo para ti si no comes al menos un poco.”

“Mi estómago no lo aguantara… Bueno, talvez si Emilia-tan dijera “Di ahh” para mi comería, pero…”

Subaru maldijo el incurable bufón que era, mandando tal comentario poco formal a Emilia cuando ella estaba genuinamente preocupada por él.

Sin embargo…

“Muy bien, entonces. Di ahh.”

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“— ¿Eh?”

“Dije, di ahh—“

Emilia había puesto la bandeja de comida en su regazo, levantando una cuchara y mirando a Subaru.

Ella usó la cuchara para tomar algo de sopa, la cual aún seguía algo caliente, y gentilmente llevo hacia la boca de Subaru.

Subaru inmediatamente sacudió su cabeza, incapaz de entender lo que Emilia trataba de hacer.

“No, nonono, espera, un momento, Emilia-tan, ¿Qué estás haciendo?”

“¿A qué te refieres? Tu dijiste que comerías si hiciera esto ¿no? Así que come. Estoy diciendo “Di ahh” y todo.”

“Emm, esto es algo como un ritual que las chica normalmente no hacen; su caras se ponen rojas y  eso es lo más lejos que va, ¿pensaba?”

“Si vas a hablar como un niño, no puedes estar avergonzado de ser alimentado como uno. Eso sería tonto.”

A la vez que Subaru arrastraba su pie, Emilia dice “Di ahh” de nuevo, con una poderosa e irresistible mirada. Subaru finalmente cedió ante la presión, sintiendo como se ponía rojo hasta la punta de las orejas mientras abría la boca.

“A-ahh…”

“Listo, traga. Aquí está el siguiente. Toma, toma, toma, toma, toma.”

“¡¡Muy rápido!! ¡¿Fue ese ahh solo para bajar mi guardia?!”

La manera en la que Emilia cargaba la sopa hasta sus labios, automáticamente y sin gastar ni un movimiento, lo hizo preguntarse si ella ha estado en una competencia de alimentación rápida o algo. Subaru trató de seguir con una cucharada tras otra antes de bruscamente colocar su mano en el camino.

“T-tiempo fuera, ¡Tiempo fuera! ¿Podemos parar? ¡Está bajando por el lado equivocado de mi ga-garganta…¡”

“Dios, y estaba yendo tan bien, también… Subaru?”

Tos, tos, E-en serio, mi garganta se siente… toda rara…”

Subaru aparto su cara de Emilia, fingiendo tos para tratar de hacer que la acción se viera más natural. Él no quería que Emilia viera su cara justo entonces.

Algo caliente estaba emanando desde el fondo de los ojos de Subaru. Él abre sus ojos para dejar que sus lágrimas tengan un lugar donde salir y desesperadamente trata de detenerlas de fluir.

Ella continuaba siendo amable con él en un mundo donde él no podía ver esperanza. Él se preguntaba si en verdad valía tan trato…

…para Subaru Natsuki, que estaba desesperado precisamente porque rechazaba que lo estaba.

“Hey, Subaru.”

Mientras ella lo llamaba preocupada, Subaru ligeramente aclara su garganta y prueba su voz viendo que ya se ha puesto en orden.

“…Mm, ahh, ahh. Okay. Sí. Ya estoy bien. Creo que ya estoy bien.” Él hizo una de sus más ricas expresiones mientras se volteaba hacia Emilia…

…y encontrarse con sus ojos extremamente gentiles, mirándolo justo hacia él.

“Continuemos.”

“…La manera en la que lo pones lo hace sentir realmente travieso de alguna forma…”

“¿—?”

Emilia, ladea su cabeza, aparentemente no habiendo notado la arriesgada y fascinante naturaleza de su declaración. O quizás todo estuvo en su cabeza de Subaru desde el principio.

Y así él termino de comer, con Emilia ofreciéndole un “Di ahh” y el abriendo la boca, sus mejillas rojas de timidez y sentimientos complicados. Con su comida terminada, Emilia aplaudió una vez en satisfacción.

“Bien. Ahora, ¿Qué decimos una vez terminamos de comer?”

“Eso estuvo bueno.”

“Esos son malos modales. Una vez más, y dilo bien.”

“Gracias por la comida.”

“No es nada.”

Encarando la amplia sonrisa de Emilia, Subaru acarició su panza, la cual se sentía extrañamente bien y llena. Su estómago no sintió disconformidad al ser llenado aun después de dos días estando vacío.

“Ram dijo, ‘Él no ha comido apropiadamente por un rato, así que debemos ser gentiles con su estómago,’ y así fue como Rem lo hizo. Ellas son tan buenas chicas, ¿no lo crees?”

Las palabras de Emilia, estando a favor de las hermanas, apuñalaron las dudas de Subaru como una daga.

Si eso fuera verdad, él estaría lo suficientemente feliz como para llorar con tal muestra de preocupación. Pero Subaru lo sabía mejor. El propio dolor de la desilusión lo hizo querer llorar.

Si tan solo su gentileza y amabilidad no tuvieran ese aspecto por detrás.

“Bueno, ahora que has comido, también, has de estar cansado, así que iré y te dejare descansar.”

“¿Podrías dormir siempre aquí al lado mío?”

“Bien, bien, parece que has regresado a tu yo habitual. Ahora, tengo cosas que necesitan ser hechas, también. No le digas a nadie que estaba holgazaneando, ¿Okay?”

Emilia guiñó y saca su lengua.

Subaru, recordando que Emilia normalmente haría cosas como estas en momentos como estos, lo hizo sentirse profundamente avergonzado.

Emilia tenía un reino entero sobre sus hombros; ella no tenía ni un segundo que desperdiciar pues se esforzaba cada día por un mejor futuro. Ella no debió desperdiciar ni un segundo de su preciado tiempo en alguien tan  indigno como Subaru.

“—Emilia. Mantén tu puerta con seguro en la noche y no dejes entrar a nadie, ¿okay?”

Quizás él dijo eso porque la amabilidad de Emilia había avivado la más pequeña chipa de la voluntad de desafiar al Destino.

Emilia cepillo su plateado cabello e inclino ligeramente su cabeza ante la repentina advertencia de Subaru.

“¿O entraras a hurtadillas?”

“Sí, exa… ¡¡No!! Hey, ese fue puck no Emilia justo ahora ¿no?”

“Guau, lo adivinaste a la primera.”

Puck saca su cabeza del cabello de Emilia y le sonríe a ella y a Subaru. Él menea su cola mientras Subaru lo mira, sin dudar que haya estado escuchando en ese escondido lugar desde el comienzo.

“No quería entrometerme en su amorosa escena, pero tus emociones de repente se pusieron serias, ¿eh? Eso atrajo mi atención.”

“…Solo tengo un mal presentimiento, ¿okay? Cuida a Emilia.”

Con esa oscura nube a la vista, Subaru tenía que ser evasivo al hablar del futuro. Incluso así, Puck, siendo capaz de leer emociones, acepto sus palabras sin preguntar.

“Te haré saber que en verdad no me gustar sentirme apartada en esta conversación,” Emilia se quejó.

“Es como decirle a una linda chica que siempre sea cuidadosa con las visitas nocturnas, y que tenga cuidado con los carros y hombre. Verdad, ¿Papá?”

“Así eso, Lia. Papi que prohíbe ver hombre… en particular los que tengan mala apariencia y tenga cabello oscuro.”

“¿¡Brutus?!”

Puck se rio fuertemente al escuchar a Subaru invocar el nombre de un famoso traidor. Emilia tomo al riente Puck y lo metió de vuelta a su cabello, esta vez levantándose.

Subaru vio a ambos irse y, ahora solo en el cuarto, se aplasta en la cama.

Él ha hecho que se cuiden más, pero solo era un pequeño alivio. Para empezar, la actual crisis tenía poco que ver con ellos, así que pensó que estarían bien.

“Ah, no…”

El instante en el que la mente se Subaru sintió un poco de alivio, su conciencia comenzó a hundirse en un profundo sueño.

La angustia del sueño que él había mantenido a raya con dolor por tanto de repente volvieron, privando a Subaru de su voluntad.

Y con su estómago lleno, también. Su conciencia se sentía como si se hundiera, imposible de resistir.

 

5

La conciencia de Subaru se sentía como si estuviera flotando en una nube, atrapada entre el sueño y la realidad.

Él había escuchado en algún lado que los sueños tenían el efecto secundario de organizar la información del cerebro despierto. Eso explicaría por qué Subaru, habiendo postergado su sueño por tanto, veía una línea de claras y vividas memorias, como si estuvieran hechas para rondar sus sueños.

Los vividos recuerdos de “muerte” de Subaru, se repetían una y otra vez, grabándose cada vez más profundo en su mente.

