Prólogo

― La villa del oeste no está bien. Fue aniquilada

― El bosque del norte esta igual… Sin hablar de los residentes, el bosque fue completamente reducido a cenizas.

― Entonces, lo único que se salvó fue la comunidad del sur…

En un profundo, profundo bosque.

Las chicas que escaparon de los demonios, sostuvieron sus cabezas tras escuchar la situación de los exploradores.

―… Siguiente, es aquí, ¿cierto?

― ¡De ninguna manera! No quiero morir… hic…

― Va a estar bien… después de todo, absolutamente, los protegeré a todos.

Los niños estaban llorando del terror ante la muerte que había aparecido cerca.

Una chica de cabello rubio esmeralda estaba abrazando los hombros de esos niños, dándoles palabras de consolación.

Pero…

― Pero Mi Reina. Esos demonios no piensan en nada excepto en saquear, no son un oponente al que se les pueda pedir hablar en absoluto.

Correcto. Sus palabras no eran nada más que palabras de consolación.

No tenían el poder para cambiar la próxima realidad.

Sin embargo, esa chica que fue llamada reina tuvo una sola idea.

― Entiendo. Pero… solo hay uno, una fuerza que conozco que tal vez nos preste su poder.

― ¿Qui-quién es ese?

― El ‘Usuario del Dios Maligno’-sama.

Al instante en que la chica llamada reina dijo ese nombre, los rostros de las mujeres alrededor, que parecían ser de una edad avanzada, se endurecieron.

― ¡Pe-pero es realmente peligroso Mi Reina! Él es…

― Entiendo. Pero… quedarse aquí también es peligroso.

―…

― No podemos posponerlo ni por un momento más. Por el bien de sobrevivir, no hay otra forma más que ponerse en acción a pesar del peligro. Y entonces yo, quien soy la reina, tendré esa responsabilidad.

Diciendo eso, la chica que fue llamada reina se levantó decisivamente.

―… Mi Reina.

― No necesito guardias. Así no les mostraremos malicia a la otra parte, es mejor para mi ser la única emisaria.

En los ojos de un verde jade de la chica, residía una radiante determinación que brillaba claramente incluso dentro de este oscuro bosque donde no había ninguna luz.

Contra esa resplandor, las personas a su alrededor se tragaron sus palabras.

―… La resolución de mi Reina no teme a la muerte, ciertamente se ha clavado en su corazón. Le encomendamos nuestras vidas a nuestra Reina.

Todo le fue confiado a esta chica.

Voces como susurros de las ramas se propagaron desde esa dirección.

― Mi Reina… ¿irá a encontrarse con el ‘Usuario del Dios Maligno’?

― Sí, eso es correcto. Por nuestro bien, iré.

― A pesar de que no hay tiempo para una sustitución, que valentía.

― Mi Reina, por favor cuídese.

Las personas que acurrucaban sus cuerpos juntos en la oscuridad levantaron sus rostros, cada uno alabando con respeto la valentía de la chica.

Al recibir tal elogio,

― Por favor, déjenmelo a mí.

La chica sonrió brillantemente.

… mientras escondía sus manos temblorosas tras su espalda.

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