Él gimió, tosió y giró; él hizo sonidos angustiantes mientras el sudor corría por todo su cuerpo. Inmerso en lágrimas y débiles sonidos, su alma fue cortada, más, y más, y más, y cuando el último hilo fue cortado, seguramente nada quedaría.

Así de desgastado había quedado hasta ahora, tanto física como mentalmente.

“—“

Abruptamente, la tensión en el cuerpo de Subaru se desvaneció.

Fue como si el frio y el terror que hizo su cuerpo sacudirse hubiera sido barrido de lado.

—Eran sus manos.

Alguien estaba sosteniendo las manos de Subaru.

El toque de alguien del mundo real había jalado a Subaru, manejándolo inconsciente en la cama. Era una cálida sensación, una gentil sensación, una que emanaba compasión.

Él sintió que había sido salvado. Sintió como una fresca brisa soplaba a través de su enredada mente. Su alterada respiración se calmó; olvido su sufrimiento y regreso a su pacifico sueño.

¿Quién lo hizo? ¿Qué fue? ¿Fue real o solo un conveniente truco del sueño? Él continuo sintiendo esa fija calidez entre las palmas de sus manos.

 

6

“—¿Hasta cuándo va a seguir durmiendo?, me pregunto.”

“¡Guaaaa!”

Subaru grito en dolor, habiendo sido violentamente pateado, seguido de un duro aterrizaje en el suelo.

Cuando Subaru sacudió y levanto su cabeza, Beatrice estaba ahí, ceñuda, con una pierna levantada de una manera no muy digna de una dama. Beatrice resoplo, una vez más incapaz de ocultar su disgusto.

“Estabas durmiendo tan cómodamente mientras yo me moleste en venir a la hora acordada.”

“Es como, ¿Tienes que menospreciar a las personas incluso aunque no tengas que hacerlo?”

Mientras hablaba, Subaru comenzó a sudar frio al haberse dormido sin intención. Él había llegado al punto de lastimarse a él mismo para mantenerse despierto y mantener su guardia arriba.

“Durmiendo en el tan-importante cuarto día. Quizás en verdad tengo un deseo de muerte.”

“¿Podrías dejar de murmurar?, me pregunto. Hay lugares más apropiados para eso.”

Beatrice, viendo hacia abajo a Subaru ligeramente apoyándose, se sentó en su taburete mientras hablaba. Viéndola en su posición actual así, Subaru se dio cuenta de que algo estaba mal y miro a su alrededor.

—Él ya estaba en la biblioteca cuando despertó.

“Bueno, esto es una sorpresa. ¿Me cargaste mientras dormía?”

“No me gustaría pasar tiempo en un cuarto lleno de esa esencia tuya, supongo. Esta biblioteca es mi lugar y de nadie más. ¿Podrías comportarte mientras estas aquí?, me pregunto.”

Subaru decidió que las acciones de Beatrice, sacarlo sin preguntarle, habían mejorado su situación.

El Pasaje de Beatrice mantendría oculta la localización de Subaru como un aislante. Seguramente Rem no tenía ninguna razón de ir al pasaje por ella misma.

“Tú en verdad pensaste en esto, ¿eh?”

“No te sientes en el suelo murmurando. ¿Te gustaría ser aplastado como un insecto?, me pregunto.”

Oh, así que eso es lo que estás leyendo, dijo Subaru, viendo a las páginas abiertas ante Beatrice mientras él saca su lengua.

Aparentemente, pensando en esto como una consideración seria exagerar la situación. Subaru se levanta del suelo, abruptamente viendo a sus dos manos.

Una rara sensación se mantenía. Alguien había sostenido sus manos mientras dormía, ¿no?—

“Hey, Beatrice, no me digas que tu tomaste mi mano mientras dormía.”

“No te diré tal cosa, supongo. No lo haría, incluso si Puckie me lo pidiera.”

“Vaya cosa para decir… pero hey, ¡Al menos podemos morir juntos!”

“No. Absolutamente no.”

Beatrice, bastante amargada, frunció sus labios mientras Subaru miraba alrededor del cuarto una vez más. La biblioteca, llena de libro como usual, carecía de convenientes lugares para sentarse.

“¿Cómo se supone que mate el tiempo aquí…?”

Con el tiempo límite tan cerca, su ansiedad y estrés fueron elevados; era una pregunta abierta la de que cuanto tiempo podría mantener la calma.  Si pudiera mantener su cabeza inmersa en algo y olvidar el pasaje del tiempo—

“Oh, claro. ¿Hay algún libro aquí escrito solo en escritura-I?”

“—Pensar que no puedes leer más que las cosas más simples. ¿Cuántos humanos crees que llorarían con solo la alegría de pensar en entrar a la biblioteca de libros prohibidos de la mansión de la familia Mathers?”

“Bueno, me siento mal por ellos… Así que, ¿Estás aquí todo el tiempo?”

Subaru nunca había visto a Beatrice caminando por ahí excepto a la hora de las comidas. Aparte de la excepción de tenerla visitándolo en su cuarto el día anterior, Beatrice siempre estaba en su taburete en su biblioteca.

“Beatrice baja su cabeza un poco con la pregunta de Subaru.

“Tal es el pacto he hecho.”

“Otro pacto ¿eh? Quizás no debería decir esta cuando estas ayudándome, pero ¿es duro?”

Beatrice cierra sus ojos y habla como si quisiera cortar toda futura investigación.

“Todos los pactos, son cosas que deseo, supongo.”

Él había escuchado el término pacto varias veces desde que llegó a ese mundo, siempre con grandes trasfondos.

Beatrice hablaba de la palabra con el mismo peso que Emilia y Puck hacían por el pacto espiritual que tenían. Subaru también lo apreciaba, haber formado uno con Beatrice el mismo.

Beatrice parecía tan joven, y aun así ahí estaba, con y sosteniendo un pacto—por alguna razón, Subaru sentía algo como una comezón dentro de su pecho cuando la miraba.

“Hey, ¿En verdad estás bien con todo— ¡Wow!”

“Tus preguntas se están volviendo molestas. Puedes leer algo y callarte, supongo.”

Ella  subraya esta declaración tirándole un libro. Cuando Subaru lo atrapo, se dio cuenta de que el libro estaba escrito en escritura-I, hasta el título.

Cuando Subaru levanto su cara, Beatrice ya había perdido interés en él, bajando sus ojos al libro que tenía en sus manos, mostrando que declinaba cualquier conversación.

Ella parecía firmemente insistente en dejar a medias la pregunta de Subaru sin finalizar. Mientras que su comportamiento no dejaba lugar para palabras de agradecimiento, Subaru estaba feliz y agradecido.

 

7

El tiempo en la biblioteca de libros prohibidos pasaba gentil y silenciosamente.

Sin ningún intercambio de palabras, el único sonido era el de las páginas suavemente volteadas haciendo eco dentro de la biblioteca.

Con eso dicho, el corazón de Subaru no estaba para leer en ese momento; todo lo que él hacía era voltear la misma página una y otra vez, haciendo el mismo sonido de la página una broma.

—Encerrado en la biblioteca de los libros prohibidos, él no tenía ninguna idea de lo que pasaba afuera.

Más allá de que el cuarto no tenía ventanas, la propia naturaleza de la biblioteca era de estar en un espacio separado, cerrado del mundo exterior.

Él no tenía manera de decir que hora del día era o sentir el pasar del tiempo. Él se preguntaba que hora era para entonces.

Por simple lógica, estar en un cuarto por medio día lo podría en una problemática noche. Pero él solo tenía una vaga sensación de cuánto tiempo había pasado mientras él estaba en la biblioteca.

No podía confiar en sus propios instintos, pero también se dudaba en pregunta a Beatrice.

No había alguna razón tan simple como no querer detener a Beatrice mientras ella estaba concentrado en su lectura. Subaru temía que cualquier acción que el iniciara pudiera alterar algo.

Los dedos que volteaban las páginas estaban entumecidos. La punta de la lengua rogaba por agua. Su corazón latía tan rápido como una alarma. Se le acababa el aliento.

¿Qué tanto podría mantenerse fuerte ante tan tensión?, se preguntaba.

Si el inicio había sido tan brutal, el final podría ser los que sea sin advertencia alguna. Un murmuro abruptamente hace eco a través de la silenciosa biblioteca.

“—Llamando.”

La cara de Subaru parecía dirigirse a Beatrice mientras esta deja su libro y coloca sus piernas en el suelo. Más que hablarle a Subaru, parecía que se estaba murmurando a sí misma.

“¿Una llamada para mí?, supongo.”

Beatrice movía un dedo mientras hablaba. Al siguiente momento, todo el cuerpo de Subaru se sintió enfermo mientras el espacio de moldeaba.

Subaru hizo un pequeño quejido mientras su cuerpo temblaba de la sensación que se aparentaba a estar volando. Escuchando esto, Beatrice mira a Subaru como si acabara de acordarse de que él estaba ahí.

“Ah, ahí estabas. Lo olvide, supongo.”

“Eso es una mal chiste, olvidándote del chico justo enfrente de tu cara…”

“—Puckie está llamando. Pareciera que es algo de urgente importancia.”

Con eso como la única advertencia de Subaru, Beatrice caminó pasándolo hacia la puerta como fuera natural y obvia cosa de hacer. La voz de Subaru temblaba mientras este la llamaba para detenerla.

“!E-espera, un momento! Si te vas ahora…”

“Puedes quedarte encerrado aquí si quieres. ¿Quizás estés más seguro aquí?”

Beatrice dejo palabras de obvio sarcasmo mientras cruzaba la puerta. Subaru, con la sangre corriendo por su cabeza por su actitud, parecía que pateo su silla mientras se lanzaba y alcazaba la puerta. Él dudo un poco por un unos segundos, pero…

“Aw, al demonio. ¡¿Cuál es el problema, verdad?!”

Estimulado con su malhablada declaración, bruscamente abrió la puerta y salió afuera.

Al siguiente momento, lo golpeó.

“Ah—“

Sin pensar, la voz de Subaru salió de sus labios como un completo idiota.

Su mano protegía sus ojos de la penetrante luz del sol de la mañana que lo saludaba.

Profundamente movido, movió su mano en el aire como para confirmarlo. El cuerpo de Subaru se tambaleaba hacia la ventana al lado opuesto del corredor por la cual se veía el jardín interno—detrás del cual el sol acaba de salir.

Era la mañana del quinto día que él tanto anhelaba pero nunca podía alcanzar.

“Significa que… ¿Lo hice? ¡¿Pase la cuarta noche…?!”

Sin creer el resultado ante sus ojos, empuja la ventana para abrirla, casi golpeándola. Manteniendo su cabello caído mientras la fresca brisa soplaba, Subaru da un profundo respiro al aire mañanero. Se tropieza y golpea la pared a con su espalda, y se desliza, habiendo perdido la voluntad de pararse.

No podía hacer nada más que mirar en shock.

Él se había rendido. Se había rendido ante la desesperación. Había sido dañado hasta los huesos. Y aun así, Subaru paso del cuarto día y llego al quinto.

“Ha-ha-ha…”

Sin darse cuenta, una seca risa vino de él. Una vez comenzó, no sabía cómo detenerla.

“Heh-heh, ha-ha-ha. ¿Qué es esto? Hey, ¿Qué es esto? Esto es… Ha-ha…”

No podía pensar en cualquier otra manera racional de mostrar lo que sentía en ese momento.

Abrazando sus rodillas, Subaru se quedó en cuclillas en el pasillo, riéndose como un loco. Él pensó que era un lugar tan lejano que su mano nuca podría alcanzar.

No podía hablar. No encontraba las palabras. Finalmente, Subaru había—

De repente, una voz como una campana interrumpe la vacía alegría de Subaru.

“—¿Subaru?”

Levantando su mirada en molestia, vio a la chica de cabello plateado parada más al fondo del salón—Emilia. Él había sido capaz de encontrarla sana y salva, aquí, en la mañana del quinto día.

Ambos habían pasado la cuarta noche. Ese hecho había hecho a Subaru temblar.

Él había esperado por esta oportunidad. Si la mañana del quinto día los saluda a ambos, podrían rehacer esa promesa y que fuera concedida.

Él presentaría a Emilia a los niños, caminarían por el jardín de flores retoñando juntos, formarían las mismas memorias juntos—y aun así…

“¿Emilia…?”

Subaru comenzó a sentir un sentimiento de logro que no parecía real mientras Emilia lo miraba en silencio. Entonces, como si Emilia recordara algo, corrió hasta Subaru.

“Subaru, ¿A dónde fuiste?”

“Er, yo…”

“O sea… No, está bien. Está bien, solo, ven con migo.”

Emilia jalo a Subaru con sorprendente insistencia y corrió con él. Ella no parecía que iba a tomar un no por respuesta mientras que una sonrisa se formaba en el  rostro de él.

“¿A dónde vamos?… Hey, Emilia, escúchame. He trabajado muy duro para llegar a este punto…”

Subaru miraba al lado de la cara de Emilia mientras trataba de encontrar las palabras para transmitir su logro.

“¿Por qué estás haciendo una cara como esa? O sea, todo salió bien… ¿no? Estoy sano y salvo y tu estas… sí. Vamos a la villa… juntos, y entonces…”

“—“

“Hay muchas cosas que quiero hacer y hablar contigo. Mucho ha pasado. Quiero que sepas l—“

“—Subaru.”

Con una sola llamada de su nombre, ella lo interrumpió. Eso fue cuando él noto el momentáneo vacilante ondeo de sus ojos, la irritación que ella no podía ocultar.

La mirada que tenía era como la de cuando pelearon por sus vidas en la tienda de la cerca.

“Qué ha p—“

Pasado, él trato de decir pero no pudo. Porque antes de que pudiera poner otra palabra en su boca, un sonido diferente golpeo sus tímpanos.

—Él pensó que era un grito. Pero parecía más un lamento.

Era un sonido largo, de alto tono lleno de tristeza que aterraba la misma alma.

El aire de la mañana de la mansión fuera despejado por el interminable llanto de dolor, como si alguien estuviera siendo desgarrado.

Pasaron a través del corredor y se dirigieron escaleras arriba. El ala oeste del segundo piso de la mansión eran los dormitorios de los sirvientes, donde el cuarto de Subaru estuvo durante bucles anteriores.

Emilia los guio de la mano hasta el cuarto más al fondo. Y ahí se paró…

“Roswaal y…”

…El hombre con largo cabello índigo posiciono sus ojos en el al verlos llegar corriendo. Al lado de Roswaal estaba Beatrice, apoyando su espalda contra la pared con un gato encorvado en sus hombros.

Con los tres habiendo llegado, Subaru estaba a punto de preguntar por las circunstancias cuando Roswaal simplemente dijo.

“Adentro.”

Roswaal se movió a la puerta abierta del cuarto al lado de él.

Cuando Subaru se giró hacia Emilia, ella asintió también. Los claros ojos violetas de Emilia pusieron las cosas sobre él.

Manteniendo su aliento, Subaru entró.

Aquí, también, el grito continuaba incesante, llenando todo el cuarto. Subaru entró, sus ojos bien abiertos, congelados por la tensión—y entonces lo vio.

Era un cuarto inmaculadamente preservado. Parecía el cuarto de una chica con mobiliario al mínimo para maximizar el efecto, un reflejo de la firme personalidad de una sirvienta.

A pesar de que Subaru había recibido un cuarto similar, se sentía diferente.

Por un momento, tales sentimientos impidieron ver a Subaru lo que tenía frente a él. Pero el momento paso cuando la horrible verdad se estrelló contra él, una verdad de la cual él no tenía un lugar para huir.

“¡AaaaaaAAAAAaaaaaaaAAAAaaaaA—!”

Era Ram gritando, con lágrimas corriendo por sus mejillas, si profunda tristeza amenazando con destrozar su garganta desgarrándola.

—Y ahí estaba Rem, colgada a su hermana mayor cuando ella dio su último aliento.

 

8

¿Cuántas veces su mente se ha puesto en blanco por lo que ha experimentado?

¿Cuántas veces ha tenido que enfrentarse cara a cara con una tragedia? ¿No era hora de que alguien lo salvara de esto?

“—“

La chica de cabello azul que yace en la cama, ya no respirando. Su piel estaba pálida; sus ojos nunca se volverían a abrir. Ella estaba vestida en un delicado camisón que de alguna manera se veía perfecto en ella.

Subaru rápidamente se dio cuenta de que nunca había visto a Rem fuera del uniforma de sirvienta, ni una vez.

“Por qué… Rem…”

Subaru susurra, mientras cepilla su negro pelo hacia atrás con su mano, cae en sus rodillas.

Su cabeza dolía. Su cerebro había llegado a la maravillosa conclusión de que lo que estaba frente a él era una alucinación provocada por la privación de sueño.

Este era el cuarto bucle en la mansión. Para Subaru, que ya había muerto y regresado tres veces, Rem era la persona con quien más cauteloso era.

“Entonces por qué… ¿Por qué Rem fue asesinada…?”

Era seguro que era Rem quien mataba a Subaru, y no de otra forma.

De repente, un pequeño demonio en el hombro de Subaru susurro— ¿Quizás ella no está en realidad muerta?

Quizás todo es un truco, ¿un truco para hacer que Subaru baje la guardia? Una broma que extraordinario mal gusto era incomparablemente mejor que la pesadilla frente a él siendo real.

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Él se acercó para revisar su pulso, pero…

“—¡No la toques!”

Mientras se acercaba para tocar a Rem, su mano fue golpeada, fuerte.

Cuando Subaru grito y miro, Ram lo estaba viendo furiosamente. Su cara furiosa llena de lágrimas en ella fácilmente ahogaba cualquier tipo de palabras que Subaru pudo haber usado.

“¡No… toques a mi hermana menor!”

Ella se negaba a dejar a cualquiera a ponerse entre ellas.

Con lagrimosa voz, Ram repetía mientras se pegaba al cuerpo de Rem, con lágrimas corriendo silenciosamente por su cara.

No había señal de que la devota hermana mayor, llena de dolor esperara a su hermana despertar.

Eso hizo la verdad claro.

—Rem en verdad estaba muerta.

Mientras Subaru se tambaleaba fuera del cuarto, Roswaal se paró y presento sus deducciones.

“Apareeentemente, muerte por debilitación. Su vigor fue robado mientras dormía, sus latidos gentiiilmente se alentaron, y el fuego de su vida se apagó, parece más hecho por una maldición que de una magia por lo que se ve.

Los ojos de Subaru se abrieron con la mención de la palabra maldición, la palabra por la que el payaso creía era la causa de muerte.

Muerte por debilitación por una maldición: esa fue la causa directa de las muertes de Subaru durante el primer y segundo bucle. En otras palabras, Rem murió por la misma causa por la cual Subaru había muerto anteriormente.

“Pero pensé que la maldición venia de Rem…”

En el segundo bucle, Subaru murió por debilitación vía maldición así como también por tener su cabeza aplastada por un bola de hierro.

Subaru había deducido por las circunstancias de esa noche que la brujería y la bola de hierro estaban conectadas. Pero Rem misma siendo asesinada vía maldición destruyo esa hipótesis en pedazos.

“Entonces ¿El chamán y Rem están separados…?”

La mente de Subaru era un caos con la posibilidad de un nuevo chamán apareciendo.

Rem había asesinado a Subaru debido a su lealtad a Roswaal. Al menos, esa respuesta fueron las únicas palabras verdaderas de la Rem del tercer bucle.

Se preguntó si Rem, quien había matado a Subaru con su propia mano, y el chamán estaban conectados de alguna forma. Pero si ese era el caso, Rem siendo asesinada esta vez no tendría sentido desde el punto de vista del chamán.

Así que ¿quizás Rem y el chamán no estaban conectados desde el principio?

La primera vez, la magia del chamán había asesinado a Subaru; la segunda vez, el hechizo del chamán había debilitado a Subaru cuando Rem lo mato por cualquier razón. En el tercer bucle, Rem elimino a Subaru sin conexión alguna con el chamán.

“La cuarta vez… no hice nada, así que ¿Rem fue el objetivo en su lugar…?”

Era una suposición sin base alguna, pero basado en las circunstancias de la evidencia, era la única conclusión razonable.

Si Subaru hubiera sido el objetivo por razones relacionadas con la sucesión real, él podría entenderlo como un golpe preventivo indiscriminado contra el lado de Emilia. La víctima, sea Subaru o Rem, era aleatoria.

“Pareces estar en unos serios, profuuundos pensamientos.”

Los inconfundibles ojos azules y amarillos miraron y reflejaron a Subaru en ellos. Los ojos de Subaru se levantaron al sentir como la analizadora mirada de Roswaal veía hasta su misma alma.

“Me duele preguntar tal cosa… pero ¿tienes alguuuna idea de que puedo haber pasado, buen huésped?”

“Po-por qué piensas que… yo…”

“Vaaaya, perdona mi rudeza. Es solo que estoy algo… ofendido por el momento, que una de mis bellas criadas haya sufrido tal destino, ¿ves?”

Roswaal rápidamente cambia su mirada de Subaru a la dolorosa vista dentro del cuarto.

Viendo de lado a su cara, en verdad se veía que tan precaria la situación de Subaru se había vuelto.

Subaru no tenía ninguna forma de probar su inocencia. Esta vez, Subaru no había hecho nada para ganar no las más mínima confianza de los otros.

Emilia tiró de su manga, hablando con voz ansiosa.

“…Subaru.”

Cuando la vio, el brillo en sus ojos violetas parecían que le suplicaban: Si sabes algo, por favor, dilo.

Sus ojos y el llamado a su nombre le dijeron todo eso.

La implicación de responder a la última petición de Emilia golpeo a Subaru duro.

Él hubiera amado decir todo lo que él sabía. Quería gritarlo desde el fondo de sus pulmones. Cuando Subaru no respondió, los pequeños dedos de Emilia temblaron un poco mientras sostenía su manga.

Él pensó que repetir el pasado podría llevar a un mejor futuro, pero ahí estaba, cada rayo de esperanza teniendo su nuble oscura, con resultados peores de los que él pudiera imaginar.

“Subaru…”

La confusión rasgaba desde dentro de su cabeza. Pensó que todo sería barrido de lado y las cosas mejorarían algún día.

No, él pensaba que ya estaban mejorando.

—Y el momento que él pensó eso, esto paso.

“—“

El momento que él imaginó la nube negra y el mundo deteniéndose, un incesante dolor tomo su cabeza.

Él tomo su aliento. La sensación de Emilia tocando su manga hizo que el estómago de Subaru se revolviera en dolor.

Si Emilia seguía suplicando con su mirada a Subaru, su corazón desfallecería. Incluso si no lo hiciera, Puck, capaz de leer emociones, podría fácilmente exponer el hecho de que Subaru está ocultando algo. Pero aun así, Subaru no podía explicar nada sobre el Regreso de la Muerte.

Y eso significaría que la tortura continuaría, dolor sin fin, una y otra vez.

Sintió su lengua seca. Incapaz de resistir la necesidad de huir, dio un pequeño paso atrás.

“—Si sabes algo, nunca escaparas de mí.”

Para la chica llorando todo lo que tenía en sus ojos dentro del cuarto, la pequeña acción de Subaru parecía nada más que un intento de escapar para su propia conveniencia.

Instantáneamente, una furiosa ráfaga de viento hizo que la puerta se sacudiera violentamente, su paso soplo el cabello de Subaru hacia abajo. El momento después la repentina ventisca hizo que cerrara sus ojos, un agudo dolor entrego un corte vertical en su mejilla.

“¡Au…!”

Inmediatamente él toco su mejilla, humedeciendo su palma con sangre. Viento. El viento lo había lastimado.

Desde dentro del cuarto, Ram estaba disparando una mirada llena de odio a Subaru mientras levantaba la palma de su mano hacia él.

“¡Si sabes algo, escúpelo!”

“¡Espera, Ram! ¡Yo…!”

No puedo, Subaru estaba a punto de decir eso, pero las palabras murieron instantáneamente en sus labios, ya que él sabía que le ocurriría.

Pero él venía sin ninguna otra excusa para librarse de tan mala situación.

Con Subaru sosteniendo su lengua, Ram lanzo otra ráfaga de viento como advertencia de que seguiría.

Hubiera siendo él capaz de calmadamente evaluar la situación, él lo hubiera llamado Hoja de Viento.

Magia de Viento—magia que infringía cortes como los monstruos de torbellino de las historias. El afilado corte tenía suficiente poder para dejar un corte entre Subaru y Rem, partir la puerta a la mitad, y detenerse justo en la mejilla derecha de Subaru; tal era el poder con el cual ella lo amenazaba.

Si eso los golpeara con todo el poder—encarando el fenómeno ante sus ojos, Subaru olvido respirar.

Pero Beatrice extendió su palma color crema en frente de Subaru y contrarrestó la Hoja de Viento.

“—Yo soy alguien que mantiene promesas.”

Ella le dio a su palma levantada una ligera sacudida, como si no fuera la gran cosa, mientras miraba hacia Ram.

“Hice una promesa de proteger a este hombre de cualquier daño mientras estuviera en esta mansión.”

“¡Lady Beatrice…!”

Mientras que el comportamiento de Beatrice era elegante, Ram mordió su lengua en indignante rabia.

Mientras que Ram estaba rabiosa de un lago, Beatrice miro a Roswaal, que segui parado al lado de ellos.

“Roswaal, tu sirvienta está siendo un poco ruda con tu huésped.”

“Ciertamente. Encuentro eso sinceeeramente desafortunado. De ser posible, me gustaríiia recibirlo nuevamente como mi huésped, tan pronto saque lo que mantiene dentro, para sentirme aliviado.”

“¿Cómo podría él estar involucrado en este asunto?, me pregunto. Él estuvo en la biblioteca de libros prohibidos toda la noche.”

“Este es un asunto muy grave para simplemente dejarlo de lado. ¿Seguramente compreeeendes esto?”

Con las negociaciones habiendo fallido, Roswaal sacude sus hombros y levanta las palmas de sus manos en el aire. Subaru vio los múltiples orbes de diferentes colores que flotaban en sus manos.

Eran de color rojo y azul, verde y amarillo—incluso Subaru, siendo inexperto en las artes de la magia entendió que esos colores representaban el poder mágico. El hermoso brillo contenía poder más allá de su imaginación.

“Es tan de ti sacar tus mezquinos trucos. Solo porque tienes un poco de talento, un poco más de poder que los otros, un pedigrí solo un poco más fino que el de otros, tienes que restregarlo en las caras de otros… Eres todo un niño, te lo hago saber.”

“Pero que duuuro de ti. Es la diferencia entre nosotros, quienes caminan normalmente, y tú, pasando tiempo en un cuarto donde el tiempo se ha detenido, queee genial. Quizáaas deberíamos ponerlos a prueba.”

Podía sentir la tensión mágica entre ellos haciendo el aire retorcerse. Subaru se estaba convirtiendo es una tercera rueda en este levantamiento de hostilidad.

“De tooodas formas, la chica “simplemente de pie” protegiendo algo alrededor de ella tan poderosamente que hizo el aire mismo voltearse. Algo invisible pero aterrador había en ella.”

Mientras la situación se volvía explosiva, con ambos portadores de poderes supernaturales mirándose el uno al otro, la voz de Ram se entromete entre ellos.

“¿A quién le importa eso? ¡¿A quién le importa?!”

Todos la miraron mientras asalta con su voz, con sus manos sosteniendo el dobladillo de su falda.

“Déjenme pasar y no interfieran. Si sabes algo, dilo, todo. Ayúdame… ¡ayúdame a vengarme de ella!”

Era una triste, dolorosa suplica. Las palabras agarraron el corazón de Subaru. Él en verdad quería decirle lo que ella quería saber.

Pero Subaru no tenía palabras que ofrecer.

Ram lanzo una abatida, desesperada mirada a Subaru. Emilia se puso al lado de Beatrice, como si ella y Beatrice escudaran a Subaru de su hostil mirada.

“Lo siento, Ram. Sigo creyendo en Subaru.”

Emilia dirigió su palma hacia Ram para tratar de mantenerla mientras miraba atrás a Subaru por el rabillo del ojo. Sus ojos vacilaron, tratando de encontrar las palabras, antes de caer por un momento.

“Subaru, por favor. Si hay algo que puedas hacer por Ram y Rem… por favor.”

Su compasión hizo a Subaru sentirse todavía más apenado.

Emilia se había puesto del lado de Subaru, incluso en tal extrema circunstancia, incluso aunque Subaru le había dicho cosas tan horribles a ella al principio de la semana, incluso aunque el mantenía su lengua en silencio…

“¡Lo siento—!”

Como si pateara las preocupaciones de Emilia con su talón, Subaru dio un paso no al frente, sino atrás.”

En ese instante, los ojos de Emilia se silenciaron mientras sus sentimientos corrían. Hablaban de conmoción, tristeza y, sobre todo, insoportable decepción de que su confianza estaba a punto de ser traicionada.

Lo que Subaru vio en los ojos de Emilia fue su propia desesperación. Él sabía que sus acciones había abierto una puerta a una pesadilla y que nunca podría regresar.

Fue entonces cuando Subaru, no siendo capaz de ver a los ojos a Emilia, le dio la espalda a esta.

Instantáneamente, Emilia alcanzo su espalda. Pero esto fue para bloquear la Hoja de Viento antes de que alcanzara a Subaru.

El viento se estrelló contra una puro poder mágico; mana rebotaba contra mana mientras Subaru corrió.

“¡Subaru—!”

Sacando la voz de su cabeza tratando de detenerlo, Subaru salió corriendo del corredor en carrera. Sentía la confrontación mágica detrás de él incrementando severamente, pero no tenía el valor de ver hacia atrás.

Era débil. Frágil, incapaz de hacer algo.

Es por eso que correría de Emilia, quien confiaba en él después de todo eso, y Beatrice, quien trato de salvar su vida, rechazando la buena voluntad y buenas intenciones de ellas.

Él no sabía que más hacer. Los que sí sabía es que Ram grito detrás de él como se estuviera escupiendo sangre—

“—¡¡TE VOY A MATAR!!”

Habiendo perdido su otra mitad, la chica lo perseguía con un llanto que amenazaba con desgarrarla en pedazos. Cubriendo sus oídos, sacudiendo su cabeza, haciendo sonidos inaudibles, Subaru corrió. Él corrió.

Y siguió corriendo.

 

9

Con su atención devota solamente a correr, no sabía cuánto tiempo había pasado. Sin aliento, sus rodillas rogaban por piedad, sudor goteando por su barbilla, el seguía corriendo. Si el no seguía corriendo las incoherentes emociones siguiéndolo lo podrían atrapar.

Y cuando lo atraparan, esta vez, todo habría terminado.

Los tristes, dolorosos gritos de Ram, y la malicia y odio que contenían, seguían sonando en su sonido. Él no podía volver.

Ahora que él había huido, Ram y Roswaal no lo perdonarían; y seguramente Emilia y Puck no podrían confiar en él por haber mantenido su boca cerrada. Y más allá de eso, él había abandonado a Beatrice a pesar de haber formado un pacto con ello. Ella no volvería a ser su aliada.

“¡No puedo evitarlo…! ¡Quiero ayudar… pero no puedo!”

No sabía que iba a salir de esto. No sabía que había hecho mal. Subaru no sabía qué hacer para el que mundo lo perdonara.

“Después de que había sido… ¡tan divertido…!”

Repentinamente recibido por otro mundo, no tenía otra opción que vivir en él. Para Subaru rodeado por un vasto desierto de ansiedad, la mansión lo había recibido como si fuera su propio oasis.

Esos amados días, ese amado tiempo, que no se limitaba a una sola semana, parecían tan lejanos para Subaru ese momento.

Él había rehecho, él se había aliviado, y el mundo le clavó sus colmillos.

No puedo seguir haciendo esto.

De repente, ese fue el murmuro que resonó en su cabeza.

—No tenía sentido seguir intentándolo.

Hechizado por su propia voz que pidiendo que se rindiera, su paso se ralentizo.

Si él hiciera todo lo que se decía, en verdad sería más fácil, pensó. Después de todo, Subaru, era del tipo de persona que buscaba una tercera opción.

No era solo Subaru. Eso era lo que la gente en general hacía. Cuando se encuentran con dos opciones impalpables, ellos buscaban una tercera opción.

¿Quién podría culparlo por pensar que había una tercera, como enviada por cielo, opción?”

La sangre rápidamente se dreno de su cabeza, haciendo que su corazón, latiendo tan fuertemente, se sintiera distante. Sus miembros se sentían pesados; se encontró arrastrando sus pies como si ellos lo estuvieran rechazando.

“—“

Fue más o menos cuando se detuvo cuando notó los arboles alrededor de él. Estaba en un bosque. Había salido corriendo de la mansión, y aparentemente se fue por el camino de la villa, perdiéndose en el paso de la montaña.

La penumbra del cielo siendo bloqueada y las zarzas alrededor de él hicieron a Subaru recordar cuando murió por tercera vez.

El momento en que Subaru recordó su propia muerte, la tercera opción lo golpeo en la cara.

“Si muriera…”

—¿Lo salvaría?

“Sí, eso es. Si yo muriera, todo esto cambiaría.”

Cuando dijo esto con sus propios labios, estos formaron una sonrisa como si no pudiera encontrar una mejor idea.

Él había muerto tres veces. Había llegado al cuarto mundo, donde había fallado en todo y con todo.

Esta vez el apreciaba solo su vida. Esta vez, su vida era lo único que le quedaba. ¿Cuál era el punto de continuar luchando y luchando si este era el resultado?

“Si vas a hacerlo, hacer ya. No me importa que me pase ahora…”

Mordiendo su labio, ventilo el amargo odia de la situación en la que se había envuelto.

El cielo azul se desplegaba ante los ojos de Subaru, reflejando sus propio odia de regreso a él. And…

“…Un acantilado.”

De seguro fue hecho por orden directa de Dios.

Respondiendo a esa sola plegaria significaba que en verdad había un cielo al cual estar agradecido.

—Y así el tonto y patético Subaru Natsuki podría encontrar paz.

El acantilado parecía que lo invitaba a que se acercara, tambaleando y arrastrando sus pies.

El viento era fuerte. Usando las mangas de su chaqueta para cubrirse del fuerte ventarrón, Subaru se paró en el borde el acantilado, viendo al lejano cielo azul. Debajo de él había un precipicio con afiladas rocas alineadas, una caída de docenas de metros hacia un fondo rocoso. Si el cayera de ahí desde esa altura, lo único que lo recibiría seria la muerte.

Subaru respiraba pesadamente mientras veía el fondo de rocas debajo, capaz de imaginar cómo sería su propia muerte.

Escucho su el fuerte ritmo cardiaco que había olvidado una vez. Sus pulmones soltaron el aire que habían estado sosteniendo. Su cuerpo entero estaba empapado de sudor, haciendo a Subaru sentirse frio mientras cerraba los ojos.

—Si mantenía sus ojos cerrados y daba un paso hacia delante, todo se acabaría. Subaru se preguntaba qué pasaría se él muriera esta vez.

¿Él regresaría al primer día en la mansión, y comenzaría un nuevo bucle de nuevo? Pensó que no le importaría.

Si el en verdad regresara al primer día, Emilia estaría ahí, y también Ram, Rem, todos. Subaru trabajaría como sirviente, vería las caras de todos, y moriría pacíficamente en su sueño en el cuarto día.

Si continuaba eso una y otra vez, al menos Subaru estaría inmerso en una pequeña paz día tras día.

Parecía un buen plan. Si él no podía esperar por una mayor salvación, la muerta no era tan mal, pensó.

“—“

Y aun así, el cuerpo de Subaru, quieto en la cima del acantilado, no se movía. Solo sus rodillas se movían—temblando.

Alcanzo sus rodillas para tratar de detenerlas de temblar, colapsándose en el momento en el que sus caderas se doblaban. Cayendo en sus rodillas, como si estuviera postrándose ante el cielo. Subaru muerde su labio al ver que tan patético era.

“Solo un paso… ni siquiera eso puedo… una simple cosa…”

—Quizás simplemente carecía de valor.

Aun incluso bajo persecución, él perdió su impulso, estaba muy indeciso para ponerse en acción.

Su resolución y determinación eran tan frágiles que era divertido; Subaru solo podía mantenerse de rodillas y llorar.

No sabía por qué debería vivir, pero aun así estaba muy asustado de morir.

Subaru se lamentó, arañando el suelo como lo verdaderamente patético que era.

Y continúo lloriqueando y murmurando en su propio dolor hasta que su resistencia se rindió.

 

10

Subaru pensó que la escena que vio mientras estaba inconsciente era una pesadilla.

Él estaba en un cuarto bien iluminado, en una mesa para comer con Emilia. Roswaal estaba en la silla de honor, con Beatrice sirviéndole té negro a Puck, con su cabeza en el plato de comida junto a ella.

Emilia regañó a Puck por estar bromeando en la mesa, y Rem iba de aquí a allá, haciendo sus deberes, mientras que Ram atendía a Roswaal, ignorando todo lo demás.

Subaru se rio. Y los otros rieron con él.

—Y así, vio una pesadilla llena de felicidad y calidez.

Fue un sueño amargo, un sueño que traía tristeza y un sentimiento de pérdida desgarradora.

Su alma cortada hasta el punto del dolor, la agonía de Subaru lo hizo olvidar respirar.

“—“

Repentinamente, su cara se alivió.

Se dio cuenta de que alguien estaba sosteniendo su mano.

La calidez que emanaba de su palma parecía alejar los malos sentimientos. Entonces, vio una luz.

Una blanca, cegadora luz. Una luz que parecía guiar conciencia de vuelta a—

 

11

“—¿Ya estás despierto?”

Cuando Subaru abrió los ojos, el cielo naranja del sol poniéndose estaba frente a él.

Se dio cuenta también, que se había desmayado en el suelo con la cara arriba. Él recordó, también, lo que había estado justo pensando antes, como su consumiera su conciencia.

—Es decir, que él se acobardó de suicidarse, lloro avergonzado, y se durmió por el cansancio.

Era muy vergonzoso como para ser gracioso o  lamentable. Actuó como un bebé. No, Subaru estaba muy por debajo de un bebé, pues ellos no son capaces de pecar.

“¿Podrías decir algo?, me pregunto.”

“…Algo…”

“Pero que broma más vieja, podrida. Eres en verdad algo, bromeando con esa depresiva cara.”

Beatrice lanza una agria respuesta como siempre, algo que se veía muy fuera de lugar en la cima de un acantilado. Era como un paisaje pintado donde una sola pequeña chica destacaba.

“…Ninguna persona sana escalaria vestida así.”

“No tenía intención de escalar montañas rusticas para empezar. ¿Quizás podrías no haber huido a un lugar como este y llorar hasta dormirte?”

Beatrice mueve la manga de su vestido, haciendo su molesta declaración, cuando Subaru se dio cuenta de que Beatrice estaba fuera de la mansión, al punto de mostrarse hasta aquí.

“¿Por qué…?”

“¿El qué?, me pregunto.”

“¿Por qué viniste? Yo…”

—Mientras que Beatrice se había honorado a pactar con Subaru, él no podía decirle nada a ella. Viendo las atrapantes palabras de Subaru, Beatrice hizo una agria, exasperada cara y resoplo.

“Hice un pacto para mantenerte a salvo. Teniéndote arrojándote de un acantilado a tu muerte sería un insulto a mi dignidad.”

“¿No se supone que serias mi guardaespaldas hasta… esta mañana?”

“—No recuerdo haber dicho algo acerca de límites de tiempo. Asumiste incorrectamente que había uno, supongo.”

Subaru busco entre sus memorias mientras Beatrice, mirándolo con un ojo, miraba a otro lado. Beatrice estaba usando esa contradicción entre sus “asunciones” acerca de los detalles para mantener su pacto con Subaru.

Lo golpeo como un rayo a Subaru como una chica con lengua de víbora y la personalidad  de caballo desbocado como Beatrice podía mostrar compasión.

Beatrice no lo había perdonado. Si eso era verdad, entonces quizás—¿Él no se tenía que rendir?

“¡Este no es momento para vanas esperanzas!”

“¡—!”

Beatrice sacudió su cabeza, vertiendo agua fría en Subaru fácilmente.

“No puedes recuperar lo que has perdido. Hay poco que ahora puedo hacer por ti. Ya no puedes explicarle las cosas a la hermana mayor. Dejaste ir esa oportunidad.”

“¡Yo—!”

Yo puede haberle dicho si pudiera, quería gritar.

Subaru hubiera confesado todo y pedir perdón si su corazón no se hubiera sido destrozado en el proceso.

No por que ayudara a Ram—él sabía que eso no lo haría. Sino porque traería paz a su mente.

“En momentos como este, ¿Soy un idiota?… Sí, soy un idiota.”

Subaru había llegado tan lejos con solo poner la cara, disculparse, rogar, protegerse a si mismo, una y otra vez. Y ahora, que ha sido conducido hasta la cima de un acantilado, física y mentalmente, con ningún lugar a donde escapar.

Correr, correr, correr, y correr un poco más era exactamente a lo que Subaru había llegado a este punto.

“Si sabes que no puedo volver… ¿Qué planeas hacer por mí?”

“A lo mucho, podría tenerte muriendo en otro lugar donde no te vea, para que no perturbe mis sueños, supongo. Si deseas huir, puedo llevarte más allá de este dominio.”

La amabilidad de Beatrice, envuelta en severidad, cortó profundamente en su corazón.

La expresión de Beatrice era fría, su mirada acida, como su contemplara una molestia. Aun así, las dulzura de la intención detrás de sus palabras golpeo a Subaru como ninguna otra.

Sin duda alguna Beatrice decía la verdad. Si él deseaba huir, ella accedería y lo auxiliaría. Él no sabía que le esperaría después de huir. Pero no podía ponerse peor que esto.

Su propia torpeza había destrozado su oasis, ¿Qué había de mal en tirar todo por la borda y huir?

“—“

La sangre salía un poco del doloroso corte en su mejilla por la Hoja de Viento.

Tocando su herido, Subaru se dio cuenta muy tarde que él había sentido algo así antes. La propia alma de Subaru recordó su filo.

Cuando él estaba huyendo de Rem en las montañas, una Hoja de Viento había cortado la pierna derecha de Subaru hasta la rodilla. Mientras se tocaba la herida, los instintos de Subaru le dijeron que era el mismo tipo de magia.

“La magia que me había arrancado el cuello al final, ¿también? Así que ellas… ambas, me emboscaron…”

Su tardío entendimiento de como él había muerto profundizo la silenciosa desesperación en su corazón.

Incluso ahora, aun podía escuchar el rugido lleno de odio de Ram, sus desgarradores lamentos por haber perdido a Rem. Ese fue el momento. Ese fue el punto de no retorno.

Subaru nunca debió haber dejado la mansión. Incluso si no tenía la resolución para soportar el dolor, él debió haber encarado a Ram y hablar con ella.

Él perdió la oportunidad, y ahora sus corazones estaban separados para siempre. Habiéndose escapado de sus manos esta vez, Subaru no podría tenerla de vuelta.

—Al menos, en ese mundo.

Con una baja, sombría voz, Beatrice interrumpe su silenciosa contemplación.

“La mayor soportaba por la menos. La menor vivía por la mayor. Ni una podía vivir sin la otra.”

Beatrice pasaba sus dedos por su ornamentado cabello, sin mirar a Subaru mientras continuaba hablando.

“Ahora que una mitad se ha ido, el ser entero no podrá regresar. Roswaal parece que tampoco lo pueda perdonar.”

“¿A qué te refieres con eso? ¿Qué sabes…?”

Él sentía como ella trataba de evadir algo. Algo muy importante.

A Subaru le urgía que Beatrice compartiera sus verdaderos pensamientos. Pero ella movió sus dedos desde su cabello hasta la manga de Subaru, jalándola y gentilmente empujándolo al suelo mientras extendía su pie.

Subaru estaba en shock al ver como parecía que fluía hasta el suelo. Beatrice lanzó su cabello hacia atrás.

“¿En verdad te importa?, me pregunto. En estos últimos cuatro días, has gastado la mayor parte de tu tiempo encerrado en tu cuarto y has tenido poco contacto con ellas. ¿Te dejaría la hermana mayor presionarla acerca de estos asuntos ahora? Yo creo que no. No tiene nada que ver contigo.”

“¡No es como…!”

No es como si no supiera nada de ellas, él iba a decir, pero sus palabras murieron en su lengua.

Sus repetidos bucles le habían dado más de dos semanas con ellas. Subaru pudo haber respondido que olvido memorias con ellas durante un tiempo en el cual esta Beatrice no sabía nada, pero no lo hizo, porque de repente se dio cuenta de algo.

Subaru se dio cuenta de que era posible que no supiera nada de Ram y Rem, ni sus verdaderos rostros, sus verdaderos sentimientos, o el lazo que hay entre ellas, justo como Beatrice dijo.

Se preguntó que había aprendido de ellas realmente durante esas primeras tres vidas.

¿Cuál era el punto de Subaru de sentirse mal por ellas cuando en verdad no sabía nada sobre ellas? ¿En verdad era todo un mal sueño?

¿Qué podía Subaru decir para refutar a Beatrice, quien lo miraba severamente hacia abajo en ese preciso momento? ¿O en verdad Subaru no sabía absolutamente nada acerca de ellas?

Incluso aunque pensara en ellas como la gente preciosas que quería proteger…

“Así que al final, ¿trabaje tan duro y patéticamente por mí mismo, sin saber, ni entender nada…?”

No tiene nada que ver contigo.

Subaru no sabía nada. Él había desechado todas sus oportunidades. No tenía más que piel a sus espaldas.

En la oscuridad cubriendo sus ojos, las memorias de los días que el gasto en la mansión se rompieron en pedazos, una por una, hasta el polvo. Y el corazón de Subaru, también, destrozado.

Yaciendo en su espalda, Subaru pone las palmas de sus manos en su cara y lamenta su impotencia.

¿Acaso todo ha sido una utopía fuera de su alcance desde el principio? ¿Fue todo lo que había visto Subaru ahí un simple sueño, el tiempo que gasto una mera ilusión?

Subaru parecía que rompería a llorar cuando Beatrice lo llama.

“… ¿Cuánto más vas a estar así?, me pregunto. Levántate antes que te encuentre.”

Impaciente de ver a Subaru inmóvil, rudamente toma las palmas de sus manos cubriendo su cara y las aparto.

Al mismo tiempo que su campo de visión se abría, la ligera chica usaba todo su peso para poner a Subaru de pie.

“—“

La sensación transportada por sus manos se llevó sus pensamientos.

Ignorado la intensión de Beatrice de levantar a Subaru tan insistentemente, él sintió sus palmas, pensando cómo se sentían.

“H-hey. Que crees que— ¿Por qué estás tan interesado en mis palmas?, me pregunto.”

“he sentido estas manos antes, justo así… Antes, ¿fuiste tú?”

“…Me arrepentiré por el resto de mis días. ¿Quizás estabas simplemente muy desdichado al dormir así?”

Abruptamente, Beatrice mira a otro lado, dándole la mejilla. Subaru flexiono su mano varias veces, reflejando la cálida, pacifica sensación que él había sentido mientras dormía.

—Mientras Subaru tenía su pesadilla. Un sueño con un agonizante sentimiento de desesperación y perdida, una y otra vez.

Esa no había sido la única vez que él ha sentido esa calidez mientras entraba e dolor. Había pasado antes—

“Antes… alguien me tomo de ambas manos…”

Beatrice levanto una ceja sospechosamente. Subaru llevo no solo su mano derecha, sino también su izquierda frente a él.

Era difícil para una persona sostener ambas manos de alguien que está durmiendo. Él dudaba que una persona pudiera acostarse en la cama de alguien y sostener sus manos sin dificultad.

“—“

Así que ¿Por qué sintió como si amabas de sus manos fueran sujetadas? La razón era simple.

“Ram. Rem.”

Ambas sostuvieron las manos de Subaru mientras dormía.

Había pasado aquí en el cuarto bucle, antes que cualquier cosa pasara en la Mansión Roswaal. Viendo a Subaru sufrir mientras dormía, amabas le habían tenido lastima y le dieron una pequeña medida de su compasión.

“—“

Te voy a matar, la voz llena de odio que había salido de su ira se pega a él como una maldición.

Las crueles palabras habían rasgado su corazón. Pero más que eso…

“—¿Puedes dejar de llorar?”

Era  el triste llanto de Ram en desesperación al tener su otra mitad arrancada de ella lo que nunca dejaría sus oídos. En algún rincón del corazón de Subaru, que debería estar destrozado ya, lo lloraba.

—Por naturaleza, Subaru era el tipo que elegía el camino de menor resistencia.

Él no quería sentir dolo, sufrir, desesperar. Solo con el pensamiento de vivir con tales cargas hacían que él quisiera correr.

“Qué… cosas más estúpidas estoy pensando ahora…”

Pero en pensó que no quería correr más. Él quería hacer algo.

“Yo viví esta vez y todo…”

Su desvergonzada suplica a Beatrice le permitió alcanzar el quinto día con facilidad. Era el pensamiento que lo había recibido ese mismo día que Subaru tomo una decisión.

“Eso es. Esta es mi vida. Y es por eso que—“

¿Qué había de mal por una vida más fácil, disfrutable de vivir?

“Yo decido como usarla.”

El momento en que Subaru dijo eso, cruzo una línea. Ya no había vuelta atrás.

Beatrice alineo sus cejas con las palabras de Subaru. Como sea, antes que él pudiera preguntarles por qué ella estaba haciendo eso, sus ojos miraron al bosque, llenos de cautela.

“—Vacilaste demasiado.”

Las palabras de tono arrepentido llegaron mientras el ruido de crujido del viento proveniente del bosque se hacía más profundo.

Mezclándose con el sonido de las hojas ondeando, el sonido de una pisadas alcanzo los oídos de Subaru, también.

Al darse vuelta. Una chica de cabello rosa se presentaba antes él.

 

12

Ram, con el bosque a sus espaldas, miro a Subaru.

“Al fin te encuentro—no escaparas otra vez.”

Un dolor llega al corazón de Subaru al presenciar la mirada en la cara de Ram, espesa en odio.

Al pararse ahí, Ram no tenía su meticulosa mirada usual. Ramas habían perforados y rasgado su falda; no había señal de su tocado en su cabeza. Su cabello rosado,  restregado por el viento había perdido su belleza usual.

—Las hermanas se vestían una a la otra así como arreglaban su cabello.

Subaru sabía de esto. Él recordó que ellas se lo dijeron en algún punto. Él sabía varios otros secretos entre las dos hermanas.

“¿Te podrías retirar?, me pregunto. Mientras el pacto este activo, no me voy a contener contra nadie.

“Lady Beatrice, eres tú a quien debo apartar. No voy a poder contenerme contra ti, tampoco.”

“Una broma, supongo.¿ Acaso te escuche hablar de contenerse en lo que respecta a mí?”

“¿Quizás has olvidado que ya no estás en la mansión, Lady Beatrice? ¿En verdad crees que puedes proteger a ese hombre lejos de tu biblioteca, en el bosque?

Subaru mantenía su silencio mientras las dos chicas discutían frente a él.

Las palabras de remordimiento de Beatrice probaron que las palabras de Ram no eran declaraciones vacías. La fuerza de Beatrice venía con limitaciones, y esta situación estaba más allá de ellas.

Incluso así, Beatrice se rehusaba a moverse, manteniendo su pacto con Subaru.

Desde atrás, Subaru alcanzo a Beatrice. Y entonces…

Boing…

Tomo los rollos de cabello ornamentado de la chica y lo jalo, duro.

Y los dejo ir. La gran cantidad de cabello rebotando generosamente.

Rebota-rebota—

“Mm, ese se sintió bastante bien.”

“Q-q-q-q-qu…”

Los ojos de la chica se abrieron, su lengua temblaba, Beatrice se giró, completamente sonrojada. Subaru inclina su cabeza levemente para verla.

“¿Mm?”

“¡¿Qué estás haciendo?, me pregunto! ¡¿Tienes un deseo de muerte?, supongo!”

“No seas tonta. No quiero morir en lo más mínimo. Cuando mueras, tiene que ser en un momento, en el cual termines tu vida para bien. Yo realmente creo en eso.”

Al hablar, acaricia a Beatrice en el hombro y calmadamente camina pasando de ella.

Justo al frente, Ram miraba a la cara de Subaru con asombro. Mientras Subaru caminaba hacia ella, esta levanta su guardia, exhalando por sus labios.

“Vaya valor que tiene. ¿Finalmente has aceptado tu destino?”

“No exactamente. Más bien… he decidido hacer algo.”

Sin entender las intenciones de Subaru, Ram reprocha.

“—¿Qué?”

“Lo siento. Porque fui un flojo, les traje mucha tristeza a usted chicas.”

“¡—! ¡¿Así que tuviste algo que ver con Rem…?!”

“No, lo siento, pero honestamente no lo sé. Hay mucho que no sé. Pero…”

Las palabras de Subaru se descarrilaron cuando el tomo un momento para respirar.

“Hay mucho más que no sé, pero creo que sé una cosa ahora.”

“—¿¡Cual es punto?!”

Ram grito, incapaz de aceptar la manera de Subaru de internar resolver las cosas de esa manera infantil.  Ram oscilo una pierna, golpeándolo contra la tierra como pateando algo con su pie.

“¡Rem ya está muerta! ¡No hay nada que se pueda hacer! ¡¿Qué bien es que sepas algo ahora?!”

“No voy a decir que puedo hacer algo. Porque no pude hacer nada incluso para evitar que las cosas terminaras así. Sé mejor que nadie que eso no convencerá a nadie.”

Él no estaba siendo desafiante. Incluso ahora, la culpa profundamente perforaba su corazón.

Se odiaba a sí mismo por su propia estupidez y debilidad. Si pudieras morir de pena, él quizás ya estaría muerto.

Aun así, su penoso comportamiento, su penosa vida, su penoso desamparo—Esas cosas lo había llevado a este lugar.

Y entonces su conclusión.

“¡¿Y qué es lo que sabes sobre Rem y yo?!”

“…Tienes un punto. No sé ni una sola cosa importante de ustedes. Pero…”

Subaru pasó casi veinte dias junto con ellas. Ellas no sabían eso, y él fue incapaz de decirles.

Pero Subaru recordó.

Incluso si ellas habían olvidado, el alma de Subaru lo recordó. Él las veía. Se reía con ellas. Paso tiempo con ellas.

Los mundos por los cuales Subaru caminó con Ram y Rem—Esos mundos en verdad existieron. Por lo que—

“No hay manera de que ustedes supieran esto, pero…”

“Que…”

“—¡Yo! ¡Las amo! ¡A ambas!”

La contundente hermana mayor.

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La sarcástica, superficialmente educada hermana menor.

Subaru pensó afectuosamente en los dias que paso con ambas chicas.

Ellas eran preciosas memorias para él, incluso aunque ellas lo habían matado más de una vez.

Más aún, si él hubiera tenido la opción de pasar más tiempo con ellas, esa era la opción que él hubiera elegido.

El grito de Subaru hizo que los ojos de Ram se abrieran de par en par, congelada en shock. Por supuesto que lo hizo.

Desde el punto de vista de Ram, la declaración de Subaru no tenía significado, una tontería sin gracia. Además, él las abandonaría en un instante.

El proceso de pensamiento de Ram se congeló solo por un instante. En el siguiente momento, su cuerpo se descongelo y salto en la acción.

Pero una entrada momentánea había sido abierta de la nada.

“¡—!”

El sprint de Subaru fue un momento más rápido que el ataque lleno de ira de Ram.

Volteando su espalda hacia Ram, Subaru corrió pasando a Beatrice, su cuerpo moviéndose como el viendo—haciendo zigzag hacia el acantilado.

“¡Espera—!”

Detrás de él, el agudo lamento de una chica lo alcanzo. La mente de Subaru nunca supo de quien era la voz de esa chica.

Él solía estar determinado, pero ahora su proceso de pensamiento estaba hecho pedazos, como si alguien lo hubiera despedazado.

Su corazón latía con fuerza, pero su cuerpo crujía por todas partes, como si traicionara a su mente. Sus miembros se sentían como grandes pesas.

Él corría con todo su poder, pero el mundo parecía moverse en cámara lenta. Como si la mente de Subaru estuviera sacando los resultados de su cambio de mentalidad tan pronto como pudiera.

—Qué estúpido. Él estaba en conflicto incluso entonces.

Él sabía por qué. Él tenazmente se aferraría a la vida sin pena a ese punto.

Incluso cuando él quisiera morir, él podría acobardarse al final, capaz solo de caer de rodillas. Pero Subaru podía hacerlo ahora.

“Es rudo para Beatrice, eh…”

Con esas palabras, Subaru dijo su último remordimiento y lo dejo todo atrás.

El corrió hasta el acantilado. Unos pasos más. Estaba muy asustado para contarlos. Patético. Loco. Tenía la urgencia de reír. Pero no se rio. No podía reírse.

Todo lo que dejaba atrás era una vida de vida mortal. Para Subaru, rendirse ante un futuro en ese lugar significaría que él está muerto por dentro.

Si él pudiera vivir como un hombre muerto caminante, él podría hacer “algo” con esa vida.

Y esa decisión, de hacer algo en vez de nada, era una que solo Subaru podía hacer.

“—Yo soy el único que puede hacerlo.”

Su pie dejo el suelo. Trepo en el aire. No podía tocar nada. No podía alcanzar nada.

Muy rápido. El viento era fuerte. Sus ojos dolían. Su cabeza dolía. El pitido de sus oídos era distante. Sentía como dejaba de latir su corazón. No podía escuchar el pitido. El pitido dentro de su cabeza era como un disco rayado.

Si termina con su muerte, eso era.

Pero si, si solo él puede volver, entonces… Porque ella había gritado, “Te voy a matar.”

Si él pudiera volver atrás—

“—¡Voy a salvarte, lo juro!”

El momento después de que él dijo su determinación, su cabeza golpeo el duro suelo.  Escucho el eco de algo espectacularmente rompiéndose, y entonces nada.

La voz llena de odio no podría perseguirlo de nuevo. Nada podía, nada más—

 

13

—Todo lo que había era “nada”.

Distraídamente, miro alrededor de la nada en su mente. Quizás miro alrededor no era la frase apropiada.

Los ojos no existían dentro de su mente. Ni sus manos, ni sus pies, o cualquier parte de su cuerpo. Todo lo que quedaba era su incorpórea, flotante mente.

Sabiendo nada, conociendo nada, él miró. Oscuridad. Un cuarto con nada.

Un cuarto que era un mundo sin suelo ni techo, cubierto por una profunda oscuridad tan grande que desafiaba el pensamiento.

De repente, en el mundo de eterna oscuridad, hubo un significado. Una silueta emerge enfrente de su mente.

El contorno de la silueta era delgado y profundamente oscuro como el resto, el torso era más una niebla, rechazando la cognición de su mente.

Con la emersión de una figura humana, la mente gano su primer fuerte deseo.

Él sintió una brecha en el frio mientras la sombra se movía gentilmente, como tratando de transmitir algo a su mente. No lo entendía. Él no tenía idea de nada.

Pero por alguna razón, su mente no pudo apartarse de la sombra—

“—Aun no puedo conocerte. Aún no.”

Con un débil susurro, el mundo oscuro de desvaneció, y también la sombra, y así su mente se fueron con este.

<FIN>

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Un comentario el “Capítulo 5: La Mañana que él anhelaba

  1. Nkaido dice:

    Increible!, Muy buen trabajo! Tanto la traducción e imagenes de la novela, tienen una muy buena calidad.cuando las abres y regresas se queda exactamente en donde estas leyendo sin perder de vista la historia.

    Me gusta

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